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jueves, 24 de agosto de 2023

FSSPX LIBERAL Y LA FALSA RESISTENCIA

NdB. Publicamos video de el sermón de las consagraciones episcopales de los 4 obispos de la SSPX en 1988. En muy pocos minutos mons. Lefebvre explica los motivos de la verdadera resistencia católica.

 

Primero, resistir es una obra espiritual, no humana, los motivos son espirituales sobrenaturales. Con ese espíritu sobrenatural mons Lefebvre consagró a los 4 obispos. Mons. Lefebvre resistió la negativa del papa en autorizar la consagración episcopal para continuar la obra de la tradición. Mediante una desobediencia aparente al papa, pero por obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y a la Iglesia Católica consagró los obispos para continuar la operación supervivencia.

 

Segundo, los motivos de las consagraciones no fueron sólo para preservar el sacerdocio y los sacramentos como lo anuncia la nueva SSPX, claramente dijo tendremos obispos y sacerdotes católicos para salvar almas, para comunicar la vida de Nuestro Señor Jesucristo, para que les den la DOCTRINA, fe, sacramentos y la Misa. Un poco mas adelante repite de nuevo la palabra doctrina.

 

Es una traición a Mons. Lefebvre y a la Iglesia Católica no preservar ni defender la doctrina católica. Nótese que mencionó la palabra doctrina antes que los sacramentos y la Santa Misa. El hecho de aceptar el 95% del Vaticano II y el Novus Ordo, es una atentado a la doctrina católica y lograr una cooperacion con los modernistas sin que Roma y la iglesia conciliar hayan regresado a la tradición, no es lo que quería monseñor Lefebvre. Aceptar el Vaticano II es darle la espalda al Syllabus de Pío IX y a NSJ.

 

Tercero, mons. Lefebvre dijo que la iglesia conciliar lleva a las almas a la apostasía; a esa misma iglesia del Vaticano II es a la que la nueva SSPX se ha unido. Están llevando a cabo el suicidio anunciado por Mons. Lefebvre; pero esto es grave, porque se están llevando también a los fieles que ciegamente están confiando en sus pastores.

 

Por otra parte en la falsa resistencia (fake resistance) dicen defender los principios de la verdadera SSPX y de Mons. Lefebvre pero hay en sus filas quienes recomiendan la nueva misa para enriquecer su fe, otros dicen que el problema del Concilio Vaticano II fue sólo su interpretación, otros dicen que la Iglesia Católica es la iglesia conciliar, otros dicen ser la verdadera resistencia y permiten a sus fieles ir a las misas de la SSPX acuerdista, liberal y traidora, otros trabajan más para quitarle fieles al colega sacerdote “radical” de enfrente y después de arrebatarlos les dicen vayan a las misas SSPX, otros tantos persiguen, calumnian y difaman a los que resisten con espíritu sobrenatural, ya sin argumentos doctrinales usan el recurso de la difamación. Otros mismos en esa falsa resistencia prefieren callar, y mediante complicidad silenciosa permiten estos abusos, otros dicen que esta bien ir a las misas de los sedevacantes. Otros dicen rasca mi espalda y yo rasco la tuya, sin ninguna postura doctrinal, sólo ayúdame y te ayudaré. En fin la falsa resistencia es solo un movimiento de disidencia controlada, tan amigos de la SSPX como siempre.

Otros “excomulgan” a sus fieles o “separan” a sacerdotes por no someterse a sus directivas. Y para colmo de males un sacerdote chileno afirma que no hay estado de necesidad en la Iglesia.

 

Mientras la nueva SSPX se hace amiga de los enemigos de Nuestro Señor Jesucristo, violando el principio evangélico de “Quien no está Conmigo está contra Mí”, a la falsa resistencia se le puede aplicar las palabras de Nuestro Señor: “Quién no recoje Conmigo, desparrama”.

 

Dios nos ayude en estos tiempos apocalípticos. Santa María de Guadalupe ruega por nosotros.




“...Muy queridos amigos, estamos aquí reunidos para una ceremonia importante, histórica. Manifestamos una alegría inmensa por esta obra, no humana sino espiritual, porque finalmente tendremos obispos católicos y sacerdotes católicos para que salven sus almas, para que les den a sus almas la vida de Nuestro Señor Jesucristo, para que les den la DOCTRINA, para los Sacramentos, para la fe, para el Santo Sacrificio de la misa. La vida de NSJ, que no vamos a negar, está desapareciendo por todas partes de esta iglesia conciliar que sigue su camino que no es católico y que conducen a la apostasía...” “..Sólo soy un obispo de la Iglesia Católica que desea continuar y transmitir la DOCTRINA. ...si hubiéramos continuado con el acuerdo que habíamos firmado o prosiguiendo con la misma práctica de acuerdos estaríamos ejecutando una operación suicidio… de quiénes recibirán el Sacramento del Orden estos seminaristas que han confiado en nosotros, de los obispos conciliares de cuyos sacramentos son dudosos?

 

Extractos del Sermón de las Consagraciones episcopales en 1988 por S. E. Arzobispo Lefebvre y De Castro Mayer.

viernes, 24 de febrero de 2023

CON MOTIVO DEL MARTIRIO DE SAN ESTEBAN (Sobre la falsa resistencia y SSPX)

 


Este articulo se publicó en 2014, sin conocer el devenir del movimiento de Resistencia. En esos años se resistía al liberalismo y compromiso doctrinal de la FSSPX, pero con el paso de los años (no muchos), las acciones de aquellos sacerdotes y obispo resistente comenzaron a demostrar individualismo y ausencia de doctrina.  La mayoría de estos sacerdotes "resistentes" no les pareció importante que los fieles que estaban con ellos dejaran de ir a los centros de misa de la SSPX, --se salieron de la SSPX y los criticaban-- pero permitían a sus fieles seguir yendo a sus misas. Entonces ¿qué diferencia había? 

