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viernes, 13 de noviembre de 2015

MONASTERIO BENEDICTINO SAN JOSÉ: Boletín informativo Octubre-Noviembre




Estimados amigos y benefactores:
 
          Les agradecemos una vez más por su apoyo, oraciones y generosidad para con el Monasterio San José. En el mes de octubre en honor a nuestra Señora del Rosario y en agradecimiento a los dos años de vida de nuestra fundación, hicimos nuestra anual peregrinación al Santuario Nacional de Nuestro Señora del Rosario de Chiquinquirá, caminando 38 kms, el número de peregrinos se elevó este año a 33. También tuvimos el gozo de ver a nuestro querido hermano Mauro José (Nelson de Lima) recibir el hábito benedictino en las vísperas de la fiesta de todos los Santos. También tuvimos el gozo recibir a 3 postulantes más en nuestra comunidad incrementándose ya a 8 miembros de 5 países diferentes. Todo el mes de Noviembre estaremos rezando por las listas de sus fieles difuntos que nos enviaron.

Hemos comenzado ya a construir el segundo piso del monasterio que nos permitirá ampliar los espacios disponibles para poder aceptar más vocaciones que están ya tocando a la puerta. El proyecto incluirá unas 15 más celdas con sus baños, una biblioteca y un salón de clases. ¡Seguimos contando con su ayuda!

Para entender la catástrofe en la fe y la moral a la que nos ha llevado la Iglesia Conciliar especialmente con su “ecumenismo”, así como para poder entender el naufragio paulatino, pero real, del último bastión organizado que defendía la fe, la FSSPX, por su espíritu de compromiso, silencio y omisión, es necesario entonces traer a colación una carta brillante del esclarecido obispo de Campos Mons. De Castro Mayer a quién Mons. Lefebvre le tenía en tanta estima y consideración que basta con leer lo que le escribió al obispo de Campos el mismo Mons. Lefebvre el 17 de octubre de 1987 a propósito de las maniobras romanas cuya meta eran la de impedir las consagraciones episcopales de 1988:

“Algo harto misterioso se esconde tras ese cambio de actitud de parte de Roma: ¡ya no hay nada que firmar! Uso de los libros litúrgicos de 1962; reconocimiento de nuestra obra tal y como existe (“con su carisma”, como dicen); aceptación de una visita amistosa de información. ¿Por qué tan brusca mudanza? ¿Se debe a la amenaza de consagrar obispos? Es posible. Ya lo veremos. No bajaremos la guardia: somos desconfiados. Es una lástima que usted esté tan lejos; sino, iría a visitarle allá a escuchar sus consejos y sus pareceres: me haría mucha falta. Quiero mantenerle al corriente de estos acontecimientos, ya que siempre hemos marchado mano a mano. No vamos a marchar por separado ahora”.

Carta pastoral de Mons. De Castro Mayer (6 de enero de 1953): “Por su propia naturaleza, la fe no se contenta con lo que alguno llamase “sus líneas generales”, sino que exige la integridad y la plenitud de sí misma. Para que lo entendáis, os pondré un ejemplo con la virtud de la castidad. Con relación a ella, cualquier concesión toma el carácter de oscura mancha y cualquier imprudencia la pone en peligro toda entera. Hubo quien comparó el alma pura a una persona en pie sobre una esfera; en cuanto se conserva en posición de equilibrio, nada tendrá que temer, mas cualquier imprudencia la haría resbalar al fondo del abismo. Y, por esto, los moralistas y autores espirituales afirman unánimemente que la condición esencial para conservar la virtud angélica, consiste en una vigilante e intransigente prudencia. Precisamente lo mismo se puede decir en materia de fe. Cuando el católico se coloque en el punto de perfecto equilibrio, su perseverancia será fácil y segura. Este punto de equilibrio, sin embargo, no consiste en la aceptación de unas líneas generales cualesquiera de la fe; sino en la profesión de toda la doctrina de la Iglesia, profesión hecha no sólo con los labios, sino con toda el alma, abarcando la aceptación leal, no sólo de lo que el magisterio le enseña, sino aun de todas las consecuencias lógicas de esta enseñanza”.

Monasterio San José Octubre Noviembre 2016


jueves, 12 de noviembre de 2015

EL TERCER SECRETO DE FATIMA: La gran Apostasía





La pérdida de la Fe.

 En 1984, el Obispo de Fátima, Mons. Alberto Cosme do Amaral, confirmó que el Tercer Secreto de Fátima no se refiere a una guerra atómica o al fin del mundo; sino, en su lugar, se refiere a la Fe católica, y especialmente a la pérdida de esa Fe a lo largo (al menos) de Europa. (Ver cita en “Testimonios Publicados: El Obispo de Fátima (10 de septiembre de 1984)”). 


