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viernes, 17 de julio de 2026

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN Y SU SANTO ESCAPULARIO

 


FUENTE

Jesús dijo a su Madre: He ahí a tu hijo; y, en seguida, al discípulo: He ahí a tu Madre. (San Juan, 19, 26-27) 

Es una verdad revelada por la Santísima Virgen a San Simón Stock que aquellos que llevan el escapulario de la Virgen del Carmen serán preservados del infierno, y que si rezan las oraciones prescritas serán liberados del purgatorio el sábado siguiente al día de su muerte. Este escapulario representa en pequeño el escapulario que la Santísima Virgen en persona dio a San Simón Stock, religioso carmelita inglés. La fiesta de este día ha sido establecida para recordar este gran beneficio acordado por la Madre de Dios, y excitar a los fieles a aprovecharlo.

 MEDITACIÓN SOBRE EL ESCAPULARIO 

 I. Un buen servidor tiene a honra vestir la librea de su señor: debemos tener como un honor el llevar la librea de la Reina del Cielo. ¿Qué gloria, después de aquella de servir a Dios, puede compararse a la de ser servidores e hijos de María? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes. (San Andrés de Creta) 

 II. Pero, para gozar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios. ¿Cómo gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? ¿No sucederá que, a veces, nos prevalemos del escapulario para pecar más libremente, so pretexto de que los que lo llevan no podrían condenarse? ¡Qué indignidad prevalerse de la protección de la Madre para ofender al Hijo! ¡Ah! si estamos en pecado mortal, gimamos al menos por nuestro estado, aspiremos a salir de él, imploremos la ayuda de Aquélla a quien la Iglesia llama refugio de los pecadores. Ella rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud de nuestros pecados. (San Jorge de Nicomedia). 

 III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a tan poco costo, un suplicio tan horrible. 

 La devoción al escapulario -Orad por la Cofradía de la Virgen del Carmen. 

 ORACIÓN Señor, que habéis honrado a la Orden del Carmelo con el glorioso título de la Bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, dignaos concedernos, hoy que celebramos solemnemente su memoria, la gracia de llegar, por su protección, a la beatitud eterna. Por J. C. N. S. Amén. 

 «La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950). 

 ¿Qué es el Escapulario Carmelita? El escapulario es un sacramental  Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia ha aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial. El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción. Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican, las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios. Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. 

La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. (ver ilustración arriba). Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos. 


 Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: «Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios.» 

 ¿Cómo se originó el escapulario? La palabra escapulario viene del Latín «scapulae» que significa «hombros». Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. 

Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251 En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. 

En su oración la llamó «La flor del Carmelo» y la «Estrella del Mar» y le suplicó la protección para toda la comunidad. En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa: «Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno» Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. 

La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos. La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que «como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (…) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza».

 Explicación de la Promesa: Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima. El escapulario tiene 3 significados: 

 1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos. Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudez espiritual. Vemos en la Biblia: -Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto – signo de perdón) -Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida. -S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

 2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María. Consagración: ‘pertenecer a María’ es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a Ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: «que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos» En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada. Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. 

 3)El suave yugo de Cristo: «Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy manso y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana». (Mt 11:29-30) -El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar. Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga. Se debe vivir lo que significa El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. 

Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios. Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos. 

El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando. En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido. 

 Imposición del Escapulario: -La imposición se hace preferentemente en comunidad. -Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen. -El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración: «Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna» Ver otras oraciones para la imposición del escapulario 

 ¿Puede darse el escapulario a quien no es católico? Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario. 

 Testimonios de Conversiones 

 Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: «Padre, yo no soy católico». «¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?», preguntó el sacerdote. «He prometido a mis amigos usarlo», explicó el paciente. «Además rezo un Ave María diariamente.» «Usted se está muriendo» replicó el sacerdote. «¿Quiere hacerse católico?» ‘Toda mi vida lo he deseado», contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz. 

 Nuestra Señora del Carmelo – La Medalla Escapulario La medalla-escapulario tiene en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la imagen de la Bienaventurada Virgen María en su reverso. En 1910, el Papa Pío X declaró que una persona válidamente investida en su escapulario de tela podía llevar la medalla-escapulario en su lugar, provisto que tuviera razones legítimas para sustituir su escapulario de tela por la medalla- escapulario. Esta concesión fue hecha a petición de los misioneros en los países del trópico, donde los escapularios de tela se deterioran pronto. Ahora bien, el Papa Pío X y su sucesor, el Papa Benedicto XV, expresaron su profundo deseo de que las personas continuaran llevando el escapulario de tela cuando fuera posible, y que no sustituyeran el escapulario de tela por la medalla escapulario sin que medie primero razón suficiente. 

La vanidad o el miedo a profesar su fe en público no pueden ser razones que satisfagan a Nuestra Señora. Personas de esta clase corren el riesgo de no recibir la promesa del escapulario del Carmen. (tomado del panfleto «Otorga mucha importancia a tu escapulario» del Apostolado Mundial de Fátima, Washington, NJ 07882-0976 USA). 

Advertencias prácticas Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores. Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como signo de respeto. 

 Alerta contra abusos: 

El escapulario NO salva por sí solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: «No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos… Una voluntad pecadora y perversa no podrá gozar de los privilegios del Escapulario si no se arrepiente» 

Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra Madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: «aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor» Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora. San Claude de la Colombiere advierte: «Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario» 

El Privilegio Sabatino: (sábado) La Virgen rescata del purgatorio. Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen.  Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo de 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que «como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza». 

Condiciones para que aplique este privilegio 1) Usar el escapulario con fidelidad. 2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida. 3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 decenas del rosario. El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes. 

El Escapulario y la Virgen de Fátima: Es evidente que la Virgen María quiere revelarnos de manera especial el escapulario. Reporta Lucia (vidente de Fátima, hoy Hermana María del Inmaculado Corazón), que en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración. 

 Hablan los Papas y los santos 

 El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años mas tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto. El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como «Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María» (tal como pidió la Virgen en Fátima). El Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, El Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un ‘Vestido de Gracia». 

El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, el fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios» San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma. 

 San Alfonso Ligorio nos dice: «Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda.» 

San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él continuó su obra hasta tener mas de 300,000 conversos. 

San Claudio de Colombiere (director espiritual de St. Margarita María) «Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: ‘Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.» Dijo también: «Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!» y agrega «Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita». 

 Otros Testimonios: 

 «Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo, ni hablar con el. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora mas tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios» 

 El demonio odia el escapulario. Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: «¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!». 

Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez mas en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. 

Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: «¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!». Un momento mas tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó mas tarde: «Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María». 

Salvados del Mar En el verano de 1845 el barco inglés, «Rey del Océano» se hallaba en medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. 

En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho. Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora. 

Un Hogar Salvado del Fuego En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera completa de casas se habían incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta.En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María. 

 El Escapulario aviva el fervor 

 En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: «Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María». 

