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viernes, 17 de julio de 2026

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN Y SU SANTO ESCAPULARIO

 


FUENTE

Jesús dijo a su Madre: He ahí a tu hijo; y, en seguida, al discípulo: He ahí a tu Madre. (San Juan, 19, 26-27) 

Es una verdad revelada por la Santísima Virgen a San Simón Stock que aquellos que llevan el escapulario de la Virgen del Carmen serán preservados del infierno, y que si rezan las oraciones prescritas serán liberados del purgatorio el sábado siguiente al día de su muerte. Este escapulario representa en pequeño el escapulario que la Santísima Virgen en persona dio a San Simón Stock, religioso carmelita inglés. La fiesta de este día ha sido establecida para recordar este gran beneficio acordado por la Madre de Dios, y excitar a los fieles a aprovecharlo.

 MEDITACIÓN SOBRE EL ESCAPULARIO 

 I. Un buen servidor tiene a honra vestir la librea de su señor: debemos tener como un honor el llevar la librea de la Reina del Cielo. ¿Qué gloria, después de aquella de servir a Dios, puede compararse a la de ser servidores e hijos de María? ¡Y cuán generosa es esta buena Madre para con los cristianos que la honran! Aun por los menores homenajes, Ella concede los favores más grandes. (San Andrés de Creta) 

 II. Pero, para gozar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo piadosamente. Y la primera condición para ello, es estar en gracia de Dios. ¿Cómo gozar de los favores de María, si se es enemigo de Jesús? ¿No sucederá que, a veces, nos prevalemos del escapulario para pecar más libremente, so pretexto de que los que lo llevan no podrían condenarse? ¡Qué indignidad prevalerse de la protección de la Madre para ofender al Hijo! ¡Ah! si estamos en pecado mortal, gimamos al menos por nuestro estado, aspiremos a salir de él, imploremos la ayuda de Aquélla a quien la Iglesia llama refugio de los pecadores. Ella rogará por nosotros y nos devolverá a la amistad con Dios: porque su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud de nuestros pecados. (San Jorge de Nicomedia). 

 III. Es preciso también, si se quiere participar de todas las ventajas del escapulario, recitar las oraciones y cumplir las buenas obras que se te han asignado cuando fuiste recibido en la Cofradía. ¡Nos imponemos mil sacrificios cuando se trata de preservarnos contra la miseria; y, para escapar de las llamas del purgatorio, retrocedemos ante algunas oraciones que debemos rezar, ante algunas mortificaciones que debemos hacer! ¡Cuánto arrepentimiento deben experimentar, tardío e inútil, en el purgatorio, las almas que no han sido suficientemente fieles a estas prácticas! Prevengamos esos arrepentimientos tardíos e inútiles, y sintámonos dichosos de poder abreviar a tan poco costo, un suplicio tan horrible. 

 La devoción al escapulario -Orad por la Cofradía de la Virgen del Carmen. 

 ORACIÓN Señor, que habéis honrado a la Orden del Carmelo con el glorioso título de la Bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, dignaos concedernos, hoy que celebramos solemnemente su memoria, la gracia de llegar, por su protección, a la beatitud eterna. Por J. C. N. S. Amén. 

 «La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950). 

 ¿Qué es el Escapulario Carmelita? El escapulario es un sacramental  Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia ha aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial. El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción. Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican, las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios. Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. 

La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. (ver ilustración arriba). Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos. 


 Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: «Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios.» 

 ¿Cómo se originó el escapulario? La palabra escapulario viene del Latín «scapulae» que significa «hombros». Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. 

Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás. La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251 En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. 

En su oración la llamó «La flor del Carmelo» y la «Estrella del Mar» y le suplicó la protección para toda la comunidad. En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa: «Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno» Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. 

La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos. La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que «como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (…) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza».

 Explicación de la Promesa: Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima. El escapulario tiene 3 significados: 

 1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos. Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudez espiritual. Vemos en la Biblia: -Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto – signo de perdón) -Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida. -S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

 2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María. Consagración: ‘pertenecer a María’ es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a Ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: «que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos» En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada. Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. 

 3)El suave yugo de Cristo: «Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy manso y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana». (Mt 11:29-30) -El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar. Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga. Se debe vivir lo que significa El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. 

Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios. Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos. 

El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando. En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido. 

 Imposición del Escapulario: -La imposición se hace preferentemente en comunidad. -Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen. -El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración: «Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna» Ver otras oraciones para la imposición del escapulario 

 ¿Puede darse el escapulario a quien no es católico? Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario. 

 Testimonios de Conversiones 

 Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: «Padre, yo no soy católico». «¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?», preguntó el sacerdote. «He prometido a mis amigos usarlo», explicó el paciente. «Además rezo un Ave María diariamente.» «Usted se está muriendo» replicó el sacerdote. «¿Quiere hacerse católico?» ‘Toda mi vida lo he deseado», contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz. 

 Nuestra Señora del Carmelo – La Medalla Escapulario La medalla-escapulario tiene en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la imagen de la Bienaventurada Virgen María en su reverso. En 1910, el Papa Pío X declaró que una persona válidamente investida en su escapulario de tela podía llevar la medalla-escapulario en su lugar, provisto que tuviera razones legítimas para sustituir su escapulario de tela por la medalla- escapulario. Esta concesión fue hecha a petición de los misioneros en los países del trópico, donde los escapularios de tela se deterioran pronto. Ahora bien, el Papa Pío X y su sucesor, el Papa Benedicto XV, expresaron su profundo deseo de que las personas continuaran llevando el escapulario de tela cuando fuera posible, y que no sustituyeran el escapulario de tela por la medalla escapulario sin que medie primero razón suficiente. 

La vanidad o el miedo a profesar su fe en público no pueden ser razones que satisfagan a Nuestra Señora. Personas de esta clase corren el riesgo de no recibir la promesa del escapulario del Carmen. (tomado del panfleto «Otorga mucha importancia a tu escapulario» del Apostolado Mundial de Fátima, Washington, NJ 07882-0976 USA). 

Advertencias prácticas Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores. Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como signo de respeto. 

 Alerta contra abusos: 

El escapulario NO salva por sí solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: «No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos… Una voluntad pecadora y perversa no podrá gozar de los privilegios del Escapulario si no se arrepiente» 

Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra Madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: «aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor» Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora. San Claude de la Colombiere advierte: «Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario» 

El Privilegio Sabatino: (sábado) La Virgen rescata del purgatorio. Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen.  Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo de 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que «como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza». 

Condiciones para que aplique este privilegio 1) Usar el escapulario con fidelidad. 2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida. 3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 decenas del rosario. El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes. 

El Escapulario y la Virgen de Fátima: Es evidente que la Virgen María quiere revelarnos de manera especial el escapulario. Reporta Lucia (vidente de Fátima, hoy Hermana María del Inmaculado Corazón), que en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración. 

