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lunes, 14 de enero de 2019

EL INFIERNO: La cortesana de Nápoles



EL INFIERNO
Monseñor De Ségur
SI LO HAY – QUÉ ES – MODO DE EVITARLO
Paris, 1875
La cortesana de Nápoles

SAN FRANCISCO DE GIROLAMO, célebre misionero de la Compañía de Jesús a principios del siglo dieciocho, había estado encargado de dirigir las Misiones en el reino de Nápoles. Un día que predicaba en una plaza de dicha ciudad, algunas mujeres de mala vida, que había reunido una de ellas llamada Catalina, se esforzaban en interrumpir el sermón con sus cantos y sus ruidosas exclamaciones, para obligar al Padre a retirarse; pero éste continuó su discurso, sin dar a conocer que advirtiese sus insolencias.

Algún tiempo después volvió a predicar en la misma plaza. Viendo cerrada la puerta de la habitación de Catalina y en profundo silencio toda la casa, ordinariamente tan alborotada:

-¿Qué es lo que ha sucedido a Catalina?
-dijo el Santo.
-¿No lo sabe vuestra paternidad? La desdichada murió ayer, sin poder pronunciar palabra.
-¿Catalina ha muerto? –replica el Santo-, ¿ha fallecido repentinamente? Entremos y veamos.

Ábrese la puerta, sube el Padre la escalera, y entra, seguido de la multitud, en la sala en que estaba tendido en tierra el cadáver encima de un paño, con cuatro cirios, según costumbre del país. Míralo algún tiempo con espanto, y después le dice con voz solemne:

-Catalina, ¿dónde estás ahora?-, El cadáver permaneció mudo, pero el Santo repitió:
-Catalina, dime, ¿dónde estás ahora? . . . Te mando me digas donde estás.
Entonces con gran pasmo de todo el mundo, abriéndose los ojos del cadáver, sus labios se agitaron  convulsivamente, y con voz cavernosa y profunda responde:

-¡En el infierno! ¡Estoy en el infierno!
A estas palabras los asistentes huyen atemorizados, y baja con ellos el Santo, repitiendo “¡En el infierno! ¡Oh Dios terrible! ¡En el infierno! ¿Lo habéis oído? ¡En el infierno!
La impresión de este prodigio fue tan viva, que un buen número de los que lo presenciaron no se atrevieron a volver a sus casas sin haber ido a confesarse.

viernes, 11 de enero de 2019

La Memorare (Acuérdate, ¡oh piadosísima, Virgen María!)

Acercaos a Nuestra Santísima Madre, pues no hay nada que Dios le pueda negar si ella se lo pide


LA MEMORARE

FIDELIDAD CATOLICA MEXICANA


Con información de fatima.org

Esta entrada está dedicada a una de las oraciones católicas más populares y conocidas en súplica a la Santísima Virgen María.
El título, Memorare, proviene del latín para “recordar”. La oración que aquí colocamos es la versión abreviada de la oración consentida por el Beato Papa Pío IX en 1846. Estas palabras también se encuentran en la versión original más larga.

Se sabe que esta hermosa plegaria existe desde hace más de 500 años, pero su autor es desconocido. A menudo se atribuye erróneamente al monje del siglo XII, San Bernardo de Clairvaux (un error que surge del hecho de que fue ampliamente popularizado por otro Bernard, el padre Claude Bernard, en el siglo XVII).San Francisco de Sales, después de muchas pruebas en su época, siendo una de ellas sobre la predestinación en el sentido católico versus el sentido herético, pidió ayuda a la Virgen a través de la oración Memorare, que comenzó a orar diariamente.

Durante el tiempo de esa batalla entre los eruditos católicos y calvinistas sobre la predestinación, el futuro santo temía la pérdida eterna de su alma.A través de la oración de la Memorare, atribuyó a Nuestra Señora haberle salvado en ese tiempo de gran prueba, de caer en la herejía o el imperdonable pecado de la desesperación. Él dijo la oración todos los días y Ella no lo dejó sin ayuda.

