Traducir

miércoles, 10 de febrero de 2021

HUMANUM GENUS SOBRE LA MASONERÍA Y OTRAS SECTAS Carta Encíclica del Papa León XIII

 


NdB: Los infiltrados, de las sectas masónicas u otras, en el clero de la Iglesia Católica son el principal mal desde hace mas de 200 años, al igual que hace 130 años en tiempo del papa León XIII, hoy siguen actuando, con gran descaro y liberalidad. Nada mas fuerte que la condena de los papas a los que pertenecen a estas sectas y persiguen a Nuestro Señor Jesucristo y a su Sacrosanta religión.

HUMANUM GENUS»

SOBRE LA MASONERÍA Y OTRAS SECTAS

Carta Encíclica
del Papa León XIII
promulgada el 20 de abril de1884

 


Amonestaciones de los Romanos Pontífices 
Confirmación de los hechos 
Organización "secreta" 
Naturalismo "doctrina" 
Contra la Sede Apostólica 
Negación de los principios fundamentales 
Consecuencias políticas 
Errores y peligros 
Remedios doctrinales 
Organizaciones prácticas 
Educación de la juventud

 


El humano linaje, después que, por envidia del demonio, se hubo, para su mayor desgracia, separado de Dios, creador y dador de los bienes celestiales, quedó dividido en dos bandos diversos y adversos: uno de ellos combate asiduamente por la verdad y la virtud, y el otro por todo cuanto es contrario a la virtud y a la verdad.
El uno es el reino de Dios en la tierra, es decir, la verdadera Iglesia de Jesucristo, a la cual quien quisiere estar adherido de corazón y según conviene para la salvación, necesita servir a Dios y a su unigénito Hijo con todo su entendimiento y toda su voluntad; el otro es el reino de Satanás, bajo cuyo imperio y potestad se encuentran todos los que, siguiendo los funestos ejemplos de su caudillo y de nuestros primeros padres, rehusan obedecer a la ley divina y eterna, y obran sin cesar o como si Dios no existiera o positivamente contra Dios. Agudamente conoció y describió Agustín estos dos reinos a modo de dos ciudades contrarias en sus leyes y deseos, compendiando con sutil brevedad la causa eficiente de una y otra en estas palabras: Dos amores edificaron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios edificó la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la celestial[1].
 
LA MASONERÍA
2. En el decurso de los siglos, las dos ciudades han luchado, la una contra la otra, con armas tan distintas como los métodos, aunque no siempre con igual ímpetu y ardor. En nuestros días, todos los que favorecen la peor parte parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia, bajo la guía y auxilio de la sociedad que llaman de los Masones, por doquier dilatada y firmemente constituida. Sin disimular ya sus intentos, con la mayor audacia se revuelven contra la majestad de Dios, maquinan abiertamente y en público la ruina de la Santa Iglesia, y esto con el propósito de despojar, si pudiesen, enteramente a los pueblos cristianos de los beneficios conquistados por Jesucristo, nuestro Salvador.

Llorando Nos estos males, y movido Nuestro ánimo por la caridad, Nos sentimos impelidos a clamar con frecuencia ante el Señor: He aquí que tus enemigos vocearon; y levantaron la cabeza los que te odian. Contra tu pueblo determinaron malos consejos, discurrieron contra tus santos. Venid, dijeron, y hagámoslos desaparecer de entre las gentes[2].

3. En tan inminente riesgo, en medio de tan atroz y porfiada guerra contra el nombre cristiano, es Nuestro deber indicar el peligro, señalar los adversarios, resistir cuanto podamos a sus malas artes y consejos, para que no perezcan eternamente aquellos cuya salvación Nos está confiada, y no sólo permanezca firme y entero el reino de Jesucristo que Nos hemos obligado a defender, sino que se dilate con nuevos aumentos por todo el orbe.

Amonestaciones de los Romanos Pontífices

4. Los Romanos Pontífices Nuestros antecesores, velando solícitos por la salvación del pueblo cristiano, conocieron muy pronto quién era y qué quería este capital enemigo, apenas asomaba entre las tinieblas de su oculta conjuración; y como tocando a batalla les amonestaron con previsión a príncipes y pueblos que no se dejaran coger en las malas artes y asechanzas preparadas para engañarlos.

Dióse el primer aviso del peligro el año 1738 por el papa Clemente XII[3] cuya Constitución confirmó y renovó Benedicto XIV[4]. Pío VII[5] siguió las huellas de ambos, y León XII, incluyendo en la Constitución apostólica Quo graviora[6] lo decretado en esta materia por los anteriores, lo ratificó y confirmó para siempre. Pío VIII[7], Gregorio XVI[8] y Pío IX[9], por cierto repetidas veces, hablaron en el mismo sentido.

5. Y, en efecto, puesta en claro la naturaleza e intento de la secta masónica por indicios manifiestos, por procesos instruidos, por la publicación de sus leyes, ritos y revistas, allegándose a ello muchas veces las declaraciones mismas de los cómplices, esta Sede Apostólica denunció y proclamó abiertamente que la secta masónica, constituida contra todo derecho y conveniencia, era no menos perniciosa al Estado que a la religión cristiana, y amenazando con las más graves penas que la Iglesia puede emplear contra los delincuentes, prohibió terminantemente a todos inscribirse en esta sociedad.

Llenos de ira con esto sus secuaces, juzgando evadir o debilitar a lo menos, parte con el desprecio, parte con las calumnias, la fuerza de aquellas censuras, culparon a los Sumos Pontífices que las decretaron de haberlo hecho injustamente o de haberse excedido en el modo. Así procuraron eludir el peso y autoridad de las Constituciones apostólicas de Clemente XII, Benedicto XIV, Pío VII y Pío IX; aunque no faltaron en aquella misma sociedad quienes confesasen, aun a pesar suyo, que lo hecho por los Romanos Pontífices, conforme a la doctrina y disciplina de la Iglesia, era según derecho. En lo cual varios príncipes y jefes de Gobierno se hallaron muy de acuerdo con los Papas, cuidando, ya de acusar a la sociedad masónica ante la Silla Apostólica, ya de condenarla por sí mismos, promulgando leyes a este propósito, como en Holanda, Austria, Suiza, España, Baviera, Saboya y en algunas otras partes de Italia.

Confirmación de los hechos

6. Pero lo que sobre todo importa es ver comprobada por los sucesos la previsión de Nuestros Antecesores. En efecto, no siempre ni en todas partes lograron el deseado éxito sus cuidados próvidos y paternales; y esto, o por el fingimiento y astucia de los afiliados a esta iniquidad, o por la inconsiderada ligereza de aquellos, a quienes más interesaba haber vigilado con diligencia en este negocio. Así que en espacio de siglo y medio la secta de los Masones ha logrado unos aumentos mucho mayores de cuanto podía esperarse, e infiltrándose con tanta audacia como dolo en todas las clases sociales ha llegado a tener tanto poder que parece haberse hecho casi dueña de los Estados. De tan rápido y terrible progreso se ha seguido en la Iglesia, en la potestad de los príncipes y en la salud pública la ruina prevista muy de atrás por Nuestros Antecesores; y se ha llegado a punto de temer grandemente para lo venidero, no ciertamente por la Iglesia, cuyo fundamento es bastante firme para que pueda ser socavado por esfuerzo humano, sino por aquellas mismas naciones en que logran influencia grande la secta de que hablamos u otras semejantes que se le agregan como auxiliares y satélites.

7. Por estas causas, apenas subimos al gobierno de la Iglesia, vimos y experimentamos cuánto convenía resistir en lo posible a mal tan grave, interponiendo para ello Nuestra autoridad.

En efecto, aprovechando repetidas veces la ocasión que se presentaba, hemos expuesto algunos de los más importantes puntos de doctrina en que parecía haber influido en gran manera la perversidad de los errores masónicos. Así, en Nuestra carta encíclica Quod apostoli muneris emprendimos demostrar con razones convincentes las enormidades de los socialistas y comunistas; después, en otra, Arcanum, cuidamos de defender y explicar la verdadera y genuina noción de la sociedad doméstica, que tiene su fuente y origen en el matrimonio; además, en la que comienza Diuturnum, propusimos la forma de la potestad política moderada según los principios de sabiduría cristiana, tan maravillosamente acorde con la naturaleza misma de las cosas y la salud de los pueblos y príncipes. Ahora, a ejemplo de Nuestros Predecesores, hemos resuelto ocuparnos expresamente de la misma sociedad masónica, de toda su doctrina, así como de sus planes y manera de pensar y de obrar, a fin de que así llegue a conocerse, con la mayor claridad posible, su maliciosa naturaleza, y pueda evitarse el contagio de peste tan funesta.

