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miércoles, 25 de febrero de 2026

VACUNAS HECHAS CON PARTES DE FETOS ABORTADOS

 


La ciencia, los medios de comunicación o la iglesia oficial que se dice católica y mucho menos los gobiernos NO nos han hablado ni alertado sobre este aspecto. 

MRC-5 A finales de la década de los 60’´s, la línea celular MRC-5 (AG05965) que son fibroblastos de pulmón de feto humano abortado se desarrolló en septiembre de 1966 a partir de tejido pulmonar extraído de un feto de 14 semanas abortado de una mujer de 27 años físicamente sana. La morfología celular es similar a la de los fibroblastos. [coriell.org] Actualmente las vacunas que se fabrican cultivando virus en estas células son Hepatitis A, Hepatitis A +B, Hepatitis A+B + tifoidea, y en todas las combinaciones que incluyan Rubeola. 

HEK-293 Otra cepa de células de origen de feto abortado son HEK-293. La línea celular de riñón embrionario humano HEK293 tiene potencial biosintético para la producción similar a la humana y actualmente se utiliza para la fabricación de varios proteínas terapéuticas y vectores virales. Aunque inicialmente se usó para la producción de vectores adenovirales, HEK293 también se convirtió en una de las líneas celulares preferidas para la expresión de proteínas transitoria o estable. La necesidad de un plegamiento de proteínas y glicosilación adecuados de proteínas terapéuticas ha promovido la producción en células HEK293. [https://www.capricorn-scientific.com/en/landing-pages/HEK-ONE] 

HEK293 es una línea celular derivada de células renales embrionarias humanas cultivadas en cultivo de tejidos. También se conocen, de manera más informal, como células HEK. Esta línea en particular se inició mediante la transformación y cultivo de células HEK normales con ADN de adenovirus 5 cortado. La transformación dio como resultado la incorporación de aproximadamente 4,5 kilobases del genoma viral en el cromosoma 19 humano de las células HEK. La línea fue cultivada por el científico Alex Van der Eb a principios de la década de 1970 en su laboratorio de la Universidad de Leiden, Holanda. La transformación fue ejecutada por Frank Graham, otro científico del laboratorio de Van der Eb que inventó el método del fosfato de calcio para transfectar células. La fuente de las células era un feto abortado sano de paternidad desconocida. El nombre HEK293 se llama así porque fue el experimento número 293 de Frank Graham. 

Se “desconoce” el tipo de célula de riñón de la que proviene la línea celular HEK293 y es difícil caracterizar de manera concluyente las células después de la transformación, ya que el adenovirus 5 podría haber alterado significativamente la morfología y expresión celular. Además, los riñones embrionarios son una mezcla heterogénea de casi todos los tipos de células presentes en el cuerpo. De hecho, investigadores independientes, incluido el propio Van der Eb, han especulado que las células pueden ser de origen neuronal. Aunque teóricamente posible, la mayoría de las células derivadas de un riñón embrionario serían células endoteliales, epiteliales o fibroblásticas. Se sospecha un origen neuronal debido a la presencia de ARNm y productos génicos que se encuentran típicamente en las neuronas.

 Hoy en día, las células HEK293 se utilizan con frecuencia en biología celular y biotecnología, solo superadas por HeLa, la primera línea celular humana. Alrededor del establecimiento de HeLa en 1951, los científicos se mostraban reacios a aceptar y utilizar líneas celulares humanas debido a la preocupación por un agente oncogénico en ellas. Esta preocupación, junto con la capacidad conocida de las líneas de células animales para crecer rápidamente y producir una gran cantidad de proteínas, dio a los científicos razones para favorecer las líneas de células animales sobre las líneas celulares humanas al producir proteínas recombinantes. Sin embargo, los avances en la tecnología desde entonces han permitido un aumento en el uso de líneas celulares humanas. Una ventaja de las líneas celulares humanas es que pueden producir proteínas muy similares a las que los humanos sintetizan de forma natural. Ahora existen productos bioterapéuticos recombinantes aprobados producidos a partir de HEK293 y otras líneas celulares humanas. HEK293 y sus derivados se utilizan en una amplia gama de experimentos, incluidos estudios de transducción de señales e interacción de proteínas, producción rápida de proteínas a pequeña escala y producción biofarmacéutica. 

Las células HEK293 crecen fácilmente en cultivos sin suero en suspensión, se reproducen rápidamente y producen altos niveles de proteína, lo que explica por qué se han utilizado ampliamente para producir proteínas de grado de investigación durante varios años. [http://www.hek293.com/] 

Las vacunas que se fabrican a partir de esta línea de células son varias del COVID19, la vacuna del ebola y pulmozyme (alfa dornasa) para fibrosis quística. 

HEK 293 y vacunas COVID Las vacunas que actualmente utilizan HEK para su fabricación son COVID 19 ChAdOx 1 AztraSeneca, CanSino Biologics, Pfizer (para pruebas), Inovio, Moderna para pruebas de RNA, Novavax – NVX-CoV2373. [https://cogforlife.org/wpcontent/uploads/CovidCompareMoralImmoral.pdf] Si bien las vacunas de Pfizer y Moderna no tienen en su composición directamente productos derivados de cultivo de células fetales, el RNA que se utiliza, es vectorizado e insertado en este tipo de células fetales para su evaluación y control de “calidad”, para verificar que mediante la inserción de RNA en las células fetales se produzca la proteína Spike del coronavirus. 

WI-38 

Otra de las líneas celulares de fetos abortados es WI-38. Son células humanas de feto abortado de 3 meses de gestación; de pulmón embrionario normal. Tienen espectros de virus humanos muy amplios, especialmente útiles para el aislamiento de rinovirus. Las células forman una membrana multicapa cuando se mantienen durante períodos prolongados a 37 ° C con ajustes periódicos de pH. Se utiliza en la preparación de vacunas contra virus humanos. Descripción del producto: (https://www.atcc.org/products/ccl-75) 

La línea celular WI-38 se derivó de un trabajo anterior de Hayflick en el cultivo de cultivos de células humanas. A principios de la década de 1960, Hayflick y su colega Paul Moorhead en el Instituto Wistar en Filadelfia , Pensilvania, descubrieron que cuando las células humanas normales se almacenaban en un congelador, las células recordaban el nivel de duplicación en el que se almacenaban y, cuando se reconstituían, comenzaban a dividirse. desde ese nivel hasta aproximadamente 50 duplicaciones totales (para células derivadas de tejido fetal). Hayflick determinó que las células normales experimentan gradualmente signos de senescencia a medida que se dividen, primero desacelerándose antes de detener la división por completo. Este hallazgo es la base del límite de Hayflick, que especifica el número de veces que una población de células humanas normales se dividirá, antes la división celular se detiene. El descubrimiento de Hayflick contribuyó posteriormente a la determinación de las funciones biológicas de los telómeros. Hayflick afirmó que la capacidad finita de las células humanas normales para replicarse era una expresión de envejecimiento o senescencia a nivel celular. Durante este período de investigación, Hayflick también descubrió que, si las células se almacenaran adecuadamente en un congelador, las células seguirían siendo viables y que se podría producir una enorme cantidad de células a partir de un solo cultivo inicial. Se descubrió que una de las cepas de células que aisló Hayflick, a la que llamó WI-38, estaba libre de virus contaminantes, a diferencia de las células primarias de riñón de mono que se usaban para la producción de vacunas de virus. Además, las células WI-38 podrían congelarse, luego descongelarse y probarse exhaustivamente. Estas ventajas llevaron a que WI-38 reemplazara rápidamente las células primarias de riñón de mono para la producción de vacunas de virus humanos. WI-38 también se ha utilizado para la investigación de numerosos aspectos de la biología celular humana normal. Las vacunas que actualmente se fabrican con la línea celular WI-38 son sarampión, rubeola y paperas, varicela y vacuna para zoster. Se ha comentado que se trata de líneas celulares que solo se fabricaron una sola vez a partir de los primeros fetos abortados, sin embargo, todas estas líneas celulares tienen una senescencia conocida (es decir mueren después de cierto número de divisiones), máximo hasta 60-90 divisiones. Son miles de millones de dosis que se han fabricado desde la década de los 60s y se han aplicado, la pregunta inmediata es ¿Cuántos fetos abortados se han requerido para mantener la demanda de cultivos celulares? Los fabricantes no detallan esta información.

Cuáles son las implicaciones morales 

¿Cuál es la implicación moral de utilizar células de fetos abortados para la fabricación de vacunas? Primero hay que recordar que el 5o. Mandamiento prohíbe matar al inocente. El aborto provocado entra claramente en esta prohibición. Aunque el aborto pudiera llegar a ser un medio por el que se salvara la vida a muchos seres humanos, ni siquiera por ese fin tan noble se podría justificar hacer un mal tan grave rompiendo la ley de Dios. El pecado del aborto es uno de los que se denominan como un “pecado que clama al cielo”: es un crimen atroz, es matar a un inocente y privarlo de su derecho a ser redimido.

La ley moral nos prohíbe participar de algo intrínsecamente malo, como el aborto, ni directamente (participando, induciendo, aconsejándolo), ni tampoco provocando abortos indirectamente (por ejemplo, el consumir o utilizar una de las vacunas mencionadas, ya que crea indirectamente demanda de más fetos abortados para su producción o prueba). No se puede hacer uso del principio del doble efecto para justificar el uso de tales vacunas, ya que el hipotético buen efecto (“salvar vidas”) no sucede antes ni simultáneamente al mal efecto (aborto). De aquí se deriva el principio católico mencionado por San Pablo de que el fin no justifica los medios (“¿Hagamos el mal para que venga el bien?” Rom. 3,8). Por los tanto es materia grave el participar directamente o indirectamente en el aborto para conseguir un bien posterior. De aquí se tiene que concluir necesariamente que el vacunarse (con las vacunas mencionadas) es materia de pecado grave. Por lo tanto, nadie debe usar las actuales “vacunas” del Covid: (ChAdOx 1, AztraSeneca, CanSino Biologics, Pfizer, Inovio, Moderna, Novavax – NVX-CoV2373, e inclusive la SPUTNIK cuando usa fetos humanos para reproducir los vectores virales, o son usadas para pruebas de “control de calidad”), ni tampoco las vacunas “convencionales” como las de varicela, hepatitis A, Rubeola, Sarampion, Poliomielitis inyectable entre otras. 