El Padre Claude Bernard, mencionado anteriormente y conocido como el “Sacerdote Pobre”, fue el responsable de dar a conocer la oración en una escala más amplia. Se dedicó a predicar y ayudar a prisioneros y criminales condenados a muerte, así como a los pobres.Confió a los que estaban bajo su cuidado a la intercesión de la Santísima Virgen María con el título de Consolatrix Afflictorum o Consoladora de los Afligidos. El Padre Bernard usó la Memorare ampliamente en su trabajo de conversión de almas con gran efecto. Muchos de los criminales que dirigió a Nuestra Señora se reconciliaron con Dios a través de sus esfuerzos.

Hubo un tiempo en que tenía más de 200,000 folletos impresos con la Memorare en varios idiomas para que pudiera distribuirlos donde creyera que harían algo bueno, no poca hazaña en el siglo XVII. El apego del Padre Bernard y la creencia en la eficacia de esta oración se atribuyeron a su cura milagrosa de una enfermedad mortal después de recitar la oración una sola vez.

Inicialmente después de su curación, sintiéndose indigno de tal milagro, comenzó a atribuir su curación, en cambio, a causas naturales. Pero Nuestra Señora lo enderezó cuando envió al hermano Fiacre, un agustino descalzo, a visitar y entregar un mensaje al sacerdote. El hermano Fiacre le dijo al padre Bernard que la Santísima Virgen se le había aparecido y le había contado acerca de la enfermedad de su padre y cómo había curado al padre Bernard de ella, y que el hermano Fiacre debía asegurarle al sacerdote este hecho.

Posteriormente, el Padre Bernard transmitió su vergüenza por su ingratitud al negarle a Nuestra Señora el crédito por haberlo sanado, crédito que ella merecía y que él había atribuido a causas naturales, y apeló a Dios todopoderoso pidiéndole perdón. También se informa que la Memorare desempeñó un papel en la conversión del judío rico, Alphonse Ratisbonne, que se convirtió a la fe católica después de aceptar el desafío de un conocido católico, aceptando usar la Medalla Milagrosa y recitar la oración durante un mes. Después de su conversión, Ratisbonne estudió y se convirtió en un sacerdote católico. Al promover esta oración, como con todas las otras oraciones católicas, es bueno recordar a los demás que no es garantía de que se otorgue la solicitud, sino que el Cielo escuchará la oración y responderá de la manera más eficaz para la eterna salvación del que pide.

La crisis actual en la iglesia y la historia mundial
Ya no puede haber ninguna duda de que vivimos en la época de la peor crisis en la historia de la única Iglesia verdadera de Nuestro Señor, con millones de católicos dirigidos al camino de la perdición por, entre otras cosas, las palabras del Vicario de Cristo mismo – es decir, el actual Papa: Francisco.

Este declive en la Iglesia Católica ha causado, y sigue causando, una crisis similar en el mundo, que es más evidente por las leyes anticristianas prevalecientes que ya están en vigencia en todo el mundo, junto con la aceleración de la decadencia y el colapso moral. Es el momento que Nuestra Señora de Fátima advirtió y dio la solución para el mismo. Y el Rosario es una parte esencial de esa solución.Es absolutamente imperativo que cada católico, que ha llegado a la edad de la razón y que tiene buena mente y cuerpo, que realmente quiere ser salvo, ore por lo menos cinco décadas del Rosario diariamente, y preferiblemente todos los 15 misterios. Sin el Rosario, la salvación es virtualmente imposible hoy.

La Iglesia siempre ha considerado la oración diaria del Rosario como un signo de predestinación, pero Nuestra Señora de Fátima dejó en claro hace 101 años (apariciones de Fátima en 1917) que los fieles deben rezar el Rosario. Entonces, por favor, hay muchas devociones maravillosas aprobadas por la Iglesia, pero NADA puede tomar el lugar del Santísimo Rosario de la Santísima Virgen María. Es la forma más eficaz de oración, sólo superada por el Santo Sacrificio de la Misa. Y por el Santo Sacrificio de la Misa, nos referimos a la Misa de los siglos, no al servicio protestante que está, y ha estado sucediendo, en los últimos casi 50 años en lo que se supone que son parroquias católicas (tras el Concilio Vaticano II y sus reformas, la Misa Tridentina fue reemplazada por el Novus Ordo).

