Traducir
viernes, 12 de junio de 2026
EL SAGRADO CORAZON DE JESUS (Don Félix Sardá Salvani)
viernes, 5 de junio de 2026
LA DECLARACIÓN DE FE DE LA FSSPX ES INSUFICIENTE
LA DECLARACIÓN DE FE DE LA FSSPX ES INSUFICIENTE (R.P. Ceriani)
El jueves 14 de mayo de 2026, la Fraternidad Sacerdotal San Pío, por medio de su Superior General, el Padre David Pagliarani, publicó una Declaración de Fe. El texto completo se puede ver AQUÍ
En un artículo, publicado el jueves 21 y que lleva por título El cambio en la Fraternidad San Pío X es evidente, puse al descubierto, para quienes gozan todavía de independencia para juzgar y actuar, que las diversas reacciones ante las mismas circunstancias, más que probar, simplemente demuestran un cambio en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (Ver AQUÍ)
En efecto, como se puede ver, ante idénticas circunstancias (consagraciones episcopales sin mandato pontificio) las reacciones de la Roma Conciliar han sido las mismas; pero hay que reconocer con sinceridad que no lo son de parte de las autoridades de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
Dije que el problema no está en la Declaración de Fe, sino en la presentación y conclusión, y que muchos se quedan en esa Declaración, a la que califican de “valiente” e incluso de “heroica”.
Sin embargo, es hora de exponer que esa Declaración es incompleta, pues, si bien confiesa una serie de verdades y dogmas de la Fe Católica, no condena, ni siquiera señala los errores contrarios profesados por la iglesia conciliar y los documentos que los contienen.
+++
Ahora bien, la práctica de la Iglesia Católica, especialmente en los documentos de los Concilios, ha sido la de profesar y enseñar la doctrina y condenar los errores.
Dicha práctica se estructura en una fórmula clásica de dos partes: la definición dogmática y los cánones con anatema.
Es fácil probar que, históricamente, los concilios han procedido de la siguiente manera:
Enseñanza de la verdad: exponiendo de manera positiva y sistemática la doctrina revelada, basándose en la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición.
Condena de los errores opuestos: denunciando las herejías o desviaciones doctrinales específicas.
Las condenas suelen formularse en cánones breves, que siguen al texto del Decreto o de la Constitución Dogmática, y concluyen con la fórmula de anatema (excomunión o separación de la comunión de la Iglesia para quien rechace la verdad dogmática definida).
Este método doctrinal se puede observar en ejemplos. Tomemos simplemente tres:
Concilio de Nicea (año 325): Frente a la herejía arriana, que negaba la divinidad de Jesucristo, enseñó la consustancialidad del Hijo con el Padre, plasmándolo en el Símbolo Niceno y condenando las opiniones opuestas.
Concilio de Trento (del 1545 al 1563): Como respuesta a la Reforma Protestante, desarrolló extensos Decretos reafirmando los Sacramentos y la doctrina de la Justificación y la Gracia, seguidos de cánones específicos que anatematizan los errores teológicos protestantes.
Concilio Vaticano I (1869-1870): Definió dogmáticamente la Infalibilidad Papal y la relación entre la Fe y la Razón, condenando el racionalismo, el fideísmo y el panteísmo en su Constitución Dei Filius, seguida de los cánones correspondientes.
+++
En la Declaración de la FSSPX falta la parte de la condena de los errores contrarios y el indicar en qué Documentos, Discursos, Alocuciones, etc. de los superiores de la iglesia conciliar se encuentran los mismos.
Como ejemplo, recordemos que el 9 de diciembre de 1983, Monseñor Marcel Lefebvre y Monseñor Antonio de Castro Mayer enviaron un Manifiesto Episcopal a Juan Pablo II con un Anexo o breve resumen de los principales errores de la eclesiología conciliar. Ellos mismos lo presentaron de este modo:
Nos permitirnos adjuntar a esta carta un anexo que contiene los principales errores que provocan esta situación trágica, y que, por otra parte, han sido ya condenados por Vuestros Predecesores.
