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lunes, 31 de marzo de 2014

LA CRUZADA POR LA LIBERTAD RELIGIOSA EN MEXICO: La guerra cristera (Ultima parte)

 La guerra Cristera



LOS ARREGLOS a) Modus vivendi 

Este episodio de la guerra cristera es sin duda uno de los más difíciles de comprender, si humanamente se le considera o se le juzga, pues el entendimiento no alcanza a comprender cómo los que estaban a punto de vencer en el campo de batalla fueron vencidos en el terreno "diplomático o político".


Los famosos arreglos entre la Iglesia y el Estado se presentaron, ante los entendimientos de los soldados de Cristo Rey, como una terrible pero verídica pesadilla. No hay palabras para definir el terrible desconcierto que esta noticia causó en los ánimos sufridos, sencillos y simples de estos hombres valientes.


Aun para los que no estuvimos en ese tiempo, se nos presenta este episodio como un período muy enmarañado o complicado porque escasea la información sobre este tan complicado tema. Con todo, como nosotros no somos autoridad para afirmar si Roma se equivocó o no y si fue imprudente o no, tan sólo expondremos lo que, sobre este asunto tan espinoso, hemos encontrado.


Los Estados Unidos de América seguían minuciosamente los entredichos de Roma y los Cristeros y se valían de eso para unir dos extremos irreconciliables que se suscitaron desde el principio de la guerra. ¿Cuáles eran estos extremos?     


Bravo Ugarte en su obra nos dice: "... Desde el comienzo de la lucha hubo dos posiciones irreductibles: La del Gobierno de la Casa Blanca que en absoluto no quería un cambio de régimen en México; y la del Gobierno Mexicano que en absoluto no quería la derogación de las leyes persecutorias. Si se quería arreglar la cuestión religiosa era del todo necesario buscar un camino intermedio que salvara los dos extremos y este camino intermedio era Roma”[1].


El P. Rafael Martínez del Campo afirmó que: "Después de haber juntado cuidadosamente información de ambas partes, acabó por exclamar delante de sus consejeros ’¡Tengo aquí este bloque de informes del lado de los combatientes y acá tengo otro de los que anhelan un arreglo y como se pueda! ¿A quiénes voy a dar la razón?’ Pero cuando en 1929 fue derrotado Escobar y dispersadas sus tropas, gracias a la ayuda militar de los Estados Unidos, a la Santa Sede le pareció ver con claridad la posibilidad de que, aun cuando triunfaran los católicos por las armas, la vecina nación del norte les anularía el triunfo de alguna manera. Este mismo pensamiento se sentía entre los combatientes que, debido al creciente desarrollo de sus actividades, tarde o temprano el Gobierno y los Estados Unidos acabarían por entrar en arreglos o transacciones. Así lo manifestó en una carta el General Gorostieta y también de la misma manera pensaba el General Degollado Guízar. Pero lo que más tarde sucederá hace ver que la Santa Sede no estuvo ni engañada ni ignorante. Además, en Roma impresionaba grandemente la división entre los prelados mexicanos; de manera que fue este el factor decisivo de la determinación de la Santa Sede"[2].


Por otro lado, M. Elizabeth Ann Rice aporta datos muy interesantes sobre la participación de los Estados Unidos en el conflicto religioso en México, para un arreglo, ya desde 1927. He aquí las palabras de M. Elizabeth: "Mr. Dwight W. Morrow, embajador de los Estados Unidos, que presentó sus credenciales ante el Presidente Plutarco Elías Calles el 29 de octubre de 1927, llevaba como instrucción esencial para su actuación extraoficial, el arreglo de la situación religiosa; de la que él mismo afirmaba, ya en diciembre de 1927, la necesidad de un pronto arreglo, por considerarlo no sólo como parte de la política oficial norteamericana; sino que mientras México no hiciera ningún arreglo o modus vivendi del problema religioso, había poca esperanza de llegar a soluciones permanentes en cualquier otro asunto, ya fuera doméstico o extranjero".


            Con este fin bien determinado, Morrow se entrevistó con el P. Burke, Secretario Ejecutivo de la N. C. W. C., sugiriéndole al Subsecretario Olds que el P. Burke fuera a hablar con Calles. De esta forma, Morrow concertó una primera entrevista entre el P. Burke y Calles, el 1º de febrero de 1928. En esta entrevista, el P. Burke le dijo a Calles que la Iglesia no aceptaba "condiciones que destruyeran su identidad" insistiéndole, además, en la ley del registro de los sacerdotes y el poder de los Estados para fijar el número de los que podían oficiar.            

Dos hechos muy importantes suceden en abril de 1928: una segunda entrevista del P. Burke y Montavon, del departamento legal de la N. C. W. C., en San Juan de Ulúa y la muerte de Monseñor de la Mora y del Arzobispo de México y Presidente del Comité Episcopal, siendo nombrado, en su lugar, monseñor Ruiz y Flores. Dado que monseñor Díaz y Barreto ocupaba la secretaría de dicho Comité Episcopal, los arreglos ante el gobierno quedaron en manos de ellos.


El 17 de mayo de 1928, monseñor Ruiz y Flores junto con el P. Burke y Montavon llegaron a Tacuba a la casa de Lewis B. McBride, agregado militar naval de los E. U. A., donde permanecieron como secuestrados sin hablar con nadie, hasta el 19 del mismo mes, poco antes de la entrevista con Calles. Tiempo que aprovechó muy bien Morrow para instruirlos en lo que debían de decir ante Calles. El resultado, según los representantes de Roma, fue "satisfactorio”.


Como se dará cuenta quien esto lea, ya son varios los nombres que se ven desfilar en estos dichosos arreglos. No se extrañe que, hasta la última entrevista, se sigan sumando nombres como el del señor Miguel Cruchaga, antiguo embajador chileno en Washington y entonces miembro de las comisiones de reclamación México-Alemania y México-España, el del P. Walsh de la Universidad de Georgetown, Agustín Legarreta y el ministro británico en el Vaticano, Henry Gotty Chilton y Sir Esmond Ovey, Ministro británico en México.    Uno se pregunta: ¿Hay algún representante de los soldados cristeros entre estos nombres?La respuesta es obvia: NO.  El 1º de diciembre de 1928, Emilio Portes Gil es nombrado Presidente interino de México y, hasta ese momento, nada habían adelantado los “arreglos”. Pero el mes de mayo, Portes Gil dijo: "Si el Arzobispo Ruiz deseara discutir conmigo el modo de asegurar la cooperación en un esfuerzo moral para el mejoramiento del pueblo mexicano, yo no tendré objeción para conferenciar con él acerca de la materia".