 Hablan los Papas y los santos 

 El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años mas tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto. El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como «Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María» (tal como pidió la Virgen en Fátima). El Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, El Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un ‘Vestido de Gracia». 

El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, el fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios» San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma. 

 San Alfonso Ligorio nos dice: «Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda.» 

San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él continuó su obra hasta tener mas de 300,000 conversos. 

San Claudio de Colombiere (director espiritual de St. Margarita María) «Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: ‘Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.» Dijo también: «Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!» y agrega «Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita». 

 Otros Testimonios: 

 «Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo, ni hablar con el. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora mas tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios» 

 El demonio odia el escapulario. Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: «¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!». 

Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez mas en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. 

Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: «¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!». Un momento mas tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó mas tarde: «Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María». 

Salvados del Mar En el verano de 1845 el barco inglés, «Rey del Océano» se hallaba en medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. 

En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho. Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora. 

Un Hogar Salvado del Fuego En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera completa de casas se habían incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta.En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María. 

 El Escapulario aviva el fervor 

 En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: «Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María». 

 Recordemos que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal de María y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado. Usar el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a ella, que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.

martes, 12 de mayo de 2026

SAN IGNACIO DE LOYOLA NOS ACONSEJA SER INDIFERENTES AL MUNDO

 




San Ignacio de Loyola: “El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma; y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que es creado. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin, y tanto debe privarse de ellas cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas creadas, en todo lo que cae bajo la libre determinación de nuestra libertad y no le está prohibido; en tal manera que no queramos, de nuestra parte, más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y así en todo lo demás, solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce al fin para el que hemos sido creados”.

miércoles, 6 de mayo de 2026

UN DIA SAN FELIPE NERI

 


"Un joven desenfrenado se presentó a San Felipe Neri para confesarse; el Santo lo recibió con mucha bondad y habiéndole oído le dijo con la mayor dulzura: "Yo no exigiré mucho de vos ; tan solo os encargo que digáis siete veces cada día la Salve Regina y beséis otras tantas veces la tierra diciendo: "puede suceder que mañana yo muera". Lo prometió y cumplió su palabra, y después de haber vivido cristiana mente 14 años murió en olor de santidad". ( Del libro Año Feliz)

lunes, 29 de septiembre de 2025

SAN MIGUEL ARCANGEL PRINCIPE DE LA MILICIA CELESTIAL

 


Distínguese entre ellos (se refiere a los Ángeles) el Gloriosísimo Príncipe San Miguel, a quien Dios destinó para presidir los nueve coros de los Ángeles, enfrenar a los demonios y proteger a la Iglesia militante. 

El Príncipe San Miguel es el supremo entre los Serafines por ser el más enriquecido de gracias y prerrogativas entre todos los espíritus angélicos: es el generalísimo de los ejércitos de Dios, el que señala los Ángeles de la guarda a cada uno de los hombres para que los defiendan y les presten toda especie de buenos servicios a fin de obtener la salvación eterna y ser con ellos ciudadanos del cielo. 

Es San Miguel el más favorecido de la Santísima Trinidad; es el grande amigo de Jesucristo y el amado de María Santísima: es, finalmente, el encargado de Dios para recibir las almas de los justos al separarse de sus cuerpos, y el que las defiende en el día del juicio. 

Dice San Gregorio que siempre que Dios obra alguna maravilla en el mundo, siempre que dispensa alguna gran misericordia, lo hace todo por medio de San Miguel.

San Antonio María Claret

lunes, 8 de septiembre de 2025

SAN PÍO X, Papa y Confesor.

 


Nació el 2 de junio de 1835 en Riese (Treviso), Italia;

† 20 de agosto de 1914

“Padre Santo, bendiga a mi hijo para que sea bueno, porque sé que si Ud. lo hace así lo será, porque Ud. es un SANTO”.

“Buena Señora, Ud. se equivoca de consonantes: Yo soy un Sarto (sastre) no un Santo”. Hacía alusión a su apellido que en italiano significa sastre.

De origen humilde, su padre Juan Bautista, sencillo alguacil de Riese, Treviso, Italia y Margarita Sansón, ama de casa. El Señor bendijo aquel hogar con diez hijos, de los cuales ocho llegaron a ser mayores. A nuestro protagonista se le impuso en el bautismo el nombre de José. Llamó la atención desde niño por su inteligencia, bondad y amor a todo lo que se refería a cosas del Señor. Quedó huérfano de padre muy pequeño. Su madre suplió muy bien aquella carencia y supo plasmar en el corazón de Beppi –como todos le llamaban cariñosamente– toda una gama de virtudes cristianas que luego dieron su fruto abundantemente. Al ser canonizado el 1954, el Papa Pío XII decía de él: “Pío X, pobre y rico, suave y humilde, de corazón fuerte, luchador por los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas”. Buen resumen de su preciosa y larga vida.

D. Tito Fusarini, párroco de Riese, pronto caló en el alma grande del pequeño Beppi. Dijo un día, hablando de aquel niño: “Es el alma más noble de este país…”. Viendo claramente cuál era su vocación, le envió al Seminario y ayudó a pagar su carrera sacerdotal. En el archivo del seminario de Padua se conservan las notas de aquellos años y dicen de él: “Discípulo irreprochable. Inteligencia superior. Memoria excelente. Ofrece toda esperanza”. No se equivocaron. Era todo un presagio…

Subió todos los escalones hasta llegar al sacerdocio, don que le llegó el 18 de septiembre de 1858, año de las apariciones de la Virgen de Lourdes.

Así era él: Alto, delgado pero fuerte, elegante, de cutis blanco, labios finos, modales señoriales a la vez que sencillos y sin fingimiento, frente alta y cabellos abundantes, de mirada bondadosa.

La Divina Providencia guió los pasos de D. Beppi de un modo maravilloso. Estaban marcados de nueve en nueve: como coadjutor, como arcipreste, como canónigo, como obispo, como cardenal… Cuando llegaba el noveno aniversario, ya sabía él que debía cambiar de cargo. Siempre en ascenso. Sólo como Papa fue dos años más.

Al morir el Papa León XIII en el aula de Consistorio alguien votó al Cardenal Sarto de Venecia. Decía él: “Estos Padres me toman el pelo”. Un cardenal francés le preguntó si sabía o no su idioma; al contestarle que no, dijo: “Pues no es papable”. Sarto respondió: “Demos gracias a Dios”. Pero a la séptima votación fue elegido. Se resistió, mas al ver que era la voluntad divina manifestada por los votos de los Cardenales, aceptó convencido de que si Dios da un cargo, da las gracias necesarias para llevarlo a cabo.