La lista siguiente enuncia dichos errores, aunque no es exhaustiva:
1. Una concepción “latitudinarista” y ecuménica de la Iglesia, dividida en su fe; condenada particularmente por el Syllabus, Nº 18 (Dz 1718 – Ds 2918).
2. Un gobierno colegial y una orientación democrática de la Iglesia; condenados particularmente por el Concilio Vaticano I (Dz 1823 – Ds 3055).
3. Una falsa concepción de los derechos naturales del hombre, que aparece claramente en el documento sobre la Libertad Religiosa, condenada en particular, por Quanta cura (Pío IX) y por Libertas praestantissimum (León XIII).
4. Una concepción errónea del poder del Papa (Ds 3115).
5. La concepción protestante del santo Sacrificio de la Misa y de los Sacramentos, condenada por el Concilio de Trento, sesión 22.
6. Por último, en general, la libre difusión de las herejías, cuyo ejemplo más significativo ha sido la supresión del Santo Oficio.
Los documentos que contienen esos errores causan un malestar y desconcierto tanto más profundos cuanto más elevada es la fuente de donde provienen. Los sacerdotes y los fieles más conmovidos por esta situación son, por otra parte, los más adictos a la Iglesia, a la autoridad del Sucesor de Pedro y al Magisterio tradicional de la Iglesia.
Santidad, es urgente que desaparezca ese malestar, pues el rebaño se dispersa y las ovejas abandonadas siguen a los mercenarios. Os rogamos encarecidamente, para el bien de la fe católica y la salvación de las almas, que reafirméis las verdades contrarias a esos errores, verdades que han sido enseñadas durante veinte siglos por la Santa Iglesia.
Nos dirigimos a Vos con los sentimientos de san Pablo ante san Pedro, cuando san Pablo le reprochó que no seguía «la verdad del Evangelio» (Gal. 2, 11 14). El propósito de San Pablo no era sino proteger la fe de los fieles.
San Roberto Belarmino, al expresar a este propósito un principio de moral general, afirma que se debe resistir al Pontífice cuya acción sea nociva para la salvación de las almas (De Rom. Pont. lib. 2, c. 29).
Así pues, con el fin de acudir en ayuda de Vuestra Santidad, os dirigimos este clamor de alarma, aún con más vehemencia dados los errores, por no decir herejías, del nuevo Derecho Canónico, y por las ceremonias realizadas y los discursos pronunciados con motivo del 5º centenario del nacimiento de Lutero. Realmente está colmada la medida.
Y siguen los textos de esos seis puntos, señalando tanto los errores como las condenas de los mismos por los Documentos Pontificios.
De más está decir que dichos errores no sólo no han sido corregidos por la Roma apóstata, sino que, desde 1983, se han incrementado, rebalsando la medida que ya estaba colmada…
En breve publicaremos este Manifiesto Episcopal.
+++
Objeción:
No faltará quien objete que el simple sacerdote no tiene el poder ni está obligado a condenar los errores; que le basta con profesar la Fe mediante una Declaración o Acto de Fe.
Respuesta:
A lo largo de la historia, los fieles han desempeñado un papel fundamental denunciando errores doctrinales. Lejos de ser pasivos, comunidades enteras y creyentes individuales se han alzado en momentos críticos, como lo demuestran estos casos:
San Atanasio y la Crisis Arriana (Siglo IV): Durante los primeros siglos del cristianismo, gran parte del clero y los obispos cayeron en la herejía arriana. Fueron los fieles y monjes ortodoxos quienes, al principio, resistieron y denunciaron estos errores doctrinales, defendiendo la fe tradicional.
Todos los santos combatieron los errores de su tiempo, al menos aquellos que por su misión dentro de la Iglesia estaban especialmente comprometidos a librar esa lucha. Todos combatieron los errores y las desviaciones morales de su tiempo, atrayendo frecuentemente sobre sí muy graves penalidades, persecuciones, exilios, cárcel, muerte. Fueron, pues, mártires de Cristo, ya que dieron en el mundo y en la Iglesia «el testimonio de la verdad» con todas sus fuerzas: sin «guardar su vida» cautelosamente; sin tener a veces el apoyo de los demás Obispos; sin esperar la declaración de un Concilio –aunque ellos lo promovían cuando era preciso–; faltos en ocasiones del sostén del Sumo Pontífice.