La primera entrevista de los Prelados y Portes Gil se tuvo el 12 de junio de 1929, después de los tejes y manejes de Morrow. En ella no se llegó a ningún acuerdo porque Portes Gil defendió a capa y espada la posición de Calles ante el P. Búnker, pero se dejó una puerta abierta para seguir negociando.

Como era de esperarse, la reacción de los soldados cristeros fue oponerse a todo arreglo sin la participación de alguna comitiva que los representara, según se desprende de la carta que el general Enrique Gorostieta enviara para esas fechas a los señores obispos: "No en verdad los obispos los que puedan con justicia ostentar esa representación. Si ellos hubieran vivido entre los fieles, si hubieran sentido en unión de sus compatriotas la constante amenaza de su muerte por sólo confesar su fe, si hubieran corrido, como buenos pastores, la suerte de sus ovejas, si siquiera hubieran adoptado una actitud firme, decidida y franca en cada caso, para estas fechas fueran en verdad dignísimos representantes de nuestro pueblo. Pero no fue así o porque no debió ser o porque no quisieron que así fuera. Ahora nos sera difícil, más bien imposible, que el Episcopado tome sin faltar a su deber una representación que no le corresponde, que nadie le confiere".


Esta carta jamás llegó a las manos de los señores obispos Ruiz y Flores y Pascual Díaz y Barreto, quienes tuvieron su última entrevista con Portes Gil el 21 de Junio de 1929.


Roma acudió, representada por estos señores obispos, con los siguientes puntos a tratar en esa reunión:


            "1. El Santo Padre está muy dispuesto a una solución pacífica y laica. 2. Amnistía completa para Obispos, sacerdotes y fieles. 3. Devolución de propiedades de la Iglesia, de Obispos y casas de sacerdotes y seminarios. 4. Relaciones sin restriccciones entre el Vaticano y la Iglesia mexicana. Unicamente con estas condiciones podrá usted ultimar, si lo piensa decoroso ante Dios".


            Se firmaron los acuerdos, acuerdos que nunca vio el pueblo católico, terminándose esta fase de la controversia religiosa. Portes Gil, vagamente anunció que: "Se ofrecería amnistía a los rebeldes católicos armados que se rendirán y entregaran las armas...; lo mismo que los individuos encarcelados por faltas contra las leyes religiosas", dando instrucciones al Subsecretario de Gobernación para facilitar el regreso del clero a las iglesias, lo más pronto posible. Volvemos a insistir: todo lo ordenado por Portes Gil sólo fue de palabra y las palabras se las lleva el viento, como se demostró después. b) Modus moriendi             Éste es uno de los capítulos más tristes de la guerra cristera que, si se mira desde el punto de vista humano, no tiene explicación. Si Dios permitió esto, Él sabe por qué.


            Portes Gil no cumplió con lo pactado en los arreglos, pues no bien los cristeros entregaron las armas y recibieron el famoso  "salvoconducto", empezó la más horrible persecución. En la misma, murieron los jefes cristeros durante los primeros meses. La persecución duró cerca de diez años. El número de muertos fue mayor que durante los tres años de batalla.


            La situación entre la Iglesia y los cristeros se complicó demasiado. Esto lo habían previsto algunos obispos como Monseñor de la Mora y Monseñor Orozco y Jiménez, quienes dijeron: 

"Un desengaño sería de terribles consecuencias para la Iglesia: a) porque el pueblo perdería la confianza en sus pastores que lo guían a los cuales hasta ahora se ha mostrado siempre sumiso y obediente; b) porque perdería el animo para seguir luchando, al ver que, al obtener el triunfo, éste se le escapaba, haciendo vanos todos sus sacrificios. Tal es el sentir de la parte más sana de nuestro pueblo; c) porque difícilmente podrá contarse más adelante con la cooperación de ese mismo pueblo, para las obras sociales y de todo orden que en adelante se emprendieren". 

Cuanta razón tuvieron estos prelados pues se ve confirmada y más ampliada por Monseñor González Valencia, cuando Roma le pidió que describiera a situación religiosa en el año de 1932. Éstas son sus palabras y con ellas damos por terminado este modesto trabajo sobre "Roma y los Cristeros":
             "Juzgo que se ha perdido por completo entre los católicos mexicanos la tradicional estima de los obispos, más aun el simple respeto. Y esto no es de maravillar, si se atiende al cambio absoluto del dignísimo modo de obrar que tuvo el Episcopado al principio del conflicto para venir al actual modo de comportarse, que según todos parece totalmente opuesto al primero, no obstante las explicaciones dadas. Hace poco corrió impreso en la ciudad de México un opúsculo titulado se nos dijo, en el cual, con documentos de los obispos y de la Santa Sede, aparece lógicamente condenada la actual conducta. Peligra además la fama del Episcopado, por la penosa comparación que frecuentemente hacen los perseguidores y la no menos inexplicable severidad, para no decir más, hacia los sinceros defensores de la Iglesia católica; 2) Observo y aviso con gran dolor que las murmuraciones y quejas se extienden ya a la misma Santa Sede, fenómeno gravísimo y hasta ahora nuevo y desacostumbrado entre nosotros; 3) Confieso que no veo cómo no procedamos ilícitamente los obispos, cómo no sometemos totalmente la Iglesia al Estado... Por la inmensa bondad de Dios, todavía no me encuentro personalmente en estas angustias, porque las autoridades locales hasta ahora no han querido perseguir... Con gran reverencia y dolor, pero con gran persuasión, afirmo que no entiendo lo que está pasando en la Arquidiócesis de Michoacán, lo cual puede servir de ejemplo... no veo cómo puede hablarse de tolerancia y cómo no se trata de complicidad en cosas intrínsecamente malas... 4) Pero aunque no se tratara de cosas intrínsecamente malas, no veo, sin embargo, la utilidad del modo actual de proceder. El gobierno tiene pésima voluntad y quiere la ruina de la Iglesia; 5) Al menos, el escándalo entre el clero y el pueblo es grave y puede temerse con seriedad que sobrevenga un cisma o que muchos pierdan la fe". 