Dios tenga misericordia de nosotros

Bibliografía Use of human diploid cell MRC-5, for production of measles and rubella virus vaccines. Dev Biol Stand. 1976 Dec 13-15;37:297-300. 

Rubini, a new live attenuated mumps vaccine virus strain for human diploid cells. Dev Biol Stand. 1986;65:29-35. 

Microneedle array delivered recombinant coronavirus vaccines: Immunogenicity and rapid translational development. EBioMedicine 55 (2020) 102743 

Olshansky SJ, Hayflick L. The Role of the WI-38 Cell Strain in Saving Lives and Reducing Morbidity. AIMS Public Health. 2017;4(2):127-138. Published 2017 Mar 2. doi:10.3934/publichealth.2017.2.127 

Hayflick L, Moorhead PS. The serial cultivation of human diploid cell strains. Exp Cell Res. 1961;25:585–621. 

Jacobs JP, Jones CM, Baille JP. Characteristics of a human diploid cell designated MRC5. Nature. 1970;227:168–170.

Sykes JA, Whitescarver J, Jernstrom P, Nolan JF, Byatt P. Some properties of a new epithelial cell line of human origin. J Natl Cancer Inst. 1970 Jul;45(1):107-22. PMID: 4317734. 

Koprowski H, Ponten JA, Jensen F, et al. Transformation of cultures of human tissue infected with simian virus S.V. 40. J Cell Comp Physiol. 1962;59:281. 

Hayflick L, Norton TW, Plotkin SA, et al. Preparation of poliovirus vaccines in a human fetal diploid cell strain. Am J Hyg. 1962;77:240–258. 

Hayflick L. The limited in vitro lifetime of human diploid cell strains. Exp Cell Res. 1965;37:614–636. [PubMed] [Google Scholar] 

Jacobs JP, Jones CM, Baille JP. Characteristics of a human diploid cell designated MRC5. Nature. 1970;227:168–70. [PubMed] [Google Scholar] 

California Legislative Information, SB-277 Public Health: Vaccinations. 2015. Available From: https://leginfo.legislature.ca.gov/faces/billNavClient.xhtml?bill_id=201520160SB27 7. 

Manual de Teologia Moral para seglares. Pbro. Royo Marin OP. BAC Tercera edicion.

martes, 20 de mayo de 2025

LOS TRES DIAS DE OBSCURIDAD (Marie-Julie Jahenny)

 


Marie Julie Jahenny: "Todo debe perderse sin remedio humano posible, para que se vea bien que la salvación viene de Él solo".

La religión permanecerá solo en «las almas solitarias de unos pocos que serán acosados y perseguidos». Habrá un «nuevo clero» y «nueva misa… nuevos predicadores y nuevos sacramentos, nuevos bautismos, nuevas cofradías… No quedará ningún vestigio del Santo Sacrificio». San Miguel le dijo que Satanás tendría posesión de todo y "toda bondad, fe y religión serán enterradas en la tumba".

En 1873 recibió del Cielo el más importante regalo místico: Los Estigmas de Cristo, desde los 23 años de edad hasta su muerte, 60 años más tarde, llevó en su cuerpo las Llagas de Nuestro Señor en el grado más visible que ninguna otra persona los ha llevado en la historia de la Iglesia.

A más de las Cinco Llagas en sus manos, pies y costado, Marie-Julie sufrió también, las heridas infringidas por la Corona de Espinas, y las marcas de los hombros que Jesucristo Nuestro Señor padeció por cargar la Santa Cruz. A todo esto, ella también padeció las heridas causadas por los azotes en la espalda de Cristo.

Con exactitud predijo las dos Guerras mundiales, la elección del Papa San Pío X, varias persecuciones de la Iglesia, los castigos designados a Francia por su apostasía. Muchas de sus profecías han quedado sin publicarse. Sin embargo, sus advertencias para los Últimos Tiempos deben ser leídas por aquellos que “tengan oídos”. Marie-Julie tuvo el maravilloso don de poder distinguir el pan eucarístico del pan ordinario, los objetos benditos de los que no lo eran; sabía decir el lugar de donde venían las reliquias y finalmente, podía entender los cantos y oraciones sagradas de cualquier idioma.

Desde el 28 de diciembre de 1875 sobrevivió por cinco años con solo comer la Hostia Consagrada cada día. El Dr. Imbert-Gourbeyre comprobó que durante ese período de tiempo no tuvo ninguna excreción líquida o sólida. También, cuando estaba en éxtasis, no sentía ningún dolor ni era molestada por la intensidad de la luz. Algunos de estos éxtasis estaban acompañados de levitación y en ese momento su cuerpo no pesaba nada.

La vidente, hacia el fin de sus días quedó ciega, sorda, muda y tullida; subsistió milagrosamente con el Santísimo Sacramento en los últimos años de su vida.

 Marie-Julie subió al Cielo el 4 de marzo de 1941 con la admiración de numerosos científicos que la examinaban continuamente, también con el desprecio de los descreídos y de los orgullosos; con la devoción de sus amigos de toda la vida como Mon. Fourier, obispo de Nantes y del grupo de quienes difundían sus mensajes y sus penas a un mundo ingrato e indiferente.

PROFECÍAS

Una de las profecías más interesantes de Marie-Julie es la visión que tuvo del diálogo entre Nuestro Señor Jesucristo y Lucifer-Satanás, en el que éste amenazó de la siguiente manera: “Atacaré a la Iglesia. Derribaré la Cruz, diezmaré la población y depositaré una gran debilidad en los corazones. Propiciaré la negación de la Religión Católica. Por un tiempo seré el amo de todas las cosas en la tierra, todo estará bajo mi control, aún Tu Templo y Tus fieles”

INVENTO DEL NUEVO RITUAL

El 27 de noviembre de 1902 y el 10 de mayo de 1904, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María le anunciaron la conspiración del Nuevo Ritual de la Misa. “Te anunciamos la siguiente advertencia: Los discípulos que no son de Mi Evangelio están trabajando intensamente en estructurar, de acuerdo a sus propias ideas y bajo la influencia del enemigo de las almas, una nueva Misa que contenga conceptos odiosos a Mis designios.” “Cuando esta fatal hora llegue, la fe de mis sacerdotes se pondrá a prueba".

Marie- Julie Jahenny reveló que los que gobiernan el rebaño, serán los responsables de la crisis venidera. Aparentemente, el comunismo no podría triunfar si la Iglesia permaneciera en la Fe. También ella mencionó que la creciente libertad adquirida por los sacerdotes y Obispos la usarán malamente. Mencionó a un Papa venidero, que en el último momento, revertirá su política para hacer un llamado al clero. Pero, no será obedecido, al contrario, una Asamblea de Obispos le demandará aún mayor libertad, declarando que pronto no le obedecerían más. Marie Julie declaró que esa “revolución roja” lo derribará. Entonces una horrorosa religión remplazará a la religión Católica y vio a muchísimos obispos abrazando esa “sacrílega e infame religión.”

Los tres días de oscuridad han sido profetizados por muchos santos incluyendo a Anna María Taigi, al Padre Pío de Pietrelcina y a Marie-Julie Jahenny. Marie-Julie anunció tres días de oscuridad durante los cuales los poderes infernales serán soltados y ejecutarán a todos los enemigos de Nuestro Señor Jesucristo. “La crisis vendrá de repente, los castigos serán repartidos en todos y se sucederán uno tras otro sin interrupción……” 4 de enero de 1884. “Los tres días de oscuridad serán en JUEVES, VIERNES Y SÁBADO. Días del Sagrado Sacramento, de la Santa Cruz y de la Santísima Virgen...

jueves, 27 de junio de 2024

PROFECÍA DE SAN HIPOLITO DE NUESTROS TIEMPOS

 


“Las Iglesias llorarán con un gran llanto, porque no se ofrece ya la oblación ni el incienso, ni el culto agradable a Dios. 

Los edificios sagrados de las iglesias serán tugurios; y el precioso Cuerpo y Sangre de Cristo no podrá ser expuesto en aquellos días; la Liturgia será extinguida; el canto de los salmos (gregoriano) cesará; la lectura de la Sagrada Escritura no se oirá más. Habrá sobre los hombres oscuridad, y duelo sobre duelo y aflicción sobre aflicción."

“Entonces, la Iglesia se dispersará, será impulsada a ir al desierto, y será por un tiempo, como era en el principio, invisible, oculta en las catacumbas, las cuevas, las montañas, los escondrijos; Durante un tiempo será barrida, por así decirlo, de la faz de la tierra."

martes, 21 de mayo de 2024

COMPLOT CONTRA LA IGLESIA (R. P. Julio Meinvielle 1968)

 


"Al atacar el pecado original, se atacan todos los Dogmas Católicos porque si el hombre no nace pecador, y no viene pecador al mundo, ya no necesita salvación, Cristo está de más, no hay un Redentor". 

" Al no haber pecado, no tienen razón de ser los Sacramentos, no hace falta bautizar a los niños, no hace falta el Sacramento de la Penitencia. Se cuestiona la Eucaristía, la Transubstanciación, la Santa Misa".

Padre Julio Meinvielle

Mensaje de gran actualidad aun en estos tiempos.

martes, 21 de noviembre de 2023

"PARECERÁ EL FIN DEL MUNDO"

 


   EXTRACTO DE UNA CARTA DE LA MADRINA

   DE JACINTA MARTO AL PAPA PÍO XII

 

   De una carta de la madre Godinho  al Santo Padre Pío XII, de fecha 25 de abril de 1954, la revista portuguesa “Mensagem de Fátima” transcribe sin comentarios, lo que sigue:

   “… Yo soy la madrina de Jacinta Marto, vidente de Fátima, la cual me ha comunicado un secreto   que he guardado religiosamente  durante  muchos años. Siento la muerte muy próxima y deseo comunicárselo a vuestra Santidad.  Le garantizo bajo juramento que ésta mi exposición contiene palabras textuales, tal y como me las pronunció ella.  Estas palabras son mi secreto. Helas aquí:

   “Madrina, “dígales” al Santo Padre que el mundo está revuelto y que Nuestra Señora ya no puede contener el brazo de su amado Hijo, muy ofendido por los pecados que se comenten en el mundo; pero que si el mundo se resolviese a hacer penitencia, Ella vendría en su ayuda; mas en caso contrario el castigo caería infaliblemente sobre él. Me pidió más que las Hermanas Clarisas, Madre María del Costado, habían de estar unidas al Vaticano, debiendo prepararse para el año 1972, porque el pecado de la  impureza, de la vanidad y del lujo excesivo habían de atraer sobre el mundo tales castigos que harían sufrir mucho al Santo Padre, pobrecito”, decía ella”.