En su Tercera Memoria, completada en agosto de 1941, la Hermana Lucía afirmó que el Secreto de Fátima está dividido en tres partes distintas, después de lo cual ella escribió, por primera vez, las primeras dos partes del Secreto. Anotó, “El secreto consta de tres cosas distintas, de las cuales voy a revelar dos.” Ella sintió que “ha llegado el momento de revelar las primeras dos partes del Secreto.” No obstante, guardó silencio sobre la tercera parte del Secreto, ya que no había recibido permiso del Cielo para revelarlo.  



En su cuarta memoria, que fue escrita entre octubre y diciembre de 1941, la Hermana Lucía copió las dos primeras partes del Secreto del texto de la tercera memoria, pero agregó una frase que no se encuentra allí (en la tercera memoria). La Hermana Lucía nos dio la primera frase del Tercer Secreto cuando insertó en el texto de la cuarta memoria: “En Portugal, se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.” Esta frase no había aparecido en su memoria anterior. La Hermana Lucía la insertó intencionadamente en su cuarta memoria para indicarnos que la parte final del Secreto comenzaba allí. En 1943, después de haberle pedido el Obispo da Silva que escribiera el texto del Tercer Secreto, la Hermana Lucía encontraba difícil la tarea. Ella declaró al Obispo que no era absolutamente necesario escribir el texto, “ya que en cierta manera ella lo había dicho”


La Hermana Lucía se estaba refiriendo muy probablemente a la frase adicional que ella había insertado en su cuarta memoria, “En Portugal, se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.” La frase, “En Portugal, se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.” es una promesa que la Fe verdadera será preservada en ese país, aunque en su vaguedad no dice por quienes. Entonces, si en Portugal la Fe verdadera será preservada, ¿que se supone que ocurrirá en el resto del mundo? 



El Padre Messias Dias Coelho, portugués, concluyó que, “esa alusión, tan positiva por lo que va a ocurrir entre nosotros, nos sugiere que todo será diferente a nuestro alrededor. ...” 



 El Padre Alonso, el archivista oficial de Fátima diría sobre el Tercer Secreto: ‘En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe’: La frase da a entender muy claramente un estado crítico de la Fe, que otras naciones sufrirán, es decir, una crisis de Fe; en tanto que Portugal preservará su Fe. ‘En el período, pues, que precede al gran triunfo del Corazón de María suceden algunas cosas tremendas que son objeto de la tercera parte del Secreto.

 ¿Cuales?  ‘Si en Portugal se conservarán siempre los dogmas de la Fe,’ ... se deduce con toda claridad que en otras partes de la Iglesia esos dogmas, o se van a oscurecer, o hasta se van a perder. Así, ‘Sería, pues, del todo probable que en ese período intermedio a que nos estamos refiriendo (después de 1960 y antes del triunfo del Inmaculado Corazón de María, el texto haga referencias concretas a la crisis de la Fe en la Iglesia y a la negligencia de los mismos pastores.


 Una conclusión si que parece cierta: que el contenido de la parte inéditia no se refiere ya a nuevos cataclismos político-bélicos, sino a acontecimientos de índole religiosa intraeclesial, todavía mucho más graves en si mismos. Reconocidas autoridades de la Iglesia han confirmado las conclusiones del Padre Alonso sobre el Tercer Secreto, que se refiere a una pérdida de la Fe sin precedentes, a una apostasía, de la cual Portugal será preservada. 



En 1984 el Obispo de Fátima dijo, “la pérdida de la Fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; y es cierto que la Fe está disminuyendo continuamente en Europa”. Y en su entrevista con Vittorio Messori, el Cardenal Ratzinger confirmó esa conclusión cuando dijo que la parte final del Secreto habla de “los peligros que amenazan la Fe y la vida de los cristianos, y por lo tanto del mundo”. Finalmente, nosotros sabemos que el cumplimiento de la profecía del Tercer Secreto comenzó a realizarse en 1960, porque cuando se le preguntó a la Hermana Lucía por qué el Tercer Secreto debía revelarse no más tarde de 1960, ella respondió “porque entonces se verá más claro”



Desde 1960 nosotros hemos visto la profecía del Tercer Secreto desarrollarse delante de nuestros ojos, y es claro que desde ese entonces el mundo ha estado sufriendo una terrible pérdida de la Fe. Neglicencia pastoral En su libro de 1976, El Secreto de Fátima: Hecho y Leyenda, el Padre Alonso agregó a su hipótesis que el Tercer Secreto se refiere a la crisis de la Fe dentro de la Iglesia, la creencia que también habla de la negligencia de los pastores, especialmente dentro de la alta jerarquía. “Por lo tanto, es completamente probable”, dijo, “que el texto (del Tercer Secreto) hace referencias concretas a la crisis de la Fe dentro de la Iglesia y a la negligencia de los mismos pastores”. El habla también de “luchas internas en el mismo seno de la Iglesia y de grave negligencia pastoral de la alta jerarquía,” y de “deficiencias de la alta jerarquía de la Iglesia”. 