[1] BRAVO UGARTE: México Independiente. México 1959, pág. 430.
[2] Declaración hecha al autor del libro México Independiente.

viernes, 28 de marzo de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

LA MUERTE EN LA CRUZ



Es el suplicio de la cruz uno de los más espantosos que inventó el ingenio del hombre para vengar la justicia ultrajada. La palabra griega “stauros”, lo mismo que la latina “crux, significa un palo, estaca o poste plantado en tierra, el cual podía ser sustituído por un árbol. El uso que de él se hacía para castigar a los criminales era diferente.  En el Génesis dice José que dentro de tres días el Rey mandara quitarle la cabeza y colgar su cuerpo de un árbol para ser pasto de las aves (40-19), Josué hizo colgar de un  árbol al rey de Hai, dejándolo allí hasta la tarde (8-19). Lo mismo hizo con los cinco reyes después de darles muerte (10-26), y antes de él lo mismo hizo Moisés con los príncipes prevaricadores  de Baal-Fogor (Num. 25,4). Tal es la pena que establece el Deuteronomio para los reos de muerte.

Parece que fueron los fenicios los que agravaron esta pena, colgando vivos a los reos y dejándolos así  hasta que muriesen en medio de sus dolores y fuesen luego devorados  por las aves y las fieras. 

Durante el asedio de Tiro por Alejandro, este castigó con esta pena a 2000 tirios. Los griegos no la aplicaban sino en casos como ese; en cambio, la emplearon desde antiguo los romanos. Era el suplicio de los delitos que el derecho consideraba como mas graves: la sedición, el vandalismo, la piratería, la deslealtad de los siervos para con sus amos, la traición, etc. 
Los ciudadanos romanos estaban exentos de esta pena, y Cicerón pondera la crueldad de Verres en haberla aplicado en Sicilia a individuos que gozaban de ser ciudadanos romanos. 

En las provincias romanas se aplicaba esta pena con más frecuencia que en Roma, Flavio Josefo nos cuenta los millares de judíos que la sufrieron en las sediciones  que precedieron  a la guerra del 70 y durante esta guerra. En las ciudades, la salida de estas aparecían cubiertas de postes derechos preparados para la ocurrencia de la crucifixión. Así la vista de los condenados debía ser escarmiento a los demás. 

Cuando uno era condenado a este suplicio, empezaban por administrarle la pena dura de la flagelación, que a Jesús Pilato, porque ya antes de la sentencia se la había mandado dar para calmar la furia de los judíos (Luc. 23,22). Luego de azotado, le cargaban el travesaño de la cruz sobre los hombros y, dándole más azotes, entre la algarabía de las turbas, que se gozaban de estos espectáculos, era conducido el reo al lugar del suplicio, precedidos del heraldo que llevaba con el nombre del reo y el delito por el cual había sido condenado.

 De aquí que toma Jesús la imagen de tomar la cruz y seguirle (Mat. 10,38), llegado allí, se le desnudaba, dejando sus vestidos a los cuatro soldados encargados de la ejecución. El poste, clavado en tierra, tenía en la parte baja el subpedaneum, un taco de madera  que servía de apoyo a los pies. A media altura otro, sobre el cual el reo venía a quedar a horcajadas. Todo esto para ayudar a sostener el cuerpo del pobre reo, a quien la gravedad inclinaría hacia el suelo. 

Los textos históricos de que disponemos no están claros sobre el modo como los soldados levantaban en alto al reo para clavarle con cuatro gruesos clavos, dos en las manos y dos en los pies. Sobre la cabeza colocaban el cartel con el nombre del reo y la causa de su condenación. Parece que entre los judíos, que no gustaban tanto del desnudo como los griegos y romanos, se consentía cubrir con un paño las partes naturales. Así mismo se administraba al condenado una bebida de vino con mirra, a modo de anestésico, para que no sintiera tanto los dolores. De este modo, enclavado en la cruz, quedaba el pobre reo, guardado por los soldados hasta que moría, y su agonía podía prolongarse varios días. Por eso Pilatos se admiro de que Jesús hubiera muerto tan pronto. 

Ya muerto, era abandonado en la cruz para que las fieras y las aves de rapiña lo consumiesen, a no ser que el juez hubiera concedido a la familia o amigos del reo para que le diesen sepultura. Cuando por algún motivo se quería que los reos acabasen más pronto., se les quebraban las piernas, con lo que se desangraban en seguida y acababan su triste vida. También esto debía ser usual en Judea, a causa del precepto del Deuteronomio (21,23)

Era este suplicio no solo terrible por los dolores y la duración, sino también sumamente afrentoso, ya que no se aplicaba sino a los grandes criminales y a las personas de baja condición. Por lo cual San Pablo que conocía bien esto, dice de Jesús que “se humilló, hecho obediente, hasta la muerte, y muerte de Cruz”. (Phil. 2,8) Y en la epístola a los Hebreos se dice que “soportó la cruz, sin hacer caso de la ignominia” (12,2) De aquí nació el juicio que judíos y gentiles formaban del Evangelio, que les ofrecía como objeto de fé y de adoración un Dios crucificado. Era esto para los griegos una locura, y un escándalo para los judíos ((1 Cor. 1,23) San Pablo dice a los judaizantes que se aferraban  a la circuncisión y a la ley para tener que soportar el escándalo de la cruz de Cristo (Gal.5,11; c.12).

 Este escándalo debía ser también el que inclinaba a muchos herejes al docetismo y a decir que la crucifixión había sido solo aparente,  o que Simón de Cirene había ocupado en la cruz el lugar de Jesús.