 Recordemos que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal de María y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado. Usar el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a ella, que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.

viernes, 27 de marzo de 2026

MEDITACION EN HONOR A LOS SIETE DOLORES DE LA MADRE DE DIOS

 


PRIMER DOLOR

La aflicción que causó a su tierno corazón la profecía del anciano Simeón (avemaría)



SEGUNDO DOLOR
La angustia que padeció su sensibilísimo corazón en la huída y permanencia en Egipto (avemaría)


TERCER DOLOR
Las congojas que experimentó su solícito corazón en la pérdida de su Hijo Jesús (avemaría)


CUARTO DOLOR
La consternación que sintió su maternal corazón al encontrar a su Hijo Jesús llevando la cruz a cuestas (avemaría)


QUINTO DOLOR
EL martirio de su generoso corazón asistiendo a su Hijo Jesús en la agonía de la cruz (avemaría)


SEXTO DOLOR
La herida que sufrió su piadoso corazón en la lanzada que abrió su costado de su Hijo Jesús. (avemaría)


SEPTIMO DOLOR
El desconsuelo y desamparo que padeció su amantísimo corazón en la sepultura de su Hijo Jesús. (avemaría)
Ruega por nosotros Virgen Dolorosísima para que seamos dignos de las promesas de N.S. J. Amén




martes, 24 de marzo de 2026

MEDITACIONES: El misterio de la Encarnación del Hijo de Dios

 





Meditación
Anuncio del Misterio de la Encarnación
Por el P. Grou
El Interior de Jesús y de María

   El ángel sosegó a la tímida y turbada María, diciéndole: No temáis, María; vos habéis hallado gracia delante de Dios. Él es quien a vos me envía, para llevaros de parte suya palabras de bendición y de paz. Vos habéis hallado gracia delante de Él; vos le sois agradable más que ninguna otra criatura, y Él os ha escogido para cumplir en vos el más grande de sus designios, el de la reparación de su gloria, y el de la salud del universo. ¡Magnífica promesa! Vos concebiréis en vuestro seno y pariréis un hijo, al cual daréis el nombre de Jesús. Será grande, y se llamará el Hijo del Altísimo. El Señor Dios lo hará sentar sobre el trono de David su padre; reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su reino no tendrá fin. Su reino todo de gracia, todo interior, no tendrá fin; y después de haber empezado sobre la tierra, continuará en el cielo para no acabar jamás. Tal es el sentido de las palabras del ángel, que María entendió entonces cuanto debió entender, quedando siempre no obstante en la obscuridad de la fe. Porque yo no creo que fuesen para ella tan claras como lo son para nosotros ahora que el velo está levantado, y que el misterio se nos reveló enteramente. Dios dispensa las luces con maravillosa economía, dejando siempre a la fe de qué ejercitarse; y la misma María, aunque más ilustrada que otro alguno sobre el destino de Jesucristo, no fue perfectamente instruida, sino después de verificado en su persona el entero cumplimiento de las profecías. El Evangelio nos dará más de una prueba de lo que acabo de decir.

   Sea de esto lo que fuere, lo que más sorprendió a María no fueron las grandes cosas que se le anunciaban, sino la imposibilidad natural  que veía en su ejecución, sin perjuicio de su virginidad. Se le dice que será madre, y ella prometió a Dios conservarse virgen. ¿Cómo se verificará esto, dice al ángel, pues no conozco varón, y estoy resuelta a no conocerlo jamás? No duda ella de la omnipotencia de Dios; mas expone con sencillez su situación, su deseo de ser fiel a su voto, y pregunta cómo puede esto conciliarse con la maternidad que se le anuncia.

   Jamás me parece bastante repetido, que María pensaba y hablaba en todo de una manera sobrenatural, y en aquella ocasión más que en otra alguna. La disposición que ella descubrió al ángel, era la misma en que Dios la ponía por su gracia. No tenía entonces un sentimiento, no decía una palabra que no le fuese inspirada por el Espíritu Santo. Dios pues quería, que en el momento en que Él le anunciaba por medio de un ángel los más encumbrados destinos, ella no se ocupase sino en su castidad, y en el cuidado de conservarla. Concluyamos de  ahí, que en las ideas de Dios el amor y la práctica de una virtud, aun de aquella cuyo único objeto es la pureza corporal, son muy   superiores a los más señalados favores del cielo, y a la dignidad más sublime a que puede ser elevada una criatura. Así pues, para conformarnos con los pensamientos de Dios, hagamos en toda nuestra vida, como María, más caso del menor acto de virtud, que de todos los dones celestes; porque no son estos dones sino las virtudes, cuyo ejercicio cuesta a la naturaleza, las que glorifican a Dios, y nos santifican. Los dones de Dios, el de la oración, por ejemplo, no se nos conceden para que disfrutemos meramente de ellos,  sino para facilitarnos la práctica de lo más perfecto que tiene la moral evangélica, la renuncia, el abandono, la muerte entera a nosotros mismos. Toda oración que no produzca tales efectos, por elevada que se la suponga, nada vale, y no servirá sino para nuestra condenación. Si María, deslumbrada por el título de Madre de Dios, no hubiese sentido inquietud sobre el modo con que podía conciliarse con su virginidad, Dios la hubiera desechado. No hay duda. Todo lo que el ángel de una parte, todo lo que María de otra debían decir, estaba preparado, previsto, ordenado en los designios de Dios; y si ella se hubiese separado un solo ápice, hubiera dejado sin efecto la más celebre embajada que jamás se hizo.

   El ángel va a tranquilizar a María sobre el objeto que más ocupa su corazón que la maternidad divina. El Espíritu Santo, le dice, vendrá sobre vos, y la virtud del Altísimo os cobijará con su sombra. El mismo Espíritu Santo es quien os tornará fecunda: el Altísimo pondrá en obra su omnipotencia; superará la ley más inviolable de la naturaleza, para formar en vos por medio de una maravillosa operación la carne a que debe unirse su Verbo. Esta obra será de la misma Trinidad, y a ella concurrirán todas las personas divinas. ¡Misterio inefable! ¡Secreto conocido de Dios solo, y que no comprendía ni el ángel que a María lo anunciaba!  María necesita aquí de toda su fe para creer; lo que se le dice es superior a su inteligencia. Al preguntar cómo puede aquello verificarse, se le explica, pero de un modo tan elevado a que no alcanza su pensamiento.  No comprende, pero somete su razón, persuadida de que no faltan a  Dios medios para cumplir sus designios, que no están al alcance de la criatura.

   Por esta razón, añade el ángel, lo que de vos nacerá será llamado el  Hijo de Dios. El cuerpo que se formará en vuestro casto seno, de vuestra más pura sangre, mediante la operación del Espíritu divino, será un cuerpo santo de la santidad misma del Hijo de Dios, que se le unirá, y se dirá de esta carne: Es la carne del Hijo de Dios. De la unión del alma humana con ese cuerpo no resultará una persona; sino que, una y otra sustancia unidas inseparablemente al Verbo, no tendrán otra personalidad que la suya.  Así el alma será el alma del Verbo, el cuerpo será el cuerpo del Verbo encarnado. Una carne destinada a ser la carne del Hijo de Dios no debía formarse en otra parte que en el seno de una Virgen y por la operación del Espíritu Santo.

