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miércoles, 14 de julio de 2021

Mártires de Compiègne Dialogo de Carmelitas


HISTORIA VERDADERA DE LA EPOCA DE LA PERSECUSION A LOS CATOLICOS FRANCESES DURANTE LA MASÓNICA REVOLUCION FRANCESA

lunes, 12 de julio de 2021

A CRISTO REY (JESÚS DEGOLLADO GUÍZAR)

 


A Cristo Rey

Antaño cuando tus enemigos perseguían a tu Iglesia; cuando pretendían arrojarte de tus Santuarios, el pueblo de México, en un acto de amor sublime para tu corazón, proclamó tu Grandeza y te reconoció como Rey y Señor de su Patria. Tiempos después, cuando la persecución se recrudeció, desterraron a tus representantes, asesinaron o encerraron en cárceles inmundas a muchos de tus hijos, porque tuvieron el valor de confesarte. Tú te dignaste permitir que un grupo de Insignes Varones formaran la gloriosa LIGA NACIONAL DEFENSORA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA: que esta formara la GUARDIA NACIONAL y las BRIGADAS FEMENINAS. Unos grupos luchaban en las ciudades, provincias, poblados, procurando los elementos indispensables para el sostenimiento del soldado; este luchando en los campos de batalla, y todos unidos por amor a Ti, defendimos el Sagrado tesoro conquistado por Ti, con el precio de tu sangre.

Cobardes e ingratos hubiéramos sido, si no hubiésemos defendido tu legado. Que éramos débiles e impreparados, es una verdad, nunca lo negamos; pero hay derechos que hay que defender, aun cuando se tenga certeza del fracaso, porque así lo exige el deber, la gratitud, la conveniencia y la justicia.

Tus apóstoles, en número muchísimo menor que tus cristeros, salieron a predicar en el mundo tu Doctrina; con tu ayuda, con su esfuerzo y sacrificando sus vidas lograron establecer Tu Iglesia Santísima, que perdurará hasta el fin de los tiempos, porque Tu así lo ofreciste. Es cierto que tus Discípulos perdieron sus vidas en la empresa; pero Tú los recompensaste con la vida eterna, y tus representantes en la tierra inmortalizaron sus nombres elevándolos a los altares.

Los cristeros siguiendo el ejemplo de tus Apóstoles, defendimos tus derechos y los de Tu Iglesia y quien lucha por tu causa sea grande o pequeño, preparado o impreparado, justo o pecador, tarde o temprano tiene que ganar, como ganaron tus apóstoles, y como estamos ganando los cristeros; Tu palabra es segura, no puede fallar: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

En este día glorioso en el que la mayoría de las Naciones, con inmenso jubilo te aclaman como su Señor y Rey, te pido nos concedas la unificación de todas las agrupaciones católicas de México, para que así, más fácilmente y más presto, reines con plenitud en nuestra Patria.

VIVA CRISTO REY

México de CRISTO REY Y SANTA MARIA DE GUADALUPE, octubre de 1952

Jesús Degollado Guízar

Soldado de Cristo Rey


PREFIRIERON LA AMISTAD DE LOS HOMBRES QUE EL AMOR A LA VERDAD: SERMÓN R. P. HEWKO

 



EXTRACTOS DEL SERMÓN (14 MAYO 2017)


  ...Lo crean o no, en estos tiempos nos salvamos o nos condenamos en relación a Fátima.


  El Rosario, el Escapulario y los cinco primeros sábados son las armas que nos dio Nuestra Señora para sobrevivir y guardar la Fe en estos tiempos.

  La Santísima Virgen María es absolutamente enemiga del compromiso, del ecumenismo, de la falsa libertad religiosa.  Ella no se equivoca. En otras palabras, la Santísima Virgen aplasta Vaticano II y la nueva misa, lo odia porque ataca a su Hijo, se burla de Él.

  Es por esto que Monseñor Lefebvre fue una bendición para el mundo entero. Nuestra Señora del Buen Suceso predijo a Monseñor Lefebvre. Fue una gran pérdida cuando murió Monseñor. Los cuatro Obispos que él consagró hasta el 2012 más o menos siguieron la línea de Monseñor Lefebvre. Monseñor Fellay en el año 2000 empezó a mostrar a dónde quería llegar.