Al poco tiempo mons Williamson escandalizó a los fieles y a algunos sacerdotes de la resistencia con sus Eleison, promovía la nueva misa y a Valtorta (su libro esta en el Index), acreditaba a supuesto milagro eucarístico ocurrido en una asamblea litúrgica de los fieles (nueva misa) ademas de vaivenes con el sedevacantismo. 

Se formaron grupitos de repente... algunos se fueron rápido al sedevacantismo como el R.P. Altamira y posteriormente el padre Cardozo también coqueteando con el sedevacantismo a conveniencia; se enemistó con la resistencia de mons. Williamson pero en plena "pelea" monseñor le ordenó bajo condición un sacerdote del tradimodernismo (muy raro, pues ni Santos Oleos se proponía a darles a los sacerdotes que no se unieran a sus ideas).
El resto de sacerdotes y fieles siguieron adeptos a Mons Williamson a pesar de sus errores doctrinales y sectarismo, además conservaron por debajo del agua la amistad de la SSPX, formando una especie de SSPX paralela con la bandera de "resistencia" al liberalismo de la fraternidad, pero no tanta como para dejar completamente los Sacramentos de la SSPX, y sin oponerse a las doctrinas del Eleison. Los nuevos obispos consagrados por mons. Wiliamson han demostrado lealtad incondicional a el, no hay Santos Oleos ni confirmaciones si cualquiera se atreve a oponerse a las doctrinas Eleison o a la linea liberal de la falsa resistencia.

Mientras tanto,  los pocos sacerdotes que sí tenían Doctrina, amor a la Verdad y a la Iglesia (motivos sobrenaturales para resistir el liberalismo de la fraternidad), fueron poco a poco perseguidos y marginados (R. P. Rafael OSB, R.P. Arturo Vargas y R. P. Hewko), entre ellos estaba el padre Pfeiffer, pero fue seducido y se hizo consagrar por obispo de línea Thuc.

La falsa resistencia de Mons Williamson, y sus nuevos obispos parecen mas una disidencia controlada, su función parece ser controlar grupos de tradicionalistas que no quisieron aceptar la Declaración Doctrinal ofreciendo Sacramentos a cambio de lealtad (palabras literales del padre Zendejas), sin tomar en cuenta principios Doctrinales. 

La Declaracion Doctrinal de Mons Fellay en el 2012, a título de Superior General, fue y es demasiado grave, consiste en la aceptación de la herejía del modernismo, enmascarado con eufemismos (ambiguedad). Aceptar herejías es cambiar la Fe, los católicos tenemos la obligación de deslindarse de aquellos que aceptan una fe distinta a la católica, tal como la herejía del modernismo, leyó usted bien: la herejía modernista.  Si no se alejan de aquellos se incurre en cooperación al mal y aceptación de las mismas herejías, con la pérdida de la fe integra.  Al parecer para la SSPX y para la falsa resistencia son mas importantes los Sacramentos que conservar la fe intacta. Los arrianos administraban ilícitamente sacramentos válidos, pero eran herejes: ¿Alguna semejanza? 
La falsa resistencia de mons Williamson y la SSPX son lo mismo y de los mismos (el padre Ceriani ya había advertido de esto en 2013).

Hay muchos detalles y distinciones que seguramente muchos fieles no conocen, estos se expondrán poco a poco; sin embargo estos escándalos en parte sirvieron para que los fieles de la SSPX que dudaban entre dejar la fraternidad o marcharse a una falsa resistencia que permitía ir a los centros de misa de la SSPX, y que a su vez toleraban lo que Mons Williamson enseñaba, observaron que era lo mismo o peor y decidieron quedarse en la FSSPX; de esta manera fue difícil que la mayoría del tradicionalismo de la FSSPX supieran que de verdad es necesario, indispensable y obligatorio resistir a la herejía modernista aceptada por ellos.


A continuacion el artículo del 2014:

Con motivo del martirio de San Esteban encontramos una noticia en el periódico con la siguiente reflexión la cual quisiera compartir a nuestros lectores:

   "En los  últimos años de su vida San Pablo de Tarso lloraba un crimen de su juventud:

Asistió al martirio de San Esteban, que fue muerto  a pedradas por la turba. No arrojó él ninguna piedra, pero les detuvo el manto a varios que se lo quitaron para poder lapidar mejor al mártir. Tibios, medrosos, a veces no hacemos el mal, pero ayudamos con nuestra tolerancia o indiferencia a quienes lo hacen.

No hay bien alguno en no tirar la piedra si les detenemos el manto a quienes sí la tiran. A veces mirar el mal sin denunciarlo, sin protestar por él, es lo mismo que causarlo.
No tiremos la  piedra, porque eso es malo. Pero tampoco les detengamos el manto a quienes sí la tiran. Eso a veces es peor".
Noticias de Querétaro (3-12-2014)

A continuación presentamos una breve lista de sacerdotes (y obispo) de la FSSPX muy queridos por la feligresía que fueron expulsados o salieron de la FSSPX a causa de oponerse a los graves escándalos ocasionados por la Declaración Doctrinal de Mons. Fellay y al acuerdismo  propuesto.

Muchos sacerdotes y fieles que aún están en la FSSPX han seguido de cerca los acontecimientos sin hacer mucho o nada por defender la verdad, por defender a sus cofrades o a los fieles que han sido relegados por no pensar como ahora lo hace el superior general de la FSSPX; en síntesis han dejado de lado el espíritu de combate y el amor a la verdad que caracteriza al católico, por la obediencia ciega, mismísimo error de muchos sacerdotes que aceptaron la reforma litúrgica de Paulo VI y el Vaticano II.  Por eso repetimos con tristeza: No hay bien alguno en no tirar la piedra si les detenemos el manto a quienes sí la tiran. A veces mirar el mal sin denunciarlo, sin protestar por él, es lo mismo que causarlo.