   Para hacer creíble a María tan estupendo milagro, mirad, prosigue el ángel, a vuestra prima Isabel, que ha concebido un hijo en su vejez, y ved cómo se halla en el sexto mes de su embarazo la que era llamada estéril, esto es, reconocida por tal; porque a Dios nada es imposible. Dios es quien os habla por boca mía; Dios es quien os asegura que concebiréis y parireís sin dejar de ser virgen. Él es veraz en sus palabras; es todopoderoso: sometidas le están todas las leyes de la naturaleza; Él es quien las hizo; Él puede, cuando le place, sobreponerse a ellas. No debéis pues vos vacilar en creerlo.

   Cuando Dios tiene sobre un alma algún designio extraordinario, sin explicarle a fondo este designio, ni la manera con que Él lo cumplirá, se lo explica lo bastante para convencerla de su infinito poder, y no dejarle motivo alguno de duda, exigiendo de ella un consentimiento a la vez ciego e ilustrado. Ciego, porque la razón no puede penetrar en el secreto de Dios; ilustrado, porque esta misma razón tiene en la veracidad de la omnipotencia divina motivos evidentes para someterse. No permitamos pues a nuestro entendimiento curiosidad alguna sobre las cosas mismas que Dios nos propone, ni sobre los medios por los cuales las verificará. Esto no es de la inspección de nuestra inteligencia, y si lo comprendiéramos, ya no habría fe, ni mérito por consiguiente. Atengámonos a su palabra, y desde el momento que estemos seguros de que habló por medio de los que tenemos en lugar suyo, no vacilemos en creer lo que nos parezca más distante de la posibilidad.

   Satisfecha ya sobre el punto que más inquietud le daba, y fiando en el discurso del ángel, aunque no lo comprendiese, María no titubeó en dar su consentimiento. He aquí, dice, la esclava del Señor: hágase en mí según vuestra palabra.

   Dios pide el consentimiento expreso de María para elevarla a la dignidad de Madre de Dios. Ved con qué consideración y miramientos trata Dios a su criatura, cuando tiene sobre ella algún designio extraordinario. No lo ejecuta sin proponérselo, sin escuchar sus razones, si alguna tiene que oponer. Solicita su consentimiento, pero no lo exige, y quiere que se le dé con entera libertad. El título de madre de Dios era un favor único, un privilegio incomparable, una distinción sin ejemplo, y que no debía renovarse en todo el decurso de los siglos. Más por este título María contraía también los más grandes empeños. Debía dar a Dios a proporción de lo que recibía; debía aspirar a la santidad más sublime, y de consiguiente consagrarse sin límites a la voluntad de Dios, muriendo absolutamente a sí misma; debía someterse a las más terribles pruebas, y participar de las de su Hijo. Estaba instruida lo bastante en el sentido espiritual de las profecías, para saber que el Mesías debía sufrir mucho, y que sería un hombre de dolores. Sin duda que Dios le presentó en general un cuadro de todo esto, al tiempo de hablarle el ángel, y pudiera ser también que este le insinuase alguna cosa sobre el particular, que su humildad no le permitió revelarla. Es pues  muy probable que previó todas las consecuencias del consentimiento que iba a dar, y que, en calidad de madre, tuviese más parte que otro alguno en la cruz del Salvador. Sin esta circunstancia, el mérito que tenía en consentir, no hubiera sido tan grande de mucho como podía ser. María se sacrificó de un modo el más perfecto, al momento en que aceptó el ser la madre de Jesús, así como Jesús se sacrificó  en el instante mismo de su entrada en el mundo.

   María necesitó de más valor, de más generosidad, de más grandeza de alma de lo que se cree para consentir en la proposición que le fue hecha por el ángel. Infiérase de ahí la grandeza de sentimientos con los que pronunció aquel fiat de que dependían la reparación de la gloria de Dios, y la salud del género humano. 

viernes, 12 de diciembre de 2025

EL GRAN ACONTECIMIENTO DE LAS APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DE GUADALUPE


Es el relato en náhuatl sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, al norte de la actual Ciudad de México. Nican Mopohua (que puede traducirse como "Aquí Se Narra") son las dos primeras palabras de este relato, cuya autoría, según el editor Luis Lasso de la Vega, es de Antonio Valeriano.

EL GRAN ACONTECIMIENTO

INTRODUCCIÓN
Aquí se cuenta, se ordena, cómo hace poco, en forma por demás maravillosa, el amor de la perfecta Virgen Santa María, Madre de Dios, nuestra venerable Señora y Reina, la hizo visible allá en el Tepeyac, que se conoce (ahora) como Guadalupe.
En un principio se dignó dejarse ver de un indito de nombre Juan Diego, y, al final, su amor nos entregó su preciosa y amada imagen en la presencia del reciente Obispo Don Fray Juan de Zumárraga.

AMBIENTACIÓN
1.- Diez años después de sojuzgada la ciudad de México, ya por tierra la flecha y el escudo, (acabada la guerra), ya por doquier sosegados sus aguas y sus montes, (las ciudades), 2.- así como brotó, ya macolla, ya revienta sus yemas la adquisición de la verdad, el conocimiento de Quien es causa de toda vida: el verdadero Dios.
3.- Entonces, en el año 1531, a los pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un caballero indio, pobre pero digno, 4.- su nombre era Juan Diego, casateniente, por lo que se dice, allá en Cuautitlán, 5.- y, en lo eclesiástico, todo aquello era aún jurisdicción de Tlaltelolco.

PRIMERA APARICIÓN

6.- Era sábado, muy de madrugada, lo movía su interés por Dios (respondiendo a) su insistente llamada. 7.- Y cuando vino a llegar al costado del cerrito, en el sitio llamado Tepeyac, despuntaba ya el alba. 8.- Oyó claramente sobre el cerrito cantar, como cantan diversos pájaros preciosos. Al interrumpir su gorjeo, como que les coreaba el cerro, sobremanera suave, agradabilísimo, su trino sobrepujaba al del coyoltótotl y del tzinitzcan y al de otras preciosas aves canoras.
9.- Se detuvo a ver Juan Diego. Se dijo: ¿Por ventura es mi mérito, mi merecimiento lo que ahora oigo? ¿Quizá solamente estoy soñando? ¿Acaso estoy dormido y sólo me lo estoy imaginando? 10.- ¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso ya en el sitio del que siempre nos hablaron los ancianos, nuestros antepasados, todos nuestros abuelos: en su tierra florida, en su tierra de nuestro sustento, en su patria celestial?

11.- Tenía fija la mirada en la cumbre del cerrito, hacia el rumbo por donde sale el sol, porque desde allí algo hacía prorrumpir el maravilloso canto celestial.