Tres eran sus más grandes características: La pobreza. Fue un Papa pobre que nunca fue servido más que por dos de sus hermanas, para las que tuvo que solicitar una pensión para que no se quedaran en la miseria a la hora de su muerte. La humildad. Pío X siempre se sintió indigno del cargo de Papa, no permitía lujos excesivos en sus recámaras, y sus hermanas que lo atendían no gozaban de privilegio alguno en el Vaticano. La bondad. Nunca fue difícil tratar con Pío X, pues siempre estaba de buen genio y dispuesto a mostrarse como padre bondadoso con quien necesitara de él.

Dentro de sus obras destaca el combate contra dos herejías en boga en esa época: El Modernismo, al que combatió fuertemente, principalmente con la encíclica Pascendi; el Jansenismo, decretando la autorización para que los niños pudieran recibir la comunión desde el momento en que entendieran quién está en la Santa Hostia Consagrada. Este decreto le valió ser llamado el Papa de la Eucaristía. Fundó el Instituto Bíblico para perfeccionar las traducciones de la Biblia y nombró una comisión encargada de ordenar y actualizar el Derecho Canónico. Promovió el estudio del Catecismo.

Actualmente los obispos y el clero modernista silencian totalmente la condenación de este Santo al modernismo, las consecuencias es una crisis de fe, de espiritualidad, conventos, seminarios e iglesias vacíandose cada vez más. 

Aceptó el Papado “como una cruz”, y de veras que lo fue para él. Había escogido el nombre de Pío inspirado en que los Papas que eligieron ese nombre habían sufrido por defender la religión. Poco antes de morir estalló la primera guerra mundial, a pesar de haber trabajado cuanto pudo para evitarla.

Era el 20 de agosto de 1914 cuando volaba al cielo, llorado por toda la cristiandad.

ORACIÓN A SAN PÍO X

Glorioso Papa de la Eucaristía, San Pío X, que te has empeñado en “restaurar todas las cosas en Cristo”. Obtenme un verdadero amor a Jesucristo, de tal manera que sólo pueda vivir por y para Él. Ayúdame a alcanzar un ardiente fervor y un sincero deseo de luchar por la santidad, y a poder aprovechar todas las riquezas que brinda la Sagrada Eucaristía. Por tu gran amor a María, madre y reina de todo lo creado, inflama mi corazón con una tierna y gran devoción a ella.

Bienaventurado modelo del sacerdocio, intercede para que cada vez hayan más santos y dedicados sacerdotes, y se acrecienten las vocaciones religiosas. Disipa la confusión, el odio y la ansiedad, e inclina nuestros corazones a la paz y la concordia, a fin de que todas las naciones se coloquen bajo el dulce reinado de Jesucristo. Amén.

miércoles, 6 de agosto de 2025

EL FIN DEL HOMBRE (San Ignacio de Loyola)


“El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma; y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que es creado. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin, y tanto debe privarse de ellas cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas creadas, en todo lo que cae bajo la libre determinación de nuestra libertad y no le está prohibido; en tal manera que no queramos, de nuestra parte, más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y así en todo lo demás, solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce al fin para el que hemos sido creados”.

martes, 22 de julio de 2025

TESTAMENTO ESPIRITUAL DE ALESSANDRO SERENELLI (AGRESOR DE SANTA MARIA GORETTI)

 


Alejando Serenelli murió en  mayo de 1970 en el convento de los Capuchinos donde fue portero. Este texto se encontró después de su muerte en un sobre cerrado con fecha del 5 de mayo.

Huid del mal y seguid siempre el bien. Testamento espiritual de Alessandro Serenelli "Soy un viejo de casi 80 años, pronto voy a terminar mis días. Echando una mirada al pasado, reconozco que en mi primera juventud recorrí un sendero falso, la vía del mal que me condujo a la ruina. Veía todo a través de la prensa, los espectáculos y los malos ejemplos que siguen la mayoría de los jóvenes son siquiera pensarlo. Y yo hice lo mismo. No me preocupaba. Personas creyentes y practicantes tenía cerca de mí, pero no les prestaba atención, cegado por una fuerza brutal que me empujaba hacia un sendero malo. A los 20 años cometí el delito pasional, del que hoy me horrorizo con sólo recordarlo. María Goretti, ahora Santa, fue el ángel bueno que la Providencia había puesto ante mis pasos para guiarme y salvarme. Todavía tengo grabadas en mi corazón sus palabras de compasión y de perdón. Rezó por mí e intercedió por su asesino. Siguieron 30 años de prisión. Si no hubiera sido menor de edad, hubiera estado condenado a cadena perpetua. Acepté la merecida condena. Expié mi culpa. La pequeña María fue verdaderamente mi luz, mi protectora; con su ayuda, me porté bien en mis 27 años de cárcel e intenté vivir honradamente cuando la sociedad me aceptó de nuevo entre sus miembros.

" Los Hermanos de San Francisco, los Capuchinos, me acogieron con caridad seráfica en su monasterio no como un siervo, sino como un hermano y con ellos convivo desde hace 24 años. Ahora espero sereno el momento de ser admitido en la visión de Dios, de abrazar a mis seres queridos de nuevo, y de estar junto a mi ángel protectora y su querida Madre, Assunta. Los que lean esta carta, ojalá que quieran seguir la feliz enseñanza de huir del mal y seguir el bien siempre. Pienso que la religión con sus preceptos no es una cosa que se pueda menospreciar, sino que es el verdadero consuelo, el único camino seguro en toda circunstancia, hasta las más dolorosas de la vida. Paz y bien Alessandro Serenelli Macerata, Italia 

jueves, 6 de febrero de 2025

SOBRE JUDAS EL TRAIDOR (La agonía de Cristo)

 


"Yo los he guardado. Y ninguno se ha perdido sino el hijo de la perdición. También él estaba entre los que Tu me diste. El me recibió, y también al él como a todos los que me reciben, le he dado el poder de llegar a ser hijo de Dios. Cuando la avaricia le enloqueció pasó a Satanás, y abandonándome y traicionándome con perfidia, rechazando la salvación y esforzándose en mi destrucción, se convirtió en hijo de la perdición y pereció como un miserable en su propia miseria."  

Santo Tomas Moro. La Agonía de Cristo

viernes, 31 de enero de 2025

EL BUEN PASTOR (SANTO TOMAS MORO)

 


El buen pastor da su vida por sus ovejas dice Cristo. Quien salve su vida con daño de las ovejas, no es buen pastor. El que pierde su vida por Cristo (y asi hace quien la pierde por el bien del rebaño que Cristo le confió) la salva para la vida eterna. De la misma manera, el que niega a Cristo (como hace el que no confiesa la verdad cuando el silencio a su rebaño) al querer salvar su vida empieza de hecho a perderla. 