Santo Tomas tenía especial devoción por la pasión de Jesucristo, y el Señor le había concedido una inteligencia grande de sus misterios, que él gustaba de explicar, sea al pueblo en sus sermones,  sea a los doctos en sus comentarios del Nuevo Testamento, he aquí sus propias palabras sobre el tema que estamos tratando:

“Por muchos motivos fue convenientísimo que Cristo padeciera muerte de cruz;
Primero, para ejemplo de virtud, pues dice San Agustín. “La sabiduría de Dios tomó la naturaleza humana para ejemplo de vida recta. Pertenece a esta recta vida el no temer  a lo que no es de temer. Hay hombres que, si bien no temen la muerte, pero se espantan ante cierto género de muerte. Pues, para que ningún género de muerte infundiera temor a los hombre que llevaban una vida buena la muerte de cruz de aquel Hombre, pues nada había entre todos los géneros de muerte mas execrable y horrendo  que este género de muerte”.

Segundo porque este género de muerte era el más conveniente para satisfacer  por el pecado del primer hombre, que consintió en comer del fruto prohibido por el mandato de Dios. Por esto fue conveniente que Cristo, para satisfacer por aquel pecado, tolerase ser clavado en el madero, según las palabras del Salmo: “Lo que no arrebate lo tuve que pagar”. Por donde dice San Agustín en un sermón de la pasión: “Despreció Adán el precepto tomando la fruta del árbol, pero cuanto Adán perdió, Cristo lo encontró en la Cruz”.

Tercero, porque al decir de San Crisóstomo, “en un alto madero padeció y no bajo un techo, para que el aire mismo fuera purificado. Pero la tierra recibía también semejante beneficio al ser purificada por la sangre que corría del costado”. Y sobre las palabras de San Juan: “Es preciso que sea levantado el Hijo del hombre”. Dice: “Al oír ser levantado, entiende ser colgado en alto, para que santificase el aire quien había santificado la tierra caminando por ella”.

Cuarto, porque muriendo en la cruz nos prepara la subida al cielo, según dice San Crisóstomo. Porque esto dice el mismo Salvador: “Si yo fuese levantado de la tierra, todo lo atraeré a mi”.

Quinto, porque así convenía a la universal salvación de todo el mundo. Por donde San Gregorio dice que “la figura de la cruz desde un centro único irradia a los cuatro extremos, significando la virtud y la providencia  de Aquel que en ella pendía de la cruz, extendida las manos, para atraer con la una al pueblo de la ley antigua y con la otra a los gentiles”.

Sexto, porque con este género de muerte se designan diversas virtudes. Y así dice San Agustín: “No en vano eligió tal género de muerte, para mostrarse, como dice el Apóstol, maestro de la latitud, y de la altura, y de la longitud, y de la profundidad. Pues la latitud, en aquel patíbulo, es el travesaño que se fija en la parte superior, y significa las buenas obras porque en él se extienden las manos. La longitud, en aquel trozo que se prolonga hasta la tierra, y en ella esta, en cierto modo, firme, es decir, persiste, persevera lo que se atribuye  a la longanimidad. La alteza se halla en aquella parte que desde el centro se prolonga hacia arriba, hacia la cabeza del crucificado, y significa la suprema expectación de los que viven en la esperanza. Aquella parte que se oculta bajo la tierra y esta fija en ella, de donde todo lo demás se levanta, significa la profundidad de la gracia gratuita”. Y como dice San Agustín: “el madero en el que están fijos los miembros del paciente es también la cátedra del maestro que enseña”.

Séptimo, porque este género de muerte responde a muchas figuras. Pues como dice San Agustín, del diluvio de muchas aguas libró el arca lignea al género humano; al retirarse de Egipto el pueblo de Dios, dividió Moisés con la vara el mar y, echando por tierra el poder del Faraón, rescató al pueblo de Dios; el mismo Moisés echo un leño en el agua y de amarga la volvió dulce; con la vara de madera hizo brotar de la roca espiritual la onda saludable; y para que Amelec fuera vencido, Moisés extendió las manos enfrente de la vara; y la ley de Dios es depositada en un arca de madera, para que por todas estas figuras, como por ciertos grados, vengamos al madero de la cruz.

jueves, 27 de marzo de 2014

¿PAULO VI BEATO?




LOS ACONTECIMIENTOS MUNDIALES A LA LUZ DE LOS SECRETOS DE LA SALETTE Y DE FATIMA (2a)

LOS ACONTECIMIENTOS MUNDIALES A LA LUZ DE LOS SECRETOS DE LA SALETTE Y DE FATIMA



Con la dinastía Romanov, en especial con Pedro el Grande quien recorrió Europa, con las nuevas ideas que adquirió en su recorrido quiso imponerlas a rajatabla en Rusia, es aquí donde el estado y la Iglesia ortodoxa se separan, pero también se debe admitir que algunas mejoras ayudaron al progreso de la nación. 

Pedro el grande muere en año 1725 dejando abierto el camino a Europa y costumbres europeas que solo la élite o las personas de alta sociedad las  siguieron, el pueblo ruso continuó sus tradiciones ortodoxas y estas se arraigaron aun más.

Pero la religión permaneció bajo la mirada de la bienaventurada virgen María que desde  su consolidación como nación quien, a pesar de sus desventuras, siguió profesando UNA TIERNA DEVOCION A LA REINA DE TODO LO CREADO, Alexis Kumiakov nacido pocos años después de Pedro II nos vuelve a recordar los valores de la nacionalidad rusa y el papel importantísimo que tiene la santísima virgen María dentro de este concepto de nacionalidad: 

“En el pasado esta la inmensidad de la llanura rusa iluminada por  las cúpulas doradas de las Iglesias brillando al sol, recorrida por los servidores del Señor, los fieles que oran, numerosos como la hierba de las estepas la arena en los mares; esta Kiev, CUNA DE LA GLORIA RUSA, con el dnieper, BAUTISTERIO PURO DE RUSIA, con las grutas, tumbas de los santos, cuya SOMBRA SILENCIOSA ES MAS BELLA QUE LOS PALACIOS DE LOS REYES. Está Moscú con sus catedrales, con los maitines de pascua en el Kremlin. Hay un pensamiento ruso que inspira al agricultor en su izba y al eremita en su skita. Esta la fuente oculta en el seno de Rusia apacible, límpida, secreta, pero poderosa, inagotable como el misterio de la vida, reflejando en su espejo todo el azul celeste del cielo, y cuyas ondas apagaran la sed espiritual de los pueblos y fecundaran al mundo iluminado por los rayos del amor, de la santidad y de la paz”.