Es cierto que, en la Iglesia Católica, la corrección de errores doctrinales por parte de los simples fieles no se realiza mediante procesos judiciales o condenas oficiales, ya que estas son exclusivas del Papa y los Obispos.
Sin embargo, los laicos participan en la defensa de la fe mediante la exposición pública de la verdad y la corrección fraterna.
Esta responsabilidad y derecho de los fieles se ejerce a través de varios mecanismos y principios teológicos.
El Canon 212 del nuevo Código de Derecho Canónico, de 1983, reconocido y utilizado por la Neo FSSPX, dice:
Los fieles cristianos tienen el derecho y, a menudo, el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia.
Santo Tomás, en su Suma Teológica, expresa:
II-II, q. 3, a. 2, ad 2: En caso de necesidad, cuando corre peligro la fe, están todos obligados a predicarla, sea para información, sea para confirmación de los fieles, sea para contener la audacia de los infieles.
II-II, q. 33, a. 3 y 4: Hay dos tipos de corrección. Una que es acto de caridad, cuyo objetivo principal es la corrección del delincuente con sencilla amonestación. Esta corrección incumbe a cualquiera, súbdito o superior, que tenga caridad. Hay, en cambio, otra corrección que es acto de justicia, y cuyo objetivo es el bien común. Este no se promociona solamente amonestando al culpable, sino también, muchas veces, castigándole, para que los demás, atemorizados, desistan del pecado. Esta corrección incumbe solamente a los prelados, los cuales, además de amonestar, deben también corregir castigando.
Hay que tener en cuenta, no obstante, que en el caso de que amenazare un peligro para la fe, los superiores deberían ser reprendidos incluso públicamente por sus súbditos. Por eso San Pablo, siendo súbdito de San Pedro, le reprendió en público a causa del peligro inminente de escándalo en la fe.
El Padre Pagliarani es el Superior General de una Institución que pretende representar la defensa de la Fe… Además, Monseñor de Galarreta y Monseñor Fellay ¿no son Obispos?
Recordemos la Carta Abierta de todos los Superiores de la Fraternidad al Cardenal Gantin, en julio de 1988: En cuanto a nosotros, estamos en plena comunión con todos los Papas y todos los Obispos que han precedido el Concilio Vaticano II, celebrando exactamente la Misa que ellos codificaron y celebraron, enseñando al Catecismo que ellos compusieron, oponiéndonos contra los errores que ellos condenaron muchas veces en sus encíclicas y cartas pastorales … Jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís.
Una vez más, en los últimos 25 años, la Neo Fraternidad Sacerdotal San Pío X está en falta.
Quien tiene ojos para ver, que vea.
Quien tiene oídos para oír, que oiga.
Quien tiene inteligencia para juzgar, juzgue.
Quien tiene voluntad para actuar, que actúe.
jueves, 4 de junio de 2026
SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI (Catena Aurea)
"Porque mi carne verdaderamente es comida: y mi sangre verdaderamente es bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así también el que me come, él mismo vivirá en mí. Este es el pan que descendió del cielo. No como el maná que comieron vuestros padres, y murieron. Quien come este pan, vivirá eternamente". Esto dijo en la Sinagoga, enseñando en Cafarnaúm. San Juan 6, 56-60
San Agustín
Como los hombres desean conseguir mediante la comida y bebida saciar para siempre su hambre y su sed, esto en realidad no lo satisface nada sino esta comida y esta bebida, que hace inmortales e incorruptibles a aquéllos que la reciben; esto es, a la misma sociedad de los santos, en donde se encontrará la paz y unidad plena y perfecta. Por lo tanto, nuestro Señor recomendó su cuerpo y su sangre como cosas que se reducen y refieren a cierta unidad, porque de muchos granos se forma otro cuerpo (esto es, el pan), que es un solo todo y lo mismo sucede respecto del vino, que se forma por la reunión de muchos racimos. Después manifiesta en qué consiste comer su cuerpo y beber su sangre, diciendo: "El que come mi carne, etc., permanece en mí y yo en él". Esto es, pues, comer aquella comida y beber aquella bebida, a saber: permanecer en Cristo y tener a Cristo permaneciendo en sí. Y por esto el que no permanece en Cristo y aquél en quien Cristo no permanece, sin duda alguna ni come su carne ni bebe su sangre, sino que, por el contrario, come y bebe sacramento de tan gran valía para su condenación.
