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lunes, 30 de octubre de 2017

CRISTO ES REY PORQUE ES NUESTRO REDENTOR Y NUESTRO DIOS




     Cristo es nuestro Rey, porque es nuestro Redentor y nuestro Dios
  Como Redentor, compró sus derechos sobre nosotros a muy alto precio. “Fuisteis rescatados…, no con algo caduco, oro o plata…, sino con la Sangre preciosa de Cristo, como de un cordero inmaculado y sin tacha” (I Pedro 1,18-19). Nuestro Señor Jesucristo nos compró  “a gran precio”.
  Cristo es nuestro Dios. Y Dios es “el único Soberano, el Rey de los reyes y Señor de los señores” (I Tim 6,15). Dios tiene derechos sobre nosotros.
  La primera revolución que se hizo en el mundo, llevada a cabo por Adán y Eva en el Paraíso  e inspirada por Satanás, no fue otra cosa que la proclamación de los derechos del hombre contra los de Dios. Los mismos fines han perseguido muchas otras revoluciones, como la Revolución francesa. Por esto, la Redención comenzó haciendo todo lo contrario, promulgando por encima de todo los derechos de Dios.
  Dios es mi Señor, mi Soberano absoluto.
  “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. (Mt 24,35; Mc 13,31).
  ¡Qué frase más impresionante! No hay frase que exprese mejor la realeza de Cristo.
  ¡Oh Cristo! Tú eres el Rey del tiempo y de la eternidad. Tus palabras me llenan de confianza y aliento. Cristo es el Rey de la vida eterna, y yo quiero tratar por todos los medios de serle fiel.
  Si Cristo es mi Rey, no puedo dar culto al dinero o a los placeres. Porque el espíritu está por encima de la materia, porque mi alma está llamada a vivir la vida de Dios.
  No aceptamos a Cristo Rey porque condena nuestro modo pagano de vivir.
  La fe religiosa vale más que mi carrera o mi quehacer profesional.
  La santa Misa tiene un valor infinito, que no se puede comparar con una película.
  Un rato de oración vale mucho más que una fiesta mundana…
  Todo esto significa la realeza de Cristo.
  Si Cristo es mi Rey, no puedo desterrarle de la vida pública, que es justamente lo que pretende el laicismo.
  Cristo es el Rey de la vida eterna, y yo quiero heredarla. Dios me ha creado para la vida eterna y allí me espera… con tal que persevere junto a Él.
  Con Cristo, la vida tiene sentido, aunque esté llena de luchas; sin Cristo, la vida no merece ser vivida. Escojamos, pues.
  Mons. Tihamer Toth

sábado, 28 de octubre de 2017

FIESTA DE CRISTO REY

                     


¿No tenéis paz? No la tenéis porque la buscáis por caminos errados.

   ¡Oh!, ¡Si tuviésemos la lámpara de Aladino para descubrir en qué piensan los hombres!...  Los pensamientos de muchos católicos durante el día; ¿son diferentes de los que pudieron tener los paganos honrados, los paganos rectos, antes de la venida de Cristo? Un poco de bondad natural, una honradez exterior, cortesía…; pero, en el fondo del alma, un mundo helado, un mundo sin Cristo.

   Y la gran apostasía se continuó en el hablar.
   Hablamos de las cosas que pensamos, de las cosas que llenan nuestro corazón. De la abundancia del corazón habla la boca. No pensamos en Cristo, en sus leyes, en su Iglesia; por este motivo, tampoco entran en  nuestros temas de conversación. ¡De cuántas cosas se habla hasta entre los católicos! Deporte, veraneo, diversiones, peinados, modas, clima, política, del dólar, del cine, de la salud, dietas, estudios… pero ¿y de Cristo? No hablamos de Él, sencillamente, porque no pensamos en Él.

   Estamos dispuestos a charlar largo y tendido de cualquier tontería; pero nos sonrojamos de hablar de Dios, que nos creó. Hacemos una lista de los propios méritos y, cuando llega el momento de hablar de Aquel ante quien han de hincarse todas las rodillas, cuando nos toca hablar de cosas religiosas, nos sentimos encogidos.

