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domingo, 15 de enero de 2017
viernes, 13 de enero de 2017
PECADO GRAVÍSIMO CONTRA EL PRIMER MANDAMIENTO
martes, 10 de enero de 2017
lunes, 9 de enero de 2017
LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA AÚN ESPERA: R. P. Pfeiffer
FÁTIMA AGUARDA
Hoy es un tiempo de crisis en la Santa Iglesia Católica pero también es un tiempo donde es muy necesario tener la virtud de la Fe, más que en cualquier otro tiempo.
Cada vez que hay una crisis, ya sea a nivel individual o en la vida de la Iglesia, Dios nunca las permite sin darnos algunas soluciones, sin darnos respuestas.
La respuesta a los problemas del siglo XX es la Santísima Virgen María. La solución específica dada por el Cielo es que el Papa en unión con todos los Obispos del mundo debe consagrar Rusia al Corazón Inmaculado de María. Cuando esto se haga habrá una gran conversión y habrá un gran periodo de paz y habrá una gran victoria.
El Papa Pío XI fue el primer Papa que se rehusó a hacerlo. El siguiente Papa fue Pío XII. Se llamaba el Papa de Fátima porque fue consagrado Obispo el 13 de mayo de 1917 mientras Nuestra Señora estaba apareciendo en Fátima. Él lo vio como un signo del Cielo, pero durante el tiempo de su Papado no lo hizo, murió en 1958 y nunca consagró Rusia al Corazón Inmaculado de María. Hizo una Consagración del género humano al Corazón Inmaculado de María y estableció la Fiesta del Corazón Inmaculado de María para el día 22 de agosto, fiesta de segunda clase, pero esto no era lo que pedía la Santísima Virgen.
Los Papas después de él fueron malos Papas. El Cielo dijo: el Papa debe consagrar Rusia al Corazón Inmaculado de María en unión con todos los Obispos del mundo y estos Papas tampoco hicieron lo que se pedía. Hasta que el Papa no lo haga, el mundo se volverá peor, muchísimas almas se condenarán. Habrá una gran crisis en la Iglesia y esta crisis será una crisis en la jerarquía. Es claro que tenía que ser una crisis en la jerarquía, aun cuando no supiéramos el contenido del Tercer Secreto de Fátima, es obvio que hay una maldición sobre los Obispos, sobre el Papa, sobre la Iglesia, han rehusado conscientemente cumplir la voluntad del Cielo.
La Consagración debió haberse hecho en 1928. En el verano de 1931, la urgencia del pedido quedó resaltada por otra visita. Esta vez, Nuestro Señor mismo habló a la Hermana Lucía, y le transmitió una advertencia sobre la consagración de Rusia:
Participa a mis ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del Rey de Francia, en la dilación de la ejecución de mi petición, también lo han de seguir en la aflicción.
Esa fue una referencia a Luis XIV, quien faltó a la consagración de Francia al Sagrado Corazón de Jesús, y más tarde su descendiente Luis XVI fue destronado por la Revolución Francesa y decapitado en 1793.
Si un padre de familia rehúsa cumplir con sus obligaciones como padre, sigue siendo el padre, y será juzgado como padre. Así sucede lo mismo con el Papa Francisco, quien es un Papa malvado, haciendo mal en la Iglesia, será juzgado como Papa. Ahora, ¿qué pasa con todos nosotros que no somos obispos de diócesis?, sólo los obispos de diócesis pueden cumplir con los requerimientos de Fátima, ni los cuatro obispos de la Fraternidad pueden cumplir con los requerimientos de Fátima, únicamente el Papa y el Papa en unión con los Obispos del mundo. Nos encontramos nosotros mismos en una gran crisis en la Iglesia, los demonios saben, los ángeles saben, los santos lo saben, nosotros sabemos, dónde está la solución. Sabemos que la Iglesia va a empeorar, que las almas se están yendo al infierno en grandes cantidades cada día, y que esto continuará hasta que los requerimientos del Cielo se cumplan.
Muchas almas en la Tradición Católica han dejado de saber esto. Los sedevacantes no creen que Fátima es la solución a la crisis. La única manera de vencer al demonio es por una obediencia humilde al Cielo.