Organización "secreta"

8. Hay varias sectas que, si bien diferentes en nombre, ritos, forma y origen, unidas entre sí por cierta comunión de propósitos y afinidad entre sus opiniones capitales, concuerdan de hecho con la secta masónica, especie de centro de donde todas salen y adonde vuelven. Estas, aunque aparenten no querer en manera alguna ocultarse en las tinieblas, y tengan sus juntas a vista de todos, y publiquen sus periódicos, con todo, bien miradas, son un género de sociedades secretas, cuyos usos conservan. Pues muchas cosas hay en ellas a manera de arcanos, las cuales hay mandato de ocultar con muy exquisita diligencia, no sólo a los extraños, sino a muchos de sus mismos adeptos, como son los planes íntimos y verdaderos, así como los jefes supremos de cada logia, las reuniones más reducidas y secretas, sus deliberaciones, por qué vía y con qué medios se han de llevar a cabo. A esto se dirige la múltiple diversidad de derechos, obligaciones y cargos que hay entre los socios, la distinción establecida de órdenes y grados y la severidad de la disciplina por que se rigen. Tienen que prometer los iniciados, y aun de ordinarios se obligan a jurar solemnemente, no descubrir nunca ni de modo alguno sus compañeros, sus signos, sus doctrinas. Con estas mentidas apariencias y arte constante de fingimiento, procuran los Masones con todo empeño, como en otro tiempo los maniqueos, ocultarse y no tener otros testigos que los suyos. Celebran reuniones muy ocultas, simulando sociedades eruditas de literatos y sabios, hablan continuamente de su entusiasmo por la civilización, y de su amor hacia los más humildes: dicen que su único deseo es mejorar la condición de los pueblos y comunicar a cuantos más puedan las ventajas de la sociedad civil. Aunque fueran verdaderos tales propósitos, no todo está en ellos. Además, deben los afiliados dar palabra y seguridad de ciega y absoluta obediencia a sus jefes y maestros, estar preparados a obedecerles a la menor señal e indicación; y de no hacerlo así, a no rehusar los más duros castigos ni la misma muerte. Y, en efecto, cuando se ha juzgado que algunos han traicionado al secreto o han desobedecido las órdenes, no es raro darles muerte con tal audacia y destreza, que el asesino burla muy a menudo las pesquisas de la policía y el castigo de la justicia.

Ahora bien: esto de fingir y querer esconderse, de sujetar a los hombres como a esclavos con fortísimo lazo y sin causa bastante conocida, de valerse para toda maldad de hombres sujetos al capricho de otro, de armar a los asesinos procurándoles la impunidad de sus crímenes, es una monstruosidad que la misma naturaleza rechaza; y, por lo tanto, la razón y la misma verdad evidentemente demuestran que la sociedad de que hablamos pugna con la justicia y la probidad naturales.

9. Singularmente, cuando hay otros argumentos, por cierto clarísimos, que ponen de manifiesto esta falta de probidad natural. Porque, por grande astucia que tengan los hombres para ocultarse, por grande que sea su costumbre de mentir, es imposible que no aparezca de algún modo en los efectos la naturaleza de la causa. No puede el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo dar buenos frutos[10]. Y los frutos de la secta masónica son, además de dañosos, muy amargos. Porque de los certísimos indicios antes mencionados resulta claro el último y principal de sus intentos, a saber: destruir hasta los fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo, y levantar a su manera otro nuevo con fundamentos y leyes sacadas de las entrañas del naturalismo.

10. Cuanto hemos dicho y diremos, debe entenderse de la secta masónica en sí misma y en cuanto abraza otras con ella unidas y confederadas, pero no de cada uno de sus secuaces. Puede haberlos, en efecto, y no pocos, que, si bien no dejan de tener culpa por haberse comprometido con semejantes sociedades, con todo no participan por sí mismos en sus crímenes e ignoran sus últimas intenciones. Del mismo modo, aun entre las otras asociaciones unidas con la masonería, algunas tal vez no aprobarán ciertas conclusiones extremas que sería lógico abrazar como dimanadas de principios comunes, si no causara horror su misma torpe fealdad. Algunas también, por circunstancias de tiempo y lugar, no se atreven a hacer tanto como ellas mismas quisieran y suelen hacer las otras; pero no por eso se han de tener por ajenas a la confederación masónica, pues ésta no tanto ha de juzgarse por sus hechos y las cosas que lleva a cabo, cuanto por el conjunto de los principios que profesa.

Naturalismo "doctrina"

11. Ahora bien: es principio capital de los que siguen el naturalismo, como lo declara su mismo nombre, que la naturaleza y razón humana ha de ser en todo maestra y soberana absoluta; y, sentado esto, descuidan los deberes para con Dios o tienen de ellos conceptos vagos y erróneos. Niegan, en efecto, toda divina revelación; no admiten dogma religioso ni verdad alguna que la razón humana no pueda comprender, ni maestro a quien precisamente deba creerse por la autoridad de su oficio. Y como, en verdad, es oficio propio de la Iglesia católica, y que a ella sola pertenece, el guardar enteramente y defender en su incorrupta pureza el depósito de las doctrinas reveladas por Dios, la autoridad del magisterio y los demás medios sobrenaturales para la salvación, de aquí el haberse vuelto contra ella toda la saña y el ahínco todo de estos enemigos.

12. Véase ahora el proceder de la secta masónica en lo tocante a la religión, singularmente donde tiene mayor libertad para obrar, y júzguese si es o no verdad que todo su empeño está en llevar a cabo las teorías de los naturalistas. Mucho tiempo ha que trabaja tenazmente para anular en la sociedad toda influencia del magisterio y autoridad de la Iglesia; por esto proclaman y defienden doquier el principio de que "Iglesia y Estado deben estar por completo separados" y así excluyen de las leyes y administración del Estado el muy saludable influjo de la religión católica, de donde se sigue que los Estados se han de constituir haciendo caso omiso de las enseñanzas y preceptos de la Iglesia.

Ni les basta con prescindir de tan buena guía como la Iglesia, sino que la agravan con persecuciones y ofensas. Se llega, en efecto, a combatir impunemente de palabra, por escrito y en la enseñanza, los mismos fundamentos de la religión católica; se pisotean los derechos de la Iglesia; no se respetan las prerrogativas con que Dios la dotó; se reduce casi a nada su libertad de acción, y esto con leyes en apariencia no muy violentas, pero en realidad expresamente hechas y acomodadas para atarle las manos. Vemos, además, al Clero oprimido con leyes excepcionales y graves, para que cada día vaya disminuyendo en número y le falten las cosas más necesarias; los restos de los bienes de la Iglesia, sujetos a todo género de trabas y gravámenes y enteramente puestos al arbitrio y juicio del Estado; las Ordenes religiosas, suprimidas y dispersas.

Contra la Sede Apostólica

13. Pero donde, sobre todo, se extrema la rabia de los enemigos es contra la Sede Apostólica y el Romano Pontífice. Quitósele primero con fingidos pretextos el reino temporal, baluarte de su independencia y de sus derechos; en seguida se le redujo a situación inicua, a la par que intolerable, por las dificultades que de todas partes se le oponen; hasta que, por fin, se ha llegado a punto de que los fautores de las sectas proclamen abiertamente lo que en oculto maquinaron largo tiempo, a saber, que se ha de suprimir la sagrada potestad del Pontífice y destruir por entero el Pontificado, instituido por derecho divino. Aunque faltaran otros testimonios, consta suficientemente lo dicho por el de los sectarios, muchos de los cuales, tanto en otras diversas ocasiones como últimamente, han declarado que el propósito de los Masones es perseguir cuanto puedan a los católicos con una enemistad implacable, y no descansar hasta lograr que sea destruido todo cuanto los Sumos Pontífices han establecido en materia de religión o por causa de ella.

Y si no se obliga a los adeptos a abjurar expresamente la fe católica, tan lejos está esto de oponerse a los intentos masónicos, que antes bien sirve a ellos. Primero, porque éste es el camino de engañar fácilmente a los sencillos e incautos y de atraer a muchos más; y después, porque, abriendo los brazos a cualesquiera y de cualquier religión, consiguen persuadir de hecho el grande error de estos tiempos, a saber, el indiferentismo religioso y la igualdad de todos los cultos; conducta muy a propósito para arruinar toda religión, singularmente la católica, a la que, por ser la única verdadera, no sin suma injuria se la iguala con las demás.

Negación de los principios fundamentales

14. Pero más lejos van los naturalistas, porque, lanzados audazmente por las sendas del error en las cosas de mayor momento, caen despeñados en lo profundo, sea por la flaqueza humana, sea por un justo juicio de Dios, que castiga su soberbia. Así es que en ellos pierden su certeza y fijeza aun las verdades que se conocen por luz natural de la razón, como son la existencia de Dios, la espiritualidad e inmortalidad del alma humana.

Y la secta de los Masones da en estos mismos escollos del error con no menos precipitado curso. Porque, si bien confiesan, en general, que Dios existe, ellos mismos testifican no estar impresa esta verdad en la mente de cada uno con firme asentimiento y estable juicio. Ni disimulan tampoco ser entre ellos esta cuestión de Dios causa y fuente abundantísima de discordia; y aun es notorio que últimamente hubo entre ellos, por esta misma cuestión, no leve contienda. De hecho la secta concede a los suyos libertad absoluta de defender que Dios existe o que no existe; y con la misma facilidad se recibe a los que resueltamente defienden la negativa, como a los que opinan que existe Dios, pero sienten de El perversamente, como suelen los panteístas; lo cual no es otra cosa que acabar con la verdadera noción de la naturaleza divina, conservando de ella no se sabe qué absurdas apariencias. Destruido o debilitado este principal fundamento, síguese que han de quedar vacilantes otras verdades conocidas por la luz natural: por ejemplo, que todo existe por la libre voluntad de Dios creador; que su providencia rige el mundo; que las almas no mueren; que a esta vida ha de suceder otra sempiterna.