   ¿Cuántas veces al año se pronuncia el nombre de Cristo? ¡Menos todavía el de Cristo Rey! ¡Oh pobre Rey desterrado!
   Esta es la triste situación de la sociedad moderna.

   Hemos desterrado al Rey. “No queremos que éste reine sobre  nosotros” La política dijo: ¿A qué viene aquí Cristo? La vida económica exclamó: El negocio no tiene nada que ver con la moral. La industria proclamó: con Cristo no obtendríamos tantas ganancias.  En las ventanillas de los Bancos le  dijeron: Vete, nada tienes que buscar entre nosotros.  En las universidades: La fe y la ciencia se excluyen… Y, finalmente, hemos desembocado en la situación actual que parece escribir: ¡Cristo no existe! ¡El Rey ha muerto!

   El 11 de diciembre de 1925, Su Santidad el Papa Pío XI, en su encíclica Quas primas instituyó una nueva festividad; mandó consagrar que un domingo del año se celebrase la fiesta de la “Realeza de Cristo”.

   Cristo es Rey de todos nosotros: Es Rey de la Iglesia, Rey del sacerdocio, Rey de los confesores, Rey de los atribulados, Rey del individuo y de la sociedad. Política, matrimonio, deportes, costumbres, vida moral, infancia, juventud, mujer, familia, ¿a dónde llegan cuando siguen a Cristo? ¿Cuál es su resultado si prescinden de Él?

   Una noche fría, una noche sin Cristo envuelve las almas. Cristo no es más que un vago recuerdo que no influye apenas en sus vidas.
   Cristo es Rey de mi corazón, Cristo es el Rey de mi hogar, pero ¡no basta! Cristo es Rey… también en la escuela, en la prensa, en el Congreso, en la fábrica, en el pueblo…

   Si Cristo bajara de nuevo a la tierra, volvería a ser rechazado como ocurrió en la noche de Belén, cuando sus padres le buscaban hospedaje.

   Cristo no cuenta para nada en este mundo. ¡”Cristo Rey”! ¡Oh pobre Rey sin tierra!
   Hace siglos que los bacilos de la peste de la inmoralidad se han infiltrado solapadamente en la sangre de la humanidad; a costa de ir diluyendo cada vez más la doctrina de Cristo, ¡ahora nos encontramos que está todo corrompido!

   El destierro de Cristo empezó en el mundo de las ideas.
   Día tras día íbamos pensando en todo menos en Dios. Nuestra fe se debilitaba cada vez más.

   Jesucristo debe tener voz y voto en mis pensamientos, en mis planes, en mis negocios, en mis diversiones. Pero esto nos resulta muy duro y no queremos admitirlo. Porque si Cristo tiene razón, es patente que nosotros no la tenemos; no tiene razón mi orgullo, mi afán de gloria,  mis ansias de placeres, mis idolatrías de tantas cosas terrenas, mi culto al becerro de oro.

   Esta es la causa por la que nos resistimos a someternos al yugo de Cristo.
  No quiero a Cristo, porque su humildad condena mi jactancia.
 No quiero a Cristo, porque su pobreza reprueba mi afán de bienestar y de placeres.

   No quiero a Cristo, porque su confianza en la Providencia condena mi materialismo y autosuficiencia.
   Pero si Cristo es mi Rey y mi Dios, entonces no pueden ser mis ídolos la razón, el placer ni el dinero.
   ¡Señor vuelve a ser nuestro Rey!
   ¡Tú eres nuestra vida!