12.- Y tan pronto como cesó el canto, cuando todo quedó en calma, entonces oye que lo llaman de arriba del cerrito, le convocan: "-Mi Juanito, mi Juan Dieguito".
13.- En seguida, pero al momento, se animó a ir allá a donde era llamado. En su corazón no se agitaba turbación alguna, ni en modo alguno nada lo perturbaba, antes se sentía muy feliz, rebosante de dicha. Fue pues a subir al montecito, fue a ver de dónde era llamado.
14.- Y al llegar a la cumbre del cerrito, tuvo la dicha de ver a una Doncella, que por amor a él estaba allí de pie, 15.- la cual tuvo la delicadeza de invitarlo a que viniera 'juntito' a Ella. 16.- Y cuando llegó a su adorable presencia, mucho se sorprendió por la manera que, sobre toda ponderación, destacaba su maravillosa majestad: 17.- sus vestiduras resplandecían como el sol, como que reverberaban, 18.- y la piedra, el risco en que estaba de pie, como que lanzaba flechas de luz; 19.- su excelsa aureola semejaba al jade más precioso, a una joya, 20.- la tierra como que bullía de resplandores, cual el arco iris en la niebla. 21.- Y los mezquites y nopales, y las otras varias yerbezuelas que ahí se dan, parecían esmeraldas. Cual la más fina turquesa su follaje, y sus troncos, espinas y ahuates deslumbraban como el oro.

22.- Ante su presencia se postró. Escuchó su venerable aliento, su amada palabra, infinitamente grata, aunque al mismo tiempo majestuosa, fascinante, como de un amor que del todo se entrega. 23.- Se dignó decirle: "-Escucha bien, hijito mío el más pequeño, mi Juanito: ¿A dónde te diriges?" 24.- Y él le contestó: "-Mi señora, mi reina, mi muchachita, allá llegaré a tu casita de México Tlatelolco. Voy en pos de las cosas de Dios que se dignan darnos, enseñarnos, quienes son imágenes del Señor, nuestro Dueño, nuestros sacerdotes". 


25.- Acto continuo con él dialoga, le hace el favor de descubrirle su preciosa y santa voluntad, 26.- le comunica: "-Ten la bondad de enterarte, por favor pon en tu corazón, hijito mío el más amado, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, y tengo el privilegio de ser Madre del verdaderísimo Dios, de Ipalnemohuani, (Aquel por quien se vive), de Teyocoyani (del Creador de las personas), de Tloque Nahuaque (del Dueño del estar junto a todo y del abarcarlo todo), de Ilhuicahua Tlaltipaque (del Señor del Cielo y de la Tierra). Mucho quiero, ardo en deseos de que aquí tengan la bondad de construirme mi templecito, 27.- para allí mostrárselo a Ustedes, engrandecerlo, 28.- entregárselo a Él, a Él que es todo mi amor, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación.
29.- Porque en verdad yo me honro en ser madre compasiva de todos Ustedes, 30.- tuya y de todas las gentes que aquí en esta tierra están en uno, 31.- y de los demás variados linajes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que me honren confiando en mi intercesión.

32.- Porque allí estaré siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores.
33.- Y para realizar con toda certeza lo que pretende Él, mi mirada misericordiosa, ojalá aceptes ir a al palacio del Obispo de México, y le narres cómo nada menos que yo te envío de embajador para que le manifiestes cuan grande y ardiente deseo tengo de que aquí me provea de una casa, de que me levante en el llano mi templo. Absolutamente todo, con todos sus detalles, le contarás: cuanto has visto y admirado, y lo que has oído.
34.- Y quédate seguro de que mucho te lo voy a agradecer y a pagártelo, 35.- pues te enriqueceré, te glorificaré, 36.- Y mucho merecerás con esto que yo recompense tu cansancio, tu molestia de ir a ejecutar la embajada que te confiero. 

37.- Ya has oído, Hijo mío el más amado, mi aliento, mi palabra: ¡Ojalá aceptes ir y tengas la bondad de poner todo tu esfuerzo!"

ENTREVISTA CON ZUMÁRRAGA 

38.- E inmediatamente en su presencia se postró, respetuosamente le dijo: "-Señora mía, mi Niña, por supuesto que ya voy para poner por obra tu venerable aliento, tu amada palabra. Por ahora de ti me despido, yo, tu humilde servidor." 39.- En seguida bajó para ir a poner por obra su encargo: Vino a tomar la calzada que viene derecho a México. 40.- Y cuando hubo llegado al interior de la ciudad, de inmediato y directo se fue al palacio del Obispo que muy recientemente había llegado de Jefe de Sacerdotes, cuyo reverendo nombre era D. Fray Juan de Zumárraga, Sacerdote de San Francisco.
41.- Y al llegar, de inmediato hace el intento de verlo, rogando a sus servidores, sus domésticos, que vayan a anunciarlo. 42.- Al cabo de una espera un tanto excesiva, vienen a llamarlo cuando el Señor Obispo tuvo a bien convocarlo para que pasara. 43.- Y en cuanto entró, en seguida en su presencia se arrodilló, se postró. Luego ya le declara, le narra el venerable aliento, la preciosa palabra de la Reina del Cielo, su mensaje, y también le refirió respetuosamente todas las cosas que admiró, que miró, que escuchó. 

44.- Y cuando hubo escuchado todas sus palabras, su mensaje, como que no del todo le dio crédito. 45.- Le respondió, se dignó decirle: "-Hijito mío, otra vez vendrás, aún con calma te oiré, muy aun desde el principio lo miraré, pensaré lo que te hizo venir acá, tu voluntad, tu deseo."

SEGUNDA APARICIÓN

46.- Salió, pues, abatido de tristeza porque su encomienda no se realizó de inmediato. 47.- En seguida se regresó. Poco después, ya al acabar el día, se vino luego en derechura a la cumbre del cerrito, 48.- y allí tuvo la grande suerte de reencontrar a la Reina del Cielo, allí precisamente donde por primera vez la había visto. Lo estaba esperando bondadosamente.
49.- Y apenas la miró, se postró en su presencia, se arrojó por tierra, tuvo el honor de decirle: 50.- "Dueña mía, Señora, Reina, Hijita mía la más amada, mi Virgencita, fui allá donde Tú me enviaste como mensajero, fui a cumplir tu venerable aliento, tu amable palabra. Aunque muy difícilmente, entré al lugar del estrado del Jefe de los Sacerdotes. Lo vi, en su presencia expuse tu venerable aliento, tu amada palabra, como tuviste la bondad de mandármelo". 51.- "Me recibió amablemente y me escuchó bondadosamente, pero, por la manera como me respondió, su corazón no quedó satisfecho, no lo estima cierto. 52.- Me dijo: Otra vez vendrás, aún con más calma te oiré, muy aun desde el principio examinaré la razón por la que has venido, tu deseo, tu voluntad." 

53.- "Me di perfecta cuenta, por la forma cómo me contestó, que piensa que el templo que Tú te dignas concedernos el privilegio de edificarte aquí, quizá es mera invención mía, que tal vez no es de tus venerados labios. 54.-Por lo cual, mucho te ruego, Señora mía, mi Reina, mi Virgencita, que ojalá a alguno de los ilustres nobles, que sea conocido, respetado, honrado, a él le concedas que se haga cargo de tu venerable aliento, de tu preciosa palabra para que sea creído." 

55.- "Porque yo en verdad no valgo nada, soy mecapal, soy cacaxtle, soy cola, soy ala, sometido a hombros y a cargo ajeno, no es mi paradero ni mi paso allá donde te dignas enviarme, Virgencita mía, Hijita mía la más amada, Señora, Reina. 56.- Por favor, perdóname: afligiré tu venerado rostro, tu amado corazón. Iré a caer en tu justo enojo, en tu digna cólera, Señora, Dueña mía".