Después de rezar tu Rosario diario, si tienes un minuto extra, agrega la Memorare.  Sabemos directamente de Nuestra Señora de Fátima, que sólo Ella puede ayudarnos. Debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para enseñar a otros sobre Ella y estos preciosos dones que nos ha dado, específicamente para ayudarnos a combatir todos los males que estamos enfrentando, y que están ocurriendo en la Iglesia de Cristo y en nuestras vidas personales.
Que Dios los bendiga.

La Memorare
Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.
¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente.
Amén

miércoles, 9 de enero de 2019

DESORIENTACIÓN DIABÓLICA POR FALTA DE AMOR A LA VERDAD



   ¿Qué se supone que debemos hacer en estos tiempos de desorientación diabólica? Esta pregunta nos lleva al Tercer Secreto de Fátima.

   Nuestra Señora nos dio la solución para los tiempos que estamos viviendo que son de una “desorientación diabólica”. La Hermana Lucía usó esa frase con frecuencia, debemos creer que este término está en el  Tercer Secreto.

   Ratzinger llegó a decir que el Tercer Secreto se refiere a los peligros que amenazan la Fe y la vida de los Católicos y por consiguiente al mundo. Esa parte del Secreto no fue revelada en el año 2000.  

   El Tercer Secreto dice que vendrá un Concilio diabólico, es por esta razón que no se reveló en el año 1960, y además, nos dice Ratzinger, que el cambio en la Misa no debió haberse hecho.  El Papa Pío XII llegó a decir: “estoy preocupado por las advertencias de Nuestra Señora a la Hermana Lucía, es una advertencia contra el suicidio de alterar la Fe en su liturgia, en su teología, en su alma.

   La unidad es una cosa muy importante, pero la verdad lo es más. La única manera de tener una verdadera  unidad en la Iglesia es teniendo unidad en la Fe, sin la unidad en la Fe, toda otra unidad es política, pero no nos da la unidad que necesitamos.

   El Papa San Pío X definió el Modernismo como la suma de todas las herejías. Así que estamos viviendo en el tiempo de la más grande de todas las herejías, la peor en toda la historia de la Iglesia.

   El Concilio Vaticano II fue dirigido por modernistas.
   El Dogma es muy importante para conocer lo que está sucediendo. Por ejemplo, hoy en día llaman desobediencia a quienes asisten a la Misa Tradicional. Sin embargo, el Concilio de Trento definió como Dogma de Fe por el Papa San Pío V, que la Misa Tridentina es la única Misa a la cual deben asistir los católicos.

   Recordemos a San Atanasio fue Obispo de Alejandría por 45 años, pero pasó 17 de esos años en exilio. Fue exiliado por sus  mismos hermanos Obispos de Egipto. Los Obispos de Egipto trataron de destruir a San Atanasio porque él se mantuvo firme por la Verdad, por el dogma de la Fe. El 90% de los Obispos estaban equivocados, no sólo los Obispos de Egipto que exiliaron a San Atanasio 5 veces por 17 años, el mismo Papa Liberio lo excomulgó en el año 357, se arrepintió después, pero el punto es que incluso el Papa estaba equivocado. Por eso es muy importante aferrarnos al dogma si queremos salvar nuestra alma.
   
El dogma nunca puede fallar, son definiciones infalibles. Dios nos ha dado una enseñanza para todos los tiempos. Lo que la Iglesia ha enseñado antes infaliblemente es verdad  también hoy.

    Santo Tomás de Aquino, el más grande de los Doctores de la Iglesia nos dice que hay doce artículos de la Fe en el Credo de los Apóstoles, y que debemos creer cada uno de ellos explícitamente para salvar nuestra alma.

