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viernes, 17 de julio de 2026

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN Y SU SANTO ESCAPULARIO

 


FUENTE

Jesús dijo a su Madre: He ahí a tu hijo; y, en seguida, al discípulo: He ahí a tu Madre. (San Juan, 19, 26-27) 

Es una verdad revelada por la Santísima Virgen a San Simón Stock que aquellos que llevan el escapulario de la Virgen del Carmen serán preservados del infierno, y que si rezan las oraciones prescritas serán liberados del purgatorio el sábado siguiente al día de su muerte. Este escapulario representa en pequeño el escapulario que la Santísima Virgen en persona dio a San Simón Stock, religioso carmelita inglés. La fiesta de este día ha sido establecida para recordar este gran beneficio acordado por la Madre de Dios, y excitar a los fieles a aprovecharlo.

 MEDITACIÓN SOBRE EL ESCAPULARIO 

 I. Un buen servidor tiene a honra vestir la librea de su señor: debemos tener como un honor el llevar la librea de la Reina del Cielo. ¿Qué gloria, después de aquella de servir a Dios, puede compararse a la de ser servidores e hijos de María? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes. (San Andrés de Creta) 

 II. Pero, para gozar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios. ¿Cómo gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? ¿No sucederá que, a veces, nos prevalemos del escapulario para pecar más libremente, so pretexto de que los que lo llevan no podrían condenarse? ¡Qué indignidad prevalerse de la protección de la Madre para ofender al Hijo! ¡Ah! si estamos en pecado mortal, gimamos al menos por nuestro estado, aspiremos a salir de él, imploremos la ayuda de Aquélla a quien la Iglesia llama refugio de los pecadores. Ella rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud de nuestros pecados. (San Jorge de Nicomedia). 

 III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a tan poco costo, un suplicio tan horrible. 

 La devoción al escapulario -Orad por la Cofradía de la Virgen del Carmen. 

 ORACIÓN Señor, que habéis honrado a la Orden del Carmelo con el glorioso título de la Bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, dignaos concedernos, hoy que celebramos solemnemente su memoria, la gracia de llegar, por su protección, a la beatitud eterna. Por J. C. N. S. Amén. 

 «La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950). 

 ¿Qué es el Escapulario Carmelita? El escapulario es un sacramental  Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia ha aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial. El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción. Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican, las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios. Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. 

La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. (ver ilustración arriba). Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos. 


 Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: «Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios.» 

 ¿Cómo se originó el escapulario? La palabra escapulario viene del Latín «scapulae» que significa «hombros». Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. 

Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251 En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. 

En su oración la llamó «La flor del Carmelo» y la «Estrella del Mar» y le suplicó la protección para toda la comunidad. En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa: «Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno» Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. 

La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos. La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que «como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (…) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza».

 Explicación de la Promesa: Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima. El escapulario tiene 3 significados: 

 1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos. Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudez espiritual. Vemos en la Biblia: -Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto – signo de perdón) -Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida. -S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

 2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María. Consagración: ‘pertenecer a María’ es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a Ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: «que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos» En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada. Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. 

 3)El suave yugo de Cristo: «Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy manso y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana». (Mt 11:29-30) -El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar. Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga. Se debe vivir lo que significa El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. 

Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios. Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos. 

El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando. En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido. 

 Imposición del Escapulario: -La imposición se hace preferentemente en comunidad. -Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen. -El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración: «Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna» Ver otras oraciones para la imposición del escapulario 

 ¿Puede darse el escapulario a quien no es católico? Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario. 

 Testimonios de Conversiones 

 Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: «Padre, yo no soy católico». «¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?», preguntó el sacerdote. «He prometido a mis amigos usarlo», explicó el paciente. «Además rezo un Ave María diariamente.» «Usted se está muriendo» replicó el sacerdote. «¿Quiere hacerse católico?» ‘Toda mi vida lo he deseado», contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz. 

 Nuestra Señora del Carmelo – La Medalla Escapulario La medalla-escapulario tiene en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la imagen de la Bienaventurada Virgen María en su reverso. En 1910, el Papa Pío X declaró que una persona válidamente investida en su escapulario de tela podía llevar la medalla-escapulario en su lugar, provisto que tuviera razones legítimas para sustituir su escapulario de tela por la medalla- escapulario. Esta concesión fue hecha a petición de los misioneros en los países del trópico, donde los escapularios de tela se deterioran pronto. Ahora bien, el Papa Pío X y su sucesor, el Papa Benedicto XV, expresaron su profundo deseo de que las personas continuaran llevando el escapulario de tela cuando fuera posible, y que no sustituyeran el escapulario de tela por la medalla escapulario sin que medie primero razón suficiente. 

La vanidad o el miedo a profesar su fe en público no pueden ser razones que satisfagan a Nuestra Señora. Personas de esta clase corren el riesgo de no recibir la promesa del escapulario del Carmen. (tomado del panfleto «Otorga mucha importancia a tu escapulario» del Apostolado Mundial de Fátima, Washington, NJ 07882-0976 USA). 

Advertencias prácticas Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores. Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como signo de respeto. 

 Alerta contra abusos: 

El escapulario NO salva por sí solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: «No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos… Una voluntad pecadora y perversa no podrá gozar de los privilegios del Escapulario si no se arrepiente» 

Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra Madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: «aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor» Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora. San Claude de la Colombiere advierte: «Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario» 

El Privilegio Sabatino: (sábado) La Virgen rescata del purgatorio. Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen.  Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo de 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que «como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza». 

Condiciones para que aplique este privilegio 1) Usar el escapulario con fidelidad. 2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida. 3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 decenas del rosario. El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes. 

El Escapulario y la Virgen de Fátima: Es evidente que la Virgen María quiere revelarnos de manera especial el escapulario. Reporta Lucia (vidente de Fátima, hoy Hermana María del Inmaculado Corazón), que en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración. 

 Hablan los Papas y los santos 

 El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años mas tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto. El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como «Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María» (tal como pidió la Virgen en Fátima). El Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, El Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un ‘Vestido de Gracia». 

El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, el fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios» San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma. 

 San Alfonso Ligorio nos dice: «Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda.» 

San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él continuó su obra hasta tener mas de 300,000 conversos. 

San Claudio de Colombiere (director espiritual de St. Margarita María) «Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: ‘Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.» Dijo también: «Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!» y agrega «Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita». 

 Otros Testimonios: 

 «Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo, ni hablar con el. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora mas tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios» 

 El demonio odia el escapulario. Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: «¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!». 

Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez mas en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. 

Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: «¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!». Un momento mas tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó mas tarde: «Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María». 

Salvados del Mar En el verano de 1845 el barco inglés, «Rey del Océano» se hallaba en medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. 

En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho. Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora. 

Un Hogar Salvado del Fuego En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera completa de casas se habían incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta.En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María. 

 El Escapulario aviva el fervor 

 En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: «Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María». 

