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martes, 7 de noviembre de 2023

LA GRAVEDAD DEL ESCANDALO

 


Quienes tuvieron la desgracia de dar escándalo, durante su vida, sufren mucho en el Purgatorio, si es que no van al Infierno.

Es muy doloroso sufrir por las propias faltas; pero somos tratados mucho más duramente por aquellos a quienes hemos obligado a cometer pecado. Ahora bien, ¡cuántas almas sufren en el purgatorio a causa de sus escándalos!

Un pintor, muy estimado por su vida piadosa, se encontraba pintando un cuadro en una de las casas carmelitas cuando allí murió. Pocos días después de su muerte, se apareció a un monje, todo llorando y luchando en medio de las llamas, y le suplicó que tuviera piedad de él en sus insoportables tormentos. El monje le preguntó cómo podía ser castigado así él, que había vivido tan piadosamente. Él respondió que, tan pronto como había entregado su alma, había sido llevado al tribunal del Juez Supremo, y había visto a varias personas quejándose de haber tenido malos pensamientos y haber sucumbido a deseos impuros, mientras contemplaban una imagen inmodesta, que él había hecho; lo que les había hecho ser condenados a un terrible purgatorio, en expiación por los restos de estos pecados.

Otros, lo que fue mucho peor, gemían en el infierno, en la tortura eterna, en la misma ocasión. Todos estos desdichados declararon que él era al menos digno de las mismas torturas, por haberles proporcionado esta piedra del escándalo, contra la cual se habían quebrantado.

Entonces, vinieron del cielo, varios santos, que tomaron su defensa, explicando que esta mala imagen era obra de la juventud, expiada por penitencia y muchas otras imágenes santas, que había pintado para gloria de Dios y de los santos. Estos santos en el cielo eran a quienes había honrado. Pidieron su perdón en consideración también de las limosnas que había dado.

El Juez soberano, conmovido por sus oraciones, lo había eximido del infierno; pero lo había condenado al purgatorio, hasta que esa mala imagen fuera reducida a cenizas, para no escandalizar a nadie más. Le imploró al monje que fuera y pidiera a la persona que tenía esta imagen que la quemara lo antes posible, ya que este instrumento de pecado debía ser destruido.

“Al decirle en qué triste estado me encuentro, no me negará esta gracia. En fe de que me he aparecido a ti y de que todo esto no es una ilusión, dile que dentro de poco perderá a dos de sus hijos, como castigo por haber conservado esta imagen durante tanto tiempo, y que se niega a aniquilarla, No pasará mucho tiempo antes de que él mismo pierda la vida, por una muerte prematura. "

Al enterarse de estas cosas, el dueño de esta imagen la agarró y la arrojó al fuego.

En menos de un mes vio morir a sus dos hijos e hizo una dura penitencia por la falta que había cometido. Para repararlo hizo pintar hermosas y piadosas imágenes de los santos, a quienes quería tener como protectores en el cielo.

Nunca miremos malas imágenes, nunca las guardemos, ya que esto atrae castigos tan crueles, en el infierno o en el purgatorio.

miércoles, 25 de octubre de 2023

SAN RAFAEL ARCANGEL (Patrono de los medicos)


 

Patrono de los médicos; farmacéuticos; enfermeros; personas ciegas y con problemas visuales; personas con problemas mentales; enfermos; jóvenes; amor; parejas; viajeros; pastores. Protector contra las enfermedades, en especial de la vista; problemas mentales; pesadillas.

Porque yo soy el Ángel Rafael, uno de los siete que asistimos ante el Señor.

(Tobías 7, 15)

San Rafael es uno de los siete espíritus que están siempre delante de Dios, y le ofrecen el incienso de su oración y de la de los hombres. “Cuando tú orabas –dijo San Rafael a Tobías– con lágrimas, y enterrabas los muertos, y te levantabas de la mesa a media comida, y escondías de día los muertos en tu casa, y los enterrabas de noche, yo presentaba tu oración al Señor. Y por lo mismo que eras acepto a Dios, fue preciso que la tentación te probase”.

Tobías quedóse ciego; pero “la pérdida de la vista –dice San Agustín–, fue ocasión de que el venerable anciano recibiese la visita de un médico celestial”. San Rafael, cuyo nombre significa “Medicina de Dios”, fue enviado por Dios, como el ángel agitador del agua de la piscina probática, para curar a Tobías. Indicó al joven Tobías el remedio a propósito para devolver la vista a su padre, le buscó una esposa y ahuyentó al demonio.

“Alabemos con muestras de veneración a todos los príncipes de la corte celestial, y en especial al Arcángel Rafael, médico y compañero fiel, vencedor del demonio. ¡Oh, Cristo, Rey bondadosísimo! Haz que, con tal guarda, el enemigo no nos cause daño alguno”.

“Que el Arcángel Rafael, médico de nuestra salvación, nos asista desde el cielo, a fin de que sane nuestras dolencias, y guíe nuestros pasos vacilantes a la verdadera vida”.

ORACIÓN A SAN RAFAEL ARCÁNGEL

Gloriosísimo príncipe San Rafael, antorcha dulcísima de los palacios eternos, caudillo de los ejércitos del Todopoderoso, emisario de la Divinidad, órgano de sus providencias, ejecutor de sus ordenes, secretario de sus arcanos, recurso universal de todos los hijos de Adán, amigo de tus devotos, compañero de los caminantes, maestro de la virtud, protector de la castidad, socorro de los afligidos, médico de los enfermos, auxilio de los perseguidos, azote de los demonios, tesoro riquísimo de los caudales de Dios. Tú eres Ángel Santo, uno de aquellos siete nobilísimos espíritus que rodean al Trono del Altísimo. 

Confiados en el grande amor que has manifestado a los hombres, te suplicamos humildes nos defiendas de las asechanzas y tentaciones del demonio en todos los pasos y estaciones de nuestra vida, que alejes de nosotros los peligros del alma y del cuerpo poniendo freno a nuestras pasiones delincuentes y a los enemigos que nos tiranizan, que derribes en todas partes, y principalmente en el mundo católico, el cruel monstruo de las herejías y la incredulidad que intenta devorarnos. 

Te pedimos también, con todo el fervor de nuestro espíritu, hagas se dilate y extienda más el Santo Evangelio, con la práctica de la moral. 

Por último te suplicamos nos alcances del Trono de Dios, a Quien tan inmediato asistes, el inestimable don de la gracia, para que por medio de ella seamos un día vuestros perpetuos compañeros en la gloria. Amén.

ORACIÓN

Oh Dios, que diste a tu siervo Tobías al santo Arcángel Rafael por compañero en el camino, concede a tus siervos que seamos siempre protegidos por el cuidado del mismo, y esforzados con su auxilio. Por J. C. N. S.