   “Continuando su relato me decía que aún habría de venir el triunfo de Nuestro Señor, pero que antes de eso,  habría muchas lágrimas, porque en el mundo no se cumple la Voluntad de Dios. Me dijo además, que sentía honda pena por no saber explicarse mejor, pero que lo iba a intentar”.

   “Hay un secreto del cielo y otro de la tierra. Este es tremendo; parecerá ya el fin del mundo, y en este cataclismo quedará todo aislado del Cielo que se volverá blanco como la nieve. Nuestra Señora dijo  además, que se rezase mucho y que hiciésemos muchos sacrificios de los sentidos, que tanto agradan a Nuestro Señor, que amásemos a Dios con todo nuestro corazón, que respetásemos a los sacerdotes que son la sal de la tierra y sirven para encaminar las almas al cielo…”.

   Hasta aquí la carta de la Madre Godinho. Jacinta, como vemos, no descubre el secreto, solamente se siente autorizada para decir que será  “algo tremendo”; “parecerá el fin del mundo”.

                   EL TERCER SECRETO DEL MENSAJE DE FÁTIMA

                                                                                Arturo Eloy C.M.F.


martes, 20 de junio de 2023

VENDRA A JUZGAR A LOS VIVOS Y A LOS MUERTOS

 


“Vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos”

Hoy en día hay mucha ignorancia entre los mismos católicos. Muchos se dejan engañar por las sectas, que rondan por todas partes, ante los anuncios de la inminencia del fin del mundo o de la venida de Cristo a este mundo. Ya nos advirtió Nuestro Señor que vendrían muchos falsos profetas(S.Mat.24,5y11) que engañarían a muchos.

 Nada hay tan misterioso como el fin del mundo, pero Nuestro Señor nos ha querido dejar ciertos indicios en el Evangelio. Vamos a tratar de explicarlos. Jesús nos dice en el Evangelio que antes de que suceda este fin del mundo habrá ciertos signos sensibles por los que podremos darnos cuenta de su cercanía. De este modo, nos proponemos mostrar lo que nos enseña la Iglesia sobre:

 ● Elfindelmundo. ● Eljuiciofinal.

Por lo que dicen los libros sagrados, podemosdecirqueprimero sucederánciertossignos,despuésseguirálaresurreccióngeneralde todosloshombres,laseparacióndebuenosymalos,yfinalmentela sentenciafinal.

EL FIN DEL MUNDO

Nuestro Señor nos habla de estos signos en el Evangelio: “Ved la higuera y todos los árboles: cuando echan ya brotes,viéndolos, conocéis por ellos que se acerca el verano. Asítambién vosotros, cuando veáis estas cosas, conoced que está cerca el reino de Dios”.(S.Luc.21, 29-31).

Habrá dos tipos de signos: 

● Unos REMOTOS: sólo indicarán el fin del mundo de un modelo negativo: es decir, que no podrá venir el fin del mundo sin que primero hayan ocurrido. Estos signos se llaman remotos porque aun que sabemos con certeza que tienen que ocurrir antes del fin, no sabemos cuánto tiempo transcurrirá entre su realización y el fin del mundo. Estos signos son: 

1)Lapredicación del Evangelio a todo el mundo. 

2) La apostasía general. 

3) La venida del Anticristo. 

4) La aparición de Elías y Enoc. 

5) La conversión de los judíos.

● Otros PRÓXIMOS: Indicarán con certeza los acontecimientos futuros: los cambios en el sol, en la luna y en las estrellas.

SIGNOS REMOTOS

1) PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A TODO EL MUNDO.

Cristo predijo en el Evangelio: “Este evangelio del reino se predicará por todo el mundo, como testimonio para los pueblos, y después vendrá el fin”(Mat.24,14). Acerca de esto se pregunta SanAgustín: “Dice Jesús que entonces vendrá el fin, lo que quiere decir que antes no vendrá. Pero no sabemos cuánto tiempo vendrá después. Lo único que sabemos es que novendrá antes” (Epist.194,n°4).

2) APOSTASÍA UNIVERSAL.

Jesús insinuó que en su segunda venida no habrá fe en la tierra. “Cuando venga el Hijo del hombre,¿encontrará fe en la tierra?”(Luc.18,8).

Y san Pablo anunció que en los últimos días vendrá una apostasía y una defección en la fe:“Que nadie os engañe, porque antes ha de venir la apostasía”(2Tes.2,3). Antes de esos días, cuando haya muchos falsos profetas enlatierra, mucha gente abandonará la verdadera fe, pero no toda, porque si no se diría que la Iglesia se habría extinguido. De modo que siempre quedarán por lo menos algunos hombres que guarden la verdadera fe.

Por apostasía algunos autores explican que hay que entender la defección de las naciones y los pueblos, es decir, que dejarán de reconocer públicamente a Cristo y a la Iglesia. Las naciones que antes eran católicas -porque profesaban como única religión del estado la católica- dejarán deserlo. Eso no significa que en esas naciones no siga habiendo hombres que guarden la verdadera fe.

 Otros dijeron que todos los países abandonarían la fe, de modo que tanto los principios, las leyes, las familias y la vida privada se opondrían a Nuestro Señor y a la Iglesia, aunque sigan habiendo algunos hombres que guarden la verdadera fe.

3) VENIDA DEL ANTICRISTO.

Después de esto, vendrá aquel “hombre inquino que el Señor matará con el soplo de su boca y con la luz de su venida lo destruirá. Su venida será según la obra del demonio, con muchos prodigios y signos de mentira y en todo engaño de mentira” (2Tes.2,8yss.). San Pablo nos habla del Anticristo, pero sabemos poco con certeza. San Juan también habla del Anticristo, pero en el sentido de todo el que se opone a Cristo (1Juan2,18).En sentido estricto, como habla San Pablo,significa el hombre seductor y mentiroso que vendrá en los últimos tiempos y se opondrá a Cristo. 

Del Anticristo sabemos que: 

a) vendrá en los últimos tiempos. 

b) será un hombre, no un demonio ni una sociedad de hombres. 

c) que con su predicación, prodigios y mentiras engañará a muchos. d) que Cristo mismo acabará con él: “el Señor lo matará con el soplo de su boca”. Lo demás que se pueda decir del Anticristo no se puede decir con seguridad.



4) APARICIÓN DE ELÍAS Y ENOC.

De Elías nos dice el profeta Malaquías en su libro: “Yo enviaré al profeta Elías antes de que venga el día grande y terrible del Señor” (Mal.4,5).Y de Enoc nos habla el libro del Eclesiástico: “Enoc agradó a Dios yf ue llevado al paraíso para que anuncie a los pueblos el arrepentimiento”(Eccli.44,26).Generalmente los teólogos dicen que estos dos son los testigos de los que habla el Apocalipsis(11,3): “Mandaré a mis dos testigos para que profeticen, durante mil doscientos sesenta días,vestidos de saco. Estos son los dos olivos y los dos candeleros que están delante del Señor de la tierra…”

5) LA CONVERSIÓN DE LOS JUDÍOS.

Que los judíos se han de convertir un día, lo dice claramente el profeta Oseas: “Y después de esto, volverán los hijos de Israel” (Os.3,5).Esta conversión no será universal de tal modo que no quede ningún judío en la impiedad, sino que bastará con que se pueda decir que el pueblo de Israel se ha hecho cristiano.

Del mismo modo habla San Pablo en su epístola a los Romanos (11,12y15): “Si su caída es la riqueza del mundo,¿qué será su plenitud?...y si su reprobación es reconciliación del mundo,¿qué será su reintegración?”.

San Pablo en esta epístola compara al pueblo de Israel con la rama natural del olivo, que fue arrancada y en su lugar se injertó la gentilidad: y que luego, la rama natural volverá a ser injertada en su tronco: “el endurecimiento vino a una parte de Israel hasta que entrase la plenitud de las naciones,y entonces todo Israel será salvo”.(ibid.v.25). Y el mismo Jesús le dijo a su pueblo:“Vuestra casa quedará desierta, porque en verdad os digo que no me veréis más hasta que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor”(S.Mat.23,38-39).



SIGNOS PRÓXIMOS (LA PARUSIA)

De ellos nos habla Nuestro Señor tanto en el Evangelio de San Mateo (cap.24)como en el Evangelio de San Lucas (cap.21). Son los prodigios que aparecerán en el cielo y en la tierra. “Después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol y la luna no dará su luz, y las estrellas del cielo se caerán y los poderes del cielo se conmoverán…”(S.Mat.24,29). “Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra perturbación en las naciones, aterradas por los bramidos del mar y la agitación de las olas, exhalando los hombres sus almas por terror y ansia de lo que viene sobre la tierra, pues los poderes celestes se conmoverán…”(S.Luc.21,25-26).

Estossignossetienenqueentenderdeunmodoestricto,demodo quedespuésdequeelsolylasestrellasseapaguenyseapartendesus órbitas,todoquedaráenlaoscuridadaunqueéstasearelativa,puesasí losastrosseñalaránlaproximidaddeljuicio. “...Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo…y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande”(S.Mat.24,30). “...Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y majestad grandes”(S.Luc.cap.21,27).

El Reino de Dios es el reino terrestre de Nuestro Señor Jesucristo, es la Parusía, es la bienaventurada esperanza, como dice San Pablo: “Vivamos sobria, justa y piadosamente en este siglo actual, aguardando la dichosa esperanza y la aparición de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo”. (Tit. 2, 13). Y Mons Straubinger comenta dicho pasaje en la nota 13: “La dichosa esperanza; así se llama segundo advenimiento de Cristo en gloria y majestad”. 

La Parusía (Comentarios R. P. Méramo)

Y es por eso que en la Segunda carta a Timoteo dice San Pablo: “Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, el cual juzgará a vivos y a muertos, tanto en su aparición como en su reino”.  (II Tim. 4,1) Y dice Mons, Straubinger en su nota 1 a este pasaje: “Este es el Juez de los vivos y de los muertos, es decir, no de los justos y de los pecadores, sino de los hombres que estarán aún vivos en el día de su venida y de los que habrán muerto”.   