 Recordemos que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal de María y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado. Usar el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a ella, que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.

viernes, 1 de marzo de 2024

Crónicas de los mártires de la Vendée

 


Por la tarde del 28 de febrero de 1794, las columnas infernales de los republicanos cruzaron el arroyo de Malnaye. Se toparon sorpresivamente con un anciano de 70 años, era el padre Voyneau, cura de esa región, que sin temor a nada había salido al encuentro pidiendo clemencia por sus parroquianos. Mientras entonaba cánticos montfortianos, los soldados lo capturaron, lo ataron a un poste para torturarlo. Primero le cortaron los dedos con los cuales había esbozado una bendición, luego le cortaron la lengua para que dejara de invocar el nombre de Jesucristo y finalmente le arrancaron el corazón, el cual aplastaron con unas piedras al costado del camino. 

Las columnas infernales se fueron abriendo paso hasta la iglesia de Petit-Luc donde se había refugiado gran parte de los habitantes, especialmente ancianos, mujeres y niños. Nada los detuvo, los republicanos empezaron a disparar fusilando a diestra y siniestra todo lo que se movía en el bosque, varios sobrevivientes fueron asesinados a punta de bayoneta incluyendo niños y bebés. Ya cuando parecía que se retiraban, se escuchó un fuerte cañonazo, que terminó coronando la matanza, pues la iglesia de Notre-Damme des Lucs se desmoró sobre los indefensos refugiados, aferrados a sus rosarios, suplicaban sin cesar a la Madre del Cielo. Días después el padre Barbedette fue al pueblo y encontró una montaña de cadáveres entremezclados con escombros, estatuas decapitadas, ornamentos quemados y cruces partidas. Identificó un total de 563 cadaveres, 110 niños entre recién nacidos y 7 añitos de edad. Por estos santos inocentes, se le considera a Petic Luc el “Belen vendeano”.

Ya más reciente a mediados del siglo XIX el nuevo párroco de Les Lucs, el padre Jean Bart excavó los montones de escombros de la iglesia cañoneada y encontró grande cantidad de huesos precisos entrelazados con escapularios del Sagrado Corazón y de Rosarios con los cuales, con los cuales estos piadosos cristianos se habían servido para rezar sus últimas plegarias.

Tomado del libro: Pasión y Gloria de la Vendée

jueves, 22 de febrero de 2024

LA RESISTENCIA HEROICA DE LOS MARTIRES DE LA VENDEE

 




DAR CLIC AL VIDEO PARA ESCUCHAR LA CONFERENCIA IMPARTIDA POR EL PADRE SAENZ


Si no se puede obedecer a una republica que rechaza a Dios, menos se puede obedecer ni seguir a un clero que acepta los errores de la "republica".  El modernismo que Monseñor Lefebvre siempre rechazó, es el mismo que nosotros rechazamos, ese modernismo (herejías del Vaticano II) fue aceptado y tomado como válido por congregaciones liberales como la Fraternidad San Pio X, San Pedro y la IBP. La lucha de los martires de la Vendee es nuestra lucha.

viernes, 22 de septiembre de 2023

FLORILEGIO DE MÁRTIRES ESPAÑA 1936-1939 (Jesucristo nos anunció que seríamos perseguidos)

 


APENDICE

Jesucristo nos anunció que seríamos perseguidos

Hay personas que se escandalizan al ver sufrir a lso buenos y preguntan: “¿Cómo es posible que Dios permita estas cosas? Si Dios es justo y bueno ¿porqué permite que sean tratadas de esa formas tantas almas inocentes que no tienen culpa de nada? ¿Por qué consiente que sean atormentadas tan bárbaramente tantas personas buenas que no han hecho el mal a nadie, sino que por el contrario han hecho mucho el bien incluso a los mismos que ahora las traicionan?

A muchas personas les parece injusto que Dios permita estas cosas. Pues si El todo lo ve u todo lo puede, ¿cómo es que no sale en su defensa de los buenos?

Este es el mismo razonamiento que hace veinte siglos hacían los judíos cuando Jesús estaba colgado en la cruz.

Leemos en el Evangelio de San Mateo, (27, 39-43) que “los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: “Tú que eres capaz de destruir el Santuario y reedificarlo en tres días, sálvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios baja de la cruz. Igualmente los príncipes de los sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos se burlaban de El diciendo: “¡A otros a salvado y ahora no puede salvarse a sí mismo!”. Si es el Rey de Israel que baje ahora de la Cruz y creeremos en El. Ha puesto su confianza en Dios; pues que le salve ahora si es que de verdad le ama, ya que El dijo: “Soy Hijo de Dios”.

Pero no sucedió esta falta de fe solamente en los que le crucificaron, sino que incluso sus mismo dicípulos dudaron de El como se puede ver por lo que decían los dicípulos de Emaus: “Nosotros esperábamos que sería El el que libertara a Israel, sin embargo nos a defraudado al dejarse matar sin oponer resistencia…”

Pero la misma respuesta que dio Cristo a los dicípulos de Emaus, es la que nos dice a nosotros el “por qué” son martirizados los buenos cristianos.

Jesús dijo a los discípulos de Emaus: “Oh necios y tardos de corazón para creer lo que dijeron los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Cristo sufriera todo eso y entrara así en su gloria?” Y empezando por Moisés y todos los profetas, les interpretó lo que sobre El decían las Escrituras…

Con estas palabras les demostró Jesús a sus discípulos, que su muerte no pudo ser de otra manera, porque así estaba predicho que sucediera, y “La Biblia no puede fallar”.

Ahora bien: Pues si Cristo necesariamente tuvo que morir en la Cruz para que se cumplieran las palabras de los profetas, ¿por qué algunos se escandalizan cuando somo perseguidos siendo así que nos lo predijo Jesucristo?

He aquí cómo Cristo nos anuncia nuestras persecuciones:

“Llegará el día en que os entregarán a los tormentos, os darán a muerte y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre… (Mt. 24,9; Mc. 13,13; Lc.21,17).

Seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre, mas el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra, y si también en esta os persiguen huid a otra…

No es el dicípulo más que su maestro, ni el siervo más que su señor… (Mt. 10,22-24),

Pero cuando seais odiados del mundo recordad que antes que a vosotros me ha odiado a mí. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya; más como no sois del mundo, porque Yo os saqué del mundo: por eso el mundo os odia.

Recordad lo que yo os he dicho: “No es el siervo mpas que su señor”. Si me han perseguido a mí, tambipen os han de perseguir a vosotros, y así como guardaron mi doctrina, del mismo modo guardarán la vuestra. Pero todo esto lo harán con vosotros por causa de mi nombre: porque no conocen al que me ha enviado.

Os he dicho estas cosas para que cuando sucedan no os escandalicéis: Os expulsarán de las sinagogas e incluso llegará la hora en que quien os matare se persuada que con ello hace un servicio a Dios. Y todo lo harán porque no conocieron al Padre ni a mi. Pero Yo os he dicho estas cosas para que, cuando llegue la hora os acordéis que Yo ya os lo había predicho” (Jn. 15,18-21; 16, 1-33).