Hay por lo tanto en Rusia: una tierra rusa, una historia rusa, un ideal ruso; y este ideal no está en la grandeza material:

“De toda esta fuerza, de toda esta gloria,
De todo este polvo, no te enorgullezcas…
Todo espíritu de orgullo es estéril,
El oro es engañoso, el acero se quiebra:
Lo que es sólido, es el mundo luminoso de la santidad;
Lo que es fuerte, es la mano de los que oran”.

Y he aquí que, porque eres humilde,
Porque con simplicidad de niño,
Oculta en el silencio del corazón,
Has acogido la voz del Todopoderoso,
El te ha hecho oír su llamado;
Te ha dado la espléndida misión
De guardar para la humanidad la herencia,
De los sublimes sacrificios y de las acciones puras;
De guardar la santa fraternidad de los pueblos,
La copa vivificante del amor,
Y la riqueza de una ardiente fe”.

Quiero ceñirme  a lo esencial y dejo de lado otros aspectos negativos de dicha nación por no formar parte de la trayectoria y objeto de nuestro ensayo,  pero por otro lado, no hay nación en donde no se encuentren aspectos o matices oscuros.   ¿Qué nación no tiene también su lado negativo? Todas tienen su pro y su contra unas más y otras menos, pero aun en ellas también algo de deleznable y cruel.

Ahondemos más sobre el aspecto mariano del pueblo ruso: Del 24 al 26 de mayo de 1858, en ocasión del centenario de las apariciones de Ntra. Señora de Lourdes, se realizó una peregrinación rusa a Lourdes. Los participantes acudieron de todas partes, sobre todo de Francia.

Después de dicha peregrinación, el arcipreste Alejandro Rehbinder, rector de las parroquias ortodoxas rusas de Biarritz y de Pau, y decano de las del sudoeste de Francia, escribe una carta a Mons. Théas, obispo de Tarbes y de Lourdes de la que extractamos el siguiente párrafo

“El recuerdo de ese lugar embalsamado por la presencia, invisible para nuestros ojos, pero cuán sensible para nuestras almas de la Santísima Madre de Dios, en esos minutos en los que hemos podido orar allí, no solo personalmente, sino representando la santa y desdichada Iglesia de Rusia, e incluso de toda la Santísima Iglesia ortodoxa católica de Oriente, permanecerá entre los recuerdos más caros de nuestra vida. En la gran cuestión que todos tenemos en el corazón, la de la reunión de las Iglesias, vuestra graciosa autorización ha tenido, monseñor, un cierto alcance indiscutible. Al menos en nuestros corazones, el tabique interior que nos separa de la Iglesia Romana, ha perdido una gran parte de su fuerza de contención. Desde el presente, estamos unidos en nuestra común veneración por la Santísima Madre de Dios, cuya presencia muy especial en vuestra santa ciudad, lo creo, lo confieso y lo siento. En el fondo aspiramos a lo mismo: la unidad de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, tal como Él mismo, el Señor Soberano la entiende”

Este testimonio nos sirve para establecer los límites de la presente exposición.
La devoción de María en Rusia pertenece al patrimonio común de todos los cristianos.

En segundo lugar, Rusia recibió el culto y la piedad mariana de la Iglesia Bizantina.

En tercer lugar, esa devoción tiene algunas notas propias.

Para justificar estas afirmaciones, basta con asomarse a la liturgia bizantina.
“Alégrate corona de los dogmas, tú has dado a luz al Hijo sin padre, ese Hijo divino nacido del Padre sin madre”

A la Paternidad del Padre en lo divino, corresponde la maternidad de la Teotokos en lo humano figura la maternidad divina de la Iglesia. Maternidad divina y Asunción forman los extremos de un arco luminoso, en el que los misterios marianos- y de la humanidad entera- se van entrelazando.
Los títulos que la liturgia bizantina da a María son como un resumen de esos misterios.
“primicia del Reino” “Puerta del Cielo”  “Cielo” “Templo de la Divinidad” “la que borra los lindes del pecado.”

“Ella es el doma vivo, la verdad sobre la criatura realizada. La asunción cierra las puertas de la muerte, el sello de la Teotokos es puesto sobre la nada: desde arriba la nada es sellada por el Dios-Hombre y desde abajo por la primera creatura resucitada.” (Evdokinov) Podríamos prolongar las citas sobre la Santísima virgen María con las cuales está impregnada la liturgia de la Iglesia Ortodoxa Rusa, pero para el trabajo que nos ocupa bastan estas pues considero que son suficientes para definir el auténtico espíritu ruso desde San Vladimir hasta el momento presente.



CAP. III LA PRUEBA DE FUEGO

Los enemigos de lo sobrenatural no ignoraron lo que este espíritu ruso encerraba, pero tampoco descubrieron su profundidad, quizá la prueba más grande a que fue sometida la nación rusa es la del COMUNISMO ATEO que sin piedad se lanzó sobre todos los estratos sociales en especial el obrero y el campesino en donde se mantenía esta filial devoción a la Santísima virgen María

Antes de continuar conviene aclarar que este ataque contra la devoción de los rusos nació FUERA de la órbita rusa y fue OCCIDENTE Estados Unidos y posteriormente Inglaterra quienes la propiciaron o auspiciaron, con todo podemos afirmar sin temor a equivocarnos que fue la masonería judía la que propicio la desaparición de las dinastías zaristas o del Imperio Zarista dando lugar a un gobierno totalitarista y déspota.

La caída de una nación como Rusia en el comunismo ateo no se dió de la noche a la mañana sino que fue un proceso en donde se involucran indirectamente los malos gobiernos zaristas o las políticas anti populares que llevan a la nación a un estado de descontento el cual, por desgracia, fue aprovechado por los enemigos de la nación.