Por eso se nos dice de tener paciencia hasta la Parusía: “Tened, pues, paciencia hermanos, hasta la Parusía del Señor”.  (Sant.5, 7). Y vuelve el Apóstol Santiago (5, 8) a decir: “Tened paciencia: confirmad vuestros corazones, porque la Parusía del Señor está cerca”.  

Mons. Straubinger en la nota 8 de este pasaje dice: “Los discípulos vivían con los ojos puestos en el cielo velando para no ser sorprendidos por la llegada del Señor, revelando su condición ante el temor de su juicio… y de esta intensidad de su esperanza vino su heroísmo en la santidad, su generosidad en el sacrificio, su celo en difundir por doquiera la vida nueva, según el evangelio”. Esto es justamente lo que falta hoy, por eso prácticamente es nula la santidad, el heroísmo y el sacrificio, porque no tenemos en cuenta la Parusía. (1) [El reino de Dios y la Parusia. R.P. Basilio Méramo]

La restitución de todas las cosas a su estado prístino o primigenio: la apocatástasis, la palingenesia, regeneración o renovación, es algo que ha quedado volatilizado por no tener claro el Reino terrestre de Cristo como hombre que por el hecho de encarnarse en esta tierra el Verbo Eterno, es verdadero Dios y verdadero hombre, y verdadero rey de esta tierra y de todo el cosmos o universo, esto es la restauración de todas las cosas en Cristo (Omnia Instaurare in Christo), la cual era la divisa de San Pío X y que Mons, Lefebvre comentaba como la recapitulación de todo en Cristo, “Reunirlo todo en Cristo, las cosas de los cielos y de la tierra”. (Ef. 1, 10). 

La restauración de todas las cosas es universal y espiritual,  como lo escito por San Lucas en los Hechos de los Apóstoles: “Arrepentíos, pues, y convertíos, para que se borren vuestros pecados, de modo que vengan los tiempos del refrigerio de parte del Señor y que Él envíe a Jesús, el Cristo, el cual ha sido predestinado para vosotros. A Éste es necesario que lo reciba el cielo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las que Dios ha hablado desde antiguo por boca de sus santos profetas”. (Hech. 3. 19-21). 

San Pedro se refiere a lo mismo, la restauración: “Pues esperamos también conforme a su promesa cielos nuevos y tierra nueva en los cuales habite la justicia”. (II Ped. 3, 13). 

Y sobre este pasaje comenta Mons, Straubinger en su nota 13: “Esto mismo es lo que Jesucristo poco antes (Mt. 19, 28) había expresado con el expresivo nombre de palingenesia (Vulgata, restauratio), el nuevo nacimiento, la regeneración, la renovación del mundo presente”.  

Y en otra nota, la 5 al Apoc. 21, complementaria a esta, se lee: “Es una renovación de este mundo donde vivió la humanidad caída, el cual desembarazado al fin de toda mancha será restablecido por Dios en un estado igual y aun superior a aquel en que fuera creado; renovación que la Escritura llama en otros lugares palingenesia, o sea regeneración (Mt. 3, 21)”.  (1)

Derrota y destrucción del Anticristo  (Padre Juan Rovira Orlandis SJ)

Efecto de la Venida de Cristo será también la destrucción del Anticristo y en general de todas las potestades antiteocráticas, que se oponen al gobierno de Dios. Vimos ya que el Anticristo ha de reunir sus reyes y sus ejércitos en Armagedón para pelear contra el Cordero. Entonces, pues, vendrá Cristo a destruirle y a salvar y librar a los suyos. 

Así lo dijo ya Zacarías, según vimos, que: saldrá el Señor y peleará contra aquellas gentes enemigas de Jerusalén, y se afirmarán sus pies en el Monte de los Olivos (Zac. 14, 3-4). Y más claramente San Pablo en su segunda carta a los Tesalonicenses. “Y entonces se manifestará aquel inicuo, al cual el Señor matará con el soplo de su rostro y lo destruirá con el resplandor de su venida” (2 Tes. 2, 8). 

Y San Juan en el Apocalipsis dice lo mismo. Después de describir a Cristo Rey de reyes y Señor de señores montado sobre un caballo blanco, sus ojos como llama de fuego, en su cabeza muchas coronas, saliendo de su boca una espada aguda para herir con ella a las gentes, y seguido de los ejércitos y escuadrones celestiales, dice:  

“Y vi a la bestia (el Anticristo) y a los reyes de la tierra congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo y contra su ejército. Y fue presa la bestia y con ella el pseudoprofeta, el que hacía delante de ella las señales con que engañó a los que recibieron la señal de la bestia y adoraron su imagen. Ambos fueron echados vivos en un lago de fuego ardiendo en azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves se hartaron de las carnes de ellos” (Ap. 19, 19-21). 

Junto con esta derrota y destrucción del Anticristo y de las potestades antiteocráticas terrenas, parece probable, según veremos luego, que ha de ponerse también la atadura y encarcelamiento del diablo y de las potestades infernales que San Juan pone a continuación: 

“Y vi bajar del cielo un ángel, que tenía la llave del abismo, y una gran cadena en su mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua (la del paraíso), que es el diablo y Satanás y lo ató por mil años. Y lo arrojó al abismo, y cerró y selló sobre él para que no engañe más a las gentes, hasta que se cumplan mil años: y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo” (Ap. 20, 1-3). 

Y a esto mismo parece que se refiere Isaías en su profecía cuando dice: “Ese día Yahvé pedirá cuentas al ejército de los cielos, allá en lo alto (esto es, al diablo y a sus ángeles), y aquí abajo, a los reyes de la tierra (esto es, el Anticristo y los otros reyes sus partidarios); los juntará a todos y los meterá en un calabozo, y serán encerrados en la cárcel, y después de muchos días (los mil años de san Juan), recibirán su sentencia.” 


Reino de los santos 

Destruidas las potestades antiteocráticas y encadenado y encarcelado el demonio, seguiráse luego el reino de Cristo y de los Santos. Este reino predícelo el profeta Daniel en el capítulo séptimo de su profecía, en el cual, después de describir aquellas cuatro bestias que simbolizan cuatro imperios, después de describir los diez cuernos que proceden de la cuarta bestia, que son diez reyes y el undécimo cuerno (el Anticristo) que hablará palabras contra el Altísimo y quebrantará a los santos del Altísimo y pensará que puede mudar los tiempos y las leyes y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos y medio tiempo (esto es, tres años y medio) añade que se sentará el juez y le quitarán su señorío para que sea arruinado y destruido hasta el fin y para que el reino y el señorío y la majestad de los reinos de debajo de todo el cielo sea dada al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino sempiterno, y todos los reyes le servirán y obedecerán (al pueblo de los santos). 

En este texto se predice claramente que a la destrucción del Anticristo y de las otras potestades antiteocráticas seguirá no sólo un triunfo, sino un reino de Cristo y de los santos, un reino, que será sobre la tierra o debajo del cielo, como dice Daniel, un reino en que el poder será del pueblo de los santos del Altísimo, al cual pueblo todos los reyes servirán y obedecerán. 

Es, por consiguiente, muy probable que, inmediatamente después de la muerte del Anticristo, no se acabará el mundo, sino que se seguirá todavía la Santa Iglesia, el Reino de los Santos que ejercerá la soberanía sobre toda la tierra. Y en este sentido interpretan el texto de Daniel los mejores y más renombrados intérpretes, Maldonado, Mariana, Menoquio Tírini, Gaspar Sánchez, Cornelio a Lapide y Kabenbauer. Véase, por ejemplo, lo que dice Cornelio a Lapide: “Entonces, destruido el reino del Anticristo, la Iglesia reinará en toda la tierra y de los judíos y de los gentiles se hará un solo redil con un solo pastor.” 3 

Resurrección Universal y Juicio Final  

Seguiráse después la sublevación o rebelión de Gog y Magog contra la ciudad de los santos, que es probablemente, según veremos, diversa de la persecución del Anticristo. Luego, más tarde, el fuego de la conflagración, con el cual serán encendidos y abrasados los cielos y los elementos, según dice el apóstol San Pedro en su segunda carta (3, 7-12). Y, por fin, terminará todo con la resurrección última y el juicio final. 

Esta resurrección y juicio lo describió Cristo a sus discípulos, según se refiere en el Evangelio de San Mateo (25, 31-46): “Cuando viniere el Hijo del hombre, en su gloria y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria. Y se juntarán delante de Él todas las gentes y las separará unas de otras como el pastor separa las ovejas de los cabritos: y pondrá las ovejas a la mano derecha y los cabritos a la izquierda. Entonces dirá el rey a los que estarán a su diestra: Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino preparado para vosotros desde el principio del mundo; porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber. Y le responderán los justos diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? Y respondiendo el rey les dirá: En verdad os digo, que cuantas veces lo hicisteis con uno de mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis. Entonces dirá el rey a los que estén a su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, que está preparado para el diablo y para sus ángeles, porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber.” Y ellos le harán también la misma pregunta que los buenos y Él les dará la misma respuesta: “En verdad os digo, que cuantas veces no lo hicisteis con uno de estos pequeñuelos, tampoco conmigo lo hicisteis. E irán estos al suplicio eterno, y los justos, a la vida eterna.” 

Se contiene, pues, en esta descripción, el tribunal del juez, la congregación de las gentes, la separación de buenos y malos, el examen de la causa, la sentencia del juez y sus efectos, vida eterna y suplicio eterno. Más el examen de la causa, que se ciñe y circunscribe a las obras de misericordia. 

Otra descripción del juicio final hallamos en el Apocalipsis (20, 11-15): “Y vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo, y no fue hallado el lugar de ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios, y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto el cual es el de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dio los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno según sus obras. Y el infierno y la muerte fueron echados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue echado en el lago de fuego.” 

Y San Pablo (1 Cor. 15, 24-28) dice también que Cristo reinará hasta que ponga bajo sus pies a todos sus enemigos, y la última de todas será destruida la muerte: después de esto Cristo entregará su reino al Padre y entonces será Dios todo en todos. 