"Nuestro Señor Jesucristo quiere que los cristianos sean soldados fuertes y prudentes. El hombre fuerte  aguanta y resiste los golpes; el prudente no permite que el miedo al sufrimiento le separe jamás de una conducta noble y santa. Sería escapar de unos dolores de poca monta para ir a caer en otros mucho más dolorosos y amargos".

Santo Tomas Moro. La Agonía de Cristo

miércoles, 16 de octubre de 2024

Espantoso juicio y eterna condenación del alma de un noble, que murió de repente sentado a la mesa.

 


Espantoso juicio y eterna condenación del alma de un noble, que murió de repente sentado a la

mesa.

Libro 6 Revelación 19

Vió santa Brígida gran muchedumbre de la corte celestial, a la que habló Dios y dijo: Esa alma que ahí veis no es mía, porque de la llaga de mi costado y de mi corazón no se compadeció más, que si hubiera visto traspasado el escudo de su enemigo; de las llagas de mis manos hizo tanto caso, como si se rompiera un lienzo endeble; y las llagas de mis pies las miró con tanta indiferencia, como si viera partir una manzana madura.

Enseguida dijo el Señor al alma de aquel condenado. Durante tu vida preguntabas muchas veces por qué siendo yo Dios, morí corporalmente. Mas ahora te pregunto, ¿por qué has muerto tú, miserable alma? Porque no te amé, respondió. Y el Señor le dijo: Tú fuiste para mí como el hijo abortivo, cuya madre padece por él tanto dolor como por el que salió vivo de su vientre.

Igualmente, yo te redimí a tanta costa y con tanta amargura como a cualquiera de mis santos, aunque no te cuidaste de ello. Pero así como el hijo abortivo no participa de la dulzura de los pechos de la madre, ni del consuelo de sus palabras, ni del calor de su regazo, de la misma manera, no tendrás tú jamás la inefable dulzura de mis escogidos, porque te agradó más tu propia dulzura. Jamás oirás en provecho tuyo mis palabras, porque te agradaban las palabras del mundo y las tuyas, y te eran amargas las palabras de mis labios. Jamás sentirás mi bondad ni mi amor, porque eras fría como el hielo para todo bien. Ve, pues, al lugar en que suelen arrojarse los abortivos donde vivirás en tu muerte eternamente; porque no quisiste vivir en mi luz y en mi vida.

Después dijo Dios a sus cortesanos: Amigos míos, si todas las estrellas y planetas se volviesen lenguas y todos los santos me lo rogasen, no tendría misericordia de ese hombre, que por justicia debe ser condenado.

Esta miserable alma fué semejante a tres clases de hombres. En primer lugar, a los que en mi predicación me seguían por malicia, a fin de hallar ocasión de acusarme y de venderme por mis palabras y hechos. Vieron estos hombres mis buenas obras y los milagros que nadie podía hacer sino Dios; oyeron mi sabiduría, y reconocieron como loable mi vida, y sin embargo, por esto mismo tenían envidia de mí, y me detestaban; ¿y por qué? Porque mis obras eran buenas y las suyas malas, y porque no toleré sus pecados, sino que los reprendía con severidad.

Igualmente, esta alma me seguía con su cuerpo, pero no por amor de Dios, sino sólo por bien parecer de los hombres; oía mis obras y las veía con sus propios ojos, y con esto mismo se irritaba; oía mis mandamientos, y burlábase de ellos; sentía la eficacia de mi bondad, y no la creía; veía a mis amigos adelantando en el bien y teníales envidia. ¿Y por qué? Porque eran contra su malicia mis palabras y las de mis escogidos, contra sus deleites mis mandamientos y consejos, y contra su voluntad mi amor y mi obediencia. Con todo, decíale su conciencia, que yo debía ser honrado sobre todas las cosas; y por la hermosura de los astros conocía que yo era el Creador de todas las cosas; por los frutos de la tierra y por el orden de las demás cosas sabía que yo era su Dios; y a pesar de saberlo, irritábase con mis palabras, porque reprendía yo sus malas obras.

Fué semejante, en segundo lugar, a los que me dieron la muerte, los cuales se dijeron unos a otros: Matémosle decididamente, que de positivo no resucitará. Yo anuncié a mis discípulos que resucitaría al tercero día; pero mis enemigos, los amadores del mundo, no creían que yo resucitaría como justicia, porque me veían como un mero hombre, y no vieron mi divinidad oculta. Por consiguiente, pecaban con confianza, y casi tuvieron alguna excusa, porque si hubiesen sabido quién era yo, nunca me habrían muerto. Así, también, lo pensó esta alma y dijo:

Hago lo que quiero, le daré la muerte decididamente con mi voluntad y con mis obras que me deleitan: ¿qué perjuicio se me sigue de esto, ni por qué he de abstenerme? No resucitará para juzgar, ni juzgará según las obras de los hombres; pues si juzgara tan rigurosamente, no habría redimido al hombre; y si tuviera tanto odio al pecado, no sufriría con tanta paciencia a los pecadores.

Fue semejante, por último, a los que custodiaban mi sepulcro, quienes se armaron y pusieron centinelas, para que no resucitase yo, y decían: Custodiemos con cuidado a fin de que no resucite, no sea que tengamos que servirle. Lo mismo hacía esta alma: armóse con la dureza del pecado, custodiaba cuidadosamente el sepulcro, esto es, se guardaba con empeño de la conversación de mis escogidos, en quienes descansó, y esforzábase porque ni mis palabras ni sus consejos llegasen a él, y decía para sí: Me guardaré de ellos para no oír sus palabras, no sea que estimulado por algunos pensamientos de Dios, principie a dejar el deleite que he comenzado, y no sea que oiga lo que desagrada a mi voluntad. Y de este modo, por malicia se apartó de aquellos a quienes debiera haberse unido por amor.

Declaración

Fue este un hombre noble, enemigo de todo lo bueno, el cual blasfemando de los santos y de Dios mientras comía, al estornudar, se quedó muerto sin sacramentos, y vieron presentarse en juicio su alma, a la que dijo ej Juez: Has hablado como has querido y has hecho en todo tu voluntad; por consiguiente, ahora debes callar y oír. Aunque todo lo sé, respóndeme para que esta lo oiga. ¿No oíste, por ventura, lo que yo dije: No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta? ¿Por qué, pues, no te volviste a mí, cuando pudiste? Lo oí, respondió el alma, pero no hice caso. Y le volvió a decir el Juez: ¿No dije, por ventura: Id, malditos, al fuego eterno, y venid a mí, benditos?