El Padre Alonso dijo también: ...¿Habla de circunstancias concretas el texto inédito? Es muy posible que no hable únicamente de una verdadera en la Iglesia de ese período intermedio, sino que como, por ejemplo lo hace el secreto de La Salette, haya referencias más concretas a las luchas intestinas de los católicos; a las deficiencias de sacerdotes y religiosos; tal vez se insinúen las deficiencias mismas de la alta jerarquía de la Iglesia. Nada de eso, por lo demás, es ajeno a otras comunicaciones que ha tenido Lucía en estos puntos.



 Además de la Hermana Lucía, el Padre Alonso fue la primera autoridad sobre Fátima. El se reunía con la Hermana Lucía y la consultaba mientra trabajaba en su estudio crítico sobre Fátima. Por eso, antes de hacer tan audaces sugestiones sobre el contenido del Tercer Secreto, es seguro que el Padre Alonso habría consultado previamente a la Hermana Lucía. Y si el Padre Alonso hubiera estado errado en sus conclusiones, es seguro que la Hermana Lucía se lo hubiera informado, ya que ella nunca dudó en corregir otras afirmaciones de clérigos y autores varios sobre Fátima cuando estos estuvieron equivocados. En junio de 1943, la Hermana Lucía enfermó seriamente de una pleuresía, que hizo temer al Canónigo Galamba y al Obispo Don José Correia da Silva que ella pudiera morir sin haber revelado el Secreto final. El Canónigo entonces convenció al Obispo para que sugieriera a la Hermana Lucía que escribiera el Tercer Secreto. Sin embargo, la Hermana Lucía no pudo dar el paso de confiar al papel el Tercer Secreto de Fátima en base a una mera sugestión del Obispo. La ausencia de una orden explícita del Obispo la turbó profundamente, y Lucía no quiso asumir la responsabilidad de la iniciativa. A mediados de Octubre de 1943, el Obispo Don José Correia da Silva dió a Lucía la orden formal de escribir el Tercer Secreto. Lucía intentó obedecer la orden del Obispo, pero le fue imposible hacerlo durante los dos meses y medio siguientes. 


Desde mediados de octubre de 1943 a principios de enero de 1944, la Hermana Lucía se sintió impedida de obedecer la orden formal de escribir el Tercer Secreto por experimentar una indecible angustia. Finalmente, el 2 de enero de 1944 se le apareció Nuestra Señora para fortalecerla y confirmarle que era la voluntad de Dios que ella lo escribiera. Fue solo entonces que la Hermana Lucía pudo revelar la parte final del Secreto. Refiriéndose a esa dificultad, el Padre Alonso pregunta: Por lo demás, ¿como comprender las grandes dificultades de Lucía para escribirlo después de haber escrito otras cosas ya enormemente difíciles? Si se hubiera tratado simplemente de anunciar proféticamente nuevos y grandes cataclismos, estamos seguros que la Hermana Lucía no hubiera sufrido tales dificultades, cuyo vencimiento exigió una especial intervención del cielo. En cambio, si se trata de luchas intestinas en el seno de la misma Iglesia y de graves neglicencias pastorales de altos jerarcas, se comprende que Lucía tuviera unas repugnancias casi imposibles de superar naturalmente.


 La batalla decisiva entre Nuestra Señora y el Diablo En su entrevista de 1957 con el Padre Fuentes, la Hermana Lucía habló de una batalla decisiva entre la Santísima Virgen y el diablo. Aunque no tan evidente como la crisis de la Fe y la negligencia pastoral arriba mencionadas, este tercer tema aparece frecuentemente en las comunicaciones de la Hermana Lucía. Pero, ¿que quiere ella significar con “batalla decisiva”? En su entrevista con el Padre Fuentes, la Hermana Lucía trata este tema diciendo: 



“Padre, el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen; y como sabe qué es lo que más ofende a Dios y lo que, en menos tiempo, le hará ganar mayor número de almas, está tratando de ganar a las almas consagradas a Dios, ya que de esta manera también deja el campo de las almas desamparado, y más fácilmente se apodera de ellas." 