El antecedente más mediático que a su vez es la causa de las causas, según el Sr. Alberto Falcionelli (Manual Histórico de Sovietología),  “radica en las reformas llevadas a cabo por el emperador Alejandro II – El Zar Libertador- entre 1861 y 1868; yo creo incluso que es la causa mediata fundamental y que de ella dimana todo lo que ha venido a continuación. Entiéndase bien no se quiere sostener o decir que el emperador haya tenido responsabilidad alguna  en ese “todo lo que ha venido a continuación”. Solamente se dice y se sostiene que en razón del espíritu con que fueron acogida, sobre todo de la resistencia a que dieron lugar en ciertos sectores de la sociedad rusa, estas reformas abrieron el paso a la disidencia y oposición  que rompieron las compuertas a la subversión, el terrorismo y la revolución.” 
 Siendo este el inicio de lo que posteriormente se le dio el nombre de sovietología y cambiara su nombre de Rusia a La Unión Soviética, pero aun así Rusia no dejo su nombre.

En el año 1905 Rusia se ve envuelta en revueltas que el Zar Nicolás II no puede sofocar porque no cuenta con el ejercito quien se encontraba en guerra contra Japón y la policía era insuficiente para cortar de tajo con estas revueltas de corte marxista- leninista. Cuando se quiere utilizar al ejército en 1917 ya es tarde…

miércoles, 26 de marzo de 2014

TRATADO DE LA CONFIANZA CRISTIANA CONTRA EL ESPIRITU DE PESIMISMO Y DESCONFIANZA Y CONTRA EL TEMOR EXCESIVO (6a)

TRATADO DE LA CONFIANZA CRISTIANA CONTRA EL ESPÍRITU DE  PESIMISMO Y DESCONFIANZA Y CONTRA EL TEMOR EXCESIVO 




III Creer sin esperar no es propiamente creer como cristiano, sino creer como demonio.

   1. La fe y la esperanza son dos virtudes tan estrechamente unidas entre si, que en la Santa Escritura la fe muchas veces se toma por esperanza y la esperanza por la fe; y el defecto o falta de esperanza se llama incredulidad. De aquel numero infinito de miserables que recurrirán a la bondad de Jesucristo para pedirle el remedio de sus males, no leemos en la historia del Evangelio, que ni a uno solo haya negado lo que deseaba. Mas antes de conceder estas gracias, vemos que acostumbraba a exigir de ellos la fe como disposición necesaria; o después de haberles concedido lo que deseaban, declaraba que su fe los había salvado. Pero Jesucristo no quería dar a entender, que aquella fe que les pedía y escuchaba, solo era una simple persuasión de su poder infinito, sino que también entendía o comprendía la confianza en su bondad omnipotente.

   2. Entonces no se debe separar le esperanza de la fe cristiana: porque Dios no se da a conocer por la fe, sino con el fin de que esperemos en su Majestad. "Señor todos aquellos que conocen vuestro nombre, esperan en vos[1]" ¿Qué de cosas admirables no ha hecho el Señor conocer a nuestros padres, mandándoles la noticia de ellas a sus hijos, para que pongan en Dios su confianza[2]"?

   3. En el símbolo, que tantas veces rezamos los cristianos y la mayor parte tan mal, con precipitación, sin devoción afectuosa y aún muchas veces sin atención, aunque todas las palabras sean otros tantos actos de fe sobre los principales misterios de la religión; en el Símbolo, repito, no decimos: Yo creo en un Dios, tampoco decimos: Yo creo a Dios; sino: Creo en Dios. Y esta expresión significa, según la explicación que dan los teólogos después de los SS. Padres, el movimiento de un alma que camina y se eleva a Dios, como al soberano bien al que desean unirse, en el cual esperan encontrar su descanso perpetuo; y que dice por las disposiciones secretas e íntimas de su corazón, como el profeta: Mi felicidad es estar unida con Dios, poner mi esperanza en él, que es el Señor[3], el Dios de mi corazón y mi herencia por toda la eternidad[4]" Esta es propiamente la fe de los cristianos. Esto es creer como tales; creer esperando. Esto es por lo que el Símbolo es llamado por los Padres el Símbolo de nuestra esperanza. No podemos pronunciar las primeras palabras del credo, sin hacer una profesión solemne de que confiamos en Dios, como que es nuestra primera y mas esencial obligación.

   4. Mas creer sin esperar, es fe de demonios. Creer que hay un solo Dios, un solo Jesucristo y todos los demás misterios, también los demonios lo creen; y no creen sino que se estremecen. Pero lo que distingue la fe de los verdaderos cristianos de la fe de estos espíritus malignos es la esperanza; pues creyendo los demonios que Dios ha enviado a Jesucristo al mundo para atormentarlos y perderlos, los cristianos creemos que ha venido para salvarnos.

IV. Faltar a la confianza en Dios, según los Padres, es una especie de idolatría.

   1. Mucho tiempo ha que los ídolos de madera, de piedra o metal se destruyeron en el mundo y se demolieron los templos de los falsos dioses de paganismo; pero en lugar de estos ídolos materiales, el diablo ha sustituido otros mas espirituales. Según S. Agustín y S. Bernardo, los cristianos que se representan a Dios de otro modo que es y forman de Él una falsa idea, se forman un ídolo en el corazón y se hacen un dios falso en vez del Dios verdadero: formant sibi idolum pro Deo. Aquellos que en medio de sus pecados se figuran a Dios como si no tuviese mas que bondad sin justicia y esperan que continuando en vivir violando sus mandamientos y los de la Iglesia, Dios no los dejará de salvar y no castigará sus excesos, se forjan un ídolo y hacen en su corazón un Dios falso en lugar del verdadero, pues es muy diferente de lo que se figuran. Si es infinitamente bueno, es infinitamente justo. Si nos hace experimentar cuan rico es en misericordia con aquellos que sinceramente se convierten dejando sus delitos, también deja sentir su rigor de su justicia a los que no los dejan.