Y cenando ellos tomó Jesús el pan, y lo bendijo, y lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: "tomad y comed; éste es mi cuerpo". San Mateo 26, 26
San Jerónimo
Después de haber cumplido la Pascua figurativa y comido el cordero con sus discípulos, pasa el Señor a la institución del sacramento de la verdadera Pascua. Y a la manera como Melquisedec, sacerdote del supremo Dios, había ofrecido pan y vino como figura, así también para presentar la realidad de su cuerpo y sangre, dice: "Y cenando ellos tomó Jesús el pan", etc.
San Ambrosio
Este pan, antes de las palabras de la consagración es pan común, pero cuando se le consagra, el pan se convierte en carne de Cristo. Por lo tanto la consagración, ¿en qué palabras consiste y en qué oraciones sino en las de Jesús nuestro Dios? Por lo tanto, si hay tanta fuerza en su palabra que empieza a ser lo que antes no era, ¿con cuánta más facilidad debe suceder que existan aquellas cosas que antes eran transformadas en otras sustancias? Si su palabra produjo cosas admirables, ¿no las producirá en los misterios espirituales? Luego, el pan se transforma en el cuerpo de Jesucristo y el vino en su sangre, por medio de la palabra divina. Se pregunta ¿cómo?; de este modo: no se engendra un hombre sino por medio de la unión de un hombre y de una mujer: pero porque quiso el Señor, Jesucristo nació de la Virgen por obra del Espíritu Santo.
martes, 2 de junio de 2026
martes, 26 de mayo de 2026
viernes, 15 de mayo de 2026
LA VERDAD: PADRE CASTELANI
“Sólo en la verdad se puede fundamentar una verdadera grandeza; sólo diciéndola se puede caminar a ella. Hoy día estamos tan sumergidos en mentiras que el amor a la verdad representa una especie de martirio, y conduce al martirio real cuando se vuelve verdadera pasión; y la verdad se vuelve pasión en todos aquellos que se abren al espíritu de Dios”.
martes, 12 de mayo de 2026
SAN IGNACIO DE LOYOLA NOS ACONSEJA SER INDIFERENTES AL MUNDO
San Ignacio de Loyola: “El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma; y las otras cosas sobre la faz de la tierra son creadas para el hombre y para que le ayuden a conseguir el fin para el que es creado. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar de ellas cuanto le ayuden para su fin, y tanto debe privarse de ellas cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas creadas, en todo lo que cae bajo la libre determinación de nuestra libertad y no le está prohibido; en tal manera que no queramos, de nuestra parte, más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y así en todo lo demás, solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce al fin para el que hemos sido creados”.
miércoles, 6 de mayo de 2026
EVITAR MALAS COMPAÑIAS
Judas esta con la turba despues de besarle, cuando preguntó Jesús ¿a quien buscan? Y cayeron por tierra. (Tambien Judas cayó junto con ellos). Quiso el evangelista advertir sobre la necesidad de ser cuidadoso y prudente en la compañía y amigos que uno mantiene: si se anda con gente miserable se corre el riesgo de caer junto con ellos. Si alguien pone estupidamente su suerte junto con quienes van a un naufragio seguro, rara vez sucederá que se salve el solo nadando a tierra firme, mientras los demás se ahogan en el mar.