   Cristo Rey

   Mons. Tihamer Toth

jueves, 26 de octubre de 2017

GENTE DOBLE CARA, PELIGROSA QUE PACTA CON LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA


NDB: Presentamos extracto del opúsculo Las pequeñas historias de mi larga historia de Mons. Lefebvre. Descrito por el mismo cuando tenía 82 años de edad. Queda demostrado con las propias palabras del Arzobispo Lefebvre que condenaba el acuerdismo con los liberales, catalogando a esas personas como dobles caras, que hacen amistad con los enemigos de la Iglesia; gente peligrosa que se llama católica que no soporta la Verdad. 
Esas palabras fuertes deberían resonar en las conciencias de todos aquellos que apoyan directa o indirectamente (acción u omisión) el acuerdismo y liberalismo de la Nueva FSSPX. 
La nueva FSSPX usa de bandera el prestigio y santidad de su fundador pero no sigue su ejemplo: LA CONSTANTE LUCHA CONTRA EL LIBERALISMO. VIVIR EN CONSTANTE CRUZADA.

Entre estos grupos que hacen o hicieron componendas con los enemigos de la Iglesia están la Fraternidad San Pedro que acepta el Vaticano II, Instituto del Buen Pastor de Aulagnier, los adeptos de mons Rifan en Brasil y los adeptos de mons Fellay y sus superiores mayores.

Pero mucho cuidado con aquellos que son la falsa resistencia de Mons Williamson, que bajo la apariencia de ultra-derecha, bajo apariencia simplista de falange franquista, propagan errores liberales de forma solapada. Sobre la FALSA RESISTENCIA SE PUEDE LEER AQUI


Las pequeñas historias de mi larga historias (Pag 7). Mons Lefebvre.

...Así pues a pesar de mis aprensiones fui conducido al Seminario Francés junto a mi hermano. Este seminario confiado a la Congregación de los Padres del Espíritu Santo, se encontraba bajo la dirección del Reverendo Padre Le Floch. Como ya les he dicho, para mí el seminario Francés fue una verdadera revelación y una luz para toda mi vida sacerdotal y episcopal: ver los acontecimientos en el espíritu de los Sumos Pontífices que se sucedieron durante casi un siglo y medio, más particularmente los acontecimientos desde la Revolución Francesa y todos los errores que nacieron con esas corrientes de ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia. Los papas los denunciaron, los papas los condenaron y por consiguiente también nosotros debíamos condenarlos.

Pero como suele suceder en esos, los defensores de la Iglesia, los defensores de la Verdad, los defensores de la Tradición de la Iglesia, atraen la ira contra sí. Atraen la ira de todos los que estiman que hay que hacer componendas con el mundo, que hay que adaptarse a su tiempo, que no hay que condenar los errores: pero no condenemos los errores> un tipo de gente de doble cara. Es gente peligrosa, que se llama católica, pero que al mismo tiempo pacta con los enemigos de la Iglesia. Esa gente no puede soportar la Verdad, la Verdad íntegra y firme. 

No puede soportar que se combatan los errores, que se combata el mundo y a Satán, y a los enemigos de la Iglesia, y que siempre se esté en estado de cruzada. Estamos en una cruzada en un combate contínuo. También Nuestro Señor proclamó laVerdad. ¡Pues bien! Le dieron muerte. Le dieron muerte porque proclamaba la Verdad, porque decía que El era Dios. !Sí lo era¡ No podía decir que no lo era. Y todos los mártires prefirieron dar su sangre y su vida antes que entrar en compromisos con los paganos.








miércoles, 18 de octubre de 2017

LA PSEUDO-RESTAURACIÓN (CAPITULO V): R.P. TAM


NDB: En este capítulo el R.P. Tam expone las intenciones revolucionarias del entonces Cardenal Ratzinger, ejecutadas durante el pontificado de Juan Pablo II y por él mismo en su pontificado. El entonces teólogo Ratzinger fue ideólogo del Concilio Vaticano II junto con Karl Rahner y otros pseudo-teólogos de triste memoria. 

El mismo Cardenal Ratzinger es autor intelectual de la macabra estrategia de poner una cuña entre los fieles que sólo quieren la misa tradicional y sus mieles [*], contra los que quieren conservar todos los ideales de la Iglesia Católica y el reinado social de NSJ. A éste tipo de católicos fueron llamados integristas o radicales.  