Lista de sacerdotes (y obispo) que han sido expulsados o salieron de la FSSPX:

S.E.R. Monseñor Richard N. Williamson FSSPX (Inglaterra) * Expulsión por medidas disciplinarias? Al final Mons resultó mas escandaloso que Mons Fellay promoviendo la misa nueva, Valtorta, y la herejía nunca retractada contra la Inmaculada Concepcion en el Eleison.

Abraham, Steven FSSPX  (Inglaterra) *No podía ejercer ministerio pero Mons Williamson lo reintegró a fuerza...

Altamira, Fernando FSSPX  prior (Argentina)* Se hizo sedevacantista engañando a gran parte de la feligresia en Bogotá

Arízaga, Rafael OSB (México) *Verdadera resistencia, perseguido por los "amigos" de mons Williamson, despojado del Monasterio de Colombia, perseguido por sedevacantistas, por la SSPX , por Fraternidad San Pedro y modernistas.

Bufe, Craig FSSPX  (Irlanda)
Cardozo, Ernesto FSSPX (Argentina) * Se enemistó con mons Williamson, pero en ese trance le ordenó bajo condición a un sacerdote que venía del tradimodernismo. Coolabora con sedevacantistas, abandonó por el Covid sus misiones en Mexico.

Chazal, Francois FSSPX  (Francia)* Amigo y coolaborador de Mons Faure

De Mérode, Roland FSSPX, prior (Francia)
De Sainte-Marie d’Agneau, Hubert FSSPX  (Francia)

Faure, Jean Michel FSSPX  (Francia) * Líder de la falsa resistencia, no tiene postura Doctrinal clara. Apoya incondicionalmente a Mons Williamson, de los primeros en dar luz verde a sus fieles para que siguieran yendo a las misas y sacramentos de la FSSPX. Hay serias acusaciones en su contra desde su época en el Seminario de America del Sur.

Fuchs, Martin FSSPX  (Austria)
Girouard, Patrick FSSPX  (Canadá)
Hewko, David FSSPX  (E.U.A.)* Verdadera resistencia en USA, acosado por la falsa resistencia en USA.

N’dong, Pierre-Célestin FSSPX (Gabón)

Ortiz, Juan Carlos FSSPX  (Colombia) * De la Falsa Resistencia, cooperó con sedevacantistas sin remordimiento alguno, perseguidor de la verdadera resistencia, siempre amigo y defensor de las "doctrinas" de Mons Williamson. Perseguidor del padre Rafael y de quien no se una a sus sectarias opiniones

Pfeiffer, Joseph FSSPX  (E.U.A.) * Falso obispo, "consagrado" por falso obispo linea Thuc?

Picot, Rémi FSSPX  (Francia)
Pinaud, Nicolas FSSPX  (Francia)
Pivert, Francois FSSPX (Francia) *Amigo de Mons Faure y de la SSPX sin postura doctrinal clara a pesar de ser experto en Derecho Canonico

Ringrose, Ronald FSSPX(E.U.A.)* Sedevacantista
Rioult, Olivier FSSPX  (Francia) * Sedevacantista

Ruiz, Hugo FSSPX  (México) * Nunca se opuso publicamente contra Mons Williamson respecto a sus doctrinas de los Eleison, públicamente nunca recomendó dejar de ir a los Sacramentos de la FSSPX. Dice no estar enemistado con los obispos de Mons Williamson..??Era el responsable de la resistencia en Cd de Mexico, Pachuca y Querétaro, por algun motivo la gran mayoría de esos fieles se dispersaron (¿el humo de Satanás entró por alguna rendija?)

Vargas, Arturo  FSSPX (México) * Verdadera resistencia católica, perseguido también por sacerdote chileno de la falsa resistencia y por los sedevacantistas R. P Altamira y "R.P." Pío (ordenado por falso obispo de línea Thuc que en paz descanse.)

Salenave, Mathieu FSSPX  (Francia) *Falsa Resistencia

Tomás de Aquino OSB (Brasil)  *Obispo amigo de la Falsa resistencia, después de tantos años de lucha, terminó obedeciendo a mons Williamson. 

Trincado, René FSSPX (Chile) * Amigo y coolaborador de la falsa resistencia, perseguidor de resistentes en Mexico que no se alineaban con mons Williamson.

Vignalou, Pierre FSSPX (Francia) *Se le veía tanto en el Seminario de mons. Faure como en Econe.Tenía una restricción en su ministerio, a lo cual ni la SSPX ni la falsa resistencia hiceron caso.

Voigt, Richard SDB (E.U.A.)
Zaby, Bernhard FSSPX  (Alemania)

Zendejas, Gerardo FSSPX  (México) * Obispo mexicano de la falsa resistencia, sin postura Doctrinal clara, no encontrarán su postura doctrinal en ninguna parte. Amigo de Mons Williamson, recibió grandes fondos para hacer capillas donde ya había sacerdotes de la resistencia en USA. A pesar de ser de la "resistencia" visto con muy buenos ojos por la SSPX. En la SSPX no encontrarán a nadie que externe una opinion desfavorable abiertamente contra este obispo de la falsa resistencia.




martes, 26 de julio de 2022

EL COVIDIANISMO SE IMPONE EN LA FSSPX

 


FUENTE

El pasado cinco de enero 2022, el canal de Youtube SSPX News publicaba un vídeo en el que el superior de la Hermandad Sacerdotal de San Pío X, don Davide Pagliarani, daba su parecer con respecto a la Plandemia y tomaba una posición sobre la legitimidad de la vacunación contra el Covid-19.

La postura adoptada por el superior de la Hermandad ha causado (y continúa provocándolo) un gran revuelo en Internet, mostrando las grandes discrepancias que mantienen muchos de los fieles de la FSSPX con un punto de vista que, de un tiempo a esta parte, se ha ido consolidando como la opinión general de toda la Sociedad Sacerdotal. 