  En el 2007 cuando los Obispos celebraron la liberación de la Misa Tridentina, que suena bueno, pero si leemos los documentos Summorum Pontificum es un documento horrible del Papa Benedicto XVI, porque  este rito canonizado por San Pío V,  nadie lo puede cambiar dijo San Pío V, y si lo hicieran incurrirían en la indignación de Dios Todopoderoso y de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, pero Benedicto XVI puso la Misa Tridentina al mismo nivel del Novus Ordo, la misa masónica que fue escrita por Bugnini quien dijo que se retiró  todo aquello que pudiera molestar a los protestantes.  Por eso los protestantes dicen que pueden decir la misa nueva sin ningún problema. Los protestantes odian la Misa Tridentina porque es verdaderamente Católica, y realmente el Sacrificio del Calvario. Summorum Pontificum pone a Cristo a nivel de Barrabás, y los sacerdotes que dicen la Misa Tridentina tienen que aceptar la nueva misa. ¿Se dan cuenta del veneno? ¿Por qué Monseñor Fellay celebra esto? En 2009 los Obispos  pidieron que se levantaran las excomuniones. Estas excomuniones que involucraban también a Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer además de los cuatro obispos fueron un chiste, fueron inválidas. Y, pedir al Papa que las levantara es admitir que Monseñor Lefebvre estuvo equivocado, que la Tradición merece ser excomulgada, siendo que proviene de la Santísima Trinidad, de Cristo mismo y pasó a través de los Apóstoles.

  Monseñor Lefebvre siempre consideró como un honor el ser excomulgado por estos destructores de la Fe Católica y promotores de la religión de Asís, Vaticano II y la nueva misa. En 2012 Monseñor Fellay públicamente aceptó la nueva doctrina del Vaticano II y la nueva misa. Está en la declaración doctrinal, pueden leerla, cada sacerdote la recibió en la edición de Cor Unum de marzo 2013. No hay excusa. Lo dice todo ahí en frases modernas, pero es claro,  aceptó que la nueva misa es legítima, el nuevo código de derecho canónico, la nueva profesión de Fe que condenó Monseñor Lefebvre, el Vaticano II que es interpretado a la luz de la Tradición, la libertad religiosa, todo esto es una traicióna la Fe.

  La semana pasada Monseñor Williamson consagró Obispo al Padre Zendejas. La gente está confusa, dicen que es una alegría tener otro obispo para la Tradición. Mi pregunta es: ¿Son ellos tradicionales? Dicen la Misa Tridentina, pero los sacerdotes de la Fraternidad de San Pedro dice la Misa Tridentina pero ellos aceptan el Vaticano II y la nueva misa. El Instituto de Cristo Rey, ellos aceptan la misa nueva y Vaticano II pero dicen la Misa Tridentina. Si yo alguna vez, Dios me libre, aceptara Vaticano II o la nueva misa, que Nuestra Señora me mande la muerte antes de hacer tal cosa, pero si alguna vez yo lo aceptara, y continuara diciendo la Misa Tridentina, traicionaría a Nuestro Señor Jesucristo, sería un traidor. El problema sería que yo cambiaría la Fe Católica. Ese es el problema. Cualquiera que acepte Vaticano II  la misa nueva, aceptan cambiar la Fe Católica. El Dios que adoramos, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo no cambia. Dios no cambia. Él es todo perfección, toda pureza, toda claridad. Todo en grado sumo, sin límites o fronteras. Dios es perfecto en sí mismo.

  Yo quisiera que las cosas fueran diferentes, pero Monseñor Fellay dijo que Vaticano II es 95% aceptable.  ¡Vaticano II es 100% basura, 100% rechazable! Nuestra Señora lo odia, el Espíritu Santo no tiene nada que ver con Él porque ni siquiera lo invitaron en el Concilio! Los Papas rehusaron usar su autoridad infalible, y lo anunciaron públicamente. Dios dijo, ustedes han ignorado a mi Madre, van a tener una desorientación diabólica, que ha empezado desde 1917 con el modernismo, la infiltración de la Iglesia en los seminarios, por sacerdotes pervertidos, comunistas y masones, para llevar la Iglesia hacia abajo.

   Los cuatro obispos consagrados por Monseñor Lefebvre y los tres obispos consagrados por Monseñor Williamson todos ellos de alguna manera aceptan Vaticano II y la nueva misa. Por su propia boca, no estoy poniendo palabras en su boca. Pueden llamarles y preguntarles si dijeron estas palabras, si pueden retractarse públicamente, como sería su deber si dijeron esas palabras. Y, si son honestos y nobles delante de Nuestro Señor Jesucristo deben retractarse públicamente y corregir cualquier error que se hubiera dicho.