Por último, como remate y complemento de todo, sucederán los cielos nuevos y la tierra nueva de que habla San Pedro (2 Pe. 3, 13), en los cuales habita la justicia, los nuevos cielos y tierra, que vio San Juan en el Apocalipsis y la nueva ciudad de Jerusalén, que allí describe, que bajaba del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido, el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios con ellos será su Dios (Ap. 21, 1-27).



EL MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO AL REY LUIS XIV, QUE NO QUISO ATENDER


FUENTE  

Un episodio de la historia de Francia plantea ciertas preguntas: las revelaciones de Santa Margarita María de Alacoque, una monja visitandina que vivió en el convento de Paray-leMonial durante la época del Rey Sol, y que recibió gracias místicas singulares, en particular con respecto al Sagrado Corazón de Jesús. 

Por un misterio, los caminos y destinos de la historia de un pueblo se deciden a menudo por actitudes – a veces muy sencillas – de aquél o de aquellos en quienes Dios deposita especial cuidado y confianza: “Es en las regiones secretas de la conciencia donde se elabora el destino del mundo, y las nuevas fuerzas que hacen que los imperios se derrumben son las mismas que todo hombre enfrenta en las tinieblas de su corazón cómplice” [1]. 

Un episodio de la historia de Francia plantea varias incógnitas: las revelaciones a Santa Margarita María de Alacoque, una monja visitandina que vivió en el convento de Paray-le-Monial durante la época del Rey Sol, y recibió gracias místicas singulares, en particular con respecto al Sagrado Corazón de Jesús. 

Una carta de la santa a la Madre María de Saumaise, su superiora, datada del 17 de junio de 1689, manifiesta el anhelo de Jesús por el reinado de Luis XIV: “Me parece, pues, escribe – Santa Margarita – que desea entrar con pompa y magnificencia en las casas de príncipes y reyes, para ser en ellas tan honrado como fue injuriado, despreciado y humillado en su Pasión, y recibir tanto contentamiento al ver a los grandes de la tierra abatidos y humillados ante Él, cuanto fue la amargura que sintió viéndose atado en sus pies . Y aquí tengo las palabras que escuché refiriéndose a nuestro Rey (Luis XIV): 

‘Haced saber al hijo mayor de mi Sagrado Corazón que, así como su nacimiento temporal se obtuvo por la devoción a los méritos de mi Sagrada Infancia, así alcanzará su nacimiento a la gracia y a la gloria eterna mediante la consagración de su persona a mi adorable Corazón, que quiere lograr la victoria en el suyo y, por él, sobre el de los grandes de la Tierra. Él quiere reinar en su palacio, ser pintado en sus estandartes y grabado en sus armas para que sean triunfantes sobre todos sus enemigos, derribando estas cabezas 

orgullosas y altivas a sus pies, a fin de que sea él victorioso sobre todos los enemigos de la Iglesia’. [2] 

¿Qué habría sido de Francia, la Hija Primogénita de la Iglesia si se hubieran observado los deseos paternos y las recomendaciones de Nuestro Señor? De hecho, tales nunca se llevaron a cabo; ni siquiera sabemos si el llamado divino llegó al conocimiento del Rey … 

El año en que se escribió la carta, 1689, no deja de evocar otro: ¡1789! Exactamente cien años antes de la Revolución Francesa, había llegado del cielo un mensaje conmovedor de Jesucristo al gran Luis XIV. La coincidencia es, al menos, notoria. 

Y esto nos lleva a una reflexión: ¡Cuántas veces la llamada de Dios a los hombres ha encontrado, como respuesta, solo el silencio! No sería sorprendente que tal omisión estuviera en la raíz de tantos trastornos políticos y sociales que afligen a la humanidad en la actualidad. 

Por João Paulo Bueno 

[1] DANIEL-ROPS, Henri. Historia de la Iglesia de Cristo. La Iglesia del Renacimiento y la Reforma. São Paulo: Quadrante, 1996, v.1, p. 106. 

[2] TEJADA, José M. Sáenz de. Vida y obras completas de Santa Margarita María de Alacoque. Miami: Fiat Voluntas Tua Inc / Quito: Jesús de la Misericordia. 1958, pág. 377.  

LEER ARTICULO RELACIONADO CON ESTE AVISO DE NUESTRO SEÑOR Y LA TAMBIEN PETICION AL PAPA DE LA CONSAGRACION DE RUSIA AL INMACULADO CORAZON DE MARIA

miércoles, 15 de marzo de 2023

“Entonces (después de 1960) se verá más claro”: Nuestra Señora de Fátima

 


         ¿Qué no les tocó ver a los Católicos en 1960?

 

1.- El Sagrario no está visible, no se encuentra en el centro del altar ni en el Santuario;

2.- Altar en des uso, desaparecido  o reemplazado por una mesa;

3.- Silla para un ser humano al frente y al  centro, en el lugar de Nuestro Señor en el Tabernáculo;

4.- Ausencia del comulgatorio, la gente está de pie para recibir la Comunión;

5.- Bancas sin reclinatorios;

6.- Mujeres sin velo;

7.- Mujeres vistiendo pantalones, shorts o ropa inmodesta;

8.- Hombres en jeans y camisetas;

9.- Mujeres por acólitos;

10.- Fieles conversando en grupo como si fuera un  mercado o un bazar;

11.- Sacerdote oficiando Misa de frente a las personas dando la espalda a donde Nuestro Señor debería estar;

12.- Las oraciones de la Misa en cualquier otro idioma menos en latín;

13.- Laicos haciendo las lecturas de la Misa;

14.- Laicos llevando vino y hostias (desde la parte trasera de la Iglesia en el Ofertorio);

15.- Fieles recibiendo la Comunión en la mano;

16.- Laicos distribuyendo la Sagrada Comunión, tocando la Hostia consagrada o el cáliz (Ministros Extraordinarios de la Eucaristía);

17.- Cambios en las oraciones de la Misa;

18.- Guitarras u otros instrumentos reemplazaron el órgano;

19.- Música moderna reemplazó los himnos solemnes tradicionales;

20.- Saludos de mano después de la Consagración, además de aplausos durante la Misa;

21.- Ministros protestantes, judíos rabinos, o miembros de algún otro credo falso dando el sermón y predicando en Misa;

22.- Celulares sonando o gente hablando por el celular dentro de la Iglesia y durante la Misa;

23.- Cumplir la obligación de Misa dominical el sábado por la tarde;

24.- Carencia o disminución de la devoción a la Santísima Virgen María, tratándola de manera similar a los Protestantes, como si Ella no fuera importante o especial, solo otra mujer.

                ¿Cambiaron las cosas?  “Entonces se verá más claro”.

 

                Refiriéndose al Tercer Secreto de Fátima:

             “Entonces [después de 1960] se verá más claro”

            -Nuestra Señora de Fátima a Sor Lucía

 

                                                                 Fuente: Fátima Center


martes, 29 de noviembre de 2022

Sermon sobre la Parusía y fin de los tiempos

 


El Evangelio de este Vigesimocuarto y último Domingo de Pentecostés presenta a nuestra consideración la Parusía, es decir, la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo: Verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad.

El relato comienza con la señal de la misma: Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, instalada en el lugar santo.

¿Cómo se ha llegado a este anuncio profético? Al salir del Templo, Nuestro Señor había anticipado la destrucción de Jerusalén. Al llegar al Monte de los Olivos, San Pedro, San Andrés, Santiago y San Juan le interrogaron sobre su Parusía, a la cual se había referido hacia el final de dicho discurso.

En su respuesta, Nuestro Señor, después de detallar los sucesos anteriores a esta Segunda Venida, que constituyen el comienzo de los dolores, nos proporciona este signo, propiamente tal de su Regreso en Gloria y Majestad. A esto siguen los detalles del mismo, para terminar con la parábola de la higuera y la exhortación a la vigilancia.

Indicada la profecía de Daniel, Jesús amonesta a sus discípulos a que presten atención a ella, que la interpreten según los indicios que les da, y que sigan sus consejos.

Y para que no lo tomen como hipérbole, añade: Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla.

Con todo, hasta en aquel torbellino de la justicia, deja entrever Dios su misericordia: Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días.

A la terribilidad de los signos precursores del Advenimiento del Hijo del hombre, seguirá la magnificencia de su personal Venida: Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre.

Y en medio del universal terror y expectación, verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad.

Termina Jesús las terribles predicciones con unas palabras de consuelo y aliento para los suyos: Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra redención.

Los espantosos e imprevistos acontecimientos predichos por el Señor reclaman vigilancia asidua; de lo contrario nos encontrará desprevenidos.

Como enseñanza bien práctica para nosotros, debemos tener en claro que la cuestión de los “signos de los tiempos”, o sea la de las señales del Reino Mesiánico, era una controversia bien debatida en la antigüedad, como lo es en nuestros días. Las dos situaciones parecen análogas.

Las ideas que los fariseos se habían forjado sobre el Reino Mesiánico les impidieron verlo venir, y los llevó a la ruina. Imaginemos por un instante lo que aconteció con el rechazo de Jesucristo y, luego más tarde, al no reconocer los signos de la destrucción de Jerusalén.

Las señales valen también para nosotros, para la Segunda Venida; y, si no vigilamos, nos puede pasar exactamente lo mismo que a ellos. ¿Qué sucedería si no distinguiésemos los signos y nos quedásemos al interior de la ciudad antes de que se cierre al sitio?

Y, sin embargo, ¿qué se dice hoy en día acerca de la Segunda Venida de Nuestro Señor?

Los más grandes doctores y escritores católicos de los últimos dos siglos han vislumbrado el parecido de muchos fenómenos modernos con las “señales” que están en el discurso escatológico y en el Apocalipsis. Mas la herejía contemporánea cierra los ojos y levanta cortinas de humo.

En suma, es un entibiamiento de la fe, que tiene como consecuencia desvirtuar la Sagrada Escritura; lo cual, por otra parte, también está profetizado y constituye otro de los signos precursores del fin del mundo.

Por lo tanto, prestemos atención a las palabras de Nuestro Señor: Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones… Estad en vela, pues; orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está por venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.

Ahora bien, la sociedad toda, tanto civil como religiosa, está en crisis. Y este conflicto muestra signos de una crisis final. A todo nivel, en todos los ámbitos, pueden observarse los signos de un deterioro acelerado, de una decadencia generalizada.