Desde que muchos de los prioratos comenzaran a difundir las opiniones vertidas por el sacerdote de tendencia liberal don Arnaud Sélégny ─donde legitimaba como moralmente aceptables las vacunas contra el Covid-19 calificando sus medios de obtención (utilización de líneas celulares de abortos provocados) como «pecados remotos»─, este parecer ha ido paulatinamente imponiéndose como la opinión general de la Hermandad. Al mismo tiempo, han ido acallando y censurando las conclusiones de sacerdotes, religiosos e incluso superiores de prioratos o distritos que han considerado como moralmente inaceptables la mayoría de las vacunas contra el Covid-19. 

Don Davide Pagliarani afrima que, si bien la Hermandad no toma una postura sobre un «asunto médico», donde en principio deja libertad a cada sacerdote de considerar lo que estime respecto a la Plandemia; opina, no obstante que la FSSPX sí se posiciona sobre la cuestión moral, relativa a las líneas celulares de fetos de abortos provocados y utilizados para la obtención de las principales vacunas comercializadas. En este sentido, el superior de la Hermandad considera que sería lícito acceder a la inoculación en determinadas circunstancias, poniendo el ejemplo de un padre que, para evitar perder el trabajo del que vive toda su familia, accede a la inoculación. Pagliarani piensa en este caso que el padre de familia podría decidir si se vacuna o si, en cambio, decide confiar su suerte y la de su familia a la Divina Providencia. Estaría, pues, legitimado a tomar cualquier decisión.

El problema es que el ejemplo que utiliza el superior de la Hermandad no es válido, ya que no estamos hablando de un asesinato producido aleatoriamente para el cuál, las bienintencionadas empresas deciden aprovecharse, con pena en el alma, de la desgracia del aborto para un bien mayor para la sociedad como son las vacunas. Al contrario, los abortos son producidos por y para las vacunas. Es más, no se trata de un pecado remoto sino de un macabro negocio, un sacrificio ritual satánico de sangre de niños inocentes. Eso es el negocio del aborto y en esa cadena son parte activa las empresas farmacéuticas que, gracias al aborto, obtienen las vacunas. No solamente se trata de casos aislados y remotos de dos abortos producidos hace cincuenta años, sino que este crimen se realiza también para los propios ensayos de las vacunas. No se aprovecha el mal del aborto, sino que el asesinato es producido exclusivamente para la obtención de las vacunas. Para demostrar esto, facilitamos a continuación el siguiente vídeo: [no disponible aqui]

Es curioso comprobar como, generalmente, los sacerdotes y religiosos que han rechazado considerar como aceptable la inoculación experimental de procedencia inmoral, son aquéllos que también (durante las conversaciones que la FSSPX tuvo con la Roma modernista) se mostraron contrarios a que la obra del Arzobispo Lefebvre claudicara ante la secta vaticanosegundista. Al mismo tiempo, coincide que aquéllos sacerdotes que sí han legitimado la vacunación Covid son, mayoritariamente, los sacerdotes tildados como «liberales» o «acuerdistas».

NdB EN ESTE ARTICULO SE REFIERE A OTROS CIRCULOS "TRADICIONALES" COMO LOS SEDEVACANTES (CISMATICOS), FALSA RESISTENCIA DE MONS WILLIAMSON, TODOS ELLOS CON POSTURAS A CONVENIENCIA DE LA DECLARACION DE MONS VIGANÓ, NO QUERIENDO APARENTAR SER MENOS CATOLICO QUE EL, TARDIAMENTE RECHAZAN LAS VACUNAS. ADEMAS DE ELLOS NO SE CUENTA CON ALGUN SERMON DE VIVA VOZ CONDENANDO LAS VACUNAS COVID Y OTRAS VACUNAS HECHAS CON PARTES DE FETOS ABORTADOS. MENOS ENCONTRARAN NADA DEL FLAMANTE OBISPO ZENDEJAS QUE MANTIENE EN SILENCIO TODOS SUS MOVIMIENTOS. 
RESPECTO A LOS PRESBITEROS RIBAS Y CARDOZO (SEDEVACANTISTAS), MEJOR NI HABLAR PUES LA RESISTENCIA CATOLICA NO TIENE NADA QUE VER CON EL SEDEVACANTISMO SECTARIO Y CISMATICO

En otros ambientes tradicionalistas, la tesitura se encuentra también enfrentada; así la postura general de los obispos y sacerdotes de la Resistencia, es de oposición a la vacunación. Mientras en el sedevacantismo, los hay que mantienen un ¿prudente? silencio (caso del Instituto Mater Boni Consilii) y otros que han adoptado una posición en la línea de la ya postura oficial de la FSSPX (o incluso llegando más lejos), como es el caso del Obispo Sanrborn. Otros sacerdotes independientes sedevacantistas (como don Ernesto Cardozo o don Ramiro Ribas) y obispos (como don Daniel Dolan) han calificado la inoculación como inaceptable para el católico.

miércoles, 17 de febrero de 2021

"ECLESIOVACANTISMO" ESTRAVAGANTE NEOLOGISMO DE MONS. WILLIAMSON Y SU FALSA RESISTENCIA





NdB: Mediante citas de mons. Lefebvre se puede constatar que no hay confusión, la iglesia oficial es la iglesia conciliar, esa iglesia no es la Iglesia Católica.  La verdadera línea de la resistencia a la Neo FSSPX consiste en seguir las enseñanzas de mons. Lefebvre y no innovaciones ni ambiguedades. ("eclesiovacantismo")

Monseñor Lefebvre dijo: "Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada jerarquía, puede obligarnos a abandonar o disminuir nuestra Fe católica, claramente expresada y profesada por el Magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos." En la verdadera FSSPX nunca se ha negado la autoridad del sumo pontífice, no se le obedece porque sostiene y promueve la herejía modernista. El católico tiene el deber de resistir las enseñanzas de falsas doctrinas aún enseñadas por el soberano Pontífice. "Pero aunque nosotros mismos (dice San Pablo) o un ángel del Cielo os anunciase otro Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gálatas 1, 8)."