Si Cristo no hubiera muerto en la cruz, nos hubiera demostrado que El no era el Cristo anunciado por los profetas. Pues de igual modo, si nosotros no somos perseguidores de algún modo por los hombres estaremos demostrando que no somos aquellos discípulos de Cristo que el les anunció grandes persecuciones.

Si en vez de ser perseguidos y odiados de los hombres, éstos al contrario nos aclaman y nos aplauden, debemos temer mucho aquellas palabras de Jesucristo: ¡Ay de vosotros cuando los hombres os aplaudieren! Porque así lo hacían con los falsos profetas… (Lc. 6,26)


viernes, 8 de septiembre de 2023

FLORILEGIO DE MÁRTIRES ESPAÑA 1936-1939 (RELIGIOSOS MARTIRIZADOS)

 


    19. P. José Mateos, Prior de los Carmelitas Calzados del Colegio de Montoro (Córdoba), sabio y ejemplar religioso, en las horas tan llenas de sobresaltos, y en medio del ambiente denso de inquietud en que vivía con sus religiosos, quiso superarse revistiéndose de la fortaleza propia de los mártires, y cuando le preguntaban que porqué no se marchaba de Montoro en aquella situación, contestó con estas ponderadas palabras, que se pueden considerar como cláusula de su testamento espiritual: “Nunca ningún santo huyó del martirio. Si me matan será por el reino de Dios. Yo no seré yo ni el primero ni el útlimo mártir. A otros muchos han matado por predicar la doctrina de Jesucristo. ¿Qué importa que me maten a mí…?”. Con estas bellas expresiones, y más aún su conducta, quería el santo religioso hacer bueno el refrán: “Al mal tiempo, buena cara”.

El 20 de julio, cuando el día comenzaba a clarear sonaban una voces que quebrantaron el silencio de la oración, entre las que destacaban hirientes blasfemias y terrorificas amenazas. ¡Abrid la puerta que le pegamos fuego! Y como los buenos religiosos no la abrieran, llevaron a efecto la amenaza incendiaria…

Unos instantes después comenzó a dolorosa flagelación, así, en sentido literal. Con látigos y gruesos cordeles cruzaban los sayones los rostros y lastimaban las espaldas de aquellos pacientes religiosos que no abrían la boca sino para bendecir a Dios y perdonar a sus enemigos… Y así los verdugos sacaron de la capilla del Colegio a los cuatro religiosos (de los seis, dos jóvenes habían salvarse con la huida), y los pasearon por la vía pública, repitiendo cada dos por tres las blasfemias y también los golpes y los azotes. Asi llegaron a la cárcel, lívidos extenuados. Eran las diez y media de la mañana del día 21 de julio.

En la cárcel encontraron nuestros religiosos a  unos sesenta caballeros de significación derechista… El Padre Mateos clavó los ojos en aquella buena gente y pensó al punto que la cárcel le podía servir de campo de apostalado. Ayudando del Padre Eliseo y del prebítero Don Pedro Luque, también preso, comenzó a administrar el sacramento de la penitencia, confesándose todos, como preparación inmediata para la muerte.

Llegó, por fin, la hora indicada del martirio.. El 22 de julio, a las tres y media de la tarde, se dio la voz en la ciudad de que las tropas de Franco estaban ya en Pedro Abad, pueblo de la comarca y que se dirigían a Montoro. Realmente era así…

Las turbas callejeras comenzaron a aullar más fuerte… y en vez de correr a las afueras, se dirigieron a la cárcel… Llegaron, por fin, los del motín abigarrado, con mujeres y todo. Al interrumpir en la dependencia que ocupaban los presos, los cuatro religiosos carmelitas, sintiéndose con vocación de adalides, corrieron a colocarse delante de los sesenta compañeros de prisión…

Cayeron de rodillas y pusieron los brazos en cruz… Esta actitud, gallarda y heroica, no podía ser ni más elocuente, ni dejar de entenderla los más lerdos… Por si los verdugos no lo entendían, o para añadir a la clarividencia del gesto el ardor de la palabra, el P. Mateos, en un exabrupto inesperado, les gritó así: “Matadnos a nosotros que no descomponemos ninguna casa de familia, pero no matéis a estos pobres, que casi todos tienen hijos”…

Luego sin mas tregua, sin esperar una señal convenida, se abalanzaron los asesinos sobre sus víctimas, y comenzaron a matar a diestro y a siniestro, a hachazos y con otras armas blancas, con armas de fuego cortas y algunos petardos. Las primeras víctimas que cayeron fueron los cuatro religiosos carmelitas…, luego fueron cayendo todos los demás, menos unos catorce, que lograron escapar rompiendo con los puños unos tabiques que daban al Casino Primitivo, que era el antiguo Convento del Carmen.

    20. Doctor Dn. Cruz Laplana, obispo de Cuenca. Según puede verse en el “Martirologio de Cuenca” el Sr. Cirac Estopañán, “el día 28 de julio penetró en el Palacio Episcopal una cuadrilla de milicianos, con intención de prender al Obsipo, que estaba orando en la Capilla.

Al darse cuenta de lo que pasaba sumió con reverencia al Santísimo Sacramento y salió tranquilamente al encuentro de los escopeteros”. Con el Obispo fueron detenidos el Mayordomo, Dn. Manuel; el Capellán, Dn. Fernando Español, y su hermana, los cuales fueron conducidos , entre milicianos armados, al Seminario. A la propuesta de la huida respondió una vez más: “Tengo que morir como mi grey”.

El dia 7 de agosto, después de la cena, llaman a Dn. Fernando, el cual comunicó al Sr. Obisto que en la portería lo reclamaban. El Prelado vestido con traje talar, cruz y aniñño pastoral, acompañado de su fiel capellán, camina hacia la portería del Seminario-prisión; ambos van tranquilos. Al obispo se le oyó decir: “Si es preciso que yo muera por España, muero a gusto… Ya estoy preparado y confesado.”.

Los milicianos quisieron despojarle de la sotana, pero el Obispo le rogó le permitieran llevarla hasta el fin. En la calle esperaba un autobús, el que introdujeron al Prelado.

Al querer subir al coche Dn. Fernando, le ordenaron los milicianos: “Quédese Vd. Que no hace falta”, a lo que Dn. Fernando respondió: “Donde va mi señor, hago falta yo también”. Quédese usted, porque le pesará”, le replicaron; a lo que de nuevo contestó: “Nunca me peso acompañar al Sr. Obispo, y ahora tampoco me pesará. “Mire que le mataremos”, a lo que Dn. Fernando Español, sentándose en el coche al lado del Sr. Obispo santiguándose, asintió: “Pues me matáis”.