¿Por qué no te dabas prisa para recibir la bendición? Y respondió el alma: Lo oí, pero no lo creía. Y dijo otra vez el Juez: ¿No oíste que yo, Dios, soy justo, eterno y terrible Juez? ¿por qué no temiste mi juicio futuro? Y contestó el alma: Lo oí, pero me amé a mí mismo, y cerré los oídos para no oír nada de ese juicio, y tapé mi corazón para no pensar en tales cosas. Por consiguiente, dijo el Juez, es justo que la aflicción y la angustia te abran el entendimiento, porque no quisiste entender mientras pudiste. 

Entonces el alma, arrojada del tribunal, dando espantosos aullidos, exclamó: ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡qué pago! ¿Pero cuándo será el fin? Y al punto se oyó una voz que dijo: Como el mismo principio de todas las cosas no tiene fin, así tampoco tendrá tu penar fin alguno.

viernes, 4 de octubre de 2024

SAN FRANCISCO DE ASIS

 


San Francisco de Asís.

Nació en esa ciudad en 1181.

Joven alegre y fastuoso, pronto abandonó todas las cosas para desposarse con la dama Pobreza.

Junto con Santo Domingo de Guzmán renovó el cristianismo de su tiempo, tan decaído, con sus predicaciones, con sus heroicos ejemplos y con sus tres ramas de la Orden Franciscana: los Frailes Menores, las Clarisas y los Terciarios, los cuales casi convirtieron los países latinos en un inmenso convento.

A San Francisco se le ha llamado el retrato mas vivo de Jesucristo.

Murió en 1228 y fue canonizado, dos años después por Gregorio IX.

Sus hijos llenan el mundo con el perfume de sus virtudes y la luz de su saber, y de ellos es en gran parte la evangelización de América, donde su hábito es tan popular.

MEDITACIÓN

SOBRE SAN FRANCISCO

I. El amor divino consumió todos los lazos que ataban a San Francisco en la tierra y le hizo abandonar la casa paterna, las riquezas y los placeres. Toda su vida vivió él en este desasimiento; por esto debes tú comenzar a darte a Dios. Es imposible que ames a Dios y al mundo. ¡Ah! los placeres y los honores de la tierra no merecen ocupar tu corazón; déjalos antes que ellos te dejen a ti.


II. Ese mismo amor que separó a San Francisco de los bienes de la tierra, lo unió estrechamente a su Dios y le hizo encontrar en esta unión una inalterable felicidad. De este modo solía decir: “¡Dios mío y mi todo! en Ti es donde encuentro todo lo que necesito”. ¡Alma mía, tratemos de gustar el placer que existe en estar unido a Él; en vano hemos buscado descansar en las creaturas; vayamos a Dios, pero hagámoslo dándonos a Él sin reserva, sin demora y para siempre!

III. El amor, por último, transformó a San Francisco en Jesucristo mismo, por decirlo así, cuando un serafín imprimió en su cuerpo las sagradas llagas del Salvador. No recibió esta gracia sino después de haberse hecho, por una mortificación continua, viva imagen de Jesús crucificado. Como este gran santo, lleva tú constantemente en tus miembros la mortificación de Jesucristo. Mira al Salvador clavado en la cruz: he ahí el verdadero modelo de predestinados. Para llegar a ser semejante a Él, es preciso que la mortificación imprima en tu cuerpo sus adorables estigmas. Llevan en sí las llagas de Cristo quienes mortifican y afligen el cuerpo (San Jerónimo).

ORACIÓN

Oh Dios, que, por los méritos de San Francisco dais sin cesar nuevos hijos a vuestra Iglesia, concedednos la gracia de despreciar, siguiendo su ejemplo, los bienes terrenales y poner nuestra dicha en la posesión de los dones celestiales.

Por J. C. N. S.

viernes, 26 de enero de 2024

REFLEXION DEL SANTO CURA DE ARS

 


“No hay duda: una persona que ama el placer, que busca comodidades, que huye de todo lo que pueda significar sufrimiento, que es sumamente ansioso, que se queja, que culpa, y que se impacienta ante la más mínima situación porque las cosas no salen a su manera; una persona así es Cristiana solamente de nombre; él es solo una deshonra para su religión, porque Jesucristo lo ha dicho así: ‘Cualquiera que desee venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz todos los días de su vida, y que me siga’ “. 


Santo Cura de Ars

miércoles, 25 de octubre de 2023

SAN RAFAEL ARCANGEL (Patrono de los medicos)


 

Patrono de los médicos; farmacéuticos; enfermeros; personas ciegas y con problemas visuales; personas con problemas mentales; enfermos; jóvenes; amor; parejas; viajeros; pastores. Protector contra las enfermedades, en especial de la vista; problemas mentales; pesadillas.

Porque yo soy el Ángel Rafael, uno de los siete que asistimos ante el Señor.

(Tobías 7, 15)

San Rafael es uno de los siete espíritus que están siempre delante de Dios, y le ofrecen el incienso de su oración y de la de los hombres. “Cuando tú orabas –dijo San Rafael a Tobías– con lágrimas, y enterrabas los muertos, y te levantabas de la mesa a media comida, y escondías de día los muertos en tu casa, y los enterrabas de noche, yo presentaba tu oración al Señor. Y por lo mismo que eras acepto a Dios, fue preciso que la tentación te probase”.

Tobías quedóse ciego; pero “la pérdida de la vista –dice San Agustín–, fue ocasión de que el venerable anciano recibiese la visita de un médico celestial”. San Rafael, cuyo nombre significa “Medicina de Dios”, fue enviado por Dios, como el ángel agitador del agua de la piscina probática, para curar a Tobías. Indicó al joven Tobías el remedio a propósito para devolver la vista a su padre, le buscó una esposa y ahuyentó al demonio.

“Alabemos con muestras de veneración a todos los príncipes de la corte celestial, y en especial al Arcángel Rafael, médico y compañero fiel, vencedor del demonio. ¡Oh, Cristo, Rey bondadosísimo! Haz que, con tal guarda, el enemigo no nos cause daño alguno”.

“Que el Arcángel Rafael, médico de nuestra salvación, nos asista desde el cielo, a fin de que sane nuestras dolencias, y guíe nuestros pasos vacilantes a la verdadera vida”.

ORACIÓN A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

Gloriosísimo príncipe San Rafael, antorcha dulcísima de los palacios eternos, caudillo de los ejércitos del Todopoderoso, emisario de la Divinidad, órgano de sus providencias, ejecutor de sus ordenes, secretario de sus arcanos, recurso universal de todos los hijos de Adán, amigo de tus devotos, compañero de los caminantes, maestro de la virtud, protector de la castidad, socorro de los afligidos, médico de los enfermos, auxilio de los perseguidos, azote de los demonios, tesoro riquísimo de los caudales de Dios. Tú eres Ángel Santo, uno de aquellos siete nobilísimos espíritus que rodean al Trono del Altísimo. 