Continúa  Mons Lefebvre: "La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico de la aceptación de la Reforma." El rechazo catégorico, significa no aceptar NADA de la reforma. No significa aceptar algo "bueno" en lo malo y por eso «bueno» ponerse en riesgo de beber el veneno completo.




IGLESIA CATOLICA E IGLESIA CONCILIAR 
R.P PIVERT

Todo el problema de la crisis de la Tradición yace en el desconocimiento del modernismo y en el temor de cisma, el temor de afirmar la existencia de una iglesia conciliar o de una secta conciliar en la Iglesia. En cuanto al conocimiento del modernismo, no podemos tratarlo aquí, es suficiente proporcionarles esta cita de San Pío X en su EncíclicaPascendisobre el modernismo: “Y ahora, abarcando con una sola mirada la totalidad del sistema, ninguno se maravillará si lo definimos afirmando que es un conjunto de todas las herejías. Pues, en verdad, si alguien se hubiera propuesto reunir en uno el jugo y como la esencia de cuantos errores existieron contra la fe, nunca podría obtenerlo más perfectamente de lo que han hecho los modernistas”. Por lo demás, estamos obligados a dirigir a nuestros lectores a los numerosos estudios sobre el tema.
En cuanto a la iglesia conciliar, creemos necesario recordar la clara enseñanza de Monseñor Lefebvre. Comenzaremos dando la célebre declaración del 21 de noviembre de 1974, después de la cual daremos los textos que la completan y la precisan.
Declaración del 21 de noviembre de 1974.
Nos adherimos de todo corazón, con toda el alma a la Roma católica, guardiana de la Fe católica y de las tradiciones necesarias para el mantenimiento de esa Fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.
En cambio, nos negamos (como nos hemos negado siempre) a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante, que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II, y después del Concilio, en todas la reformas que de él surgieron.
En efecto, todas esas reformas han contribuido y siguen contribuyendo a la destrucción de la Iglesia, a la ruina del Sacerdocio, a la aniquilación del Sacrificio y de los Sacramentos, a la desaparición de la vida religiosa, a una enseñanza naturalista y teilhardiana en las universidades, los seminarios, la catequesis, enseñanza surgida del liberalismo y del protestantismo condenados repetidas veces por el Magisterio de la Iglesia.
Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada jerarquía, puede obligarnos a abandonar o disminuir nuestra Fe católica, claramente expresada y profesada por el Magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos.
"Pero aunque nosotros mismos (dice San Pablo) o un ángel del Cielo os anunciase otro Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gálatas 1, 8).
¿No es eso lo que hoy en día nos repite el Santo Padre? Y si manifestase cierta contradicción en sus palabras y en sus actos así como en los actos de los dicasterios, entonces optamos por lo que siempre se ha enseñado y hacemos oídos sordos a las novedades destructoras de la Iglesia.
No se puede modificar profundamente la "lex orandi" sin modificar la "lex credendi". A Misa nueva corresponde catecismo nuevo, sacerdocio nuevo, seminarios nuevos, universidades nuevas, iglesia carismática, pentecostalista, cosas todas contrarias a la ortodoxia y al Magisterio de siempre.
Esta reforma, por haber surgido del liberalismo, del modernismo, está completamente emponzoñada; sale de la herejía y desemboca en la herejía, aún cuando todos sus actos no sean formalmente heréticos. Resulta, pues, imposible a todo católico consciente y fiel adoptar esta reforma y someterse a ella, de cualquier manera que sea.
La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico de la aceptación de la Reforma.
Por eso, sin rebeliones, sin amarguras, sin resentimientos, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal a la luz del Magisterio de siempre, persuadidos de que podemos rendir mejor servicio a la Santa Iglesia Católica, al Sumo Pontífice y a las generaciones futuras.
Por eso nos atenemos firmemente a todo lo que fue creído y practicado, en la Fe, las costumbres, el culto, la enseñanza del catecismo, la formación del sacerdote, la institución de la Iglesia, por la Iglesia de siempre y a todo lo que codificado en los libros publicados antes de la influencia modernista del Concilio, a la espera de que la luz verdadera de la Tradición disipe las tinieblas que obscurecen el cielo de la Roma Eterna.
Al obrar así, con la gracia de Dios, el auxilio de la Virgen María, de San José, de San Pío X, estamos convencidos de que permanecemos fieles a la Santa Iglesia Católica, Apostólica, Romana, a todos los sucesores de Pedro, y de ser los "fideles dispensatores mysteriorum Domini Nostri Jesu Christi in Spiritu Sancto". AMEN.
Fin del texto integral de la Declaración del 21 de Noviembre de 1974.