Santo Tomas Moro
UN DIA SAN FELIPE NERI
"Un joven desenfrenado se presentó a San Felipe Neri para confesarse; el Santo lo recibió con mucha bondad y habiéndole oído le dijo con la mayor dulzura: "Yo no exigiré mucho de vos ; tan solo os encargo que digáis siete veces cada día la Salve Regina y beséis otras tantas veces la tierra diciendo: "puede suceder que mañana yo muera". Lo prometió y cumplió su palabra, y después de haber vivido cristiana mente 14 años murió en olor de santidad". ( Del libro Año Feliz)
miércoles, 29 de abril de 2026
RESPECTO A LA PROXIMA CONSAGRACION DE OBISPOS EN LA FSSPX
Con respecto a las consagración de obispos de la FSSPX del 1 de Julio hay que recordar lo siguiente:
No se necesitan mas obispos, hay muchos validos en el mundo. Se requieren católicos que quieran ser santos y defiendan los intereses de Dios y de la Iglesia. La FSSPX durante años ha vivido en comunión con Roma Apóstata, despues de negociar la Fe y aceptar herejías. Ahora en apariencia estan desobedeciendo a Roma, pero en ese panteón de religiones cada grupo esta haciendo su voluntad. La FSSPX si antes no repara el escándalo mayusculo de sospecha de herejía por su doctrina liberal de compromiso con la nueva religión por cooperación al mal, es inutil aparentar ser catolicos y esperar algo bueno de ellos.
Dios puede darnos y sacar obispos de las piedras cuando El así lo quiera.
viernes, 3 de abril de 2026
viernes, 27 de marzo de 2026
MEDITACION EN HONOR A LOS SIETE DOLORES DE LA MADRE DE DIOS
PRIMER DOLOR
La aflicción que causó a su tierno corazón la profecía del anciano Simeón (avemaría)
martes, 24 de marzo de 2026
MEDITACIONES: El misterio de la Encarnación del Hijo de Dios
jueves, 19 de marzo de 2026
SAN JOSÉ PATRONO DE LA IGLESIA CATOLICA (Santa Teresa de Jesús)
San José está declarado patrono y protector de la Iglesia Universal. La Orden del Carmen le venera como protector especial. Nadie ha hablado tan elocuentemente del valimiento de San José ante el Señor como Santa Teresa. Dice la Santa Madre: "Tomé por abogado y señor al glorioso San José, y encomendéme mucho a él; vi claro que así de esta necesidad, como de otros mayores de honra y pérdida de alma, este Padre y señor mío me sacó con más bien que lo que yo sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer una necesidad, de este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas; y quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenía nombre de Padre, siendo ayo, le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide.
Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea más aprovechada en la virtud, porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan. Paréceme ha algunos años que cada año en su día le pido una cosa y siempre la veo cumplida; si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío...
Sólo pido por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción, en especial, personas de oración siempre le habían de ser aficionadas".
HIMNO A SAN JOSE
Himno a san José.
De María digno esposo,
De Jesús padre querido;
De virtud modelo hermoso
Para el justo y elegido!
¡José! rindiéndoos honor,
Vuestra virtud sea mi guía;
Y siempre vea en mi alredor
A Jesucristo y María.
Dios, a quien la tierra adora,
Os miró con sumisión;
Y Vos en el cielo ahora
Mandáis en su corazón.
Jesús, a Vos se abandona,
Sed también mi conductor;
Y pues María es mi patrona,
Sed mi padre y mi tutor.
De niño el trabajo duro
Jesús con Vos dividió;
A su ejemplo, halle seguro,
En el mío, refugio yo.
A vuestra muerte María
Con Jesucristo asistió ;
Haced que al llegar la mía
En sus brazos muera yo
viernes, 13 de marzo de 2026
DEFENDER A LA SANTA MADRE IGLESIA: MONS. MARCEL LEFEBVRE
viernes, 6 de marzo de 2026
EL PURGATORIO (RELACIONES Y DOCUMENTOS HISTÓRICOS ACERCA DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO) 4a
P. — Nuestra hermana N. desearía saber si usted ha visto en el purgatorio a su padre y a su madre.
R. — No sé; yo misma he dejado allí muchos parientes y no lo sabía; el ángel me lo ha dicho después en la tierra.
P. — ¿Usted conoce a mis hermanas? ¿Ha visto usted algunas veces a nuestra Madre desde que está en el mundo?
R. — Si, las conozco a todas y veo cuanto pasa en la casa; lo mismo sucede a todas las ánimas del purgatorio; ven lo que acaece en la tierra a menos que por permisión divina estén privadas de ello.