Confiados en el grande amor que has manifestado a los hombres, te suplicamos humildes nos defiendas de las asechanzas y tentaciones del demonio en todos los pasos y estaciones de nuestra vida, que alejes de nosotros los peligros del alma y del cuerpo poniendo freno a nuestras pasiones delincuentes y a los enemigos que nos tiranizan, que derribes en todas partes, y principalmente en el mundo católico, el cruel monstruo de las herejías y la incredulidad que intenta devorarnos. 

Te pedimos también, con todo el fervor de nuestro espíritu, hagas se dilate y extienda más el Santo Evangelio, con la práctica de la moral. 

Por último te suplicamos nos alcances del Trono de Dios, a Quien tan inmediato asistes, el inestimable don de la gracia, para que por medio de ella seamos un día vuestros perpetuos compañeros en la gloria. Amén.

ORACIÓN

Oh Dios, que diste a tu siervo Tobías al santo Arcángel Rafael por compañero en el camino, concede a tus siervos que seamos siempre protegidos por el cuidado del mismo, y esforzados con su auxilio. Por J. C. N. S.

viernes, 22 de septiembre de 2023

FLORILEGIO DE MÁRTIRES ESPAÑA 1936-1939 (Jesucristo nos anunció que seríamos perseguidos)

 


APENDICE

Jesucristo nos anunció que seríamos perseguidos

Hay personas que se escandalizan al ver sufrir a lso buenos y preguntan: “¿Cómo es posible que Dios permita estas cosas? Si Dios es justo y bueno ¿porqué permite que sean tratadas de esa formas tantas almas inocentes que no tienen culpa de nada? ¿Por qué consiente que sean atormentadas tan bárbaramente tantas personas buenas que no han hecho el mal a nadie, sino que por el contrario han hecho mucho el bien incluso a los mismos que ahora las traicionan?

A muchas personas les parece injusto que Dios permita estas cosas. Pues si El todo lo ve u todo lo puede, ¿cómo es que no sale en su defensa de los buenos?

Este es el mismo razonamiento que hace veinte siglos hacían los judíos cuando Jesús estaba colgado en la cruz.

Leemos en el Evangelio de San Mateo, (27, 39-43) que “los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: “Tú que eres capaz de destruir el Santuario y reedificarlo en tres días, sálvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios baja de la cruz. Igualmente los príncipes de los sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos se burlaban de El diciendo: “¡A otros a salvado y ahora no puede salvarse a sí mismo!”. Si es el Rey de Israel que baje ahora de la Cruz y creeremos en El. Ha puesto su confianza en Dios; pues que le salve ahora si es que de verdad le ama, ya que El dijo: “Soy Hijo de Dios”.

Pero no sucedió esta falta de fe solamente en los que le crucificaron, sino que incluso sus mismo dicípulos dudaron de El como se puede ver por lo que decían los dicípulos de Emaus: “Nosotros esperábamos que sería El el que libertara a Israel, sin embargo nos a defraudado al dejarse matar sin oponer resistencia…”

Pero la misma respuesta que dio Cristo a los dicípulos de Emaus, es la que nos dice a nosotros el “por qué” son martirizados los buenos cristianos.

Jesús dijo a los discípulos de Emaus: “Oh necios y tardos de corazón para creer lo que dijeron los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Cristo sufriera todo eso y entrara así en su gloria?” Y empezando por Moisés y todos los profetas, les interpretó lo que sobre El decían las Escrituras…

Con estas palabras les demostró Jesús a sus discípulos, que su muerte no pudo ser de otra manera, porque así estaba predicho que sucediera, y “La Biblia no puede fallar”.

Ahora bien: Pues si Cristo necesariamente tuvo que morir en la Cruz para que se cumplieran las palabras de los profetas, ¿por qué algunos se escandalizan cuando somo perseguidos siendo así que nos lo predijo Jesucristo?

He aquí cómo Cristo nos anuncia nuestras persecuciones:

“Llegará el día en que os entregarán a los tormentos, os darán a muerte y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre… (Mt. 24,9; Mc. 13,13; Lc.21,17).

Seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre, mas el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra, y si también en esta os persiguen huid a otra…

No es el dicípulo más que su maestro, ni el siervo más que su señor… (Mt. 10,22-24),

Pero cuando seais odiados del mundo recordad que antes que a vosotros me ha odiado a mí. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya; más como no sois del mundo, porque Yo os saqué del mundo: por eso el mundo os odia.

Recordad lo que yo os he dicho: “No es el siervo mpas que su señor”. Si me han perseguido a mí, tambipen os han de perseguir a vosotros, y así como guardaron mi doctrina, del mismo modo guardarán la vuestra. Pero todo esto lo harán con vosotros por causa de mi nombre: porque no conocen al que me ha enviado.

Os he dicho estas cosas para que cuando sucedan no os escandalicéis: Os expulsarán de las sinagogas e incluso llegará la hora en que quien os matare se persuada que con ello hace un servicio a Dios. Y todo lo harán porque no conocieron al Padre ni a mi. Pero Yo os he dicho estas cosas para que, cuando llegue la hora os acordéis que Yo ya os lo había predicho” (Jn. 15,18-21; 16, 1-33).

Si Cristo no hubiera muerto en la cruz, nos hubiera demostrado que El no era el Cristo anunciado por los profetas. Pues de igual modo, si nosotros no somos perseguidores de algún modo por los hombres estaremos demostrando que no somos aquellos discípulos de Cristo que el les anunció grandes persecuciones.

Si en vez de ser perseguidos y odiados de los hombres, éstos al contrario nos aclaman y nos aplauden, debemos temer mucho aquellas palabras de Jesucristo: ¡Ay de vosotros cuando los hombres os aplaudieren! Porque así lo hacían con los falsos profetas… (Lc. 6,26)


viernes, 8 de septiembre de 2023

FLORILEGIO DE MÁRTIRES ESPAÑA 1936-1939 (RELIGIOSOS MARTIRIZADOS)

 


    19. P. José Mateos, Prior de los Carmelitas Calzados del Colegio de Montoro (Córdoba), sabio y ejemplar religioso, en las horas tan llenas de sobresaltos, y en medio del ambiente denso de inquietud en que vivía con sus religiosos, quiso superarse revistiéndose de la fortaleza propia de los mártires, y cuando le preguntaban que porqué no se marchaba de Montoro en aquella situación, contestó con estas ponderadas palabras, que se pueden considerar como cláusula de su testamento espiritual: “Nunca ningún santo huyó del martirio. Si me matan será por el reino de Dios. Yo no seré yo ni el primero ni el útlimo mártir. A otros muchos han matado por predicar la doctrina de Jesucristo. ¿Qué importa que me maten a mí…?”. Con estas bellas expresiones, y más aún su conducta, quería el santo religioso hacer bueno el refrán: “Al mal tiempo, buena cara”.