La iglesia conciliar no es católica.
Son ellos que hacen otra iglesia. Ellos siguen siendo lo que son, ellos siguen siendo modernistas, siguen apegados al concilio. Como el concilio es Pentecostés… El cardenal nos lo ha recordado no sé cuántas veces: ¡No hay más que una Iglesia!... No es necesario hacer una Iglesia paralela! Entonces esta iglesia, evidentemente, es la iglesia del concilio. Entonces si se les habla de la Tradición: ¡Pero si el concilio es la tradición ahora. Usted debe sumarse a la tradición de la Iglesia de hoy, no a la que pasó. Ella pasó, ella pasó! ¡Súmese a la iglesia de hoy!
Entonces son ellos que hacen una iglesia paralela, no nosotros.
(Conferencia en Ecône, 9 de junio de 1988).
Por lo tanto la situación es extremadamente grave, pues parece que la realización del ideal masónico se ha cumplido por la misma Roma, por el Papa y los cardenales. Los masones siempre han deseado esto y ellos lo consiguen ya no por ellos sino por los mismos hombres de Iglesia. (Ecône, retiro sacerdotal, septiembre de 1986)
La iglesia conciliar es cismática.
Todos aquellos que cooperan a la aplicación de esta alteración, los que aceptan y se adhieren a esta nueva iglesia conciliar como la designó Su Excelencia Monseñor Benelli en la carta que me dirigió en nombre del Santo Padre, el 25 de junio pasado, entran en cisma. (Declaración al Figaro del 4 de agosto de 1976 e Itinéraires)
Roma está en la apostasía
Es necesario resistir, absolutamente aguantar, resistir hacia y contra todo. Y entonces, ahora, llego a lo que sin duda les interesa más; pero yo digo: Roma ha perdido la fe, queridos amigos. Roma está en la apostasía.  ¡No estoy hablando palabras vacías! ¡Esa es la verdad! ¡Roma está en la apostasía! Ya no podemos tener confianza en esa gente. ¡Ellos abandonaron la Iglesia! ¡Ellos abandonaron la Iglesia! Es cierto, cierto. No podemos entendernos. Es eso, les aseguro, es la sítesis. No podemos seguir a esa gente. Verdaderamente  nos enfrentamos a gente que ya no tiene el espíritu católico, que ya no tienen el espíritu católico. Es la abominación, verdaderamente la abominación.
Podemos decir que estas personas que ocupan Roma actualmente son anticristos. No debemos preocuparnos de las reacciones de esas gentes, nosotros no estamos ante gente honesta. (Conferencia a los sacerdotes, Ecône, 4 de septiembre de 1987).
Esta selección de textos nos ilumina con una claridad resplandeciente acerca de la Revolución doctrinal inaugurada oficialmente en la Iglesia durante el Concilio y continuada hasta nuestros días de tal forma que no podemos dejar de pensar en el “Trono de la Iniquidad” pronosticado por León XIII o a la pérdida de la Fe por Roma profetizado por Nuestra Señora de la Salette.
La adhesión y difusión por parte de las autoridades Romanas de los errores masónicos, condenados tantas veces por sus predecesores, es un gran misterio de iniquidad que arruina, desde sus fundamentos la Fe Católica.
Esta dura y penosa realidad nos obliga, en conciencia, a organizar nosotros mismos la defensa y protección de nuestra Fe Católica. El hecho de ocupar la sede de la autoridad, no es ya, por desgracia, una garantía de la ortodoxia de la fe de aquellos que las ocupan. El mismo Papa difunde, desde entonces, sin descanso, los principios de una falsa religión, que da como resultado una apostasía general.
El restaurador de la Cristiandad es el sacerdote que ofrece el verdadero sacrificio, que administra los verdaderos sacramentos, que enseña el verdadero catecismo en su misión de pastor vigilante por la salvación de las almas.
Es alrededor de estos verdaderos sacerdotes fieles donde los cristianos deben agruparse y organizar toda la vida cristiana.
Todo espíritu de animadversión hacia los sacerdotes que merecen total confianza disminuye la solidez y firmeza de la resistencia contra los destructores de la Fe.
San Juan finaliza su Apocalipsis con este llamamiento: “Veni Domine Jesu”. Ven Señor Jesús, mostraos por fin, sobre las nubes del Cielo, manifestad vuestra Omnipotencia, ¡que vuestro Reino sea universal y eterno! (Presentación del primer número de la Documentación sobre la Revolución en la Iglesia 4 de marzo de 1991, último texto de Monseñor Lefebvre).