    La Fe nos muestra la verdad de la vida espiritual, y manteniendo los ojos de la Fe abiertos, conoceremos el camino y qué es lo que hay que evitar para no desviar el camino y  llegar al Cielo. Esta Fe se nos dio en nuestro bautismo, es un tesoro que tenemos que preservar.

   Dios nos ha mandado malos sacerdotes, e incluso Papas como un castigo.  Hoy en día hay una diabólica desorientación, por ejemplo, muchas personas piensan que es parte de la Iglesia tener diálogo, diálogo ecuménico le llaman. Los Papas Pío XI y Pío XII nos advierten en documentos oficiales que no podemos rezar con los no católicos, no porque sean malas personas, sino porque nosotros tenemos la Fe verdadera y no podemos dar la impresión de que otra religión es verdadera cuando no lo es.

   Tenemos que ser testigos de la Fe, no de la mentira. Si rezamos con no católicos, les estamos diciendo que su dios y el nuestro es el mismo.

   Nuestro Señor fundó una sola Iglesia. Aferrémonos a la verdad, no nos desanimemos. El dogma es primero, no cambia. Debemos estar conscientes que creemos la Fe porque es la verdad. Debemos tener  amor por la verdad, el amor por la verdad es parte de la caridad, San Pablo nos dice que el Anticristo vendrá por una razón: porque los fieles habrán perdido el amor a la verdad, lo dice la segunda carta a los Tesalonicenses en el capítulo segundo. Los fieles habrán perdido el amor por la verdad,  por lo tanto, la sal habrá perdido su sabor, y por lo tanto, de nada sirve ya. Este es el panorama de la mayoría de los fieles después del Concilio hasta nuestros días.  Cuando los fieles pierden la Fe, o el amor por la Verdad no sirven de nada si no para ser arrojados al suelo y pisoteados.

   Cuando vean un Sínodo que promulgue  que las reglas han cambiado, toda esta pobre gente estará siendo engañada, y estamos hablando de millones de gentes. En el día del juicio no podrán decir que no les dijeron. No podemos decir: “es que lo dijo el Cardenal, lo dijo el Papa”.   Dios nos dio la razón para que la usáramos. Hay que usar los talentos que Dios nos ha dado.

   El castigo de Dios no será sólo para los católicos, sino para todo el mundo.  Cuando Abraham le pidió a Dios que salvara Sodoma y Gomorra, le pidió que si había cincuenta hombres justos la salvara, Dios dijo que sí, por 45, le dijo que sí, por 30, por 20, por 10, por 5, Dios no pudo encontrar cinco hombres justos para salvar las ciudades. Dios la hubiera salvado por cinco hombres justos. Ahora pasa lo mismo, cuando los fieles pierden su sabor, el mundo no es agradable a Dios.

   La Verdad se conoce por las definiciones dogmáticas infalibles. Puede que me guste o no me guste, puede que me convenga o no me convenga, eso no importa, lo que importa es conformar mi mente y mi corazón con la Verdad.

   Es muy importante tener siempre presente lo que dijo San Vicente Lerins: "Es verdadera y propiamente católico lo que fue creído en todas partes, siempre, por todos". "Has recibido oro, debes entregar oro (...) no plomo, no bronce, en lugar del precioso metal". "El cristiano deberá hacer todo lo posible para adherirse a la antigüedad, la cual no puede evidentemente ser alterada por ninguna nueva mentira". "Por consiguiente, anunciar a los cristianos alguna cosa diferente de la doctrina tradicional no era, no es, no será nunca lícito; y siempre fue obligatorio y necesario, como lo es todavía ahora y lo será siempre en el futuro, reprobar a quienes hacen bandera de una doctrina diferente de la recibida".

   Hoy en día la gente ya no piensa, solo siente. Este no es asunto de sentir, es un asunto de salvar el alma. Tenemos la obligación de conocer la Fe, debemos amar la verdad, es primordial para salvarnos.

   Para ser fiel necesitamos la gracia. Recemos el Rosario todos los días para tener la gracia de continuar en el camino de Dios. Por nuestras propias fuerzas no podemos nada. Si usamos el escapulario, será fácil rezar el Rosario, rezando el Rosario amaremos la Misa.    