Eran las primeras horas de la mañana del 8 de agosto; por las calles desiertas, silencio, oscuridad y desolación. El Obispo, sereno, recordaría sin duda el día en que también en coche, recorría las mismas calles entre aclamaciones de sus diocesanos, que le saludaban como “al que viene en el nombre del Señor”; y como entonces bendice a su pueblo, sus calles, casas y moradores, y va orando con su capellán en silencio…

En aquellas circunstancias, aun quiso aprovechar aquellos trágicos momentos para ejercer con sus propios verdugos el ministerio de Maestro y Pontífice, y con palabra inspirada les dijo:

“Sé que me váis a matar, pero si mi vida es necesaria, la ofrezco por España.. ¿Creéis que no hay cielo? ¡Hay Cielo, hijos míos!... ¿Creéis que no hay infierno?... ¡Hay infierno, hijos míos!... Me podréis matar; el cuerpo os lo dejo, pero el alma irá al cielo… Yo os perdono, y en el cielo rogaré por vosotros”. Además de estas frases, exhortaba a sus asesinos al arrepentimiento y a la práctica del bien.

“Cuando llegaron al K. 5 de la carretera de Villa de Olalla, en el cerro más arriba del Puente de la Sierra un poco a la derecha de la carretera, paró el autobús u todos bajaron a tierra. Un miliciano dijo: “Vamos a matarlo con esta hacha”. El deje de la cuadrilla respondió: “No, yo lo mataré de un tiro”.

Mientras los milicianos se disponían a disparar, el obispo y su familiar se arrodillaron, se absolvieron nuevamente el uno al otro, hicieron la señal de la cruz sobre sí mismos, se levantaron, se abrazaron, se cogieron de la mano y dijo tranquilamente el Sr. Obispo: “Ya estabamos dispuestos; que Dios os perdone, como yo os perdono y os bendigo…”. Mosen Fenrando dijo: “Yo también”…

Mientras la mano sagrada del Prelado trazaba la señal de la cruz, como signo del perdón y de bendición, sobre los asesinos, una bala sacrílego atravesó la mano en el aire y otra penetró en la sien del Obispo. Al mismo tiempo, una lluvia de balas ametralló el cuerpo de Mosen Fernando”.

Un obsipo de la Iglesia de Cristo, mártir de su fe, no podía morir sino bendiciendo; es un gesto sacerdotal por excelencia.

Nota: Mi fin, como dije en el prólogo, ha sido destacar algunos ejemplos demuertes edificantes, o sea, de los martirizados en los días de guerra civil española; y como ya existen obras extensas como las citadas en el prólogo, en ellas pueden verse las muertes de otros obispos y personas religiosas y seglares, que con su ejemplo nos estimulan a vivir santamente y a morir, si es preciso, como ellos en defensa de nuestra fe cristiana.

 

 

Martirio colectivo

 

Si bien he hablado de ciertos martirios aislados, también podía hablar de un martirio colectivo, de comunidades asesinadas en casi su totalidad, como las 27 religiosas Adoratrices de Madrid que fueron cruelmente asesinaddas el 10 de septiembre de 1936, y también de 5 Carmelitas Descalzas, de 20 Capuchinas, de 26 Carmelitas de la Caridad, los 28 Dominicos de Almagro (Ciudad-Real), 30 Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, los 17 monjes Trapenses de Cobreces, y en fin algunos de todas las Ordenes Religiosas: jesuitas, mercenarios, escolapios, pasionistas, salesianos, etc…

Y ¿qué pudo motivar la muerte de todos ellos? Fue sencillamente el odio satánico a Cristo y a su Iglesia.

Hubo listas interminables de conducciones, llevados muchos a la cárcel Modelo en reata como un rebaño que es conducido al matadero… Veinte camiones y varios coches ligeros pasaron por Canillejas y se dirijieron hacia Paracuellos del Jarama, y ya en tierra, se les iba distribuyendo en grupos variables, entre 10 y 25, y se los forzaba a caminar hasta las zanjas. Llegados al borde, caía sobre ellos la descarga cerrada de un piquete, compuesto por unos 30 o 40 milicianos.

Más de doscientos sepulteros, estaban reclutados entre los que llamaban facistas del los pueblos inmediatos, muchos de los cuales, después de acabada la guerra, han podido facilitar detalles sobre las estremecedores eschenas presenciadas.

Muchos fueron los asesinados por su fe, las tristes escenas descritas nos recuerdan la voz de la sangre de los mártires que claman al cielo, y de los que se nos habla en el Apocalipsis:

“Vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados. Clamaban a grandes voces diciendo: ¿Hasta cuando Señor, Santo, Verdadero, no juzgarás y vengarás nuestra sangre en los que moran sobre la tierra? Y a cada uno le fue dada una túnica blanca, y les fue dicho que estuvieran callados un poco de tiempo aún, hasta que se completara el numero de sus consiervos y hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (6, 9s).

Hasta el final de los tiempos habrá persecuciones de las fuerzas del mal contra los santos o verdaderos cristianos, y habrá nuevos mártires y cuando se complete ya el número ya conocido por Dios, se verá el triunfo definitivo de Cristo sobre las fuerzas del mal, que quedarán completamente humilladas, y entonces los mártires, o sea, los muertos por su fe en Cristo y en su Iglesia brillarán con una gloria inenarrable por toda la eternidad.

 

Palabras de la Sagrada Escritura:

“Dios los ha probado, y los ha hallado dignos de sí. Los probó como el oro en el crisol, y le fueron aceptos como sacrificio de holocaustro” (Sab. 3, 5-6)

“Bienaventurados el hombre que soporta la prueba, porque una vez probado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometidos a los que le aman” (Sant. 1,12)

“Por la fe conquistaron reinos los santos, ejercieron la justicia, alcanzaron las promesas…, se hicieron valientes…, unos sufrieron tormentos, rehusaron la liberación para alcanzar una resurreción mejor. Otros soportaron escarnios y azotes, aún más, cadenas y cárceles. Fueron apedreados, tentados, aserrados, murieron al filo de la espada… No era el mundo digno de ellos… Y todos estos, probados por el testimonio de la fe” fueron hallados fieles en Cristo Jesús, Señor nuestro (Heb. 11, 33ss)


lunes, 5 de junio de 2023

SAN BONIFACIO (Mártir)

 



El “Apóstol de Alemania” siguió predicando al pueblo germánico que estaba asombrado y no podía creer que el asesino del Roble de Thor no haya sido golpeado por su dios.

Bonifacio miró más allá donde yacía el roble y señaló a un pequeño abeto y dijo: “Este pequeño árbol, este pequeño hijo del bosque, será su árbol santo esta noche. Esta es la madera de la paz…Es el signo de una vida sin fin, porque sus hojas son siempre verdes".

"Miren como las puntas están dirigidas hacia el cielo. Hay que llamarlo el árbol del Niño Jesús; reúnanse en torno a él, no en el bosque salvaje, sino en sus hogares; allí habrá refugio y no habrán actos sangrientos, sino regalos amorosos y ritos de bondad”.

Así, los alemanes empezaron una nueva tradición esa noche, que se ha extendido hasta nuestros días. Al traer un abeto a sus hogares, decorándolo con velas y ornamentos y al celebrar el nacimiento del Salvador, el Apóstol de Alemania y su rebaño nos dieron lo que hoy conocemos como el árbol de Navidad.