La verdadera Iglesia son los fieles de la Tradición
Entonces, nosotros que tenemos la dicha de comprender estas cosas, que tenemos la dicha de creer en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, en su realeza, debemos proclamarlo en nuestras familias, en todas partes donde estemos. Debemos reunirnos en todas partes donde haya grupos de cristianos que todavía creen en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, en su realeza, y que tienen el amor en su corazón, el amor que la Santísima Virgen tiene por su Hijo Jesús. Pues bien, aquellos que tienen este amor, son ellos que son la Iglesia. Son ellos. No son los que destruyen el reino de Nuestro Señor. ¡Esto hay que decirlo abiertamente!
Somos nosotros quienes somos la Iglesia católica. Son ellos los que se separan de la Iglesia católica. No somos nosotros los que hacemos cisma. Nosotros queremos el reinado de Nuestro Señor. Nosotros queremos que se le proclame. ¡Estamos dispuestos a seguirlos! Que nuestros pastores digan en todas partes: Nosotros no queremos más que a un Dios, Nuestro Señor Jesucristo. Solo tenemos un Rey: Nuestro Señor Jesucristo. ¡Entonces les seguiremos! (Homilía en Ecône, 28 de agosto de 1976).
No somos nosotros, sino los modernistas quienes salen de la Iglesia.  En cuanto a decir “salir de la Iglesia VISIBLE”, es equivocarse asimilando Iglesia oficial a la Iglesia visible.
Nosotros pertenecemos bien a la Iglesia visible, a la sociedad de fieles bajo la autoridad del Papa, ya que no rechazamos la autoridad del Papa, sino lo que él hace. Reconocemos bien al Papa, a su autoridad, pero cuando se sirve de ella para hacer lo contrario de aquello para lo cual se le ha dado, está claro que no se puede seguirlo.
¿Salir, por lo tanto, de la Iglesia oficial? En cierta medida, ¡sí!, evidentemente. (…)
Si nos alejamos de esta gente, es absolutamente de la misma manera que con las personas que tienen el SIDA. No se tiene deseo de atraparlo. Ahora bien, tienen el SIDA espiritual, enfermedades contagiosas. Si se quiere guardar la salud, es necesario no ir con ellos. (Retiro Sacerdotal Ecône, 9 de septiembre de 1988)
Yo creo que nosotros estamos en la Iglesia, y que nosotros somos los que estamos en la Iglesia y que nosotros somos los verdaderos hijos de la Iglesia, y que los otros no lo son. Ellos no lo son parque el liberalismo no es hijo de la Iglesia, el liberalismo está contra la iglesia, el liberalismo es la destrucción de la Iglesia, en este sentido ellos no pueden decirse hijos de la Iglesia. Nosotros podemos decirnos hijos de la Iglesia porque continuamos la doctrina de la Iglesia, nosotros mantenemos toda la verdad de la Iglesia, integralmente, tal como la Iglesia la enseñó siempre (Conferencia en Ecône, 21 de diciembre de 1984).
¿De qué Iglesia hablamos?
Lo que es importante es permanecer en la Iglesia… en la Iglesia, es decir, en la fe católica de siempre y en el verdadero sacerdocio, y en la verdadera misa, y en los verdaderos sacramentos, en el catecismo de siempre con la Biblia de siempre. Esto es lo que nos interesa. Es esto lo que es la Iglesia. Ser reconocidos públicamente es secundario. (Conferencia en Ecône, 21 de diciembre de 1984).
Entonces no temamos estar de alguna forma al margen de la iglesia oficial. Nosotros somos miembros de la Iglesia católica y romana. Incluso si aquellos que ocupan las sedes episcopales actualmente nos crean como fuera de la Iglesia. ¡Absolutamente no! Nosotros somos las piedras vivas de la Iglesia católica. Son ellos que se alejan de la Iglesia católica y que ya no predican la verdadera doctrina de la Iglesia. (Sermón de Pascua, 19 de abril de 1987).
Dónde está la Iglesia visible
Pienso que ustedes, que están ahora en el Ministerio y que quisieron conservar la Tradición, tienen la voluntad de ser sacerdotes como siempre, como lo fueron los santos sacerdotes de antes, todos los santos párrocos y los santos sacerdotes que nosotros mismos pudimos conocer en las parroquias. Ustedes continúan y representan de verdad la Iglesia, la Iglesia Católica. Creo que es necesario convencerse de esto: ustedes representan de verdad la Iglesia Católica.
No que no haya Iglesia fuera de nosotros; no se trata de eso. Pero este último tiempo, se nos ha dicho que era necesario que la Tradición entrase en la Iglesia visible. Pienso que se comete allí un error muy, muy grave.
¿Dónde es la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: es una, santa, católica y apostólica.
Les pregunto: ¿dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están más en la Iglesia oficial (no se trata de la Iglesia visible, se trata de la Iglesia oficial) o en nosotros, en lo que representamos, lo que somos?
Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe, que desapareció de la Iglesia oficial.
Un obispo cree en esto, el otro no; la fe es distinta, sus catecismos abominables contienen herejías. ¿Dónde está la unidad de la fe en Roma?  ¿Dónde está la unidad de la fe en el mundo? Está en nosotros, quienes la conservamos.
La unidad de la fe realizada en el mundo entero es la catolicidad. Ahora bien, esta unidad de la fe en todo el mundo no existe ya, no hay pues más de catolicidad prácticamente.
Habrá pronto tantas Iglesias Católicas como obispos y diócesis. Cada uno tiene su manera de ver, de pensar, de predicar, de hacer su catecismo. No hay más catolicidad.
¿La apostolicidad? Rompieron con el pasado. Si hicieron algo bien, es eso. No quieren saber más del pasado antes del Concilio Vaticano II. Vean el Motu Proprio del Papa que nos condena, dice bien: “la Tradición viva, esto es Vaticano II”. No es necesario referirse a antes del Vaticano II, eso no significa nada. La Iglesia lleva la Tradición con ella de siglo en siglo. Lo que pasó, pasó, desapareció. Toda la Tradición se encuentra en la Iglesia de hoy. ¿Cuál es esta Tradición? ¿A que está vinculada? ¿Cómo está vinculada con el pasado?
Es lo que les permite decir lo contrario de lo que se dijo antes, pretendiendo, al mismo tiempo, guardar por sí solos la Tradición. Es lo que nos pide el Papa: someternos a la Tradición viva. Tendríamos un mal concepto de la Tradición, porque para ellos es viva y, en consecuencia, evolutiva. Pero, es el error modernista: el santo Papa Pío X, en la encíclica “Pascendi”, condena estos términos de “tradición viva”, de “Iglesia viva”, de “fe viva”, etc., en el sentido que los modernistas lo entienden, es decir, de la evolución que depende de las circunstancias históricas. La verdad de la Revelación, la explicación de la Revelación, dependerían de las circunstancias históricas.
La apostolicidad: nosotros estamos unidos a los Apóstoles por la autoridad. Mi sacerdocio me viene de los Apóstoles; vuestro sacerdocio les viene de los Apóstoles. Somos los hijos de los que nos dieron el episcopado. Mi episcopado desciende del santo Papa Pío V y por él nos remontamos a los Apóstoles. En cuanto a la apostolicidad de la fe, creemos la misma fe que los Apóstoles. No cambiamos nada y no queremos cambiar nada.
Y luego, la santidad. No vamos a hacernos cumplidos o alabanzas. Si no queremos considerarnos a nosotros mismos, consideremos a los otros y consideremos los frutos de nuestro apostolado, los frutos de las vocaciones, de nuestras religiosas, de los religiosos y también en las familias cristianas. De buenas y santas familias cristianas que germinan gracias a vuestro apostolado. Es un hecho, nadie lo niega. Incluso nuestros visitantes progresistas de Roma constataron bien la buena calidad de nuestro trabajo. Cuando Mgr Perl decía a las hermanas de Saint Pré y a las hermanas de Fanjeaux que es sobre bases como esas que será necesario reconstruir la Iglesia, no es, a pesar de todo, un pequeño cumplido.
Todo eso pone de manifiesto que somos nosotros quienes tenemos las notas de la Iglesia visible. Si hay aún una visibilidad de la Iglesia hoy, es gracias a ustedes. Estas señales no se encuentran ya en los otros. No hay ya en ellos la unidad de la fe; ahora bien es la fe la que es la base de toda visibilidad de la Iglesia.
La catolicidad, es la fe una en el espacio. La apostolicidad, es la fe una en el tiempo. La santidad, es el fruto de la fe, que se concreta en las almas por la gracia del Buen Dios, por la gracia de los Sacramentos. Es totalmente falso considerarnos como si no formáramos parte de la Iglesia visible. Es increíble.
Es la Iglesia oficial la que nos rechaza; pero no somos nosotros quienes rechazamos la Iglesia, bien lejos de eso. Al contrario, siempre estamos unidos a la Iglesia Romana e incluso al Papa por supuesto, al sucesor de Pedro.
Pienso que es necesario que tengamos esta convicción para no caer en los errores que están extendiéndose ahora. (Retiro Sacerdotal en Ecône, 9 de septiembre de 1988).
Estas son cosas que son fáciles de decir. Meterse al interior de la Iglesia ¿qué quiere decir? Y por principio, ¿de qué Iglesia hablamos? Si es de la Iglesia conciliar, haría falta que nosotros, que hemos luchado contra ella durante veinte años porque queremos a la Iglesia católica, entremos es esta iglesia conciliar supuestamente para volverla católica. Es una ilusión total. No son los inferiores que hacen los superiores, sino los superiores que hacen a los inferiores”.
Fideliter. ¿No teme que a la larga y cuando Dios le haya llamado a Sí, poco a poco la separación se acentúe y que se tenga la impre­sión de una Iglesia paralela a lo que algunos llaman la “Iglesia vi­sible”?
Monseñor. Esta historia de la Iglesia visible de Dom Gérard y M. Madiran es infantil. Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible para designar a la Iglesia conciliar por oposición a la Iglesia católica que intentamos representar y continuar. Yo no digo que somos la Iglesia católica. No lo he dicho nunca. Nadie puede reprocharme de haber querido nunca considerarme un papa. Pero representamos verdaderamente a la Iglesia católica tal como era en todo tiempo puesto que continuamos lo que ella siempre ha hecho. Somos nosotros quienes poseen las notas de la Iglesia visible: la unidad, catolicidad, apostolicidad, santidad. Es esto lo que constituye la Iglesia visible. (Monseñor Lefebvre, Fideliter n°70, julio-agosto de 1989).
Nosotros no tenemos la misma religión