15. Destruidos estos principios, que son como la base del orden natural, importantísimo para la conducta racional y práctica de la vida, fácilmente aparece cuáles han de ser las costumbres públicas y privadas. Nada decimos de las virtudes sobrenaturales, que nadie puede alcanzar ni ejercitar sin especial gracia y don de Dios, de las cuales por fuerza no ha de quedar vestigio en los que desprecian por desconocidas la redención del género humano, la gracia divina, los sacramentos, la felicidad que se ha de alcanzar en el cielo.

Hablamos de las obligaciones que se deducen de la probidad natural. Un Dios creador del mundo y su próvido gobernador; una ley eterna que manda conservar el orden natural y veda el perturbarlo; un fin último del hombre y mucho más excelso que todas las cosas humanas y más allá de esta morada terrestre; éstos son los principios y fuente de toda honestidad y justicia; y, suprimidos éstos, como suelen hacerlo naturalistas y masones, falta inmediatamente todo fundamento y defensa a la ciencia de lo justo y de lo injusto. Y, en efecto, la única educación que a los Masones agrada, y con la que, según ellos, se ha de educar a la juventud, es la que llama laica, independiente, libre; es decir, que excluya toda idea religiosa. Pero cuán escasa sea ésta, cuán falta de firmeza y a merced del soplo de las pasiones, bien lo manifiestan los dolorosos frutos que ya se ven en parte; en dondequiera que esta educación ha comenzado a reinar más libremente, una vez suprimida la educación cristiana, prontamente se han visto desaparecer las buenas y sanas costumbres, tomar cuerpo las opiniones más monstruosas y subir de todo punto la audacia en los crímenes. Públicamente se lamenta y deplora todo esto, y aun lo reconocen, aunque no querrían, no pocos que se ven forzados a ello por la evidencia de la verdad.

16. Además, como la naturaleza humana quedó inficionada con la mancha del primer pecado, y por lo tanto más propensa al vicio que a la virtud, requiérese absolutamente para obrar bien sujetar los movimientos obcecados del ánimo y hacer que los apetitos obedezcan a la razón. Y para que en este combate conserve siempre su señorío la razón vencedora, se necesita muy a menudo despreciar todas las cosas humanas y pasar grandísimas molestias y trabajos. Pero los naturalistas y masones, que ninguna fe dan a las verdades reveladas por Dios, niegan que pecara nuestro primer padre, y estiman, por tanto, al libre albedrío en nada amenguado en sus fuerzas ni inclinado al mal[11]. Antes, por lo contrario, exagerando las fuerzas y excelencia de la naturaleza, y poniendo en ésta únicamente el principio y norma de la justicia, ni aun pensar pueden que para calmar sus ímpetus y regir sus apetitos se necesite una asidua pelea y constancia suma. De aquí vemos ofrecerse públicamente tantos estímulos a los apetitos del hombre: periódicos y revistas, sin moderación ni vergüenza alguna; obras dramáticas, licenciosas en alto grado; asuntos ara las artes, sacados con proterva de los principios de ese que llaman realismo; ingeniosos inventos para una vida muelle y muy regalada; rebuscados, en suma, toda suerte de halagos sensuales, a los cuales cierre los ojos la virtud adormecida. En lo cual obran perversamente, pero son en ello muy consecuentes consigo mismos, quienes quitan toda esperanza de los bienes celestiales, y ponen vilmente en cosas perecederas toda la felicidad, como si la fijaran en la tierra. Lo referido puede confirmar una cosa más extraña de decirse que de creerse. Porque, como apenas hay tan rendidos servidores de esos hombres sagaces y astutos como los que tienen el ánimo enervado y quebrantado por la tiranía de las pasiones, hubo en la secta masónica quien dijo públicamente y propuso que ha de procurarse con persuasión y maña que la multitud se sacie con la innumerable licencia de los vicios, en la seguridad que así la tendrán sujeta a su arbitrio para poder atreverse a todo en lo futuro.

17. Por lo que toca a la vida doméstica, he aquí casi toda la doctrina de los naturalistas. El matrimonio es un mero contrato: puede justamente rescindirse a voluntad de los contratantes; la autoridad civil tiene poder sobre el vínculo matrimonial. En el educar los hijos nada hay que enseñarles como cierto y determinado en punto de religión; al llegar a la adolescencia, corre a cuenta de cada cual escoger lo que guste. Esto mismo piensan los Masones; no solamente lo piensan, sino que se empeñan, hace ya mucho, en reducirlo a costumbre y práctica. En muchos Estados, aun en los llamados católicos, está establecido que fuera del matrimonio civil no hay unión legítima; en otros, la ley permite el divorcio; en otros se trabaja para que cuanto antes sea permitido. Así, apresuradamente se corre a cambiar la naturaleza del matrimonio en unión inestable y pasajera, que la pasión haga o deshaga a su antojo.

También tiene puesta la mira, con suma conspiración de voluntades, la secta de los Masones en arrebatar para sí la educación de los jóvenes. Ven cuán fácilmente pueden amoldar a su capricho esta edad tierna y flexible y torcerla hacia donde quieran, y nada más oportuno para lograr que se forme así para la sociedad una generación de ciudadanos tal cual ellos se la forjan. Por tanto, en punto de educación y enseñanza de los niños, nada dejan al magisterio y vigilancia de los ministros de la Iglesia, habiendo llegado ya a conseguir que en varios lugares toda la educación de los jóvenes esté en manos de laicos, de suerte que, al formar sus corazones, nada se les diga de los grandes y santísimos deberes que ligan al hombre con Dios.

Consecuencias políticas

18. Vienen en seguida los principios de la ciencia política. En este género dogmatizan los naturalistas que los hombres todos tienen iguales derechos y son de igual condición en todo; que todos son libres por naturaleza; que ninguno tiene derecho para mandar a otro, y el pretender que los hombres obedezcan a cualquier autoridad que no venga de ellos mismos es propiamente hacerles violencia. Todo está, pues, en manos del pueblo libre; la autoridad existe por mandato o concesión del pueblo; tanto que, mudada la voluntad popular, es lícito destronar a los príncipes aun por la fuerza. La fuente de todos los derechos y obligaciones civiles está o en la multitud o en el Gobierno de la nación, organizado, por supuesto, según los nuevos principios. Conviene, además, que el Estado sea ateo; no hay razón para anteponer una a otra entre las varias religiones, pues todas deben ser igualmente consideradas.

19. Y que todo esto agrade a los Masones del mismo modo, y quieran ellos constituir las naciones según este modelo, es cosa tan conocida que no necesita demostrarse. Con todas sus fuerzas e intereses lo están maquinando así hace mucho tiempo, y con esto dejan expedito el camino a no pocos más audaces que se inclinan a peores opiniones, pues proyectan la igualdad y comunidad de toda la riqueza, borrando así del Estado toda diferencia de clases y fortunas.

Errores y peligros

20. De lo que sumariamente hemos referido aparece bastante claro que sea y por dónde va la secta de los Masones. Sus principales dogmas discrepan tanto y tan claramente de la razón, que nada puede ser más perverso. Querer acabar con la religión y la Iglesia, fundada y conservada perennemente por el mismo Dios, y resucitar después de dieciocho siglos las costumbres y doctrinas gentílicas, es necedad insigne y muy audaz impiedad. Ni es menos horrible o más llevadero el rechazar los beneficios que con tanta bondad alcanzó Jesucristo, no sólo a cada hombre en particular, sino también en cuanto viven unidos en la familia o en la sociedad civil, beneficios señaladísimos hasta según el juicio y testimonio de los mismos enemigos. En tan feroz e insensato propósito parece reconocerse el mismo implacable odio o sed de venganza en que arde Satanás contra Jesucristo.

Así como el otro vehemente empeño de los Masones, el de destruir los principales fundamentos de lo justo y lo honesto, y animar así a los que, a imitación del animal, quisiera fuera lícito cuanto agrada, no es otra cosa que empujar el género humano ignominiosa y vergonzosamente a su extrema ruina.

21. Aumentan el mal los peligros que amenazan a la sociedad doméstica y civil. Porque, como otras veces lo hemos expuesto, hay en el matrimonio, según el común y casi universal sentir de todos los pueblos y siglos, algo de sagrado y religioso: veda, además, la ley divina que pueda disolverse. Pero si esto se permitiera, si el matrimonio se hace profano, necesariamente ha de seguirse en la familia la discordia y la confusión, cayendo de su dignidad la mujer y quedando incierta la prole tanto sobre sus bienes como sobre su propia vida.

22. Pues el no cuidar oficialmente para nada de la religión, y en la administración y ordenación de la cosa pública no tener cuenta ninguna de Dios, como si no existiese, es atrevimiento inaudito aun entre los mismos gentiles, en cuyo corazón y en cuyo entendimiento tan grabada estuvo no sólo la creencia en los dioses, sino la necesidad de un culto público, que reputaban más fácil encontrar una ciudad sin suelo que sin Dios.

De hecho la sociedad humana a que nos sentimos naturalmente inclinados fue constituida por Dios, autor de la naturaleza; y de El emana, como de principio y fuente, la naturaleza y perenne abundancia de los bienes innumerables en que la sociedad abunda. Así, pues, como la misma naturaleza enseña a cada uno en particular a dar piadosa y santamente culto a Dios por tener de El la vida y los bienes que la acompañan, así, y por idéntica causa, incumbe este mismo deber a pueblos y Estados. Y los que quisieran a la sociedad civil libre de todo deber religioso, claro está que obran no sólo injusta, sino ignorante y absurdamente.