San Bonifacio:

En el año 723, el misionero anglosajón san Bonifacioapóstol de los alemanes, llegó a la zona buscando convertir a las tribus germánicas del norte de Alemania al cristianismo, utilizando como base el asentamiento franco fortificado de Büraburg en el lado opuesto del río Eder. Acababa de encontrarse con Carlos Martel, quien le confirmó el compromiso del Imperio franco en la misión en Turingia y Hesse

Con el apoyo militar de los francos, Bonifacio, en lo que probablemente fue una acción bien planificada y anunciada, taló el roble sagrado para transmitir la superioridad del Dios cristiano sobre Donar y la religión nativa germánica.​ Según la primera hagiografía de Bonifacio, escrita por Willibaldo, el enorme roble fue derribado por un gran soplo de viento, "como si por milagro" con Bonifacio sólo haciendo un giro del hacha. Como el dios Donar no respondió lanzando un relámpago al misionero, el pueblo accedió a ser bautizado4​ y estableciendo así la primera diócesis fuera de las fronteras del antiguo Imperio romano.

En la iconografía de Bonifacio, el acto es uno de los símbolos más importantes del santo, y muchas tarjetas de oración lo ilustran con un hacha, a veces el pie sobre el tocón del árbol,​ la escena fue representada en numerosas pinturas históricas del siglo xix.

Bonifacio utilizó la madera del roble para construir una capilla dedicada a San Pedro en Fritzlar. Esta capilla dio origen posteriormente a un monasterio benedictino.

Fuente

viernes, 12 de mayo de 2023

FLORILEGIO DE MÁRTIRES ESPAÑA 1936-1939 (Capítulo 6: MUJERES DE GRAN TEMPLE CRISTIANO)

 


MUJERES DE GRAN TEMPLE CRISTIANO

14°.María de la Piedad, joven de 27 años, residía en Villanueva de Alcardete, provincia de Toledo y diócesis de Cuenca. Se distinguió siempre por la práctica de sus virtudes cristianas: humildad, caridad, sencillez, modestia, etc. Era respetada y querida por sus virtudes y su candor. Fue elegida Presidenta de las Hijas de María, y desempeñaba este cargo cuando la llamó el Señor a la gloria del martirio por la virginidad y por la fe. En los registros de su casa por los milicianos hubo de sufrir muchas vejaciones y malos tratos. Pero no consiguieron ni con malos tratos ni con amenazas, ni con promesas, ni por la violencia, mancillar un punto siquiera la pureza de María de la Piedad. El día 5 de septiembre de 1936, con el permiso y salvo conductos, ella y su madre se trasladaban a Madrid; en otro coche las siguieron uno milicianos, armados hasta los dientes… Al llegar a El Luján, casa de campo, en el cruce de las carreteras de Carrascosa a Villanueva, las hicieron bajar del coche, las maniataron…, le rasgaron los vestidos, y siempre llorando y resistiendo ella, pero dominada por la fuerza salvaje de aquellos energúmenos, quebraron el vaso de pureza de la vírgen y mártir, sucediéndose unos a otros aquel cadáver, abandonado ya por el alma.. Así, en presencia de su madre y en manos de aquellos bárbaros, terminó su vida María de la Piedad, uniendo en sus manos las palmas de la virginidad y del martirio… Es modelo y símbolo de la joven casta, fuerte, piadosa y española… Después asesinaron a su madre. La misma noche del día 5 de septiembre de 1936”. 

15° Doña Felícitas de Lara, vivía en el pueblo llamado Miguel Esteban, provincia de Toledo y diócesis de Cuenca, era esposa de Julián Moreno, herrero de profesión, honrada y muy cristiana, de buenos sentimientos. Después de haber asesinado a su esposo, al que maltrataron y apalearon cruelmente en la plaza del pueblo, y también martirizaron a sus dos hijos, ella fue detenida el 23 de agosto de 1936, encerrada en la cárcel, instalada en la iglesia donde estuvo dos meses, hasta que la trasladaron al cuartel de la Guardia Civil. Allí la maltrataron y la injuriaron de la manera más soez y salvaje, sin respeto a su condición, ni a su edad, ni a su dolor de esposa y madre sacrificada en lo más íntimo de su corazón. Después de cometer con ella toda clase de salvajismos humanos, que la pluma se resiste a escribir, fue asesinada ocultamente, en medio de la noche, en el cementerio de Quero, a los tres meses de un martirio abominable y repugnante, que resistió sin vacilación ni cobardía, como la mujer fuerte y honrada, cristiana y española digna de memoria eterna, en alabanza suya, para baldón del régimen rojo, y para ejemplo de la mujer cristiana, española y digna de su honor. Parece confirmarse que fue enterrada viva”.

RELIGIOSAS MARTIRIZADAS

16. Sor María del Patrocinio de San José Badía, carmelita calzada de clausura del Convento de la Presentación e Vich. Hay de ella una biografía con el título de “La azucena de Vich”. A sus dos años largos de la profesión, sobrevino la revolución que asoló a España, y la Comunidad de Carmelitas tuvo que abandonar precipitadamente el Convento, el cual a las pocas horas era pasto de las llamas. Ella acudió el 13 de agosto, por mandato de la Madre Superiora , a una casa cuyos dueños habían dado refugio a varios sacerdotes y religiosas. Llegó en el preciso momento en que lo milicianos registraban la casa y buscaban a un sacerdote en ella escondido. Pudo haber pasado inadvertida si sus treinta y tres años y su belleza física no hubieran despertado la atención de aquellos criminales. “¿Eres monja?” “Si”, respondió tranquila. “¿Para que entraste?” “Para seguir mi vocación”. Después de algunas preguntas más, acompañadas por gestos procaces, fue metida en un auto fantasma, con cuatro milicianos armados, y en coche aparte marchaban custodiados dos sacerdotes, el Vicario General de la Diócesis doctor Jaime Serra, figura benemérita de 89 años, y el párroco de Arlés. Llegados al punto de la carretera que roza las paredes del templo de Riudeperas, la arrancaron violentamente del auto, ante las protestas suyas de “eso jamás”, “antes morir” en su presencia asesinaron a los dos sacerdotes, y al intentar ella huir para no ser atropellada en la angelical virtud, fue materialmente acribillada por más de treinta balazos, estrechando fuertemente en su ano derecha el Crucifijo, según se comprobó a la mañana siguiente. Sus restos mortales, exhumados al brillar el sol de la paz, descansan interinamente en un modesto nicho del cementerio de la citada parroquia de Ríudeperas”. Fue virgen y mártir. 