No podemos seguirlos y confiar en ellos hasta que hablen claramente como lo hizo Monseñor Lefebvre. Siempre respondió con la verdad Católica, no se avergonzó de ella. Le dijo a todo el mundo el por qué estaba consagrando Obispos, por qué Vaticano II estaba equivocado, por qué la nueva misa esta envenenada, por qué los Papas eran modernistas. Fue un Obispo que cumplió con su deber. ¿Por qué Monseñor Williamson se avergüenza de la verdad Católica? ¿Por qué teme la publicidad? No quiso cámaras, ni publicidad en la consagración de la semana pasada. Todo es en nombre de la humildad, pero cuántas almas están cayendo ahorita en el infierno por no haber escuchado la verdad.Un Obispo tiene el deber de predicar la verdad Católica, tiene el privilegio de ¡predicar la verdad!  La Fe viene de escuchar. 

Monseñor Lefebvre peleó como un león por la verdad Católica. Predicó y viajó a todos lados. Qué espíritu extraño, (yo diría  masónico) anticatólico, es este de no publicidad en las consagraciones, que yo no dudo de su validez, pero, aquí les leo unas cuantas citas:

  Monseñor Fellay: 95 % Vaticano II Declaración Doctrinal, aún está jugando con Roma y quiere el acuerdo con Roma.

  Monseñor Williamson: Hay algo bueno en la nueva misa, dice que la iglesia conciliar tiene verdad, que se pueden obtener gracias en la iglesia conciliar. Habla de los milagros en la nueva misa, que son realmente un chiste. Que la iglesia conciliar tiene algo de Católica.

Monseñor Tomás Aquino: Hay algo bueno en la nueva misa. Recemos por él. ¿Cómo podemos confiar cuando dice esta tontería?

Monseñor Faure: También se rehusa a condenar explícitamente la misa nueva. Está en la posición de Monseñor Williamson.

Monseñor Zendejas: Lean: The Recussant del mes de abril, hay una larga lista de citas del Padre Zendejas. Cuando él dejó la Fraternidad, ustedes saben, que la única razón que tiene un sacerdote para salir de su congregación, puesto que hicimos promesas  de obediencia, es cuando la congregación yerra sobre la Fe, y va contra la Fe.

Es claro el por qué el Padre Pfeiffer y muchos de los sacerdotes resistentes en el mundo salieron de la Fraternidad y todos ellos hicieron declaraciones públicas, porque los fieles tienen el derecho de saber dónde cual es la postura (doctrinal) del sacerdote. Ustedes tienen derecho de saber por qué dejamos la nueva Fraternidad de San Pío X. 

Nosotros aún formamos parte de la Fraternidad San Pío X y continuamos el trabajo de Monseñor Lefebvre por supuesto, pero ¿por qué tuvimos que salir? Porque Monseñor Fellay aceptó el Vaticano II y la nueva misa. Es un cambio de doctrina. Y nosotros lo hicimos público y claro. Pero el Padre Zendejas cuando se salió nadie supo por qué. Trató de tomar varias misiones, sin decirle al Padre Pfeiffer, en algunas tuvo éxito, en New Jersey le preguntaron por qué dejó la Fraternidad, le dijeron que sí sabían las razones de Padre Pffeifer, Padre Hewko y otros sacerdotes de la Resistencia, queremos saber el por qué de su salida, le preguntaron por tres veces, su respuesta fue:no me hagan otra vez esa pregunta a mi.Hasta el día de hoy nadie sabe por qué salió. 

Padre Pffeifer  estuvo dos horas con Padre Zendejas quien empezó la conversación con una mentira diciendo que no había celebrado la Santa Misa esa mañana siendo que sí lo había hecho, el demonio es el padre de la mentira, ustedes conocen al Padre Pffeifer, le hizo preguntas claras y directas sobre Vaticano II, la nueva misa, la nueva Fraternidad San Pío X  y por dos horas no pudo obtener una respuesta directa. ¿Qué significan estas consagraciones con estos Obispos que no profesan ni condenan públicamente los errores que atacan la Fe Católica, y juegan  con Vaticano II y la nueva misa? Son más obispos liberales y modernistas, esto es todo lo que es.