Si, pues, los hombres por voluntad de Dios nacen ordenados a la sociedad civil, y a ésta es tan indispensable el vínculo de la autoridad que, quitando éste, por necesidad se disuelve aquélla, síguese que el mismo que creó la sociedad creó la autoridad. De aquí se ve que quien está revestido de ella, sea quien fuere, es ministro de Dios, y, por tanto, según lo piden el fin y la naturaleza de la sociedad humana, es tan puesto en razón el obedecer a la potestad legítima cuando manda lo justo, como obedecer a la autoridad de Dios, que todo lo gobierna; y nada tan falso como el pretender que corresponda por completo a la masa del pueblo el negar la obediencia cuando le agrade. Todos los hombres son, ciertamente, iguales: nadie duda de ello, si se consideran bien la comunidad igual de origen y naturaleza, el fin último cuya consecuencia se ha señalado a cada uno, y finalmente los derechos y deberes que de ellos nacen necesariamente.

23. Mas como no pueden ser iguales las capacidades de los hombres, y distan mucho uno de otro por razón de las fuerzas corporales o del espíritu, y son tantas las diferencias de costumbres, voluntades y temperamentos, nada más repugnante a la razón que el pretender abarcarlo y confundirlo todo y llevar a las leyes de la vida civil tan rigurosa igualdad. Así como la perfecta constitución del cuerpo humano resulta de la juntura y composición de miembros diversos, que, diferentes en forma y funciones, atados y puestos en sus propios lugares, constituyen un organismo hermoso a la vista, vigoroso y apto para bien funcionar, así en la humana sociedad son casi infinitas las diferencias de los individuos que la forman; y si todos fueran iguales y cada uno se rigiera a su arbitrio, nada habría más deforme que semejante sociedad; mientras que si todos, en distinto grado de dignidad, oficios y aptitudes, armoniosamente conspiran al bien común, retratarán la imagen de una ciudad bien constituida y según pide la naturaleza.

24. Además, de los turbulentos errores, que ya llevamos enumerados, han de temerse los mayores peligros para los Estados. Porque, quitado el temor de Dios y el respeto a las leyes divinas, menospreciada la autoridad de los príncipes, consentida y legitimada la manía de las revoluciones, sueltas con la mayor licencia las pasiones populares, sin otro freno que el castigo, ha de seguirse necesariamente el trastorno y la ruina de todas las cosas. Y aun precisamente esta ruina y trastorno, es lo que a conciencia maquinan y expresamente proclaman unidas las masas de comunistas y socialistas, a cuyos designios no podrá decirse ajena la secta de los Masones, pues favorece en gran manera sus planes y conviene con ellas en los principales dogmas. Y si de hecho no llegan inmediatamente y en todas partes a las últimas consecuencias, no se atribuya a sus doctrinas ni a su voluntad, sino a la eficacia de la religión divina, que no puede extinguirse, y a la parte más sana de los hombres, que, rechazando la servidumbre de las sociedades secretas, resisten con valor a sus locos conatos.

25. ¡Ojalá juzgasen todos del árbol por sus frutos y conocieran la semilla y principio de los males que nos oprimen y los peligros que nos amenazan! Tenemos que habérnoslas con un enemigo astuto y doloso que, halagando los oídos de pueblos y príncipes, ha cautivado a unos y otros con blandura de palabras y adulaciones.

Al insinuarse entre los príncipes fingiendo amistad, pusieron la mira los Masones en lograrlos como socios y colaboradores poderosos para oprimir a la religión católica; y para estimularles más con insistente calumnia acusaron a la Iglesia de que, envidiosa, disputaba a los príncipes su potestad y prerrogativas reales. Lograda por tales artes la audacia y la seguridad, comenzaron a intervenir con gran influencia en el régimen de las naciones, estando dispuestos -por lo demás- a sacudir los fundamentos de los imperios y a perseguir, calumniar y destronar a los príncipes, siempre que ellos no se mostrasen inclinados a gobernar a gusto de la secta.

No de otro modo engañaron, adulándolos, a los pueblos. Voceando libertad y prosperidad pública, haciendo ver que por culpa de la Iglesia y de los monarcas, no había salido ya la multitud de su inicua servidumbre y de su miseria, engañaron al pueblo, y, despertada en él la sed de novedades, le incitaron a combatir contra ambas potestades. Pero ventajas tan esperadas están más en el deseo que en la realidad, y antes bien, más oprimida la plebe, se ve forzada a carecer en gran parte de las mismas cosas en que esperaba el consuelo de su miseria, las cuales hubiera podido hallar con facilidad y abundancia en la sociedad cristianamente constituida. Y éste es el castigo de su soberbia, que suelen encontrar cuantos se vuelven contra el orden de la Providencia divina: que tropiezan con una suerte desoladora y mísera allí mismo donde, temerarios, la esperaban próspera y abundante según sus deseos.

26. La Iglesia, en cambio, como que manda obedecer primero y sobre todo a Dios, Soberano Señor de todas las cosas, no podría, sin injuria y falsedad, ser tenida por enemiga de la potestad civil, usurpadora de algún derecho de los príncipes; antes bien, quiere se de al poder civil, por dictamen y obligación de conciencia, cuanto de derecho se le debe; y el hacer dimanar de Dios mismo, conforme hace la Iglesia, el derecho de mandar, da gran incremento a la dignidad del poder civil y no leve apoyo para captarse el respeto y benevolencia de los ciudadanos. Amiga de la paz, la misma Iglesia fomenta la concordia, abraza a todos con maternal cariño y, ocupada únicamente en ayudar a los hombres, enseña que conviene unir la justicia con la clemencia, el mando con la equidad, las leyes con la moderación; que no ha de violarse el derecho de nadie; que se ha de servir al orden y tranquilidad pública y aliviar cuanto se pueda pública y privadamente la necesidad de los menesterosos. Pero por esto piensan, para servirnos de las palabras mismas de San Agustín[12], o quieren que se piense no ser la doctrina de Cristo provechosa para la sociedad, porque no quieren que el Estado se asiente sobre la solidez de las virtudes, sino sobre la impunidad de los vicios. Conocido bien todo esto, sería insigne prueba de sensatez política y empresa conforme a lo que exige la salud pública que príncipes y pueblos se unieran, no con los Masones para destruir la Iglesia, sino con la Iglesia para quebrantar los ímpetus de los Masones.

Remedios doctrinales

27. Sea como quiera, ante un mal tan grave y ya tan extendido, lo que a Nos toca, Venerables Hermanos, es aplicarnos con toda el alma a la busca de remedios.

Y porque sabemos que la mejor y más firme esperanza de remedio está puesta en la virtud de la religión divina, tanto más odiada por los Masones cuanto más temida, juzgamos ser lo principal el servirnos contra el común enemigo de esta virtud tan saludable. Así que todo lo que decretaron los Romanos Pontífices, Nuestros Antecesores, para impedir las tentativas y los esfuerzos de la secta masónica, y todo cuanto sancionaron para alejar a los hombres de semejantes sociedades o sacarlos de ellas, todas y cada una de estas cosas las damos por ratificadas y las confirmamos con Nuestra autoridad apostólica. Y confiadísimos en la buena voluntad de los cristianos, rogamos y suplicamos a cada uno en particular por su eterna salvación que estimen deber sagrado de conciencia el no apartarse un punto de lo que en esto tiene ordenado la Silla Apostólica.

28. Y a vosotros, Venerables Hermanos, os pedimos y rogamos con la mayor instancia que, uniendo vuestros esfuerzos a los Nuestros, procuréis con todo ahínco extirpar esta asquerosa peste que va serpeando por todas las venas de la sociedad. A vosotros toca defender la gloria de Dios y la salvación de los prójimos: ante tales fines en el combate, no ha de faltaros ni el valor ni la fuerza.

29. Vuestra prudencia os dictará el modo mejor de vencer los obstáculos y las dificultades que se alzarán; pero como es propio de la autoridad de nuestro ministerio el indicaros Nos mismo algún plan razonable, pensad que en primer lugar se ha de procurar arrancar a los Masones su máscara, para que sean conocidos tales cuales son, que los pueblos aprendan por vuestros discursos y pastorales, dados con este fin, las malas artes de semejantes sociedades para halagar y atraer, la perversidad de sus opiniones y lo criminal de sus hechos. Que ninguno que estime en lo que debe su profesión de católico y su salvación juzgue serle lícito por ningún título dar su nombre a la secta masónica, como repetidas veces lo prohibieron Nuestros Antecesores. Que a ninguno engañe aquella honestidad fingida; puede, en efecto, parecer a algunos que nada piden los Masones abiertamente contrario a la religión y buenas costumbres; pero como toda la razón de ser y causa de la secta estriba en el vicio y en la maldad, claro es que no es lícito unirse a ellos ni ayudarles en modo alguno.

30. Además, conviene con frecuentes sermones y exhortaciones inducir a las muchedumbres a que se instruyan con todo esmero en lo tocante a la religión, y para esto recomendamos mucho que en escritos y sermones oportunos se explanen los principales y santísimos dogmas que encierran toda la filosofía cristiana. Con lo cual se llega a sanar los entendimientos por medio de la instrucción y a fortalecerlos así contra las múltiples formas del error como contra los varios modos con que se presentan atractivos los vicios en esa tan grande libertad de publicaciones y curiosidad tan grande de saber.