El 20 de julio, cuando el día comenzaba a clarear sonaban una voces que quebrantaron el silencio de la oración, entre las que destacaban hirientes blasfemias y terrorificas amenazas. ¡Abrid la puerta que le pegamos fuego! Y como los buenos religiosos no la abrieran, llevaron a efecto la amenaza incendiaria…

Unos instantes después comenzó a dolorosa flagelación, así, en sentido literal. Con látigos y gruesos cordeles cruzaban los sayones los rostros y lastimaban las espaldas de aquellos pacientes religiosos que no abrían la boca sino para bendecir a Dios y perdonar a sus enemigos… Y así los verdugos sacaron de la capilla del Colegio a los cuatro religiosos (de los seis, dos jóvenes habían salvarse con la huida), y los pasearon por la vía pública, repitiendo cada dos por tres las blasfemias y también los golpes y los azotes. Asi llegaron a la cárcel, lívidos extenuados. Eran las diez y media de la mañana del día 21 de julio.

En la cárcel encontraron nuestros religiosos a  unos sesenta caballeros de significación derechista… El Padre Mateos clavó los ojos en aquella buena gente y pensó al punto que la cárcel le podía servir de campo de apostalado. Ayudando del Padre Eliseo y del prebítero Don Pedro Luque, también preso, comenzó a administrar el sacramento de la penitencia, confesándose todos, como preparación inmediata para la muerte.

Llegó, por fin, la hora indicada del martirio.. El 22 de julio, a las tres y media de la tarde, se dio la voz en la ciudad de que las tropas de Franco estaban ya en Pedro Abad, pueblo de la comarca y que se dirigían a Montoro. Realmente era así…

Las turbas callejeras comenzaron a aullar más fuerte… y en vez de correr a las afueras, se dirigieron a la cárcel… Llegaron, por fin, los del motín abigarrado, con mujeres y todo. Al interrumpir en la dependencia que ocupaban los presos, los cuatro religiosos carmelitas, sintiéndose con vocación de adalides, corrieron a colocarse delante de los sesenta compañeros de prisión…

Cayeron de rodillas y pusieron los brazos en cruz… Esta actitud, gallarda y heroica, no podía ser ni más elocuente, ni dejar de entenderla los más lerdos… Por si los verdugos no lo entendían, o para añadir a la clarividencia del gesto el ardor de la palabra, el P. Mateos, en un exabrupto inesperado, les gritó así: “Matadnos a nosotros que no descomponemos ninguna casa de familia, pero no matéis a estos pobres, que casi todos tienen hijos”…

Luego sin mas tregua, sin esperar una señal convenida, se abalanzaron los asesinos sobre sus víctimas, y comenzaron a matar a diestro y a siniestro, a hachazos y con otras armas blancas, con armas de fuego cortas y algunos petardos. Las primeras víctimas que cayeron fueron los cuatro religiosos carmelitas…, luego fueron cayendo todos los demás, menos unos catorce, que lograron escapar rompiendo con los puños unos tabiques que daban al Casino Primitivo, que era el antiguo Convento del Carmen.

    20. Doctor Dn. Cruz Laplana, obispo de Cuenca. Según puede verse en el “Martirologio de Cuenca” el Sr. Cirac Estopañán, “el día 28 de julio penetró en el Palacio Episcopal una cuadrilla de milicianos, con intención de prender al Obsipo, que estaba orando en la Capilla.

Al darse cuenta de lo que pasaba sumió con reverencia al Santísimo Sacramento y salió tranquilamente al encuentro de los escopeteros”. Con el Obispo fueron detenidos el Mayordomo, Dn. Manuel; el Capellán, Dn. Fernando Español, y su hermana, los cuales fueron conducidos , entre milicianos armados, al Seminario. A la propuesta de la huida respondió una vez más: “Tengo que morir como mi grey”.

El dia 7 de agosto, después de la cena, llaman a Dn. Fernando, el cual comunicó al Sr. Obisto que en la portería lo reclamaban. El Prelado vestido con traje talar, cruz y aniñño pastoral, acompañado de su fiel capellán, camina hacia la portería del Seminario-prisión; ambos van tranquilos. Al obispo se le oyó decir: “Si es preciso que yo muera por España, muero a gusto… Ya estoy preparado y confesado.”.

Los milicianos quisieron despojarle de la sotana, pero el Obispo le rogó le permitieran llevarla hasta el fin. En la calle esperaba un autobús, el que introdujeron al Prelado.

Al querer subir al coche Dn. Fernando, le ordenaron los milicianos: “Quédese Vd. Que no hace falta”, a lo que Dn. Fernando respondió: “Donde va mi señor, hago falta yo también”. Quédese usted, porque le pesará”, le replicaron; a lo que de nuevo contestó: “Nunca me peso acompañar al Sr. Obispo, y ahora tampoco me pesará. “Mire que le mataremos”, a lo que Dn. Fernando Español, sentándose en el coche al lado del Sr. Obispo santiguándose, asintió: “Pues me matáis”.

Eran las primeras horas de la mañana del 8 de agosto; por las calles desiertas, silencio, oscuridad y desolación. El Obispo, sereno, recordaría sin duda el día en que también en coche, recorría las mismas calles entre aclamaciones de sus diocesanos, que le saludaban como “al que viene en el nombre del Señor”; y como entonces bendice a su pueblo, sus calles, casas y moradores, y va orando con su capellán en silencio…

En aquellas circunstancias, aun quiso aprovechar aquellos trágicos momentos para ejercer con sus propios verdugos el ministerio de Maestro y Pontífice, y con palabra inspirada les dijo:

“Sé que me váis a matar, pero si mi vida es necesaria, la ofrezco por España.. ¿Creéis que no hay cielo? ¡Hay Cielo, hijos míos!... ¿Creéis que no hay infierno?... ¡Hay infierno, hijos míos!... Me podréis matar; el cuerpo os lo dejo, pero el alma irá al cielo… Yo os perdono, y en el cielo rogaré por vosotros”. Además de estas frases, exhortaba a sus asesinos al arrepentimiento y a la práctica del bien.

“Cuando llegaron al K. 5 de la carretera de Villa de Olalla, en el cerro más arriba del Puente de la Sierra un poco a la derecha de la carretera, paró el autobús u todos bajaron a tierra. Un miliciano dijo: “Vamos a matarlo con esta hacha”. El deje de la cuadrilla respondió: “No, yo lo mataré de un tiro”.