Entrevista con el cardenal Seper, tal y como la contó a los seminaristas:
-¡Escuchen! Nosotros no tenemos ya la misma religión, vean, no tenemos la misma religión, eso no es posible. Porque si hay algo que hemos buscado toda la vida, es el reino social de Nuestro Señor Jesucristo. Ciertamente que la perfección es imposible, incluso nosotros no somos perfectos. Entonces, si la perfección es imposible, nosotros no hay que buscarla, entonces es el fin de todo, es el fin de la Iglesia. ¿De qué sirve la Iglesia? No, es imposible, yo no puedo someterme a estas cosas, es absolutamente imposible.
-Entonces él dijo: Pero usted sabe, es grave, usted no puede permanecer en una situación así, usted comprende, la Santa Sede está muy inquieta.
-¡Oh, eso me da igual! Yo no cambiaré, no cambiaré de posición, yo no puedo cambiar, mi fe me lo prohíbe. Entonces me fui. (Conferencia en Ecône el 20 de agosto de 1976).
Entonces nosotros no somos de esa religión. No aceptamos esta nueva religión.
Nosotros somos de la religión de siempre, somos de la religión católica, no somos de esta religión universal como la llaman hoy en día. Ya no es la religión católica. Nosotros no somos de esa religión liberal, modernista, que tiene su culto, sus sacerdotes, su fe, sus catecismos, su biblia, su biblia ecuménica. Nosotros no la aceptamos. No aceptamos la biblia ecuménica. No hay una biblia ecuménica. Existe la Biblia de Dios, la Biblia del Espíritu Santo, que fue escrita bajo la in­fluencia del Espíritu Santo. Es la palabra de Dios. No tenemos derecho a mezclarla con la palabra de los hombres. No hay bi­blia ecuménica que pueda existir. Hay sólo una palabra, la palabra del Santo Espíritu. No aceptamos los catecismos que ya no afirman nuestro Credo. Y así con lo demás. No podemos aceptar esas cosas. Es contrario a nuestra fe.  Lo lamentamos infinitamente. (Sermón en Ecône, 29 de junio de 1976)
Nosotros debemos separarnos
La voluntad del Vaticano II de querer integrar en la Iglesia a los no-católicos sin exigirles conversión, es una voluntad adúltera y escandalosa. El Secretariado para la Unidad de los cristianos, por medio de concesiones mutuas –diálogo- conduce a la destrucción de la fe católica, a la destrucción del sacerdocio católico, a la eliminación del poder de Pedro y de los obispos; se elimina el espíritu misionero de los apóstoles, de los mártires, de los santos. Mientras este Secretariado conserve el falso ecumenismo como orientación, y mientras las autoridades romanas y eclesiásticas lo continúen aprobando, se puede decir que siguen en ruptura abierta y oficial con todo el pasado de la Iglesia y con su Magisterio oficial. Por eso todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta iglesia conciliar, mientras ella no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica.
La Fraternidad San Pio X y el papa.
“Que se nos comprenda bien, nosotros no estamos contra el papa en tanto él representa todos los valores de la sede apostólica que son inmutables de la sede de Pedro, sino contra el papa que es un modernista que no cree en su infabilidad, que hace el ecumenismo. Evidentemente nosotros estamos contra la iglesia conciliar que es prácticamente cismática, incluso si ellos no lo aceptan. En la práctica, es una iglesia virtualmente excomulgada, porque es una iglesia modernista (Monseñor Lefebvre, Fideliter n° 70, pág. 8).