17. Sor Martina Vázquez, Hija de la Caridad de San Vicente, era castellana de pura cepa; mujer fuerte, de temple diamantino…; de ella se dice que “era una institución”. Sor Martina era, en efecto, una mujer extraordinaria.. Asi nos la presenta el Padre Elías Fuente, en su obra “Paúles e Hijas de la Caridad, mártires”. Y el Padre Besalduch O.C. Este dice: “Al preguntar por ella, las Hermanas les hicieron saber que se encontraban ya unos días en la cama con fuerte constipado que le había producido un vómito de sangre y que además era diabética… Una vez en presencia de Sor Martina, uno de los dos criminales dijo: “Venimos por ti, para llevarte a Castellón a declarar”. Sor Martina le atajó con estas palabras que dan la tónica de su viril temple: “¿Venís por mi para llevarme a declarar o venís a matarme?”. El más criminal contestó: “Nosotros no matamos a nadie… Vosotras sois las que matáis… Levántate y vístete enseguida”. Las buenas religiosas tuvieron una idea feliz: “Nosotras, dijeron los criminales, iremos a declarar por la enfermedad de Sor Martina… al menos permitan que la acompañemos… si es que ustedes vienen por la superiora para matarla, la Superiora no es ella, soy yo…”, agregó Sor Ignacia… Sor Martina acababa de vestirse en su preciado Hábito de Paula… La debilidad física de la víctima apenas le permitía dar un paso… Ya en la puerta de la calle, Sor Martina puso en la frente de cada una de sus Hermanas un beso efusivo y se despidió de ellas con estas palabras: “Adiós, hasta el cielo”… Un minuto después, el coche de la muerte se ponía en marcha, con rumbo desconocido para Sor Martina. Al llegar a la entrada de Algar, Sor Martina dijo a los de su escolta: “¿Me váis a a matar?” y como contestasen que sí, añadió: “Pues no es menester pasar mas adelante; aquí mismo”… Paró el vehiculo, la apearon y la colocaron junto al tronco de un algarrobo… Rechazó la sugerencia de ponerse de espaldas, diciendo que “ponerse de espaldas a la muerte es de cobardes”… Luego añadió: “Yo quiero ver la cara de los que me matan, que son los mismos a quienes yo tantas veces les he matado el hambre”… Debe ser el lector que al más criminal Sor Martina le había socorrido espléndidamente en el comedor de Caridad no hacía mucho tiempo… A otro de los que iban a fusilarla le habían favorecido con el socorro de la “Gota de leche”, para un hijo suyo… Ya estaban las armas en ristre, cuando Sor Martina les pidió una brevísima tregua diciendo: “Esperad un poco”… Sacó del bolsillo una pilita de agua bendita de plata y de forma cilíndrica; destornilló serenamente el taponcillo, aplicó a él la yema del dedo pulgar de la mano derecha, santiguóse diciendo tranquila y fervorosamente: “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. Al punto dijo: “Ya podéis tirar”… Sonó la descarga y desplomóse aquel cuerpo que parecía siempre de coloso retador”… El más criminal se acercó a la víctima agonizante por ver si llevaba encima dinero o alhajas… y dijo: “Bah, esta monja no lleva más que rosarios”… Al terminar este espeluznante relato, nos dice el P. Besalduch, que quiere dejar constancia de que “el más criminal” fue más tarde uno de los reos condenados a muerte, a quien asistimos dice, en el acto de ejecución; que murió, como los demás, muy arrepentido, después de haberse confesado y con el santo escapulario en el pecho”. 

18. Dolores Pujalte Sánchez, Religiosa de 83 años y su compañera de martirio Madre Francisca Aldea, de 54 años, prestaban sus servicios de caridad en favor de unos mil niños de la barrida de Ventas de Madrid, las llevaron en un coche hasta el pueblo de Canillejas, y a la salida junto al arranque de la carretera de Barajas, bajan del coche las dos monjas, las ordenan dar unos pasos, y disparan. Cada una recibió nueve tiros , y ambas murieron instantáneamente. De un informe del Instituto de Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús, al que pertenecían las víctimas, transcribe el doctor Montero: “Los facultativos, el ayudante (que practicaron la autopsia) y hasta la misma gente de la chusma allí presente, recibieron como obsequio de las dos presuntas mártires un olor a escencia muy exquisito; tal que nunca lo han vuelto a percibir, ni parecido siquiera, y así han querido hacerlo constar en el proceso de beatificación que se sigue a estas dos siervas de Dios”. Nota: Muchas personas fueron asesinadas en aquella revolución y hasta comunidades de religiosas enteras, como al final indicaré; mas aquí solo quiero hacer señalar como una Comunidad de Carmelitas Descalzas, las del Cerro de los Angeles se salvaron de un modo que tiene algo milagroso, dadas las circunstancias que se dieron con otras religiosas. “El informe de las Carmelitas. Descalzas de la provincia de Castilla”, hace relación del registro que hubieron de padecer dichas monjas, en su refugio de la calle de Claudio Coello (Madrid): “Antes de salir del piso, el caporal de la cuadrilla, vivamente impresionado de lo que acababa de ver, les dijo que “no se explicaba como en medio de tantos peligros y pobreza podían tener tanta alegría, porque ustedes dense cuenta que, si ahora mismo quisiéramos, las fusilábamos”. ¡Todo eso lo hace Dios!, contestó la Priora… ¡Qué mejor dicha podríamos tener que dar la vida por El! Como vieran que tenían que dormir en el suelo, les manifestaron que ellos no podían consentirlo, y después le enviaron unos colchones. Al tiempo de despedirse, las religiosas les dijeron que pedirían mucho a Dios por su conversión, sólo uno dijo que no creía en El, que no le encomendaran… Después de algún tiempo las visitó de nuevo el que hizo de jefe en el registro anterior, acompañado de otro miliciano rojo… Las carmelitas, intrépidas hijas de Santa Teresa, se pusieron a hablar de la vida religiosa, y otra vez manifestó el caporal dicho, su asombro al verlas de nuevo tan tranquilas y contentas. ¡Dios lo hace!, dijeron las religiosas. Poco les importaría, continuó diciendo, lo que nosotros les comuniquemos, puesto que están deseando el martirio. Interrumpióle el compañero, que dijo, aludiendo a las religiosas: Puede ser que no tarden mucho en serlo. La Madre Priora muy amablemente, indicó a las religiosas que le cantaran la coplilla que tenían compuesta por el martirio, que decía de esta manera: Si el martirio conseguimos, Que mejor felicidad,; Beber con Jesús el cáliz, Y después con El gozar. Al oírlo cantar, el verdugo mejoró de rostro y se puso más humano. Por fin se fueron, sin más novedad. Las religiosas salieron todas juntas de Madrid, en septiembre de 1937 y pasaron por Francia a España Nacional.

jueves, 11 de mayo de 2023

FLORILEGIO DE MÁRTIRES ESPAÑA 1936-1939 (Capítulo 5: CASTIDAD Y MARTIRIO)

 


CASTIDAD Y MARTIRIO

 12° Fernando Saperas. 
Este era un joven coadjutor de los Misioneros Hijos del Imaculado Corazón de María, y uno de los 117 miembros que componían la Comunidad Claretiana de la Universidad de Cervera. (Casi todos fueron martirizados en Barbastro, unos en grupos y otros aisladamente). El hermano Saperas, después de dos semanas fue detenido en “La Rabassa”, oscuro caserío cercano a “Mas Claret”, y allí hubo de subir con los milicianos y con Bofarull, dueño del caserío, al auto que los condujo a todos a Cervera. Por el camino, según explica Bofarull, quisieron obligar al hermano a blasfemar. El les había dicho antes que era un jornalero que buscaba trabajo para ganarse la vida…; como no les convenció, para averiguar si era lo que sospechaban, le pusieron en esta dura contingencia de blasfemar.