57.- Y la siempre gloriosa Virgen tuvo la afabilidad de responderle: 58.- "-Escucha, hijito mío el más pequeño, ten por seguro que no son pocos mis servidores, mis embajadores mensajeros a quienes podría confiar que llevaran mi aliento, mi palabra, que ejecutaran mi voluntad; 59.- mas es indispensable que seas precisamente tú quien negocie y gestione, que sea totalmente por tu intervención que se verifique, que se lleve a cabo mi voluntad, mi deseo. 60.- Y muchísimo te ruego, hijito mi consentido, y con rigor te mando, que mañana vayas otra vez a ver al Obispo. 61.- Y de mi parte adviértele, hazle oír muy claro mi voluntad, mi deseo para que realice, para que haga mi templo que le pido. 62.- Y de nuevo comunícale de que manera nada menos que yo, yo la siempre Virgen María, la Venerable Madre de Dios, allá te envío de mensajero."

63.- Y Juan Diego le respondió respetuosamente, le dijo reverentemente: "-Señora mía, Reina, Virgencita mía, ojalá que no aflija yo tu venerable rostro, tu amado corazón; con el mayor gusto iré, voy ciertamente a poner en obra tu venerable aliento, tu amada palabra; de ninguna manera me permitiré dejar de hacerlo, ni considero penoso el camino. 64.- Iré, pues, desde luego, a poner en obra tu venerable voluntad, pero bien puede suceder que no sea favorablemente oído, o, si fuere oído, quizá no seré creído; pero 65.- mañana, por la tarde, cuando se ponga el sol, vendré a devolver a tu venerable aliento, a tu amada palabra lo que me responda el Jefe de los Sacerdotes" 66.- "Ya me despido, Hijita mía la más amada, Virgencita mía, Señora, Reina. Por favor, quédate tranquila". 67.- Y, acto continuo, él se fue a su casa a descansar.

SEGUNDA ENTREVISTA CON ZUMÁRRAGA

68.- Al día siguiente, Domingo, muy de madrugada, cuando todo estaba aún muy oscuro, de allá salió de su casa hacia acá, a Tlaltelolco: viene a aprender las cosas divinas, a ser pasado en lista; luego a ver al Gran Sacerdote.
69.- Y como a las diez de la mañana estuvo dispuesto: se había oído Misa, se había pasado lista, se había dispersado toda la gente. 70.- Y él, Juan Diego, luego fue al palacio del Señor Obispo. 71.- Y tan pronto como llegó, hizo todo lo posible para tener el privilegio de verlo, y con mucha dificultad otra vez tuvo ese honor. 

72.- A sus pies hincó las rodillas, llora, se pone triste, en tanto que dialoga, mientras le expone el venerable aliento, la amada palabra de la Reina del Cielo, 73.- para ver si al fin era creída la embajada, la voluntad de la Perfecta Virgen, tocante a que le hagan, le edifiquen, le levanten, su templo donde se dignó indicarlo, en donde se digna quererlo.

74.- Y el Señor Obispo muchísimas cosas le preguntó, le examinó, para que bien en su corazón constase (para cerciorarse) dónde fue a verla, qué aspecto tenía. Todo lo narró al Señor Obispo, con todos sus detalles, 75.- pero, pese a que todo absolutamente se lo pormenorizó, hasta en los más menudos detalles, y que en todas las cosas vio, se asombró porque clarísimamente aparecía que Ella era la perfecta Virgen, la venerable, gloriosa y preciosa Madre de nuestro Salvador Jesucristo, 76.- a fin de cuentas, no estuvo de acuerdo de inmediato, 77.- sino que le dijo que no nada más por su palabra, su petición, se haría, se ejecutaría lo que solicitaba, 78.- que era todavía indispensable algo como señal para que poder creerle que era precisamente Ella, la Reina del Cielo, quien se dignaba enviarlo de mensajero.
79.- Y tan pronto como lo oyó, Juan Diego dijo respetuosamente al Obispo: 80.- "-Señor Gobernante, por favor sírvete ver cuál será la señal que tienes a bien pedirle, pues en seguida me pondré en camino para solicitársela a la Reina del Cielo, que se dignó enviarme acá de mensajero".81.- Y cuando vio el Obispo que todo lo confirmaba, que desde su primera reacción en nada titubeaba o dudaba, luego lo despidió; pero 82.- apenas hubo salido, luego ordenó a algunos criados, en quienes tenía gran confianza, que fueran detrás de él, que cuidadosamente lo espiaran a dónde iba, y a quién veía o hablaba.

83.- Y así se hizo. Y Juan Diego en seguida se vino derecho, enfiló la calzada. 84.- Y lo siguieron, pero allí donde sale la barranca, cerca del Tepeyac, por el puente de madera, lo perdieron de vista, y por más que por todas partes lo buscaron, ya en ningún lugar lo vieron, 85.- por lo que se regresaron. Y con eso no sólo se vinieron a enfadar grandemente, sino también porque los frustró, los dejó furiosos, 86.- de manera que le fueron a insistir al Señor Obispo, le metieron en la cabeza que no le creyera, le inventaron que lo que hacía era sólo engañarlo deliberadamente, que era mera ficción lo que forjaba, o bien que sólo lo había soñado, sólo imaginado en sueños lo que decía, lo que solicitaba. 87.- Y en este sentido se confabularon unos con otros, que si llegaba a volver, a regresar, allí lo habían de agarrar y castigar duramente para que otra vez ya no ande contando mentiras, ni alborotando a la gente.
88.- Entre tanto Juan Diego estaba en la presencia de la Santísima Virgen, comunicándole la respuesta que venía a traerle de parte del Señor Obispo. 89.- Y cuando se lo hubo notificado, la Gran Señora y Reina le respondió: 90.- "-Así está bien, Hijito mío el más amado, mañana de nuevo vendrás aquí para que lleves al Gran Sacerdote la prueba, la señal que te pide. 91.- Con eso en seguida te creerá, y ya, a ese respecto, para nada desconfiará de ti ni de ti sospechará. 92.- Y ten plena seguridad, Hijito mío predilecto, que yo te pagaré tu cuidado, tu servicio, tu cansancio que por amor a mí has prodigado. 93.- ¡Animo, mi muchachito! que mañana aquí con sumo interés habré de esperarte".

TERCERA APARICIÓN - EL TIO MORIBUNDO
94.- Pero a la mañana siguiente, lunes, cuando Juan Diego debería llevarle alguna señal suya para ser creído, ya no regresó, 95.- porque cuando fue a llegar a su casa, a un tío suyo, de nombre Juan Bernardino, se le había asentado la enfermedad, estaba en las últimas, 96.- por lo que se pasó el día buscando médicos, todavía hizo cuanto pudo al respecto; pero ya no era tiempo, ya estaba muy muy grave. 97.- Y al anochecer, le rogó instantemente su tío que, todavía de noche, antes del alba, le hiciera el favor de ir a Tlaltelolco a llamar a algún sacerdote para que viniera, para que se dignara confesarlo, se sirviera disponerlo, 98.- porque estaba del todo seguro que ya era el ahora, ya era el aquí para morir, que ya no habría de levantarse, que ya no sanaría.
99.- Y el martes, todavía en plena noche, de allá salió, de su casa, Juan Diego, a llamar al sacerdote, allá en Tlatelolco.