   Pidamos a Nuestra Señora que nos enseñe a encontrar la Verdad y a comprender que cuando la encontramos debemos de vivir por ella. Todos tenemos la obligación de buscar la Verdad, de conocer la Verdad, de defender la Verdad y de abrazar la Verdad.

Padre Gruner
2014          

martes, 8 de enero de 2019

“No roguéis por mí, pues estoy en el infierno por toda la eternidad”


EL INFIERNO
Monseñor De Ségur
SI LO HAY – QUÉ ES – MODO DE EVITARLO
Paris, 1875

El joven  religioso de San Antonino

En sabio arzobispo de Florencia SAN ANTONINO refiere en sus escritos un hecho no menos terrible que hacia la mitad del siglo quince había aterrorizado a todo el norte de Italia. Un joven de buena familia, que a los dieciséis o diecisiete años había tenido la desgracia de callar en la confesión un pecado mortal y de comulgar en este estado, había diferido de semana en semana, de mes en mes, la confesión de sus sacrilegios, continuando sus confesiones y comuniones por un miserable respeto humano. Atormentado por los remordimientos, procuraba acallarlos haciendo grandes penitencias, de suerte que pasaba por un santo. No pudiendo sufrir más, entró en un monasterio. “Aquí al menos, decía para sí, lo diré todo, y expiaré seriamente mis vergonzosos pecados”.

Para su desgracia fue acogido como un santo por los Superiores, que conocían su reputación, y aumentóse aún más con esto su vergüenza. Aplazó para más adelante sus confesiones, redobló sus penitencias y pasáronse en este deplorable estado uno, dos, tres años. No se atrevía nunca a revelar el horrible y vergonzoso peso que lo agobiaba; al fin, parecía que una mortal enfermedad le facilitaba el medio. “Ahora, decía en sus adentros, voy a hacer antes de morir una confesión general”. Pero sobreponiéndose siempre el amor propio a su arrepentimiento, enredó de tal modo la confesión de sus culpas, que el confesor no pudo comprender nada: tenía un vago deseo de abordar de nuevo el asunto al día siguiente; pero le sobrevino un acceso de delirio, y el infeliz murió.

En la Comunidad se ignoraba la horrible realidad, y se decía: “Si éste no está en el cielo, ¿quién de nosotros podrá ir?”. Y se hacían tocar con sus manos cruces, rosarios, medallas. Fue trasladado el cuerpo, con una especie de veneración, a la iglesia del monasterio, y quedó expuesto en el coro hasta el día siguiente, en que habían de celebrarse los funerales.

Algunos momentos antes de la hora fijada para la ceremonia, uno de los Hermanos, enviado para tocar la campana, vio de repente delante de sí y cerca del altar al difunto, rodeado de cadenas, que parecían enrojecidas en el fuego, y apareciendo en toda su persona algo incandescente. Espantado el pobre Hermano, había caído de rodillas, fijos los ojos en la terrible aparición. Díjole entonces el condenado:

“No roguéis por mí, pues estoy en el infierno por toda la eternidad”.

Y refirió la lamentable historia de su funesta vergüenza y de sus sacrilegios, después de lo cual desapareció, dejando en la iglesia un olor hediondo que se esparció por todo el monasterio, como para atestiguar la verdad de lo que el Hermano acababa de ver y oír.
Advertidos luego los Superiores, hicieron quitar el cadáver, considerándolo indigno de sepultura eclesiástica.

sábado, 5 de enero de 2019

Monseñor Marcel Lefebvre habla contra errores modernistas

NdB: Después de escuchar las palabras firmes de Mons Lefebvre, uno todavía se pregunta cómo es que Mons Williamson y su falsa e intrincada resistencia defienden la misa nueva. Esos grupos de falsa resistencia, maquinados para el control de fieles y grupos, defienden sus propias ideas y se aparecen como paladines del catolicismo. Cuidado con los falsis fratribus.