Grande obra, sin duda; pero en ella será vuestro primer auxiliar y colaborador de vuestros trabajos el Clero, si con vuestro esfuerzo lográis que salga bien pertrechado en virtudes y en ciencia. Mas empresa tan sana e importante reclama también en su auxilio el celo activo de los seglares, que juntan en uno el amor de la religión y de la Patria con la probidad y el saber. Aunadas las fuerzas de una y otra clase, trabajad, Venerables Hermanos, para que todos los hombres conozcan bien y amen a la Iglesia; porque cuanto mayor fuere este conocimiento y este amor, tanto mayor será así la repugnancia con que se mire a las sociedades secretas como el empeño en rehuirlas.

Organizaciones prácticas

31. Y aprovechando esta oportunidad, renovamos ahora justamente Nuestro deseo, ya repetido, de que se propague y se fomente con toda diligencia la Orden Tercera de San Francisco, cuyas reglas con lenidad prudente hemos suavizado hace muy poco tiempo. El único fin que le dio su autor es el de traer los hombres a la imitación de Jesucristo, al amor de su Iglesia, al ejercicio de toda virtud cristiana; mucho ha de valer, por tanto, para extinguir el contagio de estas perversísimas sociedades. Y así, que cada día aumente más esta santa Congregación; pues, además de otros muchos frutos, puede esperarse de ella el insigne de que vuelvan los corazones a la libertad, fraternidad e igualdad, no como absurdamente las conciben los masones, sino como las alcanzó Jesucristo para el humano linaje y las siguió San Francisco: esto es, la libertad de los hijos de Dios, por la cual nos veamos libres de la servidumbre de Satanás y de las pasiones, nuestros perversísimos tiranos; la fraternidad que dimana de ser Dios nuestros Creador y Padre común de todos; la igualdad que, teniendo por fundamento la caridad y la justicia, no borra toda diferencia entre los hombres, sino que con la variedad de condiciones, deberes e inclinaciones forma aquel admirable y armonioso concierto que aun la misma naturaleza pide para el bien y la dignidad de la vida civil.

32. Viene, en tercer lugar, una institución sabiamente establecida por nuestros mayores e interrumpida por el transcurso del tiempo, que puede valer ahora como ejemplar y forma para lograr instituciones semejantes.

Hablamos de los gremios y cofradías de trabajadores con que éstos, al amparo de la religión, defendían juntamente sus intereses y, a la par, las buenas costumbres.

Y si con el uso y experiencia de largo tiempo vieron nuestros mayores la utilidad de estas asociaciones, tal vez la experimentaremos mejor nosotros por ser especialmente aptas para invalidar el poder de las sectas. Los que conllevan la pobreza con el trabajo de sus manos, fuera de ser dignísimos, en primer término, de caridad y consuelo, están más expuestos a las seducciones de los malvados, que todo lo invaden con fraudes y engaños. Débeseles, por ello, ayudar con la mayor benignidad posible y atraer a sociedades honestas, no sea que los arrastren a las infames. En consecuencia, para salud del pueblo, tenemos vehementes deseos de ver restablecidas en todas partes, según piden los tiempos, estas corporaciones bajo los auspicios y patrocinio de los Obispos. Y no es pequeño Nuestro gozo al verlas ya establecidas en diversos lugares en que también se han fundado sociedades protectoras, siendo propósito de unas y otras ayudar a la clase honrada de los proletarios, socorrer y custodiar sus hijos y sus familias, fomentando en ellas, con la integridad de las buenas costumbres, el amor a la piedad y el conocimiento de la religión.

33. Y en este punto no dejaremos de mencionar la Sociedad llamada de San Vicente de Paúl, tan benemérita de las clases pobres y tan insigne públicamente en su ejemplaridad. Bien conocidas son su actuación y sus aspiraciones; se emplea en adelantarse espontáneamente al auxilio de los menesterosos y de los que sufren, y esto con admirable sagacidad y modestia; pues, cuanto menos quiere mostrarse, tanto es mejor para ejercer la caridad cristiana y más oportuna para consuelo de las miserias.

Educación de la juventud

34. En cuarto lugar, y para obtener más fácilmente lo que intentamos, con el mayor encarecimiento encomendamos a vuestro celo y a vuestros desvelos la juventud, esperanza de la sociedad.

Poned en su educación vuestro principal cuidado, y nunca, por más que hiciereis, creáis haber hecho bastante en el preservar a la adolescencia de aquellas escuelas y aquellos maestros, en los que pueda temerse el aliento pestilente de las sectas. Exhortad a los padres, a los directores espirituales, a los párrocos para que insistan, al enseñar la doctrina cristiana, en avisar oportunamente a sus hijos y alumnos sobre la perversidad de estas sociedades, y a que aprendan desde luego a precaverse de las fraudulentas y varias artes que sus propagadores suelen emplear para enredar a los hombres. Y aun no harían mal, los que preparan a los niños para recibir bien la primera Comunión, en persuadirles que se propongan y se comprometan a no ligarse nunca con sociedad alguna sin decirlo antes a sus padres o sin consultarlo con su confesor o con su párroco.

35. Bien conocemos que todos nuestros comunes trabajos no bastarán a arrancar estas perniciosas semillas del campo del Señor si desde el cielo el dueño de la viña no favorece benigno nuestros esfuerzos.

Necesario es, por lo tanto, implorar con vehemente anhelo e instancia su poderoso auxilio, como y cuanto lo piden la extrema necesidad de las circunstancias y la grandeza del peligro. Levántase insolente y orgullosa por sus triunfos la secta de los Masones, ni parece poner ya límites a su pertinacia. Préstanse mutuo auxilio sus sectarios, todos unidos en nefando contubernio y por comunes ocultos designios, y unos a otros se animan para todo malvado atrevimiento. Tan fiero asalto pide igual defensa, es a saber, que todos los buenos se unan en amplísima coalición de obras y oraciones. Les pedimos, pues, por un lado que, estrechando las filas, firmes y a una, resistan contra los ímpetus cada día más violentos de los sectarios; por otro, que levanten a Dios las manos y le supliquen con grandes gemidos, para alcanzar que florezca con nuevo vigor la religión cristiana; que goce la Iglesia de la necesaria libertad; que vuelvan a la buena senda los descarriados; y que, al fin, abran paso a la verdad los errores y los vicios a la virtud.

36. Como intercesora y abogada tengamos a la Virgen María Madre de Dios, para que, pues ya en su misma Concepción purísima venció a Satanás, sea Ella quien se muestre poderosa contra las nefandas sectas, en las que claramente se ve revivir la soberbia contumaz del demonio junto con una indómita perfidia y simulación. Acudamos también al príncipe de los Angeles buenos, San Miguel, el debelador de los enemigos infernales; y a San José, esposo de la Virgen santísima, así como a San Pedro y San Pablo, Apóstoles grandes, sembradores e invictos defensores de la fe cristiana, en cuyo patrocinio confiamos, así como en la perseverante oración de todos, para que el Señor acuda oportuno y benigno en auxilio del género humano que se encuentra lanzado a peligros tantos. Sea prueba de los dones celestiales y de Nuestra benevolencia la Bendición Apostólica, que de todo corazón os damos en el Señor, a vosotros, Venerables Hermanos, al Clero y a todo el pueblo confiado a vuestra vigilancia.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 20 de abril de 1884, año séptimo de Nuestro Pontificado.

 

[1] De civ. Dei. 14, 17. 
[2] Ps. 82, 2-4. 
[3] Const. In eminenti 24 april. 1738. 
[4] Const. Providas 18 mai. 1751. 
[5] Const. Ecclesiam a Iesu Christo 12 sept. 1821. 
[6] Const. 13 mart. 1825. 
[7] Enc. Traditi 21 mai. 1829. 
[8] Enc. Mirari 15 aug. 1832. 
[9] Enc. Qui pluribus 9 nov. 1846. -Aloc. Multiplices inter 25 sept. 1865, etcétera. 
[10] Mat. 7, 18. 
[11] Conc. Trid. sess. 6 de iustif. c. 1. 
[12] Ep. 137 (al. 3) Ad Volusianum c. 5 n. 20.

lunes, 8 de febrero de 2021

SOBRE EL PECADO DE LA DIFAMACION (Perpetrada por presbítero de la Falsa Resistencia del obispo Zendejas, en Tunja).

 



                                                          

FUENTE: Manual de Teología Moral para seglares. Fr A. Royo Marín OP

La detracción del prójimo

Se entiende por detracción o difamación la denigración injusta de la fama del prójimo ausente. La denigración en el sentido propio de la palabra, o sea, deslustrar, ennegrecer, obscurecer la fama de una persona, injusta, porque no hay detracción cuando la fama se ennegrece justamente.

a) La simple detracción consiste en manifestar sin justa causa un vicio o defecto oculto del prójimo. Si se critican sus defectos públicos, recibe más bien el nombre de murmuración.

b) La calumnia consiste en imputar falsamente al prójimo un crimen que no ha cometido. Añade a la simple detracción la mentira perniciosa.

2. Por parte del modo puede ser directa o indirecta.

a) Directa es la que manifiesta abierta y claramente el pecado ajeno, verdadero o falso. Suelen distinguirse cuatro modos distintos: imponiendo falsamente un pecado, exagerando el verdadero, revelando el oculto, atribuyendo mala intención a la misma acción buena.

b) Indirecta es la que niega o disminuye las buenas cualidades del prójimo. Se hace de varios modos: negando el bien de otro, callándolo maliciosamente, disminuyéndolo, alabándolo remisamente cuando merece mucho más. Las fórmulas verbales son variadísimas y todas envuelven hipocresía, malicia, envidia, etc. («Sí, pero...»; «Es mejor no acabarlo de contar», «¡Si pudiera hablar!»; «Os quedaríais estupefactos», etc.). A veces basta el silencio, un gesto, una sonrisa, etc., para que la fama del prójimo se venga abajo.