    El padre Rafael escribió en su carta de enero de este año estas grandiosas palabras:  (para leer la Carta Completa)
 “…  La actitud de la Fraternidad San Pío X y la de sus tres obispos resistentes, ahora 4, y la de todos sus seguidores, rompen flagrantemente contra los principios inalterables, ya no podemos considerarlos como defensores de nuestra sagrada Fe mientras no cambien su falsa doctrina. Y, contra todas las apariencias ya no son seguidores de Cristo, ni de los Santos, ni de Monseñor Lefebvre. 

Están perdiendo la batalla y luchando contra los intereses de Cristo, mientras no rectifiquen el camino tenemos que alejarnos de ellos, cuando hablen y actúen como obispos católicos nos acercaremos. Que quede claro que nunca vamos a dejar de rezar por ellos, siempre vamos a practicar la caridad hacia sus almas. 

El padre Rafael continúa en su carta:

Desde hace un poco mas de un año que los obispos de la llamada “Resistencia” cayeron en estos errores doctrinales graves, ya sea por palabra o por complicidad silenciosa. Algunos de ellos, obispos o sacerdotes, se dieron cuenta de los errores, pero amaron más el vínculo de amistad que la verdad. Prefirieron defender a su compañero en lugar de defender la verdad. Hasta uno de ellos llegó a decir “Ellos hacen mas cosas buenas que malas”, volviendo a romper el principio: en materia de fe o se está con Cristo o contra Cristo; o se enseña y se defiende todo, o no se está enseñando ni defendiendo nada). 

Esta actitud de todos ellos nos obliga a continuar la batalla a pesar de ellos para no tener que bajar las armas de combate por respeto humano. Por caridad debemos amonestarles y ponerles el ejemplo, invitándolos al martirio contínuo y a la gloriosa persecución y sufrimiento; herencia de los que luchan la buena lucha de la fe. Oremos para que los 6 obispos tradicionales (ahora 7) salgan de su sueño, de su trinchera confortable, para que con la gracia de Dios se levanten como lo hizo en otro tiempo David que sabía como pastorear rebaños, y combatir contra Goliat con la fuerza de Dios para salvar a su pueblo, pueblo que ahora es solo un remanente, pero remanente fiel, hijos de Dios, hijos conquistados al precio de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesuscristo para alcanzarles la eterna felicidad del Cielo.

Ya el ilustrísimo Cardenal Pie nos advertía del motivo de caídas tan dolorosas y que nos puede acontecer a cualquiera de nosotros si no nos ponemos en guarda con la armadura de la fe, y la fidelidad a los principios: 

 “Los mismos cristianos, viviendo en medio de esta atmósfera impura, no han evitado totalmente su contagio: aceptan demasiado fácilmente muchos de los errores. Fatigados de resistir en los puntos esenciales, a menudo cansados de luchar, ceden en otros puntos que les parecen menos importantes, y no advierten nunca — a veces porque no quieren percatarse — hasta dónde podrán ser llevados por su imprudente debilidad. 

Entre esta confusión de ideas y de falsas opiniones nos toca a nosotros, sacerdotes de la incorruptible verdad, salir al paso y censurar con la acción y la palabra, satisfechos si la rígida inflexibilidad de nuestra enseñanza puede detener el desborde de la mentira, destronar principios erróneos que reinan orgullosamente en las inteligencias, corregir axiomas funestos admitidos…

Nuestra época grita: “¡Tolerancia! ¡Tolerancia!" Se admite que un sacerdote debe ser tolerante, que la religión debe ser tolerante. Mis hermanos: en primer lugar, nada iguala a la franqueza, y yo vengo a decirles sin rodeos que no existe en el mundo más que una sola sociedad que posee la verdad, y que esta sociedad debe ser necesariamente intolerante. 

… Es de la esencia de toda verdad no tolerar el principio contradictorio. La afirmación de una cosa excluye la negación de esa misma cosa, como la luz excluye las tinieblas. Allí donde nada es cierto, donde nada es definido, los sentimientos pueden estar divididos, las opiniones pueden variar. Yo comprendo y pido la libertad en las cosas discutibles: In dubiis libertas. Pero cuando la verdad se presenta con los distintivos de certeza que la distinguen, por lo mismo que es verdad ella es afirmativa, es necesaria y, por consecuencia, es una e intolerante: In necessariis unitas. Condenar la verdad a la tolerancia es forzarla al suicidio.