Vamos, hermana, hasta mañana.
Aquella cita, que nunca me había dado anteriormente, me sorprendió. Lo dije a nuestra venerada Madre, que ansiaba por el siguiente día para saber de qué se trataba.
Esta buena Madre me dijo: «Como usted veló anoche, es preciso que se vaya a acostar antes que toquen el gran silencio; entonces podrá ir a preguntarle qué es lo que tiene qué decirle».
No dejé de hacerlo así: pero su primera palabra fue: Hasta mañana, acuéstese tranquila.
Al siguiente día me le acerqué diciendo: —Buenos días, hermana; ayer me dió usted una cita para hoy, lo que me ha hecho pensar que tenía algo que decirme.
—No, hermana, lo único que quise decirle fue que como había estado en vela, no quería importunarla esta noche.
En efecto toda la noche la pasé muy tranquila.
P. —Como usted no le ha hablado a N. N. sino de N. B., ella está muy angustiada por sus demás parientes, imaginándose que pueden haberse condenado.
R. —No lo sé; pero si le interesa tanto, se lo preguntaré al ángel bueno.
P. —¿La han aliviado algo las oraciones y comuniones de ayer y hoy?
R. —El ángel respondió: «Sí, poca cosa le falta, tres o cuatro intenciones de la santa comunión y después espero que será pronto libertada».
P. —Hermana, ayer me ofreció usted preguntarle algo por N. N. al ángel de su guarda.
Volteóse la hermana como dirigiéndose a alguien y entonces oí la voz del ángel que me dijo:
«Dígale a su Madre que N. N. está en el cielo hace tiempo, y X. desde la Semana Santa; una de sus hijas ha pedido mucho por él».
Yo le repliqué: «Pero ella tiene muchos otros parientes que le interesan: tíos, tías...».
El Ángel me respondió: «En cuanto a N. N. está en el purgatorio; su tía la Hermana X está en el cielo; sin embargo, no fue tan pronto como se creyó, porque aquí las colocan en el cielo muy pronto. Pidan porque ustedes tienen en el purgatorio varias de sus hermanas que estaban mucho antes que la buena hermana María Sofía».
Le pregunté al ángel si mis dos hermanas estaban en el purgatorio y me respondió: «Las dos están en el cielo. Su hermana María no estuvo sino siete semanas en el purgatorio porque el buen Dios aceptó las oraciones y las misas que le mandó decir su hermana Elisa, como también el sacrificio generoso que hizo de su vida. Usted también tiene en el cielo a su sobrina María. Esa niña estuvo diez y siete días en el purgatorio, y eso por no haber pedido con bastante instancia los últimos sacramentos».
P. —¿Hermana, le dije a mi hermana María Sofía, usted recibió la aplicación de las oraciones y comuniones que le ofrecimos esta mañana?
Volvió a tomar el ángel la palabra y dijo: «Si, ya ella no se quema; sólo padece por el deseo de ver a Dios; pero le faltan aún algunas oraciones para alcanzar su completa libertad. Dele las gracias a su Madre y a sus hermanas por las oraciones que han hecho por esta alma.
Ella también les da las gracias; pero usted a su vez le debe alguna gratitud, pues no dejará de haber observado que está mejor de los ojos desde que pide por ella.
Me volví hacia mi hermana María Sofía y le dije: «¿Hermana, tendría usted la bondad de decirme qué es lo que debo hacer para aprovechar el tiempo?».