La Iglesia Católica, en particular, desde el Concilio Vaticano II es atacada por la vía jerárquica, tanto en su estructura externa como en su identidad interior. Es la consecuencia de la puesta en práctica de un vasto programa masónico, que cambia sutilmente la religión en un humanismo por medio de la libertad religiosa, el ecumenismo, la colegialidad, la revolución de la liturgia, la enseñanza catequética perniciosa, las directivas heréticas y subversivas dadas por aquellos que deberían por misión guiar a los fieles en la Fe…

Dada la extraordinaria importancia de la Iglesia para la conservación de la sociedad, desmenuzada aquella, la armazón social cae en ruinas. Y esto es, de hecho, lo que sucede. Es suficiente considerar lo acaecido en los sesenta últimos años en los países que eran oficialmente católicos…, hoy son Estados explícitamente apóstatas… Y a los Pontífices conciliares les cabe la gran responsabilidad.

Si a todo esto sumamos los trastornos y desastres naturales sin precedentes, la simple visión humana, no cegada por las pasiones o intereses mundanos, indicaría que nos encontramos en los últimos tiempos.

Si bien Nuestro Señor no nos ha predicho la fecha precisa de su retorno, que nadie conoce, ni siquiera los Ángeles del Cielo; si bien es cierto que la Iglesia prohíbe a los fieles avanzar fechas exactas, porque sólo el Padre la conoce; sin embargo, los cristianos de todos los tiempos tienen el deber de confrontar los signos de su tiempo con las señales dadas por Nuestro Señor para recocer la inminencia de su Segunda Venida.

Basta recordar las significativas declaraciones de los Papas, prácticamente durante un siglo entero, desde Gregorio XVI hasta Pío XII, sobre la proximidad del fin de los tiempos, considerándola como una realidad de su época. Los Sumos Pontífices no fueron reacios a fundamentar sus apreciaciones sobre los signos dados por Nuestro Señor para hacerlas valer.


Consideremos algunos de esos Textos Pontificios:


1) Mirari vos, Gregorio XVI, del 15 agosto 1832:


“Tristes, en verdad, y con muy apenado ánimo Nos dirigimos a vosotros, a quienes vemos llenos de angustia al considerar los peligros de los tiempos que corren para la religión que tanto amáis. Verdaderamente, pudiéramos decir que ésta es la hora del poder de las tinieblas para cribar, como trigo, a los hijos de elección. Sí; la tierra está en duelo y perece, inficionada por la corrupción de sus habitantes, porque han violado las leyes, han alterado el derecho, han roto la alianza eterna.

Es el triunfo de una malicia sin freno, de una ciencia sin pudor, de una disolución sin límite. Se desprecia la santidad de las cosas sagradas; y la majestad del divino culto, que es tan poderosa como necesaria, es censurada, profanada y escarnecida.

De ahí que se corrompa la santa doctrina y que se diseminen con audacia errores de todo género. Ni las leyes sagradas, ni los derechos, ni las instituciones, ni las santas enseñanzas están a salvo de los ataques de las lenguas malvadas.

De aquí que, roto el freno de la religión santísima, por la que solamente subsisten los reinos y se confirma el vigor de toda potestad, vemos avanzar progresivamente la ruina del orden público, la caída de los príncipes, y la destrucción de todo poder legítimo.

Debemos buscar el origen de tantas calamidades en la conspiración de aquellas sociedades a las que, como a una inmensa sentina, ha venido a parar cuanto de sacrílego, subversivo y blasfemo habían acumulado la herejía y las más perversas sectas de todos los tiempos.”



2) E Supremi Apostolatus, San Pío X, del 4 de octubre de 1904:

“Verdaderamente contra su Autor se han amotinado las gentes y traman las naciones planes vanos; parece que de todas partes se eleva la voz de quienes atacan a Dios: Apártate de nosotros.

Por eso, en la mayoría se ha extinguido el temor al Dios eterno y no se tiene en cuenta la ley de su poder supremo en las costumbres ni en público ni en privado: aún más, se lucha con denodado esfuerzo y con todo tipo de maquinaciones para arrancar de raíz incluso el mismo recuerdo y noción de Dios.

Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como el prólogo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el hijo de la perdición de quien habla el Apóstol.

Esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que, tras el rechazo de Su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. Se sentará en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios.”



3) Caritate Christi compulsi, Pío XI, del 3 de mayo de 1932:

“Si recorremos con el pensamiento la larga y dolorosa serie de males que, triste herencia del pecado, han señalado al hombre caído las etapas de su peregrinación terrenal, desde el diluvio en adelante, difícilmente nos encontraremos con un malestar espiritual y material tan profundo, tan universal, como el que sufrimos en la hora actual. Mas ante ese odio satánico contra la religión, que recuerda el mysterium iniquitatis de que nos habla San Pablo (II Tes. 2, 7), los solos medios humanos y las previsiones de los hombres no bastan”.



4) Pío XII, Mensaje Pascual de 1957:

“Es necesario quitar la piedra sepulcral con la cual han querido encerrar en el sepulcro a la verdad y al bien; es preciso conseguir que Jesús resucite; con una verdadera resurrección, que no admita ya ningún dominio de la muerte (…) ¡Ven, Señor Jesús! La humanidad no tiene fuerza para quitar la piedra que ella misma ha fabricado, intentando impedir tu vuelta. Envía a tu ángel, oh Señor, y haz que nuestra noche se ilumine con el día. ¡Cuántos corazones, oh Señor, te esperan! ¡Cuántas almas se consumen por apresurar el día en que Tú sólo vivirás y reinarás en los corazones! ¡Ven, oh Señor Jesús! ¡Hay tantos indicios de que tu vuelta no está lejana!”



Monseñor Marcel Lefebvre, en reiteradas oportunidades, hizo referencia a los signos apocalípticos.

1) Homilía del 29 de junio de 1987:

“… No es un combate humano. Estamos en la lucha con Satanás. Es un combate que pide todas las fuerzas sobrenaturales de las que tenemos necesidad para luchar contra el que quiere destruir la Iglesia radicalmente, que quiere la destrucción de la obra de Nuestro Señor Jesucristo. Lo quiso desde que Nuestro Señor nació y él quiere seguir suprimiendo, destruir su Cuerpo Místico, destruir su Reino, y a todas sus instituciones, cualquiera que fueran. Debemos ser conscientes de este combate dramático, apocalíptico, en el cual vivimos y no minimizarlo. En la medida en que lo minimizamos, nuestro ardor para el combate disminuye. Nos volvemos más débiles y no nos atrevemos a declarar más la Verdad. No nos atrevemos a declarar más el reino social de Nuestro Señor porque eso suena mal a los oídos del mundo laico y ateo. La apostasía anunciada por la Escritura llega. La llegada del Anticristo se acerca. Es de una evidente claridad. Ante esta situación totalmente excepcional, debemos tomar medidas excepcionales”. 

Hay que estar en guardia con el advenimiento de una nueva iglesia falsa que abarcaría a todas, incluida la católica del oficialismo, y que estaría al servicio del gobierno mundial, como los ortodoxos rusos están al servicio del gobierno de los Soviets.

Habría dos congresos: el político universal, que dirigiría el mundo; y el congreso de las religiones, que iría en socorro de este gobierno mundial, y que estaría, evidentemente, a sueldo de este gobierno. Corremos el riesgo de ver llegar estas cosas. Debemos siempre prepararnos para ello.”

Mons Lefebvre:

2) Artículo Tiempo de tinieblas, publicado en octubre de 1987:

“Hemos llegado, yo pienso, al tiempo de las tinieblas. Debemos releer la segunda epístola de San Pablo a los tesalonicenses, que nos anuncia y nos describe, sin indicación de duración, la llegada de la apostasía y de una cierta destrucción. Es necesario que un obstáculo desparezca. Los Padres de la Iglesia han pensado que el obstáculo era el imperio romano. Ahora bien, el imperio romano ha sido disuelto y el Anticristo no ha venido. No se trata, pues, del poder temporal de Roma, sino del poder romano espiritual, el que ha sucedido al poder romano temporal. Para Santo Tomás de Aquino se trata del poder romano espiritual, que no es otro que el poder del Papa. Yo pienso que verdaderamente vivimos el tiempo de la preparación a la venida del Anticristo. Es la apostasía, es el desmoronamiento de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, la nivelación de la Iglesia en igualdad con las falsas religiones. La Iglesia no es más la Esposa de Cristo, que es el único Dios. Por el momento, es una apostasía más material que formal, más visible en los hechos que en la proclamación. No puede decirse que el Papa es apóstata, que ha renegado oficialmente de Nuestro Señor Jesucristo; pero en la práctica, se trata de una apostasía”.

Es muy importante ser conscientes de los tiempos que vivimos; porque no sólo el pasado, sino también el futuro explica el presente: la inminencia de la Parusía explica la magnitud de esta crisis y aporta la esperanza, tan necesaria en nuestros tiempos de calamidades.

Debemos deplorar la indiferencia, la liviandad y hasta el desprecio respecto de la escatología que se encuentran a menudo en la mayoría de los creyentes, muchos de ellos clérigos y religiosos.

Gracias a la Sagrada Escritura, aquello que podría convertirse en desesperación, se torna en viva Esperanza. Conservemos, pues, esta Esperanza en la proximidad del Reino de Cristo, anunciado, precisamente, por el hecho de esta confusión eclesial sin precedentes y por las victorias luciferinas en todo el mundo.

La Sagrada Escritura es categórica en este punto: Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación… Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. (Luc XXI.).


martes, 20 de septiembre de 2022

SEPTIEMBRE 19 NO ES UNA FECHA AL AZAR

 


NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE – 19/09/2022

En 1846 la Señora se apareció a dos pequeños pastores, Maximino y Melania. La bella dama, como la llamaban los niños, anunció que la Iglesia sería eclipsada mostrando una actitud de profunda tristeza, pidiendo oraciones y penitencia para evitar que el brazo de su Hijo cayera sobre la humanidad pecadora.

Ambos tuvieron que sufrir indecibles persecuciones por parte del clero, proporcionales a las serias denuncias que transmitieron contra los responsables de la situación en la Iglesia y he aquí algunos de los castigos que sucedieron.