100.- Y cuando ya vino a llegar a la cercanía del cerrito Tepeyac, a su pie, donde sale el camino, hacia el lugar donde se pone el sol, donde antes él pasara, se dijo: 101.- "-Si sigo de frente por el camino, no vaya a ser que me vea la noble Señora, porque como antes me hará el honor de detenerme para que lleve la señal al Jefe de los Sacerdotes, conforme a lo que se dignó mandarme. 102.- Que por favor primero nos deje nuestra aflicción, que pueda yo ir rápido a llamar respetuosamente el sacerdote religioso. Mi venerable tío no hace sino estar aguardándolo". 103.- En seguida le dio la vuelta al monte por la falda, subió a la otra parte, por un lado, hacia donde sale el sol, para ir a llegar rápido a México, para que no lo demorara la Reina del Cielo. 104.- Se imaginaba que por dar allí la vuelta, de plano no iba a verlo Aquella cuyo amor hace que absolutamente y siempre nos esté mirando.
105.- Pero la vio como hacia acá bajaba de lo alto del montecito, desde donde se había dignado estarlo observando, allá donde desde antes lo estuvo mirando atentamente.
106.- Le vino a salir al encuentro de lado del monte, vino a cerrarle el paso, se dignó decirle:
107.- "-¿Qué hay, Hijo mío el más pequeño? ¿A dónde vas? ¿A dónde vas a ver?".
108.- Y él, ¿acaso un poco por eso se apenó, tal vez se avergonzó, o acaso por eso se alteró, se atemorizó?
109.- En su presencia se postró, con gran respeto la saludó, tuvo el honor de decirle:
110.- "-Mi Virgencita, Hija mía la más amada, mi Reina, ojalá estés contenta; ¿Cómo amaneciste? ¿Estás bien de salud?, Señora mía, mi Niñita adorada?
111.- Causaré pena a tu venerado rostro, a tu amado corazón: Por favor, toma en cuenta, Virgencita mía, que está gravísimo un criadito tuyo, tío mío.
112.- Una gran enfermedad en él se ha asentado, por lo que no tardará en morir. 
113.- Así que ahora tengo que ir urgentemente a tu casita de México, a llamar a alguno de los amados de nuestro Señor, de nuestros sacerdotes, para que tenga la bondad de confesarlo, de prepararlo. 114.- Puesto que en verdad para esto hemos nacido: vinimos a esperar el tributo de nuestra muerte. 115.- Pero, aunque voy a ejecutar esto, apenas termine, de inmediato regresaré aquí para ir a llevar tu venerable aliento, tu amada palabra, Señora, Virgencita mía.
116.- Por favor, ten la bondad de perdonarme, de tenerme toda paciencia. De ninguna manera en esto te engaño, Hija mía la más pequeña, mi adorada Princesita, porque lo primero que haré mañana será venir a toda prisa".
117.- Y tan pronto como hubo escuchado la palabra de Juan Diego, tuvo la gentileza de responderle la venerable y piadosísima Virgen: 118.- "-Por favor presta atención a esto, ojalá que quede muy grabado en tu corazón, Hijo mío el más querido: No es nada lo que te espantó, te afligió, que no se altere tu rostro, tu corazón. Por favor no temas esta enfermedad, ni en ningún modo a enfermedad otra alguna o dolor entristecedor. 119.- ¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre? ¿Acaso no estás bajo mi sombra, bajo mi amparo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría? ¿Qué no estás en mi regazo, en el cruce de mis brazos? ¿Por ventura aun tienes necesidad de cosa otra alguna? 120.- Por favor, que ya ninguna otra cosa te angustie, te perturbe, ojalá que no te angustie la enfermedad de tu honorable tío, de ninguna manera morirá ahora por ella. Te doy la plena seguridad de que ya sanó". 121.- (Y luego, exactamente entonces, sanó su honorable tío, como después se supo). 

LAS FLORES 
122.- Y Juan Diego, apenas oyó el venerable aliento, la amada palabra de la Reina del Cielo, muchísimo con ello se consoló, mucho con ello quedó satisfecho su corazón. 123.- Y le suplicó instantemente que de inmediato tuviera a bien enviarlo de mensajero para ver al gobernante Obispo, para llevarle la señal, su comprobación, para que le crea. 

124.- Y la Reina del Cielo de inmediato se sirvió mandarle que subiera arriba del cerrito, allí donde antes había tenido el honor de verla. 125.- Se dignó decirle: "-Sube, Hijito mío queridísimo, arriba del cerrito, donde me viste y te dic órdenes. 126.- Allí verás que están sembradas diversas flores: Córtalas, reúnelas, ponlas juntas. Luego bájalas acá, aquí ante mí tráemelas". 

127.- Y acto continuo, Juan Diego subió al cerrito. 128.- Y al alcanzar la cumbre, quedó mudo de asombro ante las variadas, excelentes, maravillosas flores, todas extendidas, cuajadas de capullos reventones, cuando todavía no era su tiempo de darse. 129.- Porque en verdad entonces las heladas son muy fuertes. 130.- Su perfume era intenso, y el rocío de la noche como que las cuajaba de perlas preciosas. 



131.- En seguida se puso a cortarlas, todas absolutamente las juntó, llenó con ellas el hueco de su tilma. 132.- Y conste que la cúspide del cerrito para nada es lugar donde se den flores, porque lo que hay en abundancia son riscos, abrojos, gran cantidad de espinas, de nopales, de mezquites. 133.- y si algunas hierbezuelas se dan, entonces era el mes de diciembre, en que todo lo devora, lo aniquila el hielo. 

134.- Bajó en seguida trayendo a la Reina del Cielo las diversas flores que le había ido a cortar, 135.- y Ella, al verlas, tuvo la afabilidad de tomarlas en sus manecitas, 136.- y volvió amablemente a colocárselas en el hueco de su tilma. Se dignó decirle: 

137.- "-Hijito queridísimo, estas diferentes flores son la prueba, la señal que le llevarás al Obispo. 138.- De parte mía le dirás que por favor vea en ella mi deseo, y con eso ejecute mi deseo, mi voluntad. 139.- Y tú... tú eres mi plenipotenciario, puesto que en ti pongo toda mi confianza. 140.- Y con todo rigor te ordeno que sólo exclusivamente frente al Obispo despliegues tu tilma y le muestres lo que llevas. 141.- Y le contarás con todo detalle cómo yo te mandé que subieras al cerrito para cortar las flores, y todo lo que viste y admiraste. 142.- Y con esto le conmoverás el corazón al Gran Sacerdote para que interceda y se haga, se erija mi templo que he pedido. 

143.- Y al dignarse despedirlo la Reina del Cielo, vino a tomar la calzada, viene derecho a México, viene feliz, rebosante de alegría, 144.- ya así viene, rebosante de dicha su corazón, porque esta vez todo saldrá bien, lo desempeñará bien. 145.- Pone exquisito cuidado en lo que trae en el hueco de su tilma, no vaya a ser que algo se le caiga. 146.- Viene extasiado por el perfume de las flores, tan diferentes y maravillosas.