R. — Practique bien su regla y sus constituciones. Le recomiendo en particular la obediencia pronta y sencilla, la humildad, la mortificación; purifique bien su intención sobre todo por la mañana al levantarse, pues de ese primer momento depende todo el día; prepare bien su punto de oración, pues en este santo ejercicio es donde el demonio trata por lo menos de hacerle perder el tiempo. Y al responderle yo que muchas veces estaba tan cansada que tenía que sentarme, me dijo: «No son las rodillas las que quiere el buen Dios, sino el corazón y la voluntad.»
— En cuanto a la Misa, prosiguió, póngase al empezar bajo la protección de la Santísima Virgen; pídale que le haga comprender la grandeza y el valor inapreciable del santo sacrificio de la Misa, y de las gracias innumerables que puede alcanzar para usted misma y para las demás. ¡Ah si usted pudiese comprender el valor de una sola misa sobre el corazón de Dios, y los bienes que podría conseguir por ese divino sacrificio, si siquiera se molestase en pedir ese conocimiento! Lo que le va a ofrecer al Padre celestial es la sangre de Jesucristo: con esa sangre preciosa puede pagar todas sus deudas, satisfacer su justicia por usted y por sus prójimos, convertir a los pecadores, salvar las almas, abrir las cárceles del purgatorio a sus parientes, a sus amigos y a tantas pobres almas que gimen lejos de Dios y reclaman el socorro de su caridad! ¡Usted puede glorificar a Dios más por esa sola acción que por las penitencias más austeras y los actos de virtudes más heroicos. Usted puede adoptar, o adopte el espíritu del Director. (No recuerdo bien su expresión).
— En el Ofertorio ofrézcase a Dios por manos del sacerdote; pídale que le cambie sus inclinaciones y su corazón, que la haga amar la virtud, sobre todo, la de la humildad. Dígale que usted quiere que todo en usted le sea sacrificado. Pídale al Señor que reciba la ofrenda de todos sus pensamientos, de todos sus afectos, de todo su ser.
— En la Consagración, represéntese estar a los pies de la Cruz de Nuestro Señor, y que la sangre de Jesús penetre en su alma gota a gota; este es el momento más precioso para alcanzar gracias del buen Dios. Aunque una alma estuviera en pecado mortal, podría salir de allí justificada. Pídale en ese momento al Señor por las ánimas del Purgatorio, para que su sangre apague todas las llamas, pues entonces Jesús no rehúsa nada.
— En la Comunión, únase a las disposiciones de la Santísima Virgen; pídale que le preste su corazón y reciba en él a Jesús, lo adore, ame y glorifique por usted. No deje nunca en sus comuniones de hacer una intención por las ánimas; acuérdese que Nuestro Señor mismo quiere que ruegue por su libertad, y que nada le negará a usted su padre, pidiéndole en su nombre.—Como durante todo el día se están celebrando misas, hará bien en unirse a ellas. Haga con sencillez sus oraciones, porque el escrúpulo es un gran mal. Evite apresurarse en lo que deba hacer, y nunca deje las comuniones por su culpa; no puede comprender cuánto pierde en omitirlas: haga a menudo la comunión espiritual. Aplíquese también a la caridad para el prójimo; usted no lo critica abiertamente, pero a veces, por excusarse, lo deja aparecer culpable. También debe respetar más el gran silencio; el otro día faltó con una de las alumnas.
— Pero lo que le dije fué por caridad, para hacerle un servicio —Es verdad, me dijo: pero sin embargo, usted dijo muchas palabras inútiles que ha podido evitar Dígale a su Madre que pediré mucho por ella cuando esté en el purgatorio; porque no se haga ilusiones, mi buena hermana, muy pocas personas van derecho al cielo.
Trabajando un día en nuestra celda y rezando al mismo tiempo el rosario de Ánimas, se me acercó mi hermana María Sofia y me dijo que rezara siempre ese rosario, porque le era muy agradable a Dios, y aliviaba prontamente a las ánimas. Me pareció que ella lo rezaba conmigo.
P. —Puedo esperar, hermana, que usted me cumplirá su palabra, y que tendrá la bondad de avisarme cuando se vaya para el cielo?
R. —Si, estese tranquila: no me iré sin avisárselo, y si no temiese que eso la perjudique le pediría al ángel el favor de que lo viese.