[*La misa católica tradicional no es el único baluarte del catolicismo en juego. Lo es primordialmente la defensa de la fe y defender los sacrosantos derechos de Dios y de la Iglesia].

De la misma forma siguen siendo así llamados, integristas, radicales etc.. por los adeptos de la nueva FSSPX y por los adeptos de la falsa resistencia [adeptos de Mons. Williamson]. Respecto, a ésta falsa resistencia, no se sabe exactamente a que resisten pues no sostienen, sus obispos posturas doctrinales públicas, recomiendan las misas de la FSSPX [critican pero recomiendan sus misas, vaya contradicción], favorecen indirectamente la misa nueva etc..; eso sí, son enemigos públicos y no recomiendan a los católicos integristas, radicales o tradifariseos, neologismo acuñado por ellos mismos. 

Las únicas posturas públicas que se pueden encontrar son la de sus adeptos por medio de sus sitios de internet, ellos mismos se erigieron como defensores oficiosos de la falsa resistencia. Se reúnen en círculos privados y cuentan con apoyo económico para viajar internacionalmente a sus áreas de influencia.

Los aliados de la Seudo-Restauración:
el Opus Dei y compañía


Monseñor Delassus, citando a San Gregorio el Grande en el sermón no 10 sobre la Epifanía dice: “...hay herejes que creen en su divinidad, pero que no admiten de ningún modo que sea Rey en todos los lugares. Sin duda le ofrecen incienso, pero no quieren ofrecerle también el oro.” De este tipo de herejes aún los hay, llevan el nombre de católicos liberales." (38).



A) El Opus Dei.



El Opus Dei encarna y realiza, probablemente, el modelo “católico” deseado por la Seudo-Restauración. Hay que distinguir dentro del Opus Dei a las personas de buena fe de la “base”, de los dirigentes y sus doctrinarios católico-liberales. La adopción por parte del Papa del Opus Dei como instrumento de gobierno, se hace cada día más evidente.



Durante el Sínodo de 1987 se vió como la corriente progresista se lamentaba de la falta de obediencia de algunos movimientos al ordinario del lugar, lamentando el uso de pastorales paralelas, el encerrarse en sí mismos sin participar en los problemas de la diócesis (Cardenal Lorscheider, O.R. 9-11 Octubre 1987); y como los conservadores exponían argumentos en favor de dichos movimientos. (Cardenal Ratzinger O.R. 7 Octubre 1987).



La doctrina del Opus Dei puede conocerse a través de sus mismos libros. El documento utilizado es un texto en español, publicado en Madrid. Se trata de una antología de textos de autores reconocidos y aprobados por el mismo Opus Dei, cuyos libros son editados por Rialp. (39)


“... el modo de dirigir las obras... apostólicas promovidas por el Opus Dei. Estas labores –como es sabido– responden a una finalidad sobrenatural. Pero se proyectan y gobiernan con mentalidad laical,... Por eso no son confesionales...” (“Monseñor Escrivá de Balaguer”, Salvador Bernal. Ed. Rialp. pág. 309).


Las residencias del Opus Dei son interconfesionales “donde viven estudiantes de todas las religiones e ideologias”. (“Conversaciones con Escrivá de Balaguer”. Ed. Rialp, pag. 117).



“La afirmación del pluralismo entre los católicos fue en los primeros años del Opus Dei novedad ininteligible para muchos, porque habían sido formados en una línea justamente contraria...” ("Monseñor Escrivá...", pág.311).



“La Obra era, así la primera asociación de la Iglesia que abría fraternalmente sus brazos a todos los hombres sin distinción de credo o confesión.” ("Tiempo de caminar", Ed. Rialp, Ana Sastre, pág. 610).



“Amamos la necesaria consecuencia de la libertad: es decir, el pluralismo. En el Opus Dei el pluralismo es querido y amado, no sencillamente tolerado y en modo alguno dificultado.” (pág. 127).