La afirmación se aniquila si ella duda de sí misma, y duda de sí misma si permanece indiferente a que la negación se coloque a su lado. Para la verdad, la intolerancia es el anhelo de la conservación, el ejercicio legítimo del derecho de propiedad.Cuando se posee, es preciso defenderse, bajo pena de ser en breve totalmente despojado. Por eso, mis hermanos, por la necesidad misma de las cosas, la intolerancia es necesaria en todo, porque en todo hay bien y mal, verdad y falsedad, orden y desorden; en todas partes lo verdadero no soporta lo falso, el bien excluye el mal, el orden combate el desorden..."

Eso es lo que tenemos que hacer. Por nuestro Papa, rezar por su conversión. Por todos los Obispos modernistas, incluyendo los “tradicionales”, sólo podemos rezar por ellos y esperar que regresen a la Tradición Católica.  Cuando se trate de  los principios de nuestra Fe Católica, cero tolerancia, y esa es la caridad más grande hacia nuestro prójimo.

Oh María sin pecado concebida. Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. 

Rev. Padre Hewko
Mayo 14 2017

jueves, 8 de julio de 2021

REFLEXIONES SOBRE LA PANDEMIA


Esta comprobado científicamente que el test utilizado para detectar el falso covid19 fue  creado con otro fin.

Una persona que tenga amigdalitis sale positiva para covid 19.
Por eso es que dan positivo las papayas, coca cola, y verduras.
Por que el test detecta todo lo que tiene un cuadro mínimo de infección.

Por eso es que casi todos dan positivo.
Porque la mayoría tenemos cuadros de  infección en el cuerpo.
Esto que le escribo esta comprobado.
Que sentido tiene vacunarse si no le sirven para nada bueno solo para trasmitir más la infección que le inyectan.

Si seguimos compartiendo tantas mentiras las vamos a terminar creyendo.

La persona que le dio covid 19 no necesita ninguna inyección experimental.

Ahora les pregunto ¿ustedes conocen o han escuchado decir en los medios de comunicación que han muerto "indigentes" por covid 19 que han recogido de las calles a cantidades de indigentes muertos por covid 19.?
"No" Ellos no usan tapabocas no guardan el distanciamiento ni se hacen pruebas covid 19.
Aquí personalmente en Cucuta ninguno ni uno solo en lo que va de la mentirosa pandemia.
Pero se percataron y los están vacunando pero estoy casi segura que son muy pocos lo que van a morir o ninguno.

Y porque? Porque estás personas se comen todos los gérmenes de todas las  comidas ya manoseada por otras personas y  en ocasiones en estado de descomposición sacadas de la basuras tiene años de estar su organismo recibiendo cargas de gérmenes, bacterias, virus y más.
 Ellos están inmunes naturalmente.

Ejemplo: la polinización: es el proceso a través de el cual el polen es transferido desde el estambre ( órgano floral masculino) hasta el estigma( órgano floral femenino) de esta forma se produce, la germinación y fecundación de óvulos de la flor, lo que da lugar a la producción de semillas y frutos.
Es una manera cómo para párvulos. 
Para que entiendan cómo es el proceso de inmunización del ser humano.

Las bacterias, gérmenes, Etc. Que viajan de una persona a otra es  lo que hace que  nuestro organismo se forme con un sistema inmunológico fuerte.
Dando frutos maravillosos de "Inmunidad"

Esta comprobado que un niño que no se deja descalzo que se cría en lugares muy limpios es un niño enfermizo.

En cuestión religiosa.

Ejemplo: si no hay tentación; no se puede crecer en méritos y si no se crece en méritos no se llega a la Virtud.
Como puede una persona que nunca fue tentada decir, asegurar, que es "fiel" 

En salud: como se puede inmunizar el cuerpo si no recibe ningún ataque externo.
Bueno en conclusión: los que se inventaron el covid19 y la despoblación. Saben todo esto.

Por eso es que implantaron el uso del tapabocas y los distanciamiento sociales para debilitar al ser humano.

Un ser humano que no se inmuniza naturalmente es frágil a cualquier virus, bacterias, gérmenes e infecciones.

Después de un año sin inmunizarse ya esta totalmente frágil.
Sale al centro de la ciudad a una aglomeración y llega enfermo a casa.
 Lograron infundir el pánico en las personas. 
Si seguimos obedeciendo a este sistema destructivo van a morir muchas personas.

Solo por no inmunizarse naturalmente.
No sigamos creyendo en estos Organismos que no tienen ninguna compasión.

Aquí los mismos médicos han dicho que los enfermos de covid19 que mueren es  porque no les dan tratamiento adecuado.
Ya no es un secreto.

