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domingo, 24 de abril de 2022

EL ÚLTIMO TEXTO ESCRITO POR MONS. LEFEBVRE: VERDADERAMENTE APOCALÍPTICO

 


NdB: esta postura católica ya no es la de la actual FSSPX, la cual por medio de su Superior General, Monseñor Fellay, juramentaron al modernismo en el 2012, a pocos les importo y prefirieron ignorar el hecho por conveniencia, por no sufrir por Nuestro Señor y no perder la "ayuda" de los sacerdotes de la FSSPX. Sin embargo la FSSPX y todos los que no quisieron levantar la voz (sacerdotes y fieles) se convirtieron en amigos de los enemigos de Jesucristo.

Presentación

El Padre Julio Tam, miembro de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, de origen italiano, que recibe diariamente el “Osservatore Romano”, periódico oficial de la Curia Romana, ha creído conveniente, para la información de sus hermanos en el sacerdocio, recoger los textos más significativos de los discursos del Papa y de las autoridades romanas sobre los temas de mayor actualidad.

Esta selección de textos nos ilumina con una claridad resplandeciente acerca de la Revolución doctrinal inaugurada oficialmente en la Iglesia durante el Concilio y continuada hasta nuestros días de tal forma que no podemos dejar de pensar en el “Trono de la Iniquidad” pronosticada por León XIII o a la pérdida de la Fe por Roma profetizado por Nuestra Señora de la Salette.

La adhesión y difusión por parte de las autoridades Romanas de los errores masónicos, condenados tantas veces por sus predecesores, es un gran misterio de iniquidad que arruina, desde sus fundamentos la Fe Católica.


Esta dura y penosa realidad nos obliga, en conciencia, a organizar nosotros mismos la defensa y protección de nuestra Fe Católica. El hecho de ocupar la sede de la autoridad, no es ya, por desgracia, una garantía de la ortodoxia de la fe de aquellos que las ocupan.

El mismo Papa difunde, desde entonces, sin descanso, los principios de una falsa religión, que da como resultado una apostasía general.

Ofrecemos aquí los textos, sin comentarios, del año 1990. Los lectores podrán juzgar por sí mismos y por los textos de los Papas anteriores al Concilio.

Esta lectura justifica ampliamente nuestra conducta para la conservación y restauración del Reinado de Nuestro Señor Jesucristo y de su Santa Madre, tanto en la tierra como en el Cielo.

El restaurador de la Cristiandad es el sacerdote que ofrece el verdadero sacrificio, que administra los verdaderos sacramentos, que enseña el verdadero catecismo en su misión de pastor vigilante por la salvación de las almas.

Es alrededor de estos verdaderos sacerdotes fieles donde los cristianos deben agruparse y organizar toda la vida cristiana.

Todo espíritu de animadversión hacia los sacerdotes que merecen total confianza disminuye la solidez y firmeza de la resistencia contra los destructores de la Fe.

San Juan finaliza su Apocalipsis con este llamamiento: “Veni Domine Jesu”. Ven Señor Jesús, mostraros por fin, sobre las nubes del Cielo, manifestad vuestra Omnipotencia, ¡que vuestro Reino sea universal y eterno!


Econe, 4 de marzo de 1991

  • Marcel Lefebvre




Las causas de la Tristeza y sus remedios (Sermón padre Rafael OSB)


Disertación sobre la Tristeza sus causas y remedios.

martes, 12 de abril de 2022

16 Consejos para evitar el purgatorio (Card. Désiré)

 


Mortificación de los sentidos, la de imaginación y de las pasiones 

1. Cierra tus ojos ante todo y siempre a todo espectáculo peligroso, e incluso ten valor para cerrarlos a todo espectáculo vano e inútil. Ve sin mirar; no te fijes en nadie para observar su belleza o su fealdad.

 2. Ten tus oídos cerrados a las palabras halagadoras, a las seducciones, a los malos consejos, a las maledicencias, a las burlas hirientes, a las indiscreciones, a la crítica malévola, a las sospechas comunicadas y a toda palabra que pueda causar el menor enfriamiento entre dos almas. 

3. Si el sentido del olfato tiene que sufrir algo a consecuencia de ciertas enfermedades o debilidades del prójimo, lejos de quejarte de ello, sopórtalo con una santa alegría. 

4. En lo que se refiere a la calidad de los alimentos, sé muy respetuoso del consejo de nuestro Señor: «Comed lo que os presenten». «Comer lo que es bueno sin complacerse en ello, lo que es malo sin mostrar aversión, y mostrarse indiferente tanto en lo uno como en lo otro, ésta es la verdadera mortificación», decía San Francisco de Sales.

5. Ofrece a Dios tus comidas, impónte en la mesa una pequeña privación. Por ejemplo, niégate un grano de sal, un vaso de vino, una golosina, etc. Los demás no lo advertirán, pero Dios te lo tendrá en cuenta. 

6. Si lo que te presentan mueve mucho tu gusto, piensa en la hiel y en el vinagre que presentaron a nuestro Señor en la Cruz. Eso no te impedirá saborear el manjar, pero servirá de contrapeso al placer. 

7. Hay que evitar todo contacto sensual, toda caricia en la que hubiera cierta pasión, en que se buscase o de donde proviniese un gozo principalmente sensible. 

8. Prescinde de ir a calentarte, a menos que te sea necesario para evitarle una indisposición. 

9. Soporta todo lo que aflige naturalmente a la carne; especialmente el frío del invierno, el calor del verano, la dureza de la cama y todas las incomodidades del mismo género. Haz buena cara a todos los tiempos, sonríe a todas las temperaturas. Di con el profeta: «Frío, calor, lluvia, bendecid al Señor». Dichosos si podemos llegar a decir de buena gana esta frase tan familiar a San Francisco de Sales: 

«Nunca estoy mejor que cuando no estoy bien». 

10. Mortifica tu imaginación cuando se deja seducir con el atractivo de un puesto brillante, cuando se entristece con la perspectiva por un futuro sombrío, cuando se irrita con el recuerdo de una palabra o de un acto que le ofendió. 

11. Si sientes la necesidad de soñar, mortifícala sin piedad. 

12. Mortifícate con el mayor cuidado sobre toda impaciencia, irritación o ira. 

13. Examina a fondo tus deseos y somételos al control de la razón y de la fe: ¿No deseas una vida larga más bien que una vida santa? ¿Placer y bienestar sin tristeza ni dolores, victorias sin combates, éxitos sin reveses, aplausos sin críticas, una vida cómoda y tranquila sin cruces de ningún tipo, es decir, una vida completamente opuesta a la de nuestro Divino Salvador? 

14. Procura no contraer ciertas costumbres que, sin ser positivamente malas pueden llegar a ser funestas, tales como la costumbre de las lecturas frívolas, de los juegos de azar, etc. 

15. Trata de conocer tu defecto dominante, y cuando lo conozcas, persíguelo hasta sus últimos repliegues. Para eso, sométete de buena gana a lo que pueda haber de monótono y de aburrido en la práctica del examen particular. 

16. No te está prohibido tener buen corazón y mostrarlo, pero mantente en guardia contra el peligro de exceder la justa medida. Combate enérgicamente los afectos demasiado naturales, las amistades particulares, y todas las sensibilidades delicadas del corazón.