   2. Mas los que están siempre agitados por la desconfianza y las inquietudes, mirando a Dios como un juez severo que solo tiene rigor y justicia y es inexorable en las menores faltas (como que si no buscase nadamás ocasiones para perder a los hombres), se forjan también otro ídolo en si mismos por la falsa idea que se forman del Dios verdadero, porque Él es muy diferente a como ellos se lo imaginan. Si es infinitamente justo, es también infinitamente bueno. Castiga, si, a los que perseveran en sus pecados, porque es justo; pero perdona a todos aquellos que se convierten, porque es bueno. Castiga y tiene misericordia; pero con esta diferencia, que castiga con repugnancia y porque le obligan a ello, y perdona, a nuestro modo de hablar, por su propio genio: De nostro justus, dice un Padre de la Iglesia, de suo misericors. 
No encuentra en sí, sino en nosotros, el porque de su justicia; pero encuentra sino en sí y en fondo infinito de su bondad los motivos que le hacen ejercitar su misericordia: porque perdonando y teniendo misericordia es como luce de manera particular su omnipotencia. "Deus, qui omniptenctiam tuam parcendo maxime, et miserando manifestas[5]"

 ¡"Oh, cuan grande es la misericordia del Señor! Y su bondad en perdonar a los que se convierten a él, porque no todo se puede encontrar en los hombres[6]": Porque los hombres no son perfectos y, por lo tanto están llenos de defectos y pecados. "Tanto como el cielo se eleva sobre la tierra, otro tanto afirma su misericordia sobre los que le temen. Tanto como el oriente está separado del occidente, tanto ha alejado de nuestras iniquidades. Así como un padre tiene una tierna compasión de sus hijos, así el Señor se compadece de los que le temen; porque él mismo conoce la fragilidad de nuestro origen, y se ha acordado que nosotros somos polvo, pero la misericordia del Señor es ab aeterno, y se mantendrá eternamente sobre los que le temen[7]"

   3. Luego los que le temen y se esfuerzan en testificar su fidelidad, huyendo de todos aquellos pecados que matan al alma de un golpe, y que no obstante por los pecados, que los mas justos no pueden enteramente evitar entre las tentaciones de esta vida, están con turbación, con espanto, con desconfianzas perpetuas; ¿no deben temer el forjarse un ídolo por la falsa idea que se forman del Dios verdadero? San Juan dice[8]: "que el que no ama, no conoce a Dios: es igualmente cierto decir, que el que no espera, no conoce a Dios. "Todos aquellos que no quieren convertirse a Dios, o que no estando ya convertidos no esperan en su misericordia, no le conocen: porque sin duda no permanecen en esta desconfianza, sino porque se representan a Dios como duro y severo, siendo a mi misma piedad, como duro e inexorable, el que está lleno de misericordia; como cruel y terrible, el que es infinitamente amable: y en esto la iniquidad, según la expresión del profeta, se miente a sí misma y se forma en lugar de Dios un ídolo que no es el mismo Dios[9]"


  
continuará


[1] Psalm.,9
[2] Ibid., 77
[3] Ibidem., 72
[4] Ibid., 72
[5] In offic. Dom. 10 post Pentec.
[6] Eccles.,XVII, 28-29
[7] Psalm. 102
[8] Joann., IV, 8
[9] S. Bern., Serm. 58 in Cant.


lunes, 24 de marzo de 2014

LA CRUZADA POR LA LIBERTAD RELIGIOSA EN MEXICO: La guerra cristera (5a parte)

LA CRUZADA POR LA LIBERTAD RELIGIOSA EN MEXICO: La guerra cristera (5a parte)



JALISCO

Guadalajara. En esta ciudad situada al occidente de la República, el 3 de Agosto se escenificó un hecho importante que vale la pena contar: Se corrían rumores de que el gobierno iba a ocupar el santuario de N. Sra. de Guadalupe situado en la Av. Alcalde y Juan Alvarez, ante esta noticia la multitud invadió el Santuario y sus alrededores. Los niños sirvieron de mensajeros y en caso de alarma las campanas avisarían a los vecinos. El General Muñoz, con cincuenta soldados, intentó en vano tomar el Santuario, se vieron en la necesidad de replegarse y retornar con 250 soldados, las mujeres y los niños, en el interior del santuario, oraban y cantaban, mientras, en el exterior, los hombres y las mujeres combatían cuerpo a cuerpo contra el ejército. A las diez de la noche el ejército controlaba el jardín, la calle Juan Alvarez y varias cuadras a la redonda pero no el atrio y el interior del Santuario. A las seis de la mañana fue negociada la rendición, fueron detenidos 390 hombres, a las mujeres se les dejó en libertad, mientras eran conducidos al cuartel Colorado, la multitud gritaba "Viva Cristo Rey".


   Esta región se levantó en armas bajo la dirección de don Nicho Hernández, ex soldado del ejército porfirista, Victoriano Ramírez apodado "el catorce" por su gran habilidad como tirador y don Miguel Hernández, hombre de edad avanzada y de talento. Había sido militar en las tropas de Francisco Villa, por lo cual se lo temía. Pero él sorpresivamente se presentó en la reunión rompiendo el silencio al que nadie le dirigía la palabra: "Señores bien veo que teméis mi presencia entre vosotros: con mucho sentimiento hoy digo; ¿No creéis que puedo servirles de algo? Pues si Dios me dio licencia y fuerza para gritar ¡Viva Villa! ¿No me dará ahora para gritar Viva Cristo Rey y mi bendita Madre de Guadalupe"?



   En Noviembre de 1926 El gobierno, no queriendo alarmar a la prensa extranjera y dándole poca importancia al levantamiento armado, emitió un comunicado en estos términos: "Ningún problema militar afecta a la República...hay gavillas formadas en una parte por fanáticos que se han lanzado a aventuras rebeldes, instigados por determinados elementos...Por otra parte por profesionales." Sin embargo el 3 se luchaba cerca de Tepatitlán, el 5 en Zapotlanejo y Tlajomulco, el 7 en San Juan de los Lagos y otros combates en Aguas Calientes y Durango.