Le pregunté por qué motivo creía perjudicarme. Me respondió que era por temor de que con eso me envaneciera. Le di las gracias, manifestándole que si era así prefería verme privada de tan gran favor.
Después me dijo en dos diversas ocasiones: «Le prometo hacer todo lo posible para alcanzar del buen Dios la gracia de que pueda ver a su mamá cuando se vaya para el cielo.» Eso me lo repitió el 25 de mayo, víspera de Pentecostés, día de su entrada al cielo. Eran las dos y media de la tarde. Yo no quería separarme de ella; pero a pesar de mis deseos, no pude volver a su lado hasta las cinco menos cuarto.
Al presentarme me dijo: «Se ha hecho esperar. Ansiaba porque viniese.... Vamos, hermana, ¡me voy!... Le doy las gracias por todo lo que ha hecho por mi; manifiéstale también mi gratitud a la Madre y a todas las hermanas».
El temor de que se fuese sin haberle podido dar un recado que me habían encomendado poco antes, me hizo interrumpirla: «Oh, hermana, le dije emocionada, mi hermana María Adelaida me ha suplicado le pregunte si sus hermanos y hermanas están en el purgatorio.»
Tomó la palabra el ángel y dijo con voz de contento y felicidad: «No sólo a ella, sino a todas las hermanas dígales que se tranquilicen, que por ese respecto son muy felices; pues aquellos de sus parientes que no están en el cielo, van ya en camino. Al buen Dios le ha sido muy agradable la educación cristiana que dieron a sus hijas, y también el sacrificio que de ellas hicieron consagrándolas a Él. Ahora, le doy las gracias por todo lo que ha hecho por esta alma. Déle también las gracias a la Madre y a todas las hermanas y estén seguras de que ella no las olvidará en el Cielo, como tampoco a los seres queridos que tienen en el Purgatorio. Y usted, hermana, aplíquese a la humildad, a la obediencia y a la caridad; sea muy fiel a su regla, y después no tema nada.»
La hermana María Sofía tomó la palabra y me dijo: «Adiós, hermana, me voy.»
Me impresionó tanto con estas palabras que al punto caí de rodillas.
Volvió a tomar la palabra el ángel y me dijo: «crea, hermana que no le será ingrata!»...
Fué tan fuerte la impresión de todo esto, que apenas ví la desaparición de la hermana; sólo pude observar algo blanco que se elevaba como un vuelo de pájaro.
Aquí terminó todo; después ni he visto, ni oido nada.
Siguen algunas preguntas que dirigió nuestra muy venerada Madre a la hermana Margarita María acerca del físico de la hermana María Sofía.
P. — ¿Es alta la hermana María Sofía?
R. — Si, Madre un poco más alta que yo.
P. — ¿Tiene la cara larga o redonda?
R. — La tiene larga
P. — ¿Ojos grandes o pequeños?
R. — Grandes; el párpado se le ve con una gran arruga.
P. — ¿Cómo tiene la nariz?
R. — Bastante larga y esponjada.
P. — ¿Tiene mucho cabello?
R. — No; lo tiene largo y claro.
P. — ¿Tiene finos los labios?
R. — No; los tiene gruesos.
P. — ¿Cómo tiene las uñas?
R. — Parecen uñas encajadas; no las tiene lisas como nosotras; se le ven como rayadas y algo volteadas. Tiene las manos rojizas y mal formadas; al principio, cuando se me apareció, me causaba miedo.
P. — ¿Cómo tiene la punta de los dedos?
R. — Gruesas.
P. — ¿Es ancha de hombros, de pecho levantado?
R. — No, por el contrario, muy estrecha de hombros, y de pecho más hondo que yo.
P. — ¿Y su voz?
R.— Tiene buena palabra, pero la voz hueca; sus maneras parecen algo bruscas.
Según esta exposición, nuestra muy venerada Madre y todas mis hermanas de la comunidad que han conocido a la hermana María Sofía, aseguran que ese retrato está absolutamente conforme con el original.






