3. Por parte de la intención interna puede ser formal o material. Es formal cuando se intenta explícitamente denigrar al prójimo, y material cuando se le critica por alguna otra causa (v.gr., por ligereza, locuacidad, irreflexión, utilidad propia, etc.) sin intención de difamarle, pero previendo la difamación.

3.° Por parte de la intención interna puede ser formal o material. Es formal cuando se intenta explícitamente denigrar al prójimo, y material cuando se le critica por alguna otra causa (v.gr., por ligereza, locuacidad, irreflexión, utilidad propia, etc.) sin intención de difamarle, pero previendo la difamación.

3. Malicia. 

Vamos a precisarla en forma de conclusiones:

Conclusión 1: La detracción del prójimo, sea simple o calumniosa, directa o indirecta, formal o material, es de suyo pecado grave contra la justicia y la caridad, pero admite parvedad de materia.

Vamos a explicar el sentido de la conclusión: La detracción del prójimo, en la forma que hemos explicado más arriba.

Sea simple o calumniosa . La calumnia es más grave, por la mentira que encierra; pero aun la simple detracción constituye una verdadera injusticia contra el prójimo y una falta evidente de caridad.

Directa o  indirecta. La directa supone más audacia y desvergüenza; pero la indirecta no es menos injusta y lleva consigo, ordinariamente, mayor refinamiento e hipocresía.

Formal o material . La material es menos grave, pero no deja de ser una injusticia manifiesta cuando se preve, al menos en confuso, la denigración del prójimo. A veces se emplea la fórmula hipócrita: «Esto lo digo sin intención alguna de criticar a fulano».

Es de suyo pecado grave. 

Consta claramente por la Sagrada Escritura y la razón teológica, como veremos en seguida. Es menos grave que el homicidio y el adulterio, pero más grave que el robo; porque la fama vale menos que la vida o la fidelidad conyugal, pero mucho más que tos bienes exteriores. Aunque, como advierte Santo Tomás, puede alterarse esta jerarquía a causa de las circunstancias agravantes o atenuantes que concurran (II-II,73,3).

Contra la justicia y la caridad. Contra la justicia, porque lesiona el derecho estricto del prójimo a su propia fama. Contra la caridad, porque nos manda amar al prójimo y nos prohíbe hacerle daño.

Pero admite parvedad de materia. Ya se comprende que, si se critican sin mala intención pequeños defectos del prójimo o se le imputa falsamente, sin odio ni envidia, un ligero desliz, no hay materia suficiente para pecado grave; aunque se quebranta, no obstante, la justicia y hay obligación leve de reparar el daño causado (v.gr., alabando en otras ocasiones a la persona criticada).

He aquí ahora la prueba teológica de la conclusión.

La Sagrada Escritura. Elogia la buena fama y condena severamente la detracción del prójimo. He aquí algunos textos:

«Más que las riquezas vale el buen nombre» (Prov 22,1). «Ten cuidado de tu nombre, que permanece, más que de millares de tesoros» (Eclo 41,15).

«No murmuréis unos de otros, hermanos; el que murmura de su hermano o juzga a su hermano, murmura de la Ley, juzga a la Ley» (Sant 4,11).

El magisterio de la Iglesia . Es doctrina constante de la Iglesia. Inocencio XI condenó dos proposiciones laxistas que enseñaban ser tan sólo pecado venial la falsa acusación contra el detractor o la calumnia en defensa del propio honor (D 1193-1194).

Conclusión 2: La gravedad de la detracción se mide por la importancia del crimen divulgado o falsamente imputado y por el daño causado al prójimo con ella.

Conclusión 6.: El que coopera a la injusta difamación del prójimo peca grave o levemente contra la justicia según el grado y la eficacia de su cooperación.

Escolio». 1.Gravedad de la obligación.  a) El que pecó gravemente difamando al prójimo, está obligado a restituir la fama y los daños incluso con grave incomodidad propia, porque la culpa debe repararse con incomodidad proporcionada.

Modo de reparar la fama: a) Si se trata de una calumnia , no hay otra solución que desdecirse en absoluto de ella, aunque esta confesión produzca la infamia del calumniador. Puede, sin embargo, buscarse la manera de salvar la propia fama haciendo algún circunloquio o restricción latamente mental (v.gr., «he sabido que aquello que dije es completamente falso, y me complazco en manifestarlo así para dejar las cosas en su lugar»), pero sin recurrir nunca a la mentira, que jamás es lícita.

b) Si se calumnió públicamente o por escrito (v.gr., por medio de la prensa) hay que restituir en igual forma.

C) La susurración 

1. Noción . Se entiende por tal la injusticia del que siembra cizaña entre los amigos con el fin de disolver su amistad. Es el pecado del que cuenta chismes y susurra habladurías al oído de un amigo para enfriar o disolver su amistad con otro, o de unas familias con otras (II-II,74).

2. Malicia, es un pecado de suyo grave contra la caridad, y muchas veces también contra la justicia , sobre todo si se vale de la detracción como procedimiento para conseguir sus perversos fines.

La Sagrada Escritura fustiga duramente este feo pecado. He aquí algunos textos:

«Maldice al murmurador y al de lengua doble, porque han sido la perdición de muchos que vivían en paz» (Eclo 28,15). «Por falta de leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso cesa la contienda» (Prov 26,20) «Seis cosas aborrece Yahveh y aun siete abomina su alma: ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, corazón que trama iniquidades, pies que corren presurosos al mal, testigo falso que difunde calumnias y al que siembra la discordia entre hermanos» (Prov 6,16-19).

San Pablo enumera entre los pecados dignos de muerte el de los «chismosos» o susurradores (cf. Rom 1,29)..........


El reverendo padre Juan Ortiz de la falsa Resistencia internacional, operando en Colombia mandó este mensaje a sus fieles de Tunja por medio de redes sociales:


"Me acabo de enterar que algunos de nuestros fieles asistieron a la Misa con el P. Rafael Arizaga ayer domingo y hoy lunes en Tunja.

Quiero ser MUY CLARO que la Resistencia Católica a la que pertenecemos NO TIENE NADA QUE VER con ese sacerdote y que ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBÍDO a nuestros fieles mantener contacto con ese sacerdote.

Ese sacerdote se ha declarado públicamente más de una vez SEDEVACANTISTA (no hay papas válidos), no comparte con nosotros las mismas posiciones doctrinales, y ataca injustamente a nuestros obispos y a los sacerdotes de la Resistencia Católica.

Si en adelante me entero que alguno de nuestros fieles sigue en contacto con ese sacerdote ¡NO PODRÁ ASISTIR MÁS A MIS MISAS!

Le pido a la fiel nuestra que acogió en su casa a ese sacerdote que se ponga inmediatamente en contacto conmigo.

La unidad entre los católicos, como lo expliqué recientemente, comienza por la UNIDAD DOCTRINAL y en eso no hay unión entre ese sacerdote y nosotros."


Algunas precisiones y distinciones.

Se le invita al reverendo padre Ortiz que demuestre en que momento el padre Rafael OSB dijo ser sedevacantista o en que momento desautoriza la validez de los papas. La postura del padre Rafael respecto a la iglesia conciliar y los papas es la misma que la de Monseñor Lefebvre. El padre Rafael OSB jamás ha escondido la Doctrina Católica que enseña, esto se demuestra por 3 canales en internet con mas de 100 sermones, sus cartas en su propio sitio benedictino y en otros sitios católicos como el Ariete Católico. 

Quien enseña la Verdad y la sana Doctrina no tiene nada que temer. En cambio la falsa resistencia, que el padre Ortiz dice representar, esconde lo que enseña, no van a encontrar sermones públicos del Reverendo padre Ortiz, ni escrito, ni en audio ni en video, así como tampoco del obispo Zendejas en años recientes; muy poco del obispo Faure así como del obispo Tomas de Aquino. No vayan a ser sorprendidos enseñando falsas doctrinas, como monseñor Williamson acerca de la Inmaculada Concepción, favoreciendo la misa nueva protestante o favoreciendo lecturas heréticas de Valtorta.

De monseñor Williamson pueden encontrar sus heterodoxas y hasta heréticas enseñanzas defendidas con complicidad (silencio absoluto, atropellando la Verdad en aras de mantener la falsa unidad de su grupo de falsa resistencia) por el padre Ortiz y varios otros paladines de ese grupo que el dice representar.

Por si fuera poco el padre Ortiz adopta la practica sectaria de la nueva FSSPX amenazando fieles con prohibirles asistir a sus misas, si no se pliegan a las ordenanzas de la falsa resistencia. Prohibir publicamente a fieles Sacramentos de la Iglesia Católica sin sentencia de excomunión es pecado mortal. Pero claro eso no les importa, lo que quieren es controlar fieles, difamar y calumniar contra el padre Rafael, y otros buenos sacerdotes, que sin pertenecer a grupúsculos, se dedican al apostolado enseñando sana Doctrina. El padre Rafael ha sido perseguido desde el 2015, por la falsa resistencia, cuando decidió no solapar la falsa doctrina de monseñor Williamson. Bien conocen también la historia del despojo del Monasterio de Boyacá hacia el padre Rafael, ellos haciéndolo parecer que lo había abandonado. Se quedaron con los fieles que eran del padre Rafael y murmuraron contra el.