El obispo Genouilhac murió loco jugando con muñecas de niñas. Su sucesor, Monseñor Fava, aparentó atender los mensajes, pero los torció y falseó según su fantasía, entorpeciendo que llegaran al mundo. Lo encontraron muerto en el suelo de su dormitorio con el cuerpo enormemente convulsionado. En su funeral el féretro cayó del catafalco estrepitosamente de forma misteriosa causando terror en los asistentes. Cuando el arzobispo de París, Monseñor Darbois, se burlaba de Melania ella le predijo que dentro de poco sería fusilado. Efectivamente, tres semanas más tarde caía bajo una granizada de balas durante la guerra franco prusiana.

Por tanto, Melania tuvo una posición contrarrevolucionaria. Nuestro papel como católicos es similar, difícil, porque siempre es difícil prever y anunciar castigos a una humanidad que sólo piensa en disfrutar de la vida. No es de extrañar que muy pocas personas estén dispuestas a creer y seguir nuestras perspectivas políticas y religiosas sobre los acontecimientos, lo que demuestra una victoria cada vez mayor de la Revolución. No quieren escuchar nada sobre el gran castigo que Dios tiene preparado. Igual que la propia Virgen trajo un importante mensaje y no fue aceptado, no sorprende que nuestras advertencias tampoco sean bien recibidas.

Esto es característico de todas las épocas que toman un camino equivocado. Cuando la gente oye a alguien hablar de que se han extraviado, no escuchan. Por esta razón vienen los grandes castigos. Si la gente escuchara, se convertirían y se evitaría el castigo. Precisamente porque sus almas no son receptivas al mensaje, la catástrofe se vuelve inevitable. El hecho de que no crean en los mensajes de la Santisima Virgen Maria es la prueba de que esos castigos vendrán. Ya comenzaron a venir. La guerra franco prusiana de 1870 fue el prenuncio de la guerra de 1914, porque era la rivalidad franco alemana que iba a llegar a su apogeo y la Segunda Guerra Mundial tuvo la plenitud que todos conocen. Ahora ya estamos presenciando con la invasión rusa de Ucrania lo que todo indica que es la Tercera Guerra Mundial.

FUENTE

lunes, 19 de septiembre de 2022

APARICIÓN Y MENSAJE DE LA SALETTE El 19 de Septiembre 1846

 




La aparición de la Virgen

Además de los dos primeros libros citados del Rev. Rousselot, y otros varios que recogieron las narraciones mil veces hechas repetir a los niños, tenemos dos escritos de los mismos protagonistas, bastantes posteriores. Uno lo escribió Maximino el 2 de febrero de 1866, y otro Melania el 21 de noviembre de 1878. La relación de lo sucedido la tomamos de ellos, con algunos detalles de otras cartas y conversaciones.

De pronto se despierta Melania y, no viendo a los animales, llama a Maximino por su diminutivo: Memin. Ambos bajan, cruzan un arroyo, suben a lo alto de la colina, y ven que su pequeño rebaño está tranquilo pastando en la otra ladera.
Empiezan a volver, cuando Melania exclama asustada: “¿Ves aquella luz tan grande allá abajo? ¡Ay, Dios mío!”. Y como fuera de sí, deja caer su cayado.

—“Sí, la veo, pero coge tu bastón. Si nos toca le daré un buen palo”, contesta Maximino blandiendo el suyo.

En este momento abriéndose el globo de luz, brillante como el sol, de 6 a 8 metros de diámetro, aparece dentro de él, aún más resplandeciente, una bellísima señora a unos 20 metros al otro lado del arroyo. Sentada en su “paraíso”, sin hundirlo, está muy apenada, con el rostro entre las manos y los codos apoyados sobre las rodillas. Se levanta. Es muy alta, y bien proporcionada, como muy ligera, majestuosa, impone respeto y atrae, sus ojos dulces, de mirada penetrante, parecen hablar. Su vestido blanco plateado, luminoso, no hay nada cono que se le pueda comparar. Sobre su cabeza un velo de tisú le cubre el cabello y las orejas, encima una corona bellísima, formada por rosas de diversos colores: las flores se van cambiando y despiden rayos de luz. De la corona salen hacia arriba unos ramos de oro y brillantes. Rodean al cuello, como collar, dos cadenas; una más corta, formada por anillos, otra más larga ancha unos tres dedos, junto a la cual va una guirnalda de rosas. Pero todo luminoso, despidiendo rayos de gloria. La cadena más corta tiene colgado un crucifijo, la cruz de oro y el Cristo de color natural resplandeciente; cerca de un extremo de la cruz había un martillo, y del otro unas tenazas. Lleva también un delantal atado a la espalda, no dorado, pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Los zapatos son de un blanco plata, con broche de oro y rosas, igualmente resplandecientes como el resto. Esto es lo que más recalcaron los videntes, los rayos que todo despedía, la intensidad de la luz, mayor que la del sol, pero que no ciega. Imposible describir ni imaginarse “lo que ni ojo vio”; por eso los cuadros y esculturas de las apariciones aunque nos las recuerdan, nos dan una idea totalmente distinta de los cuerpos gloriosos: la belleza incomparable representada en imágenes sin belleza.

La Señora cruzó los brazos y los llamó. A pesar de la distancia de 20 metros, oyeron su voz como muy cercana:
“Acercaos, hijos míos, no tengáis miedo, estoy aquí para anunciaros una gran noticia”.
Corren junto a Ella, quien empieza a hablar, mientras las lágrimas de sus ojos hermosísimos caen sobre el delantal y se convierten en perlas.

“Si mi pueblo no quiere someterse, me veré forzada a dejar caer el brazo de mi Hijo. Es tan fuerte y tan pesado que no puedo sostenerlo más.

¡Hace tiempo que estoy sufriendo por vosotros! Si quiero que mi Hijo no os castigue, tengo que suplicarle incesantemente, y vosotros no hacéis caso. Tenéis que rezar bien, hacer el bien. Nunca me podréis pagar los trabajos que he tomado por vosotros.
Os he dado seis días para trabajar, me he reservado el séptimo y no queréis concedérmelo. Los carreteros no saben hablar sin mentar a mi Hijo. Estas son las dos cosas que hacen tan pesado el brazo de mi Hijo.

Si la cosecha se pierde es por vuestra culpa. El año pasado os lo hice ver con las patatas; pero no habéis hecho caso. Al contrario, cuando las encontrabais estropeadas, jurabais y manchabais el nombre de mi Hijo. Van a seguir estropeándose, y para Navidad ya no tendréis más”.

Melania entiende en vez de patatas, manzanas, pues la Señora habla en francés. Adivinándolo les dice:
“¿No me entendéis, hijos míos? Os lo diré de otra manera”.
Y repite en patuá el último párrafo. Maximino le interrumpe:
—“Oh mi Señora, eso no es verdad”
—“Sí, hijo mío. Tú lo verás”. —


Y continúa en patuá:
“Si tenéis trigo, no lo sembréis. Todo lo que sembréis se lo comerán los animales, y lo que quede se convertirá en polvo al golpearlo. Vendrá una gran hambre. Antes que venga el hambre, a los niños menores de siete años les entrará un temblor y morirán en los brazos de las personas que los lleven. Los mayores harán penitencia con el hambre. Las nueces se estropearán, las uvas se pudrirán”.

Sigue la Señora hablando, pero sólo la oye Maximino, a quien comunica algo en secreto. Después habla sólo para ser oída de Melania: le encomienda en francés otro secreto, que no deberá hacerlo público hasta 1858 (precisamente el año que después se apareció en Lourdes, como respuesta agradecida a la proclamación del dogma de la Inmaculada), y también en francés le da la regla de una nueva orden religiosa. Luego continúa en patuá:

“Si se convierten, las piedras y las rosas se convertirán en trigo y las patatas se encontrarán sembradas en las tierras.
¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos míos?”

Responden los dos:
“¡Oh! No, Señora; no muy bien”.
“¡Ay, hijos míos! Hay que hacerlas bien a la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un padrenuestro y un avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más.
No van a Misa más que algunas mujeres mayores; los demás trabajan el domingo durante todo el verano; y en invierno, cuando no saben qué hacer, no van a Misa más que para burlarse de la religión. En cuaresma van a la carnicería como perros.
¿No habéis visto el trigo estropeado, hijos míos?”
Los dos contestan:
“¡Oh! No, Señora”.

La Santísima Virgen se dirige a Maximino:
“Pero tú, hijo mío, tú debes haberlo visto una vez en Coin, con tu padre. El dueño de la finca dijo a tu padre: Venid a ver cómo mi trigo se estropea. Vosotros fuisteis. Tu padre cogió dos o tres espigas en su mano, las frotó y se deshicieron como polvo. Luego, al volver, cuando no estabais más que a media hora de Corps, tu padre te dio un trozo de pan, diciéndote: Ten, hijo mío; come este año, porque yo no sé lo que se comerá el próximo, si el trigo se pierde como este año”.

Maximino responde:
“Es verdad, Señora; no me acordaba”.
La Santísima Virgen termina su discurso en francés:
“Pues bien, hijos míos, decid esto a todo mi pueblo”.

La bellísima Señora cruzó el arroyo, y a dos pasos del mismo, sin volverse hacia ellos, que la siguen atraídos por su magnificencia y más aún por su bondad, les repitió:
“Pues bien, hijos míos, decid esto a todo mi pueblo”.
Luego continuó andando hasta el lugar al que habían subido para ver a dónde estaban las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la bella Señora se paró.

Melania y Maximino corren hacia Ella, a ver por dónde se va. La Señora se eleva despacio, permanece unos minutos a menos de dos metros de altura, mira al cielo, a su derecha (hacia ¿Roma?), a su izquierda (¿Francia?), a sus ojos, y se confunde con el globo de luz que la rodea. Éste sube hasta desaparecer en el cielo.
Los pastores cuando volvieron en sí, no hacían más que mirar a su alrededor, sin poder aún pronunciar una palabra. Serían las tres de la tarde. Por fin Melania dijo:

“Memin, debe ser el buen Dios de mi padre o la Sta. Virgen o una gran santa”.
(“Buen Dios” y “santa Virgen” son expresiones francesas; como en español es corriente decir sólo “Dios”, y “Virgen” o “Virgen Santísima”). La Señora no les había dicho su nombre, ni afirmaron fuese la Stma. Virgen hasya que no lo dijo el párroco.