¿Cómo vamos a perseverar en la Fe en estos tiempos difíciles? Debemos proclamar en voz alta la necesidad de que el Papa y los Obispos cumplan lo que pidió Nuestra Señora en Fátima. Además debemos tener Fe pues nuestra Señora dijo: el Papa lo hará. Será tarde pero lo hará. Ahorita ya es tarde, y se está haciendo más y más tarde.
Nuestra Señora no miente. Debemos reconocer que a pesar del Papa Francisco, a pesar de los satanistas dentro del Vaticano, a pesar de los masones y de todos los malvados que están ahí, Dios puede convertir cualquier alma, Él puede cambiarlos, Dios puede cambiar las cosas en un momento. Recordemos la tormenta cuando San Pedro dijo: ¡¡Señor sálvanos que perecemos!! Y le tomó aproximadamente un segundo a nuestro Señor detener la tormenta, nuestro Señor levanta su mano y cesa la tormenta. Así que, ya sea una tormenta física, o una tormenta que está destruyendo hoy las almas en la Iglesia, ese es el poder de Dios, lo creamos o no.
Monseñor Fellay quien se supone debería ser el líder de la Tradición Católica está dudoso. Dice que la misa nueva es legítimamente promulgada, lo cual es falso, es una mentira, además de decir que el Vaticano II es aceptable a la luz de la Tradición, lo cual es falso, es una herejía. También dijo que Fátima no es un asunto de fe, que no tenemos que creer en Fátima.
Para mí Fátima es un misterio [??] cada día mas grande de todos lados: del lado de Dios y de los hombres. Hay tantos elementos curiosos [??], no digo contradictorios, pero que no marchan, que no están (sic) lógicos.
Monseñor Fellay. Conferencias en la Reja 2012.
Nosotros debemos creer en Fátima. Los teólogos modernos dicen que no está contenido en los doce artículos del Credo. El Padre Gruner decía que sí está contenido implícitamente en el capítulo 12 del Apocalipsis, no hay nada nuevo, está contenido en la Revelación divina. La mujer vestida del sol. La hermana Lucía decía lean el Apocalipsis capítulo 12.
Debemos creer lo que nuestros maestros no creen, lo que nuestros padres no creen. El Papa lo hará cuando sea convertido por Dios, lo hará. ¿Qué Papa será? Sólo Dios lo sabe. Dios sabe cómo lo va a hacer. Si Dios quiere que sea el Papa Francisco Dios lo convertirá mañana. Supo cómo hacerlo con Saulo de Tarso y San Pablo llegó a ser el más grande de los Apóstoles.
Dios puede hacer lo que quiera con quien quiera. Dios enviará los sacerdotes, Dios dará los medios para poder recibir los Sacramentos, Él se va asegurar de que recibamos lo que necesitamos y la cosa más importante que necesitamos es nuestra Santa Fe. Sacerdotes han muerto sin la misa, todos esos miles de santos sacerdotes que viajaban en barcos a India, a Japón, y muchísimos morían en los barcos, no podían celebrar misa, ni recibir la Sagrada Comunión. Si había algún otro sacerdote morían con la absolución, y estos sacerdotes pasaban al Cielo sin la Misa, sin la comunión. Cuántos sacerdotes morían en las prisiones, todos esos sacerdotes ingleses, no tenían la misa pero tenían la Fe y fueron santos. Una sola Misa es suficiente para hacernos santos. Y Dios nos da cien, miles de Misas, por Su bondad, pero todo lo que se requiere es una sola Misa para la salvación de todo el mundo.
Mezclarse con el error es ser adúltero dice la Sagrada Escritura. Siete Papas diferentes han desobedecido al Cielo. Saber lo que es correcto y no hacerlo dice Santo Tomás de Aquino que es un pecado muy serio contra la virtud de la prudencia.
Fátima es para nuestro tiempo. Recemos con confianza, pues ya sabemos qué es lo que va a suceder. No podemos dudar en asuntos del Cielo.