Estos son los canales donde pueden encontrar los sermones del padre Rafael OSB:

CANAL YOU TUBE ARIETE CATOLICO

MONASTERIO BENEDICTINO SAN JOSE

https://www.youtube.com/channel/UC6X2HvJD66m-fb4a3Myxidw

https://www.youtube.com/channel/UCshmnoFZDBLussBRB-Xlfow

Para saber qué es la falsa resistencia que defiende el padre Ortiz, el otrora celebre sacerdote mexicano de la falsa FSSPX que ahora es obispo, Gerardo Zendejas y por supuesto su líder indiscutible Mons Williamson leer los siguientes artículos:

https://www.therecusant.com/fake-resistance-statements

https://www.therecusant.com/williamson-conciliar-church

https://www.therecusant.com/zendejas-blue-paper-nov2015

https://catholiccandle.neocities.org/priests/williamson-traditional-new-mass.html

https://catholiccandle.neocities.org/priests/williamson-the-evil-of-comfortably-tolerating-heresy.html

https://elarietecatolico.blogspot.com/2017/05/el-nuevo-obispo-de-la-falsa-resistencia.html

https://elarietecatolico.blogspot.com/2017/12/razones-doctrinales-que-nos-llevaron.html

http://elarietecatolico.blogspot.com/2017/09/errores-de-los-obispos-williamson.html

https://elarietecatolico.blogspot.com/2017/09/errores-de-los-obispos-williamson_28.html

https://elarietecatolico.blogspot.com/2017/05/entrevista-al-rp-rafael-osb-por-r-p.html




viernes, 5 de febrero de 2021

MOTIVOS QUE EXPLICAN POR QUÉ NO IR A LAS MISAS DE LA FSSPX (actualizado)

 


Los motivos por los cuales no se debe ir a las misas de la FSSPX, son doctrinales y sobrenaturales. Los motivos para resistir al liberalismo actual de las congregaciones comprometidas con roma conciliar; no son diferentes que los motivos que tuvieron los católicos valientes que vivieron la lucha contra la masónica Revolución Francesa en 1789, o aquellos católicos valientes de la "Iglesia del Silencio" en Europa del Este que no aceptaron la mínima tolerancia al comunismo, o bien muy cercanos a nosotros, los cristeros católicos mexicanos que dieron su vida por la libertad del culto Católico y de Cristo Rey.  

Esos motivos son sencillamente defender a la Santa Madre Iglesia de sus enemigos. Cualquier católico por el hecho de estar bautizado y que profese la doctrina católica íntegra, tiene el deber de defender a la Santa Madre Iglesia de sus enemigos.

¿Quién de nosotros no defendería a su madre terrenal si la viera en peligro? Con mayor razón debemos defender a la Esposa Inmaculada de Cristo, nuestra Santa Madre la Iglesia Católica.

Recordamos las recomendaciones de los sacerdotes de la verdadera resistencia: Todo buen Católico debe abstenerse de estar expuesto a una ocasión que representa peligro para la Fe.

La Neo-FSSPX ha adoptado en su cabeza, Mons. Fellay, y en la mayoría de sus miembros, una posición que compromete gravemente la defensa de la Fe contra los errores Conciliares.

Este grave compromiso se manifestó primeramente, en el ámbito doctrinal, por medio de la DECLARACIÓN DOCTRINAL del 15 de Abril de 2012, en la que Mons. Fellay acepta a la mayor parte de los errores del Concilio Vaticano II (colegialidad, ecumenismo y libertad religiosa) como estando en conformidad con “toda la Tradición”, que es la “hermenéutica de la continuidad” del Papa Benedicto XVI.

Este compromiso también se manifestó, en asuntos prácticos, por el voto hecho durante el Capítulo General de Julio de 2012 de las SEIS CONDICIONES para la “regularización” con la Iglesia Conciliar. Por medio de estas condiciones la Neo-FSSPX está lista para unirse, en cualquier momento, a aquéllos que están destruyendo la Iglesia, al rendirse a la autoridad de la Roma Modernista.

Hasta el momento (2021), ni la Declaración Doctrinal o las seis condiciones han sido retractadas por Mons. Fellay o los superiores de la FSSPX. [*Se han agregado cosas igual de graves, aceptar Jurisdicción para el sacramento de la penitencia  y adhesión al "jubileo de la misericordia" que celebra los 50 años de la culminación del Concilio Vaticano II, se hicieron disimulados con las falsas canonizaciones de los modernistas Juan Pablo II, Juan XXIII y el "beato" Paulo VI, entre otras cosas.]

Por estos hechos, la Neo-FSSPX, en su posición doctrinal y en su deseo de unirse a la Roma Modernista, ha traicionado la postura de Monseñor Lefebvre y de la Iglesia Católica. 

No hay que olvidar que la nueva SSPX acepta todo lo que la iglesia conciliar le regala: "jurisdicción para el Sacramento de la Penitencia" [no se necesita aceptar esta jurisdiccion ordinaria porque se rechaza la jurisdiccion de suplencia, si se rechaza la jurisdiccion de suplencia, entonces se rechaza el estado de necesidad en la Iglesia, eso significa que ya no hay que resistir a los modernistas, eso significa que ya se convirtieron, pero no son mas liberales que nunca].

No hay nada en común entre la verdad y el error. No hay nada en común entre Dios y Belial (San Pío X). Estas son sentencias son VERDADERAS, ahora ¿por qué la FSSPX las olvida?

¿Necesitamos atestiguar niñas-acólito sirviendo en las Misas de la Neo-FSSPX o sus sacerdotes, desde los púlpitos, predicando abiertamente herejías, para empezar a romper relaciones con ellos?

Ciertamente no!! La Neo-FSSPX ha tomado un rumbo irreversible e incorrecto que es un peligro objetivo para la Fe.  Necesitamos nada menos que un milagro [que no ha sucedido] para esperar que los líderes de la Neo-FSSPX vuelvan a sus posturas originales. 

En cuanto a la obligación Dominical, cuando sea que la Fe está en peligro, no hay obligación en conciencia de asistir a una Misa, Tradicional y que puede ser válida. Asimismo se cae en pecado de complicidad asistiendo a las misas de quienes por liberalismo renunciaron a la lucha por la defensa de la fe y de la Verdad.

Es el mismo caso con el Indulto o el Motu Proprio de las Misas, que son Tradicionales, peor que están manchadas con el compromiso doctrinal. Esta fue una recomendación práctica de Mons. Lefebvre.  

Por lo tanto, es un deber de caridad alertar a los fieles del peligro de ir a estas Misas, como cualquier padre advirtiendo a sus hijos de no juntarse con aquellos que representan un peligro para su Fe.

La FSSPX ha perdido voluntariamente su vocación de lucha contra los enemigos de Cristo. El signo más seguro de que la FSSPX había estado en el camino correcto en el pasado es que Roma modernista la atacaba y calumniaba frecuentemente. El signo más seguro de que los líderes de la FSSPX eran buenos y fuertes en el pasado es que Roma modernista (falsamente) los “excomulgó”. ¡Es una insignia de honor el ser odiados por los enemigos modernistas de Cristo Rey! Pero ahora no sólo no son odiados, son amigos de los conciliares. 

Notemos el siguiente testimonio de un grupo de fieles de USA perseguido por rechazar el acuerdismo de la FSSPX: "La Fe Católica es lo más importante que tenemos. Por eso, como hemos notado que la FSSPX se vuelve más liberal, esto angustió enormemente nuestros Católicos corazones. Aun cuando el liberalismo de la FSSPX fuera menos frecuente o de un tipo débil, no deseamos tomar siquiera un solo pequeño riesgo con nuestro más precioso regalo, la Fe Católica". 

La angustia de nuestros Católicos corazones ha aumentado a medida que el liberalismo de la FSSPX se volvió más frecuente más virulento que nunca.

Por esta razón, nos negamos a asistir a cualquier actividad de la FSSPX. Tratamos a la FSSPX como el grupo de indulto/liberal que se ha vuelto. Sólo vamos a Misa y recibimos los Sacramentos de sacerdotes que se levantan en contra de ese liberalismo que la FSSPX ha abrazado progresivamente. Escogemos la obediencia a la Fe Católica, antes que a cualquier colaboración en la destrucción de la Fe.

Pero existen algunos grupos de católicos tradicionales que han tomado la bandera de resistencia católica, son estridentes y férreos en la escritura y en el lenguaje, pero blandos y complacientes en sus recomendaciones y acciones. (Falsa resistencia de Mons Williamson, sus obispos tradiliberales, y varios presbíteros que les ayudan al control de files como el padre Trincado y Ortiz). Estos prelados han dicho:

"Sigan yendo a las misas de la FSSPX", "no hay que ser radicales". Estas frases cortas significan: resistan en la teoría pero no en la práctica. Terminaron por recomendar en la práctica los que los principios obligan a rechazar. ¿Acaso estos tradicionales con bandera de "resistencia verdadera de las verdaderas" son divisores?

Entonces sus diferencias con la FSSPX no son doctrinales ni de principios, son ¿acaso personales? Esta clase de resistencia sin principios son como el fusil sin balas o la espada sin filo.