MICHOACAN

En la ciudad de Sahuayo hubo otro incidente similar al de Guadalajara el General tranquilino Mendoza fusiló a unas cuantas personas, también hubo otro levantamiento de menor importancia en el estado de Hidalgo


GUANAJUATO

En este Estado los primeros rebeldes hicieron acto de presencia incendiando la estación de Salvatierra, en Septiembre le siguieron la Piedad, Pénjamo y Santiago Boyacora (límite con el Estado de Durango). Siendo los principales protagonistas; Enrique Avila Rangel, y Luis Navarro Origel quien, antes de partir al campo de batalla dijo a su esposa: "Nos vemos en el cielo." Nos sería difícil enumerar todos y cada uno de los levantamientos suscitados en este período tan solo nos resta decir que en el Estado de Jalisco hubo 14 pueblos que se levantaron en armas y Noviembre y Diciembre fueron motivo de una mayor preocupación para el Gobierno.


GUERRRERO

Con Adolfo Soto, Felipe Garduño, Viveros, Pino Hurtado, Antonio Vázquez, Ladislao Molina entre otros que por ser numerosos solo cito a los más importantes. También hubo levantamientos en Puebla de los Ángeles, Durango, Oaxaca, Colima, Nayarit y otros estados más en menor escala, pero sin tener un coordinador general que organizara de tal manera  todos estos levantamientos para que los ataques al gobierno fueran más eficaces y demoledores.


LA CONSOLIDACION DE LA GUERRA CRISTERA (JULIO DEL 27 A JULIO DEL 28)
Que comprende o abarca los períodos de dos grandes personajes; el general Enrique Gorostieta y la muerte de Álvaro Obregón.


El General Enrique Gorostieta, pertenecía a una familia de Monterrey, fue cadete del colegio militar en tiempos de la invasión yanqui, notable artillero. Fue nombrado general por Victoriano Huerta. Por su odio a los carrancistas, a Obregón y a Calles era el hombre especial que la liga tanto había buscado. Gorostieta entró al servicio de la liga como mercenario percibiendo 3000 pesos oro al mes y 20,000 como indemnización para su mujer. Entró no siendo católico. Del primero de julio al 26 de febrero de 1928 pasó 161 días montado y cabalgó 4,508 Km. A una media de 30 por día, pronunció 18 arengas, hizo 215 nombramientos, libró 17 combates en los que murieron 79 cristeros y 789 federales, organizó civil militarmente la región de los cañones en el norte de Jalisco y en el sur de Zacatecas. Todo esto logró no sin graves dificultades ocasionadas por gente mal intencionada de la liga y de la A.C.J.M. a quienes supo manejar con mano dura y reducirlos a la nada. Meses después el gobierno ante la acción organizada y disciplinada del ejército cristero se vio en serias dificultades debido también a un cierto desorden en los mandos superiores de los federales. A eso le agregamos los ya 25,000 cristeros en el campo de batalla que  amenazaban con tomar la capital de la República y 17,000 jóvenes mujeres nucleadas en la organización Santa Juana de Arco fundada por Anacleto González Flores.

DEL APOGEO DEL MOVIMIENTO CRISTERO A LOS ARREGLOS 

¿Quién mejor que el General en jefe de los Cristeros sabrá expresarnos el sentir de los mismos con respecto a la acción del clero y a los arreglos que Roma buscaba? He aquí la carta que él dirigió a los ilustres prelados sobre los rumores que se corrían entre las tropas acerca de los mencionados arreglos: "Desde que comenzó nuestra lucha, no ha dejado de ocuparse periódicamente la prensa nacional, y aun la extranjera, de posibles arreglos entre el llamado gobierno y algún miembro señalado del Episcopado mexicano, para terminar el problema religioso. Siempre que tal noticia ha aparecido han sentido los hombres en lucha que un escalofrío de muerte los invade, peor mil veces que todos los peligros que se han decidido a arrastrar, peor, mucho peor que todas las amarguras que han debido apurar. Cada vez que la prensa nos dice de un obispo posible parlamentario con el callismo, sentimos como una bofetada en pleno rostro, tanto más dolorosa cuanto que viene de quien podríamos esperar un consuelo, una palabra de aliento en nuestra lucha; aliento y consuelo que con una sola honorabilísima excepción de nadie hemos recibido”. “Estas noticias que de manera tan irregular ha dado la prensa, y las que nunca han sido desmentidas de manera oficial por nuestros obispos, siempre han sido de fatales consecuencias para nosotros; los que dirigimos en el campo la batalla siempre hemos podido notar que a raíz de una de ellas se suspende el crecimiento de nuestra organización, y para volver a obtenerlo hemos debido hacer grandes esfuerzos. Siempre han sido estas noticias como duchasos de agua fría a nuestro cálido entusiasmo..."[1]. Sobre este mismo tema nos da otro testimonio el P. Arroyo: "...Y al ver esta digna actitud de los católicos, todo mundo creyó que el enemigo sería vencido puesto que la Iglesia sería heroicamente defendida por el pueblo católico mexicano. ¡Qué decepción! Todo fue llamarada de petate, porque la mayoría aplastante de obispos y sacerdotes temieron al enemigo, pronto buscaron acomodamiento y cayeron en la conformidad criminal, se sumergieron en la maldita inercia, esperando todos puros milagros del cielo que dieran libertad a la Iglesia. Todos se conformaron en exhortar y recitar unas cuantas oraciones... Los sacerdotes, más estrictos que nunca, en su mayoría acudieron a la teología y sin más consideraciones decretaron la ilicitud de la lucha violenta en defensa de la Iglesia y optaron por acudir y poner en práctica el consejo evangélico de dejarse herir y presentar luego la otra mejilla. De ahí que, como en los tiempos neronianos, aconsejaban al pueblo a que pasivamente ofreciera su cuello al verdugo"[2].




[1] Carta a los prelados, sobre los arreglos, 16 de mayo de 1929.
[2] Algo sobre la persecución religiosa, defensa armada y arreglos (Carta del R. P. Adolfo Arroyo, vicario de Valparaíso, Zacatecas, 24 de enero de 1934).