"Dios Todo lo hizo perfecto"
No necesitamos inyecciones experimentales.
No debemos prestar nuestra salud para un experimento jamás, es grave la situación para el que se cierra a la Gracia. 

Oremos por Mediación del Inmaculado Corazón de María Santísima para que cese esta ignorancia que es  la verdadera "Pandemia"

"Para Que En Todo Sea Dios Glorificado"



martes, 6 de julio de 2021

EL SANTO ABANDONO (9. LA SENSACIÓN DEL SUFRIMIENTO EN EL ABANDONO)

 



La sensación de las penas y sufrimientos es cosa que, más

o menos, forzosamente ha de existir en la simple resignación y

aun en el perfecto abandono. En efecto, nuestras facultades

orgánicas no pueden dejar de ser impresionadas del mal

sensible, como tampoco se quedarán nuestras facultades

superiores sin su parte de fatiga, que de gana o por fuerza

habrán de padecer y sentir. Porque es cierto que estamos en

un estado de decadencia donde coexisten el atractivo del fruto

prohibido y la aversión al deber penoso, y como consecuencia,

la tirantez y el dolor de la lucha. Supongamos que nos exige

Dios el sacrificio de un gusto o el padecimiento de una

tribulación por amor suyo; en seguida se verá que, no

obstante la adhesión total y resuelta de nuestra voluntad al

querer divino, es muy posible que la parte inferior sienta las

amarguras del sacrificio. Lo cual ha de ocurrir a cada paso;

pues Dios, ocupado por completo en purificarnos, en

despegarnos y enriquecernos quiere en especial curar nuestro

orgullo por las humillaciones y nuestra sensualidad por las

privaciones y el dolor; y, pues el mal es tenaz, el remedio

habrá de aplicársenos por mucho tiempo y a menudo.


Es cierto que podremos contar con la unción de la gracia y

con la virtud adquirida, las cuales suavizarán y reforzarán,

respectivamente, el dolor y la voluntad, como con razón lo

proclama San Agustín cuando dice que «donde reina el amor

no hay dolor, y que de haberlo, se ama». Cabe, pues, que

subsista al trabajo en la sensibilidad: a pesar de las más altas

disposiciones de la voluntad. Empero, no hay regla fija, y tan

pronto nos embriagará la abundancia de los consuelos y nos

transportará la fuerza del amor y se perderá entre las alegrías

la sensibilidad del dolor, como se velará y empañará el gozo, y

se desvanecerá la paz al retirarse a la parte superior del alma

la generosidad, indicio del verdadero amor: con lo que el

desasosiego, el tedio, el hastío invadirán el alma y la reducirán

a mortal tristeza. A veces también, después de sobrellevar las

más rudas pruebas con serenidad admirable, túrbase uno de

buenas a primeras por un quítame allá esas pajas. ¿Cómo

así? Era que estaba la copa rebosante y una sola gotita bastó

para hacerla desbordar, o bien que Dios, deseoso de

conservarnos humildes cuando hemos conseguido

importantes victorias, hace que conozcamos luego nuestra

flaqueza en una simple escaramuza. Como quiera que sea, el

acatamiento filial es fruto de la virtud, no de la insensibilidad;

toda vez que el paraíso no puede ser permanente aquí abajo,

ni aun para los santos.


Asimismo decía el piadoso Obispo de Ginebra a sus hijas:

«No reparemos en lo que sentimos o dejamos de sentir, como

tampoco creamos que en lo tocante a las virtudes de

indiferencia y abandono no vamos a tener nunca deseos

contrarios a los de la voluntad de Dios, o que nuestra

naturaleza jamás va a experimentar repugnancias en los

sucesos del divino beneplácito; porque es cosa que muy bien

pudiera acontecer. Dichas virtudes tienen su asiento en la

región superior del alma y por lo regular, nada entiende en

ellas la inferior; por lo que no hay que andarse en

contemplaciones, y sin atender a lo que quiere hemos de

abrazarnos y unirnos a la voluntad divina, mal que nos pese.»

Por otra parte, el piadoso Doctor ha considerado siempre

como una quimera la imaginaria insensibilidad de los que no

quieren sufrir el ser hombres; preciso es pagar primero tributo

a esta parte inferior y después dar lo que se le debe a la

superior, donde asienta como en su trono el espíritu de fe, que

nos ha de consolar en nuestras aflicciones y por nuestras

aflicciones.


Así lo practicaba él mismo: «Me encamino -escribía- a esta

bendita visita, en la que veo a cada instante cruces de todo

género.