Fue cuando él les dijo que era religioso y que no blasfemaba jamás… Le desnudaron en el coche para obligarle a cometer acciones inmorales. Resistió heroicamente… “Matadme pero no me atormentéis de esta manera…”. “Te llevaremos a una casa de prostitución, y allí…” “Eso jamás…”. Viendo que en el coche no conseguían nada, un poco más adelante lo hicieron bajar, lo desnudaron de nuevo y repitieron la orden con amenaza de muerte… “Matadme cuando queráis, pero eso, ¡no!...”. El hermano braceaba con todo su vigor, y cuando le vencían las musculaturas de los otros, se oía su voz firme y jadeante: “Matadme, pero no conseguiréis nada más…” Cuando se hubieron cansado, volvieron al coche…, y al llegar a Cervera el hermano comió con los milicianos, que pretendían emborracharlo, y después lo llevaron, aquella tarde, por dos o tres prostíbulos, empleando ellos todos los medios imaginables para derrocar la virtud del casto religioso… Se le atormentó con verdadera saña y encono… y sabemos que las mismas prostitutas tuvieron que volver por los fueros de la humanidad y el decoro: “Si él no quiere, dejadlo, no lo atormentéis de esa manera…”. 

Todavía le llevaron a Tárrega, para probar la fortuna en sus prostíbulos… En esas infames tentativas se gastó toda la tarde y toda la noche, durante las cuales aquel valiente atleta de la Virgen tuvo tiempo para sufrir muchas injurias. Faltábale, sin embargo, la última y más gentil. Al amanecer del día 13 lo llevaron al cementerio de Tárrega con el despecho y rabia, que les reventaba en el cuerpo. En presencia de los que le iban a asesinar, el hermano, según dice un testigo, pidió permiso para hablar, y repitió entonces tres veces:

“Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen”, terminando también, como el Divino Maestro, con un grito vigoroso y triunfal de “¡Viva la Religión!” que resonó entre los cipreses, confundido ya con las descargas de los fusiles. 

Nota: También los milicianos animaron a los jóvenes religiosos estudiantes del Colegio de Barbastro a que apostataran para salvar sus vidas, y al ver que no lo lograban, intentaron quebrar la integridad de su castidad consagrada, y a este fin los incitaban a una vida licenciosa, animándolos a que hicieran un buen rostro a las mujeres que introducían en la prisión, y todo era con el ánimo de corromper a aquellos muchachos, que resistieron valientes, firmes a su fe, y decididos a no traicionar las promesas hechas a Dios el día de su profesión. Y muchos sólo por la causa de ser religiosos o sacerdotes fueron asesinados por aquellos días.

13°. Andrés Molina, joven sacerdote granadino, de 27 años, fiel a la palabra dada a sus Señor, supo mantenerla incluso ante la muerte. Regía las parroquias de Instinción y Ragel, en la provincia de Almería. De él publica Monseñor Montero, en su obra sobre la persecución religiosa en España, la siguiente carta, que es la última:

“Instinción, 16 de septiembre de 1936. -¡Viva el Sagrado Corazón de Jesus!. “Muy queridísima madre y hermanos. Estas letras quiero que sean de despedida, que espero les entregará mi muy estimado amigo don Luis, para que se consuele lo mismo usted que mis hermanos y toda la familia. Termina de decirme esta pobre gente, que compadezco y perdono de todo corazón, que si quiero librar mi vida tengo que casarme, y si no lo hago me matan, y yo, pensando no en esta vida sino en la otra que es verdadera vida, les he contestado que prefiero que me maten, antes de renegar de nuestra santa Religión, y espero en N.S. Jesucristo, y en nuestra Madre de la Santísima Virgen, que me dará fuerzas para dar la vida por Dios, lo mismo que lo han hecho ya otros compañeros y lo hicieron innumerables mártires.

Madre muy querida y hermanos muy amados, no tengáis pena porque me hayan matado; lo contrario dad muchas gracias a Dios nuestro Señor, porque me ha elegido para ser mártir y desde el cielo pediré por todos vosotros y por todos los de la familia; si aquí, en la presente vida, no he tenido la dicha de abrazaros, en el cielo espero para darnos el abrazo eterno y reinar y gozar eternamente con Nuestro Señor, la Santísima Virgen y demás santos escogidos. Madre queridísima, no tengo pena, lo repito; al contrario debe estar usted muy orgullosa, porque es usted madre de un mártir; y a vosotros hermanos, digo lo mismo, sois hermanos de un mártir que desde el cielo vela por vosotros, y todos mis queridísimos sobrinos. Para terminar quiero daros algunos consejos: sed siempre muy buenos católicos; amad cada día con un amor más grande a Nuestro Señor y a nuestra Madre, la Santísima Virgen, y si algún día estuviereis en el trance que me encuentro yo: renegar de Dios o dar la vida, dad la vida mil veces, antes que renegar y ofender a Dios, porque así debemos ser, pensando que los sufrimientos pasarán y el premio será eterno. Adiós, madre mía: un abrazo te envía, y lo mismo a Santiago, a todos mis hermanos y a toda mi familia. Que así sea y que pronto nos veamos en el cielo. Su hijo y hermano, Andrés Molina” (Del informe diocesano de Granada).



martes, 11 de abril de 2023

FLORILEGIO DE MÁRTIRES ESPAÑA 1936-1939 (Capítulo 4: SACERDOTES MARTIRES)

 


7°. Don Vicente Valero Almudever, cura ecónomo de Puzol (Valencia), fue detenido en Valencia el 17 de agosto de 1936, en el domicilio de una familia que lo había acogido; lo llevaron a Puzol, según dijeron para hacerle unas preguntas, y dice el Doctor José Zahonero en su obra “Sacerdotes Mártires” lo siguiente: 

“Cuando el día 17 llegó Don Vicente a la residencia del Comité de Puzol, se le maltrató cruelmente a puñetazos y patadas, martirizádole largo rato, e incluso se le pinchó con aguja alpargatera para que confesara donde había escondido la imagen de la Patrona, y al no conseguirlo siguieron con los insultos y palos, haciéndole vaciar la letrina. Le llaman otra vez: “Ahora has de blasfemar”, le dicen, y contesta: “Antes me cortaréis la lengua”. Le dan otra paliza. La sangre mana a borbotones de su boca; “Blasfema o te mataremos”. “Matadme si queréis, pero no blasfemaré jamás”. Siguen los atroces golpes… y nada. En vista de ello lo llevaron por el camino de Barcelona a la entrada de la hijuela de Rafelbuñol, a allí, luego de decir, “os perdono” y besar su mano, se apartó un poco de ellos, para que pudieran matarle, y dijo dulcemente “Cuando ustedes quieran”, y sonó la descarga que lo mató. Uno de ellos, al darle el tiro de gracia, exclamó: “Hemos matado un santo”.