CUARTA APARICIÓN - TERCERA ENTREVISTA CON ZUMÁRRAGA 

147.- Y al llegar al palacio episcopal le salió al encuentro el mayordomo e incluso otros criados del señor Obispo. 148.- Y les rogó que por favor le dijeran que quería verlo; pero ninguno accedió, no querían hacerle caso, quizá porque aún no amanecía, 149.- o quizá porque ya lo conocen, que sólo los fastidia, que les es insoportable, 150.- y porque ya les habían hablado de él sus compañeros que lo habían perdido de vista cuando pretendieron seguirlo. 


151.- Muy largo tiempo estuvo esperando la respuesta, 152.- y cuando vieron que llevaba ahí tan largo tiempo, cabizbajo, sin hacer nada, a ver si era llamado, notaron que al parecer traía algo en su tilma, y se le acercaron para ver lo que traía, para dar gusto a su corazón. 153.- Y al ver Juan Diego que era imposible ocultarles lo que llevaba, y que por eso lo molestarían, lo expulsarían a empellones o lo maltratarían, un poquito les mostró que eran flores. 154.- Y al ver que se trataba de diversas y finísimas flores, siendo que no era su tiempo, se asombraron muchísimo, y más al ver cuán frescas estaban, cuán abiertas, cuán exquisito su perfume, cuán preciosas, 155.- y ansiaron coger unas cuantas, arrebatárselas. 156.- Y no una, sino tres veces se atrevieron a agarrarlas, pero fracasaron, 157.- porque cuando pretendían tomarlas, ya no podían ver flores, sino las veían como pinturas, como bordados o aplicaciones en la tilma. 

158.- Con eso, en seguida fueron a decirle respetuosamente al Señor Obispo lo que habían visto, 159.- y que pretendía verlo el inedito que ya tantas veces había venido, quien tenía mucho esperando el recado, porque suplicaba permiso para verlo. 160.- Y tan pronto como el Señor Obispo escuchó eso, captó su corazón que esa era la prueba para que aceptara lo que ese hombre había estado gestionando. 161.- De inmediato se sirvió llamarlo, que en seguida entrara a casa para verlo. 

162.- Y cuando entró, se prosternó en su presencia, como toda persona bien educada. 163.- Y de nueva cuenta, y con todo respeto, le narró todo lo que había visto, admirado, y su mensaje.

LA VERSIÓN DE JUAN DIEGO

164.- Le dijo con gran respeto: "-Mi Señor, Gobernante, ya hice, ya cumplí lo que tuviste a bien mandarme, 165.- y así tuve el honor de ir a comunicarle a la Señora, mi Ama, la Reina del Cielo, venerable y preciosa Madre de Dios, que tú respetuosamente pedías una señal para creerme, y para hacerle su templecito, allí donde tiene la bondad de solicitarte que se lo levantes. 166.- Y también tuve el honor de decirle que me había permitido darte mi palabra de que tendría el privilegio de traerte algo como señal, como prueba de su venerable voluntad, conforme a lo que tú te dignaste indicarme".
167.- "Y tuvo a bien oír tu venerable aliento, tu venerable palabra y se prestó gustosa a tu solicitud de alguna cosa como prueba, como señal, para que se haga, se ejecute su amada voluntad. 168.- Y hoy, siendo aún noche cerrada, se sirvió mandarme que tuviera el honor de venir de nuevo a verte. 169.- Y yo me honré pidiéndole algo como su señal para que fuera creído, conforme a lo que me había dicho que me daría, y de inmediato, pero al instante, condescendió en realizarlo, 170.- y se sirvió enviarme a la cumbre del cerrito, donde antes había tenido el honor de verla, para que fuera a cortar flores diferentes y preciosas".
171.- "Y luego que tuve el privilegio de ir a cortarlas, se las llevé abajo. 172.- Y se dignó tomarlas en sus manecitas, 173.- para de nuevo dignarse ponerlas en el hueco de mi tilma, 174.- para que tuviera el honor de traértelas y sólo a ti te las entregara".


175.- "Pese a que yo sabía muy bien que la cumbre del cerrito no es lugar donde se den flores, puesto que sólo abundan los riscos, abrojos, espinas, nopales escuálidos, mezquites, no por ello dudé, no por eso vacilé. 176.- Cuando fui a alcanzar la cumbre del montecito, quedé sobrecogido: ¡Estaba en el paraíso!. 177.- Allí estaban reunidas todas las flores preciosas imaginables, de suprema calidad, cuajadas de rocío, resplandecientes, de manera que yo -emocionado- me puse en seguida a cortarlas. 178.- Y se dignó concederme el honor de venir a entregártelas, que es lo que ahora hago, para que en ellas te sirvas ver la señal que pedías, para que te sirvas poner todo en ejecución. 179.- Y para que quede patente la verdad de mi palabra, de mi embajada, 180.- ¡Aquí las tienes, hazme el honor de recibirlas!" 

LA IMAGEN EN LA TILMA 
181.- Y en ese momento desplegó su blanca tilma, en cuyo hueco, estando de pie, llevaba las flores. 182.- Y así, al tiempo que se esparcieron las diferentes flores preciosas, 183.- en ese mismo instante se convirtió en señal, apareció de improviso la venerada imagen de la siempre Virgen María, Madre de Dios, tal como ahora tenemos la dicha de conservarla, 184.- guardada ahí en lo que es su hogar predilecto, su templo del Tepeyac, que llamamos Guadalupe.
185.- Y tan pronto como la vio el señor Obispo, y todos los que allí estaban, se arrodillaron pasmados de asombro, 186.- se levantaron para verla, profundamente conmovidos y convertidos, suspensos su corazón, su pensamiento. 

187.- Y el señor Obispo, con lágrimas de compunción le rogó y suplicó le perdonara por no haber ejecutado de inmediato su santa voluntad, su venerable aliento, su amada palabra. 188.- Y poniéndose de pie, desató del cuello la vestidura, el manto de Juan Diego, 189.- en donde se dignó aparecer, en donde está estampada la Señora del Cielo, 190.- y en seguida, con gran respeto, la llevó y la dejó instalada en su oratorio.

191.- Y todavía un día entero pasó Juan Diego en casa del Obispo, él tuvo a bien retenerlo. 192.- Y al día siguiente le dijo: "-¡Vamos! para que muestres dónde es la voluntad de la Reina del Cielo que le erijan su templecito". 193.- De inmediato se convidó gente para hacerlo, para levantarlo.

QUINTA APARICIÓN - EL TIO SANO 

194.- Y Juan Diego, una vez que les hubo mostrado dónde se había dignado mandarle la Señora del Cielo que se levantara su templecito, luego les pidió permiso. 195.- Aun quería ir a su casa para ver a su honorable tío Juan Bernardino, que estaba en cama gravísimo cuando lo había dejado y venido para llamar a algún sacerdote, allá en Tlatelolco, para que lo confesara y dispusiera, de quien la Reina del Cielo se había dignado decirle que ya estaba sano. 