»Mi carne se estremece, pero mi corazón las adora... Sí, yo

os saludo, grandes y pequeñas cruces, y beso vuestros pies,

como indigno de ser honrado con vuestra sombra». A la

muerte de su madre y de su joven hermana experimenta,

según él mismo confiesa, «un grandísimo sentimiento por la

separación, mas un sentimiento, al par que vivo, tranquilo...; el

beneplácito divino -añade- es siempre santo y las

disposiciones suyas amabilísimas»; en fin, el Santo Doctor

abrazará sin cesar el partido de la divina Providencia. Pero, si

en sus grandes pruebas ha reportado brillantes victorias, en

cambio, un asunto sin importancia le hizo perder el sosiego

hasta el punto de pasar dos horas de insomnio; reíase de su

debilidad, y no dejaba de ver que era una inquietud pueril y,

con todo, le era imposible desentenderse de ella. «Dios quería

-dice- darme a entender que si los grandes embates no me

turban, no soy yo quien esto hace, sino la gracia de mi

Salvador.»


Juana de Chantal es una santa que sobresale por su

energía de espíritu y por el santo abandono, y no obstante,

necesita que su piadoso director la sostenga sin cesar y la

conforte repetidas veces en medio de sus penas interiores.

Muestra a la muerte de los suyos el más intenso dolor.

Cuando pierde a su hija mayor, tiene el valor de asistirla

piadosamente hasta el último suspiro; después desmaya y,

vuelta en sí, permanece largas horas aplanada. A la muerte de

San Francisco de Sales no cesa de llorar hasta el día

siguiente; sin embargo, «si supiera que sus lágrimas habían

de ser desagradables a Dios, no derramaría ni una sola».

Hacíase violencia hasta el extremo de enfermar, por

detenerlas; y por obediencia dejábalas correr de nuevo. «

¡Recio es el golpe! -dice-, mas ¡ qué dulce y qué paternal la

mano que lo ha dado!; la beso y la quiero con toda mi alma,

inclinando la cabeza y rindiendo todo mi corazón bajo su

santísima voluntad que adoro y reverencio con todas mis

fuerzas.»


Así pudiéramos ir citando multitud de ejemplos, mas

dejemos a los servidores y vengamos al Maestro.

Desde su entrada en el mundo, Nuestro Señor se ofrece a

su eterno Padre para ser la víctima universal. Su vida entera

será cruz y martirio. Apenas aparecen en El lágrimas

suficientes para mostrar la ternura de su corazón, indignación

suficiente para inspirar a los culpables un temor saludable. Por

lo demás, siempre conserva una maravillosa serenidad, ansía

el bautismo de sangre en que ha de lavar al mundo. Mas he

aquí que ha llegado el momento y relegando las alegrías de la

visión beatífica a la parte superior de su alma, entrega

voluntariamente a todas sus facultades, su cuerpo mismo a la

más terrible agonía, y por libre elección, se abandona al

miedo, al tedio, al disgusto; su alma está triste hasta la

muerte. Contempla la montaña de nuestros pecados, a su

Padre indignamente desconocido, a las almas que corren al

abismo, las torturas e ingratitud que le esperan, y queda

sumergido en un océano de amargura. Por tres veces implora

la compasión de su Padre. «Si es posible, pase de mí este

cáliz.» Acepta que un ángel del cielo venga a confortarle, un

sudor de sangre le inunda, y entonces ora con más intensidad:

«Padre, no se haga mi voluntad sino la tuya.»


Ante tan inaudito espectáculo, el hombre de fe tímida

quédase turbado y perplejo, pero el verdadero fiel adora,

admira, agradece. Nuestro Señor, en efecto, ¿podrá hacer

nada más útil a las almas, a título de Salvador, de Consolador

y de Maestro?

Como Salvador, convenía que tomara todas nuestras

debilidades y hasta nuestros mayores abatimientos, a

excepción del pecado. Ahora bien, ¿podía haber para todo un

Dios humillación comparable a ésta? Por eso la eligió con

entera voluntad.