Dios muestra su misericordia en nuestros tiempos todos los días abramos los ojos. Llegará el día en que la gracia le llegue al Papa, ya sea el Papa Francisco o su sucesor. Y… consagrará Rusia al Corazón Inmaculado de María y por lo tanto salvará a toda la raza humana. Tengan Fe y confianza estos días se acercan.
miércoles, 4 de enero de 2017
DIME SI LO SABES
¡Ay, vosotros que lleváis una vida tan cómoda, vosotros que para complacer al mundo o para ahorrar al cuerpo un instante de sufrimiento no teméis mancillaros con mil faltas!
Decid ¿habéis entendido los misterios de la justicia de Dios? ¿Habéis meditado sobre la lentitud y la duración de los tormentos que os esperan?Indica, mihi si habes intelligentiam[dime si lo sabes] Jb 38,4.
¡Iglesia primitiva! ¡Cuna del Cristianismo! ¡Modelo para todos los tiempos! ¡Tú que contabas con tantos santos como fieles! ¡Tú que, instruida por los Apóstoles, recibiste de primera mano los oráculos del Verbo encarnado! ¿Qué idea terrible no tendrías tú sobre la enormidad de las penas debidas al pecado? Las reparabáis ya en esta vida con una severidad que nos sorprende.
En la Iglesia de los primeros tiempos, la ley canónica se aplicaba en todo su rigor. No había remisión ni condescendencia. La penitencia y las obras de satisfacción se imponían en la medida estrictamente requerida para satisfacer íntegramente la Justicia de Dios. Esta penitencia no consistía en rezar algunas oraciones cortas; consistía en largos ayunos a pan y agua, en la recitación diaria de los salmos, en largas y penosas peregrinaciones, en una multitud considerable de obras de piedad. Un ladrón, dependiendo del robo, era condenado de dos a cinco años de penitencia, un blasfemo a siete años, un impúdico a diez y a menudo a doce años de ayuno, de lágrimas, de postraciones públicas bajo el umbral de algún lugar santo. Según este cálculo terrible, ¿bastaría una vida entera de penitencias de anacoreta, aunque fuera tan larga como la de los antiguos patriarcas, para expiar los pecados habituales más comunes de los hombres de hoy?
¡Qué largo y terrible será el Purgatorio para la mayor parte de los pecadores!
El colmo de la locura humana es apegarse a los bienes perecederos y corruptibles de aquí abajo.
¿Qué diríais de un gran rey, señor de un vasto imperio, que, desdeñando sus tesoros suntuosos y el brillo de su corona, fijara sus miradas y todos sus pensamientos sobre un puñado de arena o un poco de fango y que tuviera apegados a esta vil materia todo su corazón y sus afectos?
Se cuenta de un emperador romano, que en lugar de dirigir sus ejércitos y de administrar justicia, pasaba el tiempo atravesando moscas con una aguja y coleccionándolas en un hilo.
Esto mismo le sucede a la mayor parte de los hombres, llamados a poseer un reino que abarca toda la extensión de los firmamentos: se apasionan, emprenden luchas insensatas por intereses de menor valor que la frágil tela hilada por la araña, que la hierba que se seca o que la vida abyecta y sin valor de un gusano que se arrastra a nuestros pies.
El sufrimiento en esta vida no es más que un mal relativo.
En esta tierra hay angustias oscuras, magulladuras crueles y sangrantes, separaciones dolorosas e inenarrables.
Un gran poeta dijo: “Los habitantes de las cabañas y los moradores de los palacios, todos sufren y todos gimen aquí abajo; se ha visto a las reinas llorar como sencillas mujeres y es asombrosa la cantidad de lágrimas que contienen los ojos de los reyes”.
Pero todas estas aflicciones y todos estos sufrimientos no son más que una probeta, un crisol donde la divina Bondad pone nuestra naturaleza para que, a semejanza del carbón negro y de poco valor, salga con la forma de un diamante precioso y destellante.
Los desastres públicos y las grandes calamidades no son otra cosa que la espada del Señor y la criba de su justicia separando la paja del buen grano.
El Fin del Mundo y los Misterios de la Vida Futura
Charles Arminjon
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