El “Secreto” de Melania

En 1860 lo escribió y dio a su director espiritual, con lo cual comenzó a conocerse entre las comunidades religiosas y el clero. Parece ya que Pío IX lo había comunicado a algunos cardenales (Lambruschini, Fornari) cuando lo recibió en 1851.

En 1871 el periodista C.R. Girar publicó en Grenoble Los secretos de La Salette y su importancia,  enviando un ejemplar a Pío IX, quien se lo agradeció con una bendición autógrafa; recibió también felicitación de todas partes. En 1872 el Rev. Curicque incluyó el Secreto en su libro Voces proféticas. En 1873 el Rev. Feliciano Bliard editó en Nápoles, con la aprobación del cardenal-arzobispo, Cartas a un amigo sobre el secreto de la pastora de La Salette. En 1879 publicó la misma Melania en Lecce, con la aprobación del obispo, La aparición de la Stma. Virgen en la montaña de La Salette, con el secreto. Numerosos prelados y teólogos de diversas naciones, entre los cuales cita algunos Mons. Zola, aceptaron y estimaron la narración del secreto.

¿Qué garantía nos ofrece de autenticidad? Los contemporáneos que estaban bien informados, empezando por Pío IX y León XIII, siguiendo por Mons. Petagua y Mons. Zola, y el canónigo Anibal (en proceso de canonización, como hemos dicho, y directores de Melania) y otros muchos que la trataron íntimamente: los sacerdotes Combe, Brand, Bliard… están acordes en admitir sin dudas, además de la santidad de Melania, la veracidad de su Secreto. Por otra parte, Maximino aseguró que la Virgen comunicó a Melania algo que él no oyó. Y aprobada por la Iglesia y por los milagros la aparición de la Virgen, no tiene sentido que Melania, austera, humilde, deseosa de soledad y de agradar a Dios, de carácter muy equilibrado, en lo esencial de su mensaje fuera capaz de engañarse o engañarnos. (¿Le hubiera sido posible inventar el contenido de este Secreto; lo que iba a ocurrir con Luis Napoleón, las catástrofes que anuncia, la relajación del clero…?)

Texto del Secreto (numeramos los párrafos)

1.       “Melania: Esto que Yo te voy a decir ahora no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858.

2.       Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, los sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los hombres, a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza. Sí, los sacerdotes piden venganza, y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios, que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra a nadie que implore misericordia y perdón para el pueblo; ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo.

3.       Dios va a castigar de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la tierra!, Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos.

4.       Los jefes, los conductores del pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las familias. Se sufrirán penas físicas y morales. Dios abandonará a los hombres a sí mismos y enviará castigos que se sucederán durante más de treinta y cinco años.

5.       La sociedad está en vísperas de las más terribles calamidades y de los más grandes acontecimientos. Se verá obligada a ser gobernada por una vara de hierro y a beber el cáliz de la cólera de Dios.

6.       Que el Vicario de mi Hijo, el Soberano Pontífice Pío IX, no salga ya de Roma después del año 1859; pero que sea firme y generoso; que combata las armas de la fe y del amor. Yo estaré con él.

7.       Que desconfíe de Napoleón, su corazón es doble; y cuando quiera ser a la vez Papa y Emperador, muy pronto se retirará Dios de él. Es esa águila que queriendo siempre elevarse caerá sobre la espalda de la cual quería servirse para obligar a los pueblos a ensalzarlo.

8.       Italia será castigada por su ambición de querer sacudir el yugo del Señor de los señores; también será entregada a la guerra. Las iglesias serán cerradas o profanadas. Los sacerdotes y religiosos serán perseguidos; se les hará morir, y morir con una muerte cruel. Muchos abandonarán la fe y el número de los sacerdotes y religiosos que se separarán de la verdadera religión será grande; entre estas personas se encontrarán incluso obispos.

9.       Que el Papa se ponga en guardia contra los obradores de milagros, pues ha llegado el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar en la tierra y en los aires.

10.   En el año 1864 Lucifer, con un gran número de demonios, serán desatados del infierno. Abolirán la fe poco a poco, aun entre las personas consagradas a Dios, las cegarán de tal manera que, a menos de una gracia particular, esas personas tomarán el espíritu de esos malos ángeles: muchas casas religiosas perderán completamente la fe y perderán a muchísimas almas.

11.   Los libros malos abundarán en la tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios y obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza: habrá iglesias para servir a esos espíritus. Algunas personas serán transportadas de un lugar a otro por esos espíritus malvados, incluso sacerdotes, por no seguir el buen espíritu del Evangelio, que es espíritu de humildad, de caridad y de celo por la gloria de Dios. Resucitarán algunos muertos y justos [es decir, que estos muertos tomarán la figura de almas justas, que vivieron en la tierra, para así mejor seducir a los hombres; éstos, que diciéndose muertos resucitados no serán otra cosa que el demonio bajo sus figuras, predicarán otro Evangelio contrario al verdadero de Cristo Jesús, negando la existencia del cielo, y también de las almas de los condenados. Todas estas almas aparecerán como unidas a sus cuerpos]*[1] Habrá por todas partes prodigios extraordinarios, porque la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo. ¡Ay de los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas sobre riquezas, a poner a salvo su autoridad y a dominar con orgullo!

12.   El Vicario de mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa.

13.   Dado el olvido de la santa fe de Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos; todo orden y toda justicia serán pisoteados; no se verán más que homicidios, odio, envidia, mentira y discordia, sin amor por la patria ni por la familia.

14.   El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poner fin a sus días; pero ni él ni su sucesor [que no reinará mucho tiempo]* verán el triunfo de la Iglesia de Dios.

15.   Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y desaparecer todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios.

16.   El años 1865 se verá la abominación en los lugares santos; en los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio se hará rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará de toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor a los placeres carnales se extenderán por toda la tierra.

17.   Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el italiano con el italiano; en seguida habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, porque el Evangelio de Jesucristo no es ya conocido. Los malvados desplegarán toda su malicia; se matará, se asesinará mutuamente aun dentro de las casas.

18.   Al primer golpe de su espada fulminante las montañas y la naturaleza entera temblarán de espanto, porque los desórdenes y crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los cielos. París será quemado y Marsella engullida. Varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se oirá más que ruido de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el cielo y todo el pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorará mi ayuda e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de su justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles que mueran todos sus enemigos. De golpe los perseguidores de la Iglesia de Jesucristo y todos los hombres dados al pecado perecerán y la tierra quedará como un desierto. Entonces se hará la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adornado y glorificado; la caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia, que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios.

19.   Esta paz entre los hombres no será larga: 25 años de abundantes cosechas les harán olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todos los males que suceden en la tierra.

20.   Un precursor del Anticristo, con sus tropas de muchas naciones, combatirán contra el verdadero Cristo, el único Salvador del mundo; derramará mucha sangre y pretenderá aniquilar el culto a Dios para ser tenido como un dios.

21.   La tierra será castigada con todo género de plagas [además de la peste y el hambre, que serán generales]*; habrá guerras, hasta la última que harán los diez reyes del Anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, que serán los únicos que gobernarán el mundo. Antes que esto suceda habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que en divertiré; los malvados se entregarán a toda clase de pecados; pero los hijos de la santa Iglesia, los hijos de la fe, mis verdaderos imitadores, crecerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. ¡Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo! Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad.

22.   La naturaleza clama venganza contra los hombres y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la tierra encharcada de crímenes. Temblad, tierra y vosotros, que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente os adoráis a vosotros mismo, temblad; pues Dios va a entregaros a su enemigo, porque los lugares santos están en la corrupción; muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo y de los suyos.

23.   Durante ese tiempo nacerá el Anticristo, de una religiosa hebrea, de una falsa virgen, que tendrá comunicación con la antigua serpiente, maestra de impureza. Su padre será obispo. Al nacer vomitará blasfemias, tendrá dientes; en una palabra será el demonio encarnado, lanzará gritos espantosos, hará prodigios y no se alimentará sino de impurezas. Tendrá hermanos, que aunque no sean como él demonios encarnados, serán hijos del mal; a la edad de doce años llamarán ya la atención por las ruidosas victorias que alcanzarán. Bien pronto estará cada uno a la cabeza de los ejércitos, asistidos por legiones del infierno.

24.   Se cambiarán las estaciones. La tierra no producirá más que malos frutos. Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos que tragarán montañas, ciudades [etc.]*

25.   Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo.

26.   Los demonios del aire, con el Anticristo, harán grandes prodigios en la tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas partes, todos los pueblos y todas las naciones conocerán la verdad.

27.   Yo dirijo una apremiante llamada a la tierra; llamo a los verdaderos discípulos del Dios que vive y reina en los cielos; llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho Hombre, el único y verdadero Salvador de los hombres; llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido mi espíritu; finalmente llamo a los apóstoles de los últimos tiempos, los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo. Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la tierra. Id y mostraos como mis hijos queridos. Yo estoy con vosotros y en vosotros con tal que vuestra fe sea la luz que os ilumine en esos días de infortunio. Que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria de Dios y de la honra de Jesucristo. Pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.

28.   La Iglesia será eclipsada, el mundo quedará consternado. Pero he ahí a Enoc y Elías, llenos del Espíritu de Dios; predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas; harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo y condenarán los errores diabólicos del Anticristo.

29.   ¡Ay de los habitantes de la tierra! Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso para los animales; tempestades que arruinarán ciudades; terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros; llamarán a la muerte y, por otra parte, la muerte será su suplicio. Correrá la sangre por todas partes. ¿Quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. Roma pagana desaparecerá; caerá fuego del cielo y consumirá tres ciudades; el universo entero estará preso del terror, y mucho se dejarán seducir por no haber adorado al verdadero Cristo, que vivía entre ellos. He llegado el tiempo: el sol se oscurece; sólo la fe vivirá.

30.   He aquí el tiempo: el abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. He aquí la bestia con sus súbditos, llamándose el salvador del mundo. Se remontará con orgullo por los aires para subir hasta el cielo; será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá, y la tierra, que llevará tres días en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego: será hundido para siempre, con todos los suyos, en los abismos eternos del infierno.

31.   Entonces el agua y el fuego purificarán y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado: Dios será servido y glorificado”.



[1] Las palabras entre corchetes no son de la Virgen, sino de Melania, según la visión que al mismo tiempo tuvo.