Retomando las palabras de los católicos valientes de Catholic Candle: 

La Fe Católica sin compromisos es más importante que tener acceso a los Sacramentos. En los Domingos que no tenemos Misa, guardamos el día santo con nuestras familias. Algunos de nosotros hicimos esto en los 70’s cuando, por el bien de la Fe, no teníamos Misa. Con los corazones llenos de confianza en la Providencia, hacemos gustosos este sacrificio por amor a Él Quien es nuestro Rey así como el Sacerdote y Víctima, Quien hizo Su Infinito Sacrificio, hasta la muerte en la Cruz.


Algunos de nosotros estamos lo suficientemente viejos para haber peleado por la Fe durante la devastación de los 60’s-70’s. Para aquellos lectores que ahora tienen la estrategia de “pelear dentro” contra el liberalismo progresivo de la FSSPX, les advertimos que esta estrategia fue, entonces, el error más común entre nuestros amigos y conocidos Católicos. Casi todos aquellos—bien intencionados— se cegaron progresivamente por los pequeños e imperceptibles pasos y se volvieron miembros de la nueva religión conciliar. Sólo una pequeña minoría luego vio que su estrategia fue errónea y dejó la iglesia conciliar con su Fe Católica y Tradicional intacta.

Para finalizar tomamos las palabras de combate del padre Rafael OSB las cuales sin duda causan resquemor a los enemigos declarados y ocultos:

"La FSSPX ha dado un giro gravísimo, extraviándose del rumbo que había marcado Mons. Lefebvre. En lugar de servir a Cristo Rey y combatir a los enemigos de Cristo sin descanso, han decidido “descansar” las armas y de manera sistemática han estado acercándose a los enemigos de Cristo (diciendo una y otra vez que allí está la Iglesia Católica y que si no nos relacionamos con ella no nos podemos llamar católicos) y por lo tanto, les guste o no, lo piensen o no, se están alejando de Cristo Rey y de su servicio y están cooperando a la apostasía de la Tradición, con su silencio. Pero no solo por su silencio, también hay colaboración activa con la destrucción de la Iglesia ya que al juzgar que esa bestia descomunal y diabólica es la Iglesia Inmaculada de Cristo, le están poniendo a la bestia la etiqueta de católica,  provocando con esto que los demás se acerquen a ella y pequen en ella y con ella. 

Por eso decimos sin titubear que la FSSPX como asociación ya está cooperando con la destrucción, con la apostasía, con el triunfo del Anticristo. La FSSPX se ha puesto ya el sello de la bestia (Apoc. sexto sello) y ya no podemos en conciencia colaborar con ella.

Podemos contactar todavía a sus miembros para ayudarlos, pero ya no como Asociación. La nueva Roma es la Gran Ramera del Apocalipsis con la que “pecaron todos los reyes de la tierra”; y si sabemos que basta un mal deseo para cometer adulterio, se  puede decir que aunque la FSSPX no se ha casado con la Gran Ramera (firmar acuerdo),  ya adulteró en su corazón al desear estar con ella. (NOTA: esto fue escrito por el R.P. Rafael en el 2016; hay que agregar ahora el cierre de las capillas del la FSSPX al publico por el miedo al gobierno y al Covid 19, con muy poca fe para defender prefieren plegarse al gobierno y evitar sus reprasalias, siempre calculando de forma humana y dejando la Voluntad de Dios de lado).

  "Continúa el padre Rafael: ¡Católicos, resistamos al modernismo! Imitemos a grandes resistentes por Jesucristo y su Iglesia como San Rafael Guízar y Valencia y Jesús Degollado Guízar (último general en jefe Cristero), ellos siempre pelearon contra los enemigos de Cristo sin dar ni ceder un palmo de terreno. Siguiendo el ejemplo de Nuestro Señor y de estos grandes resistentes,  ya no podemos colaborar más, de ninguna manera con la FSSPX."

"Ahora les hago un llamado atento a todos y cada uno de los católicos que no buscan compromisos con "la bestia" para que no se dejen poner el sello de la bestia ni en su brazo (cooperando con la bestia de alguna manera), ni en su frente (cooperando con las fuerzas destructoras de la inteligencia diabólica en contra de la  Iglesia Católica), ya que sabemos por el Apocalipsis que los que se dejen poner el sello del Anticristo “serán borrados del libro de la vida”. Este es un tema muy serio."

"La conclusión no esta basada en opiniones, sino en doctrina, en principios. Son momentos de defender a Jesucristo y su Iglesia, de resistir a sus enemigos y si es necesario y Dios lo quiere, de regresar a las catacumbas y de prepararnos para el martirio."


"En esta fiesta de Cristo Rey les hago un atento llamado y los exhorto para que con las armas de la verdad y bajo el estandarte de JESUS, MARIA Y JOSÉ, luchemos hasta la muerte contra los enemigos de Cristo y de nuestras almas. ¡AL PRECIO QUE SEA! ¡VIVA CRISTO REY!"

Estamos en los tiempos finales, Nuestro Señor Jesucristo nos exige fidelidad, después del corto tiempo de prueba, Nuestro Señor Jesucristo abreviará los días para que hasta sus escogidos puedan salvarse. Que nadie se desanime, recordemos a San Pablo cuando pedía se le quitara el aguijón de la carne, NSJ le contesta: con Mi Gracia te basta.

Así que adelante Católicos Cristeros de todo el mundo!!! Después de la corta prueba el premio es el cielo.


lunes, 1 de febrero de 2021

APOSTASIA DE FRANCISCO Y DE SUS PRELADOS MODERNISTAS

 


Es bien sabido el escandalo de apostasia de Francisco y de sus prelados modernistas, que en el 2019 hicieron culto publico a un ídolo (falso dios). No fue vez primera esta apostasía de los usurpadores de la jerarquía eclesiástica católica, sabemos de las 3 ediciones de las reuniones interreligiosas de Asis. También sabemos de las misas negras celebradas en 1963, de acuerdo al testimonio de Malachi Martin.
 El pecado de apostasía y el culto a falsos dioses han atraído la ira de Dios, y sus justos castigos, en todos los capítulos de la historia de la humanidad. Francisco y sus secuaces no han hecho sino cumplir las profecías de los últimos tiempos: "..Cuando veais pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel en el lugar Santo.." Mateo 23, 15.

Estos prelados escandalosos del modernismo están arrastrando a la humanidad a la apostasía. Han contribuido junto con la Sinagoga de Satanás al advenimiento del Anticristo. Todos estos hombres no pueden hacerse ilusiones, saben bien que el castigo es ser borrados para siempre del Libro de la Vida, pero la ceguera por el pecado y el odio a la Santa Religión ya no les permite ver lo que hacen.

Leemos en el Salmo 134, 15: “Los ídolos de los gentiles son plata y oro, hechura de manos de hombre: tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen orejas y no oyen”.

   En el Capítulo XIV de Daniel leemos que se niega a adorar al ídolo Bel. “… y se gastaba para él cada día doce artabas de flor de harina (670 litros), cuarenta ovejas y seis cántaros de vino (220 litros más o menos). Tributábale culto también el rey e iba todos los días a adorarlo. Daniel empero, adoraba a su Dios. Y díjole el rey: ¿Por qué no adoras a Bel? A lo que respondió, diciendo: “Porque no adoro a los ídolos hechos de mano, sino al Dios vivo que creó el cielo y la tierra, y es Señor de toda carne”. Replicóle el rey: “¿Crees tú acaso que Bel no es un dios vivo? ¿No ves cuánto come y bebe cada día? A esto contestó Daniel riendo: “No te dejes engañar, oh rey; porque él por dentro es de barro y por fuera de bronce, y nunca come”.  Montó el rey en cólera y llamó a los sacerdotes del ídolo, a los cuales dijo: “Si no me decís quién come todo eso que se gasta, moriréis. Pero si me hacéis ver que todo eso lo come Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel”. Y dijo Daniel al rey: “Sea como has dicho”.

   Eran los sacerdotes de Bel setenta, sin contar las mujeres, los párvulos y los hijos. Fue pues, el rey con Daniel al templo de Bel, y dijeron los sacerdotes de Bel: “He aquí que nosotros nos salimos fuera; y tú, oh rey, pues cierra la puerta y séllala con tu anillo. Y si mañana temprano, al entrar  no hallares que todo se lo ha comido Bel,  moriremos nosotros sin remedio, o morirá Daniel, que ha mentido contra nosotros”. Ellos no tenían miedo pues habían hecho debajo de la mesa una comunicación secreta, y siempre entraban por ahí y se lo comían (todo).

   Levantóse el rey muy de mañana, y del mismo modo Daniel; y preguntó el rey: “¿Están intactos los sellos, Daniel?” Respondió éste: “Intactos están, oh rey”. Abrió luego el rey la puerta y miró a la mesa y exclamó en alta voz: Grande eres oh Bel, y no hay en ti engaño alguno”. Mas Daniel se rió y detuvo al rey para que no entrase dentro, y dijo: “Mira al pavimento, y ve de quién son esas pisadas”. Veo, dijo el rey, pisadas de hombres, de mujeres  y de niños”. Con esto irritóse el rey e hizo prender a los sacerdotes y a sus mujeres e hijos; y le mostraron el postigo secreto por donde entraban a comer cuanto había sobre la mesa. El rey los hizo morir y entregó a Bel en poder de Daniel quien lo destruyó juntamente con el templo.

(Bel era el ídolo principal de los babilonios. Los paganos creían que los dioses comían los manjares colocados delante de sus estatuas).