“No son sólo palabras: nuestra Obra es la primera organización católica que, con la autorización de la Santa Sede, admite como Cooperadores a los no católicos, cristianos o no. He defendido siempre la libertad de las conciencias.” (Mons. Escrivá..., pág. 296)


“Cuando, en 1950, el Fundador obtuvo finalmente de la Santa Sede el permiso para admitir en la Obra a los sacerdotes diocesanos y para poder nombrar a no católicos e incluso no cristianos Cooperadores de la Obra, se “completó” la familia espiritual del Opus Dei.” (pág. 244).



“... que la Santa Sede admitiera como cooperadores a todas aquellas personas (católicos, no católicos, y hasta no cristianos) que desearan colaborar, material o espiritualmente, en los apostolados de la Obra. Era algo inaudito en el acontecer pastoral de la Iglesia, aquel descorrer cerrojos y abrir puertas de par en par, integrando almas de benefactores: protestantes, cismáticos, judíos, musulmanes y paganos. Sólo al pasar los lustros e iniciarse una

nueva corriente ecuménica, ese paso audaz, que pudo haberle engendrado muchas incomprensiones, fluía ya con naturalidad en la historia contemporánea.” (“El Fundador del Opus Dei” Andrés Vázquez de Prado, Ed. Rialp, pág. 235).


“Para mantenerla (la Obra) además de los miembros del Opus Dei, hay otras personas que ayudan; algunos no son católicos, y muchos, muchísimos, que no son cristianos” (de labios mismos de Mons. Escrivá de Balaguer, “Tiempo”, pág. 615).

“Los organismos competentes de la Santa Sede han llegado al convencimiento de que tal concesión es, de momento, imposible. 


La Obra no encaja en ninguna de la formas asociativas reconocidas por el Derecho de la Iglesia. Un alto personaje de la Curia ha dicho a don Alvaro: “Ustedes han llegado con un siglo de anticipación.” (“Tiempo...”, pág .326)



“El Concilio Vaticano II ha promulgado solemnemente lo que Monseñor Escrivá de Balaguer y el Opus Dei ya enseñaban y practicaban, con su espiritualidad y con su vida, desde hacía varios decenios.” (pág. 14)



El Fundador del Opus Dei, después de muchos años de incomprensiones, tuvo la satisfacción de que destacados Padres conciliares, como los Cardenales Frings (Colonia), Künig (Viena), Lercaro (Bolonia) y otros, le reconocieran, como un verdadero precursor del Vaticano II, sobre todo respecto a aquellos puntos capitales que, para el Concilio, marcaban el camino a seguir en el futuro. (pág. 303).



Ante periodistas, Mons. Escrivá comentó que, con ocasión de una audiencia, había dicho al Papa Juan XXIII: “En nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Su Santidad...” (pág. 246) [Nos gustaría saber donde lo aprendió... n.d.l.r.].



“Para los Papas Juan Pablo I y Juan Pablo II, el Opus Dei y su Fundador eran hechos objetivos que anunciaban el comienzo de una nueva era del cristianismo.” (“Opus Dei, Peter Bergler. Ed. Rialp, pág. 243).



“Hemos de estar al acabar este Concilio. Hace treinta años, a mí me acusaron algunos de hereje, por predicar cosas de nuestro espíritu, que ahora ha recogido el Concilio de modo solemne, en la Constitución dogmática “De Ecclesia”. Se ve hemos ido por delante, que habéis rezado mucho”. (“Tiempo”, pág. 486).



“...que el Fundador del Opus Dei es un “conservador”... con una profundidad y una convicción tales que, a la vez, le convierten en el mayor “revolucionario católico” de los últimos doscientos años.” (“Opus...”, pág. 243).



“Esta realidad "ecuménica" de Camino obliga a preguntarse cómo unas páginas, cuyo origen redaccional tiene contextos tan marcados, han podido difundirse entre personas pertenecientes a medios culturales, no ya diferentes al originario de Camino, sino tan diversos entre sí. (“Estudios sobre Camino”, Mons. Alvaro del Portillo).