Mientras los milicianos se disponían a disparar, el obispo y su familiar se arrodillaron, se absolvieron nuevamente el uno al otro, hicieron la señal de la cruz sobre sí mismos, se levantaron, se abrazaron, se cogieron de la mano y dijo tranquilamente el Sr. Obispo: “Ya estabamos dispuestos; que Dios os perdone, como yo os perdono y os bendigo…”. Mosen Fenrando dijo: “Yo también”…

Mientras la mano sagrada del Prelado trazaba la señal de la cruz, como signo del perdón y de bendición, sobre los asesinos, una bala sacrílego atravesó la mano en el aire y otra penetró en la sien del Obispo. Al mismo tiempo, una lluvia de balas ametralló el cuerpo de Mosen Fernando”.

Un obsipo de la Iglesia de Cristo, mártir de su fe, no podía morir sino bendiciendo; es un gesto sacerdotal por excelencia.

Nota: Mi fin, como dije en el prólogo, ha sido destacar algunos ejemplos demuertes edificantes, o sea, de los martirizados en los días de guerra civil española; y como ya existen obras extensas como las citadas en el prólogo, en ellas pueden verse las muertes de otros obispos y personas religiosas y seglares, que con su ejemplo nos estimulan a vivir santamente y a morir, si es preciso, como ellos en defensa de nuestra fe cristiana.

 

 

Martirio colectivo

 

Si bien he hablado de ciertos martirios aislados, también podía hablar de un martirio colectivo, de comunidades asesinadas en casi su totalidad, como las 27 religiosas Adoratrices de Madrid que fueron cruelmente asesinaddas el 10 de septiembre de 1936, y también de 5 Carmelitas Descalzas, de 20 Capuchinas, de 26 Carmelitas de la Caridad, los 28 Dominicos de Almagro (Ciudad-Real), 30 Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, los 17 monjes Trapenses de Cobreces, y en fin algunos de todas las Ordenes Religiosas: jesuitas, mercenarios, escolapios, pasionistas, salesianos, etc…

Y ¿qué pudo motivar la muerte de todos ellos? Fue sencillamente el odio satánico a Cristo y a su Iglesia.

Hubo listas interminables de conducciones, llevados muchos a la cárcel Modelo en reata como un rebaño que es conducido al matadero… Veinte camiones y varios coches ligeros pasaron por Canillejas y se dirijieron hacia Paracuellos del Jarama, y ya en tierra, se les iba distribuyendo en grupos variables, entre 10 y 25, y se los forzaba a caminar hasta las zanjas. Llegados al borde, caía sobre ellos la descarga cerrada de un piquete, compuesto por unos 30 o 40 milicianos.

Más de doscientos sepulteros, estaban reclutados entre los que llamaban facistas del los pueblos inmediatos, muchos de los cuales, después de acabada la guerra, han podido facilitar detalles sobre las estremecedores eschenas presenciadas.

Muchos fueron los asesinados por su fe, las tristes escenas descritas nos recuerdan la voz de la sangre de los mártires que claman al cielo, y de los que se nos habla en el Apocalipsis:

“Vi debajo del altar las almas de los que habían sido degollados. Clamaban a grandes voces diciendo: ¿Hasta cuando Señor, Santo, Verdadero, no juzgarás y vengarás nuestra sangre en los que moran sobre la tierra? Y a cada uno le fue dada una túnica blanca, y les fue dicho que estuvieran callados un poco de tiempo aún, hasta que se completara el numero de sus consiervos y hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (6, 9s).

Hasta el final de los tiempos habrá persecuciones de las fuerzas del mal contra los santos o verdaderos cristianos, y habrá nuevos mártires y cuando se complete ya el número ya conocido por Dios, se verá el triunfo definitivo de Cristo sobre las fuerzas del mal, que quedarán completamente humilladas, y entonces los mártires, o sea, los muertos por su fe en Cristo y en su Iglesia brillarán con una gloria inenarrable por toda la eternidad.

 

Palabras de la Sagrada Escritura:

“Dios los ha probado, y los ha hallado dignos de sí. Los probó como el oro en el crisol, y le fueron aceptos como sacrificio de holocaustro” (Sab. 3, 5-6)

“Bienaventurados el hombre que soporta la prueba, porque una vez probado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometidos a los que le aman” (Sant. 1,12)

“Por la fe conquistaron reinos los santos, ejercieron la justicia, alcanzaron las promesas…, se hicieron valientes…, unos sufrieron tormentos, rehusaron la liberación para alcanzar una resurreción mejor. Otros soportaron escarnios y azotes, aún más, cadenas y cárceles. Fueron apedreados, tentados, aserrados, murieron al filo de la espada… No era el mundo digno de ellos… Y todos estos, probados por el testimonio de la fe” fueron hallados fieles en Cristo Jesús, Señor nuestro (Heb. 11, 33ss)


jueves, 31 de agosto de 2023

SAN RAMON NONATO (31 DE AGOSTO)


"Vidas de los Santos", de Alban Butler: Por dos siglos, las "Vidas de los Santos" de Butler se han considerado como autorizada norma de los principales santos más conocidos por los católicos de habla inglesa. Esta última edición, completamente revisada por el competente erudito, Sr. Donald Attwater, se ha hecho en vista de la creciente demanda de datos precisos sobre los elegidos propuestos a nuestra veneración y emulación. Encontraremos aquí una maravillosa constelación de victorias de hombres, mujeres y niños, que se enfrentaron a dificultades y peligros y que, con su triunfo, hacen patente el cumplimiento del fin que Dios tuvo al crearnos. Después de soportar heroicamente las pruebas y tormentos de este mundo, para la mayor honra y gloria de Dios, viene la recompensa de la eterna felicidad con Él en el cielo. Hallaremos impresa aquí la odisea de hombres y mujeres que, auténticamente consagrados a buscar primero y ante todo, de manera incansable y triunfal, la voluntad santa de Dios, consiguieron la meta sublime, definida inspiradamente por San Pablo como destino de toda la humanidad:"Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación". Bosquejadas en diferentes medios de vida, encontramos aquí variadas viñetas de héroes y heroínas, que manifestaron su amor a Dios de modos tan diversos, que nos ofrecen amplias esperanzas y ayudas para la santidad. Estas páginas son testigos elocuentes de que la santidad se alcanza no precisamente mediante lo extraordinario, sino mediante lo ordinario, extraordinariamente realizado. El amor a Cristo es lo que definitivamente nos impulsa hacia nuestra meta final: la visión beatífica de Dios. Estos inspiradores relatos demuestran, además, que la santidad —la más elevada y noble de todas las vocaciones— no es privilegio raro de unos cuantos, sino el destino de todos. Esta galería de santos ilustres confirma el carácter democrático del Reino de Dios, pues la santidad no es monopolio de razas ni profesiones. Estos volúmenes demuestran hasta la evidencia que la santidad es una vocación para todos y dondequiera. Espero firmemente que la diaria meditación de las vidas de estos santos nos acerque más el cielo y nos acerque más al cielo. Cardenal Spellman, Arzobispo de Nueva York 
1955