Como Consolador, era bueno que conociese todos

nuestros dolores. Si se hubiera manifestado inaccesible al

temor, a la repugnancia, a nuestros disgustos, ¿hubiéramos

osado manifestarle nuestras miserias? Se hizo

voluntariamente semejante a nosotros, como un padre se

hace niño con sus hijos. Esta humilde condescendencia nos

afirma, nos anima y pone el bálsamo sobre nuestras llagas. Al

mismo tiempo, el exceso de su dolor y de sus abatimientos

voluntarios traspasa al alma generosa y hace nacer en ella el

deseo, y por decirlo así, la necesidad de devolver sufrimiento

por sufrimiento a este incomparable Amigo. «Una noche

-decía sor Isabel de la Trinidad- mis dolores eran

abrumadores, sentí que la naturaleza me dominaba, pero

mirando a Jesús en la agonía, le ofrecía aquellos dolores para

consolarle y me sentí fortificada. Así lo hago siempre en mi

vida; a cada prueba, grande o pequeña, miro lo que Nuestro

Señor ha sufrido de análogo, a fin de perder mi sufrimiento en

el suyo y perderme yo misma en El.» Santa Teresa del Niño

Jesús dice a su vez: «Cuando el divino Salvador pide el

sacrificio de todo cuanto hay en el mundo de más amado, es

imposible, sin una muy particular gracia, no exclamar junto con

El en el huerto de la Agonía: "Padre mío, aleja de mí este

cáliz." Pero añadamos en seguida: "Que se haga tu voluntad y

no la mía. Muy consolador es pensar que Jesús, el Dios

Fuerte, ha pasado por todas nuestras debilidades, que ha

temblado a la vista de ese cáliz amargo que en otro tiempo

había deseado con tanto ardor». Siempre habrán horas de

turbación, entonces diremos también nosotros, me esforzaré

por imitar la generosidad de Nuestro Señor, repitiendo:

«Padre, líbrame de esta hora terrible» y sobreponiéndonos en

seguida a este momentáneo temor, volveremos a decir: «Mas

no,. que para esto he venido al mundo.»


Como Maestro, Nuestro Señor nos ofrece aquí tres

preciosas enseñanzas: 1ª No es falta, ni siquiera imperfección,

experimentar el sentimiento del padecer, el tedio, las

repugnancias y los disgustos, con tal que no cesemos de decir

con voluntad resuelta: Que se haga, no como yo quiera, sino

como Vos queréis. Nuestro Señor no es ni menos perfecto ni

menos grande en el Huerto de Getsemaní que sobre el Tabor,

o a la derecha de su Padre; pensar de otra manera sería una

blasfemia; por lo mismo, no es cosa sin importancia que el

alma, desprovista de todo socorro sensible, en medio de la

turbación y de las contrariedades, permanezca tan

constantemente fiel a la voluntad de Dios.


2ª No es falta ni siquiera imperfección quejarse a Dios con

amorosa sumisión, a la manera que un niño lastimado se

refugia junto a su madre y le muestra su herida y su pena. «El

amor permite quejarse y decir todas las lamentaciones de Job

y de Jeremías, mas a condición de que la santa aquiescencia

se conserve siempre en el fondo del alma, en la parte superior

del alma.» Así se expresa el dulce Obispo de Ginebra, mas

nos condena también cuando no cesamos de lamentamos, ni

hallamos, al parecer, personas a quienes quejamos y contar

por menudo nuestros dolores. No de otra manera habla San

Alfonso: «sin duda es más perfecto en las enfermedades no

quejarse de los dolores que se experimentan; sin embargo,

cuando nos afligen con vehemencia no es falta comunicarlos a

nuestros amigos, ni aun pedir a Nuestro Señor que nos libre

de ellos. No trato aquí sino de grandes dolores, pues de lo

contrario hacen muy mal esas personas que se lamentan cada

vez que sienten alguna pena o la más leve molestia». Estos

Santos Doctores admiten, pues, como legítimas, las quejas

moderadas y sumisas; sólo condenan el exceso.


3ª No es falta, ni siquiera imperfección, pedir a Dios en las

grandes pruebas que, si es posible, aleje de nosotros el cáliz

del sufrimiento y hasta pedírselo con cierta insistencia, puesto

que lo ha hecho Nuestro Señor; mas, «después que hayáis

suplicado al Padre que os consuele, si a El no le place

hacerlo, dirigid vuestros esfuerzos a realizar la obra de vuestra

salvación sobre la cruz, como si jamás hubierais de descender

de ella. Contemplad a Nuestro Señor en el Huerto de los

Olivos después de haber pedido a su Padre el consuelo y

conociendo que no se lo quería conceder, no piensa ya en él,

ni se inquieta, no lo busca ya más, como si nunca lo hubiera

procurado, y valerosamente ejecuta la obra de la Redención».

Esta es la dirección que San Francisco de Sales daba a Santa

Juana de Chantal.