“Esta dimensión humana de Camino explica la capacidad demostrada por el libro de conectar con las esperanzas y aspiraciones de cualquier hombre o mujer que sienta verdaderamente su propia dignidad, independientemente de sus convicciones religiosas, ofreciendo al lector ilusión e impulso para llevar una vida humanamente más limpia y más noble”. (pág. 52).



“Durante mi trabajo en las comisiones del Concilio Vaticano II pude comprobar cómo se abrían paso en sus documentos, a veces muy trabajosamente, enfoques de la vida cristiana y criterios pastorales que son como la atmósfera de Camino.” (pág. 55).



“Camino ha ido preparando en este tiempo a millones de personas para entrar en sintonía y acoger en profundidad algunas de las enseñanzas más revolucionarias que, treinta años después, promulgaría solemnemente la Iglesia en el Concilio Vaticano II.” (pág. 58).



El Papa: “Es ciertamente grande vuestro ideal, que desde sus comienzos ha anticipado la teología del laicado que caracterizó luego a la Iglesia del Concilio y del PostConcilio...” (Discurso del 19 de Agosto de 1979).



Escrivá de Balaguer y su obra eran, por tanto, progresistas, pero habiendo sido rebasados por la izquierda en el Concilio y en el post-Concilio, y ahora son atacados como conservadores.



Sabiendo esto, la beatificación de Escrivá de Balaguer nos deja perplejos, pues es presentado como el modelo de la nueva cristiandad; este cristiano que calla, esconde, y ataca las consecuencias públicas de la Divinidad de Nuestro Señor

Jesucristo.

B) Los compañeros de ruta.
La Seudo-Restauración también tiene sus pequeños aliados; por ejemplo Comunione e liberazione que, de entre todos los movimientos parece ser el más doctrinal.
Aquellos que han conocido los orígenes de este movimiento, como por ejemplo al grupo Gioventú studentesca, saben del espíritu revolucionario y liberal que imprengna a Comunione e liberazione. 


Para terminar de convencernos nos bastara citar el testimonio de Formigoni, uno de los responsables de dicho movimiento:



“Los Estados Unidos son nuestro futuro, es la primera tierra en donde la modernidad ha tomado cuerpo en plenitud, de forma radical, con todos sus valores. (O.R. 27-8-1984).



Otro aliado es la revista “30 Giorni” que parece tener como misión la coordinación mundial de la metamorfosis de la Iglesia Conciliar.



Entre los objetivos de “30 Giorni” también figura el de quitarles a los “lefebvristas” el máximo de argumentos posibles, como podemos constatar fácilmente leyendo el índice de la revista: temas que antes trataban en exclusiva la Hermandad San Pío X. Se trata de cumplir con la tesis del Cardenal Ratzinger expuesta a los

Obispos de Chile: “El fenómeno (lefebvrista).... hubiese sido impensable sin los elementos positivos, que no han encontrado espacio en la Iglesia de hoy.”


“Deberíamos abrir un espacio para aquellos que buscan y claman en la Iglesia, llegando así a reconvertir el cisma en el interior de la Iglesia y convertirlo en superfluo.”



Por supuesto que para el Cardenal la supresión de la Realeza Social de Cristo, el Estado Confesional no es ningún problema: son “...los valores mejor expresados por dos siglos de cultura liberal”. 



El trabajo de “30 Giorni” nos obliga a centrarnos en lo esencial, sobre el corazón del combate y de la fe, reconocido también por

el Cardenal Ratzinger: “...el punto central está en el ataque contra la libertad religiosa y contra un pretendido espíritu de Asís.” (Discurso a los Obispos de Chile, 1988)

(38) Monseñor Delassus, “La misión póstuma de Santa Juana de Arco y el Reinado Social de N.S.J.C.”, pág. 52. Ed. Ste. Jeanne d’Arc, “Les Guillots”, Villegenon. 18260 Vailly-sur-Suldre.
(39) “El Opus Dei, su verdadera faz”, Juan Morales, pro manuscripto, Madrid 1991.62