8°. Don Rogelio Chillida Mañes, canónigo Magistral, cayó acribillado en aquellos días en compañía de otro sacerdote y dos religiosas, por las ametralladoras cuando vitoreaban a Cristo Rey. “Antes de la ejecución tuvo lugar una escena admirable. Don Rogelio Chillada, que en ningún momento había perdido su serenidad asombrosa, solicitó de sus verdugos que le fuera indicado cuál de ellos iba a matarle, y cuando uno de aquellos infelices se adelantó hacia él, estrechándole la mano, le dijo: “Te estrecho la mano, para que sepas que te perdono. Pero antes de morir quiero deciros que, por cada gota de sangre que derramemos, dentro de diez años habrá un sacerdote en España”.

9°. Don Ricardo Pla Espí, era valenciano y canónigo de Toledo. Fue detenido por el “pelotón de la muerte” en Toledo el 28 de julio del 36, que, “irrumpe en su domicilio, preguntando por “el cura”. El, que estaba sentado junto a su padre, se levanta muy resuelto y contesta: “Yo soy”, y como viesen que dudaban, les dijo: “El sacerdote soy yo; éste es mi padre”… Acordaron que pasara la noche con sus padres y al día siguente volverían. El 30 por la tarde llegó su hora… Preguntó a los milicianos: ¿puedo despedirme de mis padres?, y le respondieron que no. Desde el umbral de la puerta dirige la mirada serena a sus padres diciéndoles: Madre, ¿usted no me a criado para el cielo?”. Su madre contestó:

“Sí, hijo mío”. “Pues esta es la hora”. “No merecía yo tanto; Dios me premia con largueza al concederme la palma del martirio”. Su madre, viéndole llevando a empujones por la horda, aún le dijo: “Hijo mío, mucho valor para sufrir, pero mucho amor para perdonar”. Y en lugar denominando “Paseo del Tránsito” cayó acribillado a tiros, por la espalda, no sin antes gritar fervorosamente: “!Viva Cristo Rey!” (J. Zahonero, en su obra “Sacerdotes Mártires”)

 10°.Don Tomás Capdevila Miquel, sacerdote de treinta y tres años. De él escribe el Dr. Dn. Juan Serra, en su libro “Víctimas Sacerdotales” del Arzobispado de Tarragona: “El lugar donde fue capturado dista de la casa del Comité unos tres kilómetros con un desnivel superior a 200 metros, lo que dio tiempo para que todo el vecindario percatado de cuanto ocurría, acudiera a la puerta del comité donde pudo contemplar cómo la víctima abrazó a su madre y a su sobrinito, recibiendo éste palabras de consuelo, y la madre el ruego de que perdonara a sus perseguidores. Bruscamente y con malas palabras fue arrancado de los brazos de su madre y, a empujones, internado en la residencia del Comité, en cuya oficina se reunió el pleno de los elementos revolucionarios, dirigidos por un agitador forastero… Serían aproximadamente las nueve y media de la noche, cuando atado de pies y manos, le subieron en un auto guardado por cinco o seis desalmados, dándole escolta otro coche.

Entonces empezó el cruento martirio, por espacio de hora y media que duró el trayecto que separa el pueblo Forés del de Solivella, ampuntándole la lengua y los miembros genitales, sacándole los ojos y fracturándole de un porrazo la clavícula izquierda; iba desangrándose poco a poco, de tal suerte que llegó a este pueblo tan exhausto que permaneció sin conocimiento una media hora en la plaza Mayor. Puesta de nuevo en marcha la macabra comitiva, se encaminaron al cementerio, precipitándole por un terraplén como quien echa un fardo en basura…, eran las once de la noche del 6 de septiembre del 36.” No le pude caber mejor muerte; como sacerdote de Cristo hizo de sí, por su inmolación cruenta, una víctima que unida a la del Calvario, se convirtió en oblación grata a Dios. Era “Sacerdote y víctima”, el ideal más acabado del sacerdote católico; su identificación como Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, estaba lograda.

11°. Don Fortunato Arias Sánchez, sacerdote que padeció martirio en la diócesis de Murcia el 12 de septiembre de 1936. De él se lee en el libro citado: “Muertes gloriosas”: “Porque apenas llevaría un año al frente de su nueva parroquia, cuando sobrevino al Alzamiento Nacional, secundado en los primeros tiempos de Hellín, como en toda la provincia de Albacete…, y aunque por el escaso tiempo que llevaba en el pueblo, y por su nativa bondad, no podía haber evitado enemistades y odios contra su persona, sin embargo, no tardó en verse envuelto en la general persecución de que fueron víctimas la mayor parte de los sacerdotes…

Durante el mes de agosto de aquel mismo año 36, fue reducido a prisión, sin que podamos señalar el día con seguridad de acierto. Tal vez estaba preso cuando escribió a su hermano Félix, con fecha de 26 de agosto, la hermosísima carta de la que entresacamos estos párrafos, dignos de pluma de un San Ignacio de Antioquía o de un Santo Tomás Moro: 

“Desde mi última carta, las cosas han cambiado notablemente, y hoy sospecho con sobrada razón que me quedan pocas horas de vida. Perdono a todos los que sean o hayan de ser causantes o cómplices de mi muerte. Perdonadlos vosotros también, como nos manda la ley cristiana que profesamos. Que Dios acepte nuestros sacrificios y nuestra vida para que todos se conviertan y vivan. No recuerdo haber dado ocasión a que se me persiga , y me satisface pensar que la causa única de todo es mi carácter sacerdotal. Morir así es un verdadero y glorioso martirio ¿Qué mejor suerte podía yo imaginar? No tengáis pena por mi. Encomendadme a Dios, y quiera El que nos juntemos en el cielo, bendiciendo allí los caminos secretos de su misericordia.

Que seáis siempre buenos cristianos, y procuréis que lo sean también vuestros hijos y toda vuestra casa. Si en alguno de los pequeños vierais aptitudes para ser sacerdote, haced lo posible porque lo sea”. Bien entrada la noche del día 11 de septiembre, unos milicianos le sacan de la prisión y en un automóvil le conducen a las afueras de la ciudad, al sitio denominado “Cañada de los pozos”, donde tiene lugar una escena conmovedora… Al descender del coche, Don Fortunato les pregunta cuál de ellos le va a matar, y al que le responde que él, largándole su reloj, le dice: “Pues toma este reloj como recuerdo. Sólo te pido que me dejes morir besando esta cruz…”, y poniéndose de rodillas y besando el Crucifijo, que luego de haberlo besado estrecha fuertemente contra el pecho. Pronuncia estas palabras, las últimas que de sus labios habían de salir en la tierra: “Que Dios perdone, como os perdono yo. ¡Viva Cristo Rey!”. Inmediatamente tres balas atraviesan sus sienes. Tan fuerte tenía apretado el crucifijo que , ni después de muerto, se lo pudieron arrancar de las manos.