196.- Y no solamente no lo dejaron ir solo, sino que lo escoltaron hasta su casa. 197.- Y al llegar vieron a su venerable tío que estaba muy contento, ya nada le dolía. 198.- Y él quedó muy sorprendido de ver a su sobrino tan escoltado y tan honrado. 199.- Y le preguntó a su sobrino por qué ocurría aquello, por qué tanto lo honraran.

QUINTA APARICIÓN: EL NOMBRE DE GUADALUPE
200.- Y él le dijo cómo cuando salió a llamar al sacerdote para que lo confesara y preparara, allá en el Tepeyac bondadosamente se le apareció la Señora del Cielo, 201.- y lo mandó como su mensajero a ver al Señor Obispo para que se sirviera hacerle una casa en el Tepeyac, 202.- y tuvo la bondad de decirle que no se afligiera, que ya estaba bien, con lo que quedó totalmente tranquilo.
203.- Y le dijo su venerable tío que era verdad, que precisamente en ese momento se dignó curarlo. 204.- Y que la había visto ni más ni menos que en la forma exacta como se había dignado aparecérsele a su sobrino. 205.- Y le dijo cómo a él también se dignó enviarlo a México para ver al Obispo. 206.- Y que, cuando fuera a verlo, que por favor le manifestara, le informara con todo detalle lo que había visto, 207.- y cuán maravillosamente se había dignado sanarlo, 208.- y que condescendía a solicitar como un favor que a su preciosa imagen precisamente se le llame, se le conozca como la SIEMPRE VIRGEN 

SANTA MARÍA DE GUADALUPE.
INICIO DEL CULTO
209.- Y en seguida traen a Juan Bernardino a la presencia del Señor Obispo, para rendir su informe y dar fe ante él. 210.- Y a ambos, a él y a su sobrino, los hospedó el Obispo en su casa unos cuantos días, 211.- durante todo el tiempo que se erigió el templecito de la Soberana Señora allá en el Tepeyac, donde se dignó dejarse ver de Juan Diego. 212.- Y el señor Obispo trasladó a la Iglesia Mayor la preciosa y venerada imagen de la preciosa Niña del Cielo. 213.- Tuvo a bien sacarla de su palacio, de su oratorio, donde estaba, para que toda la gente pudiera ver y admirar su maravillosa imagen.
214.- Absolutamente toda la ciudad se puso en movimiento ante la oportunidad de ver y admirar su preciosa y amada imagen.

LA CONVERSIÓN DE MÉXICO
215.- Venían a reconocer su carácter divino, 216.- a tener la honra de presentarle sus plegarias, 217.- y mucho admiraban todos la forma tan manifiestamente divina que había elegido para hacerles la gracia de aparecerse, 218.- como que es un hecho que a ninguna persona de este mundo le cupo el privilegio de pintar lo esencial de su preciosa y amada imagen.
Traducido por Monseñor José Luis Guerrero Rosado


jueves, 27 de noviembre de 2025

Santa Catalina y la Medalla Milagrosa (27 de Nov)

 


"OH MARIA SIN PECADO CONCEBIDA RUEGA POR NOS QUE RECURRIMOS A VOS"

La Virgen María se apareció a Santa Catalina Labouré en Francia el 27 de noviembre de 1830, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. El relato indica: “Estaba vestida con una túnica blanca y un velo del mismo color que la cubría desde la cabeza hasta los pies...Los pies aparecían apoyados encima de una esfera o globo, mientras pisaban a una serpiente".
La Virgen le pidió a la santa acuñar una medalla para conceder abundantes gracias a los fieles que la usen. “Este globo que ves (a mis pies) representa al mundo entero, especialmente a Francia, y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no las piden”, le dijo.

"Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán más abundantes para los que la lleven con confianza", añadió.

lunes, 8 de septiembre de 2025

NATIVIDAD DE LA SIEMPRE VIRGEN MARÍA

 


"En cuanto a mí, se me acercó la Virgen y me dijo, entre otras cosas, que quien en el día de hoy, (Festividad del Nacimiento de La Virgen) por la tarde, recite con devoción nueve veces el Ave María en honor de su permanencia de nueve meses en el seno de su madre (Santa Ana) y de su nacimiento, y continúe durante nueve días este ejercicio de piedad, da a los ángeles cada día nueve flores destinadas a formar un ramillete que Ella recibe en el cielo y presenta a la Santísima Trinidad, con el fin de obtener una gracia para la persona que ha dicho esas mismas oraciones"

(Beata Ana Catalina Emmerich)

viernes, 22 de agosto de 2025

NECESIDAD DE LA DEVOCION AL CORAZON INMACULADO DE MARIA PARA NUESTRA SALVACION

 


FUENTE

La necesidad de la devoción al Corazón Inmaculado de María está íntimamente relacionada con la necesidad que tenemos cada uno de nosotros del amor y de la misericordia de Dios. Si alguien de nosotros necesita del amor y de la misericordia de Dios, entonces ese tal necesitará de la devoción a la Virgen Santísima. En la proporción en que necesitemos del amor y de la misericordia de Dios, en la misma proporción estamos en la necesidad de la devoción al Corazón Inmaculado de María. Jesucristo le reveló a la Hermana Lucia de Fátima que el último remedio que su Sacratísimo Corazón daría al mundo mediante el cual pudiera salvarse en estos tiempos de apostasía, eran dos cosas: el rezo del Santo Rosario y la Devoción al Corazón Inmaculado de María, que consiste, esencialmente, en su reparación. ¿Y por que? Porque La Virgen santísima tiene la economía de la misericordia y del amor de Dios sobre la tierra como dispensadora Universal de todas las gracias. Ella tiene la misión del Espíritu Santo sobre la tierra. Y del mismo modo que ¨todo pecado comitido contra el Espíritu Santo no será perdonado nunca, ni en esta vida ni en la otra¨, como nos dijera Nuestro Señor muy claramente en los Santos Evangelios. 

También se podrá decir lo mismo con respecto de la Santísima. Virgen: ¨toda ofensa cometida contra el Corazón Inmaculado no será perdonado ni en esta vida ni en la otra¨, ya que la Sma. Virgen tiene toda la economía de la misericordia y del amor de Dios, la misión del Espíritu Santo sobre la tierra. Pero así como los pecados contra el Espíritu Santo y contra la Sma Virgen no se pueden perdonar, se puede decir que lo contrario todo lo alcanza, es decir, que todo lo que se hace por el Amor o por el Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María, todo lo alcanza, la misericordia de Dios se vierte superabundantemente sobre esa persona, es el secreto para abrir el Sagrado Corazón de Jesús. Así como el castísimo Corazón de San José es la clave para accesar al Corazón Inmaculado de María, al mismo tiempo, el corazón Inmaculado de María es la clave para tener acceso al Sagrado Corazón de Jesús. Se accesa a través de San José directamente a los dos corazones, o directamente al Sagrado Corazón de Jesús a través del Corazón Inmaculado de María. De ahí su necesidad MORAL para nuestra salvación. Nadie se salva sino a través del Corazón Inmaculado de María. Ese es el plan de Dios, esa es su voluntad, el no vino a nosotros y nosotros no podremos ir a El sino a través de María, del Corazón Inmaculado de María.

Con mi bendición

Padre Rafael OSB