“Padre, la Santísima Virgen no me dijo que nos encontramos en los últimos tiempos del mundo, pero me lo dió a demostrar por tres motivos: el primero, porque me dijo que el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva es una batalla final, en donde se va a saber de que partido es la victoria, de que partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios o somos del demonio; no hay término medio. 



 “Lo segundo, porque me dijo, tanto a mis primos como a mi, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María; y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros. 



 “Y tercero, porque siempre en los planes de la Divina Providencia, cuando Dios va a castigar al mundo, agota antes todos los medios; y cuando ha visto que el mundo no le ha hecho caso a ninguno de ellos, entonces, como si dijéramos en nuestro modo imperfecto de hablar, nos presenta con cierto temor el último medio de salvación, Su Santísima Madre. Porque si despreciamos y rechazamos este último medio, ya no tendremos perdón del cielo; porque hemos cometido un pecado, que en el Evangelio suele llamarse pecado contra el Espíritu Santo; que consiste en rechazar abiertamente, con todo conocimiento y voluntad, la salvación que se presenta en las manos; y también porque Nuestro Señor es muy buen hijo; y no permite que ofendamos y despreciemos a Su Santísima Madre, teniendo como testimonio patente la historia de varios siglos de la Iglesia que con ejemplos terribles nos indica cómo Nuestro Señor siempre ha salido en defensa del honor de Su Santísima Madre."





 “Dos son los medios para salvar al mundo, me decía Sor Lucía de Jesús: la oración y el sacrificio. Y luego, el Santo Rosario. [Respecto al Santo Rosario, la Hermana Lucía dijo:] Mire Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias sean familias del mundo o Comunidades Religiosas; o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. “Y luego, la devoción al Corazón Inmaculado de María, Nuestra Santísima Madre, poniéndonosla como sede de la clemencia, de la bondad y el perdón; y como puerta segura para entrar al Cielo.”

El Padre Alonso afirmó que los textos de la entrevista con el Padre Fuentes “no dicen nada que la Hermana Lucía no ha dicho en sus numerosos escritos hechos públicos”. En posteriores escritos, la Hermana Lucía habló de la diabólica campaña emprendida. En una carta a su amiga la Madre Martins, después de reflexionar sobre la devoción del Rosario, ella escribe: “!Es por eso que el diablo ha librado tal guerra contra él! ¡Y lo peor es que ha logrado llevar al error y engañar a almas que tienen una gran responsabilidad por el lugar que ellas ocupan ...! Ellos son ciegos que guían a otros ciegos. ...” Al año siguiente, la Hermana Lucía escribió otra vez a la Madre Martins: Así, los pequeños volantes (referidos a un texto sobre el Rosario compuesto por Sor Lucía) permanecerán con las almas, como un eco de la voz de Nuestra Señora, para recordarles la insistencia con que Ella nos recomendó tantas veces el rezo del Rosario. Es porque Ella ya sabía que vendrían estos tiempos, durante los cuales el diablo y sus seguidores lucharían tanto contra esta oración para alejar las almas de Dios. Y sin Dios, ¡¿quien se salvará?! Por esta razón debemos hacer todo de nuestra parte para llevar las almas de nuevo a Dios.9 Finalmente, en una carta a Don Umberto Pasquale, quien era muy devoto de la causa de Fátima, la Hermana Lucía escribió: ... La decadencia que existe en el mundo, es sin ninguna duda consecuencia de la falta de espíritu de oración. Previendo esta desorientación, la Santísima Virgen recomendó el rezo del Rosario con tanta insistencia, y como el Rosario es, después de la sagrada liturgia eucarística, la oración más apta para preservar la fe en las almas, el diablo ha desencadenado su lucha contra él. 

Desgraciadamente vemos los desastres que ha causado. ... Debemos defender a las almas contra los errores que pueden hacerlas extraviar del buen camino. ... Nosotros no podemos, y no debemos detenernos, ni permitir, como dice Nuestro Señor, que los hijos de las Tinieblas sean más sabios que los hijos de la Luz ... El Rosario es el arma más poderosa para defendernos en el campo de batalla.10 El tema que se repitió una y otra vez en esas cartas es que estamos en los últimos tiempos y que el diablo ha comenzado, por lo tanto, su última y más virulenta batalla por las almas. Y, como explicó la Hermana Lucía al Padre Fuentes, Dios nos ha dado “el último medio de salvación, Su Santísima Madre”. Por lo tanto Ella está empeñada en esa batalla. La Santísima Virgen fue a Fátima a darnos una advertencia y el remedio de antemano.

The Real Secret
Fatima.org


lunes, 9 de noviembre de 2015

NUESTRA MADRE LA SANTÍSIMA VIRGEN ES BELLÍSIMA



… Et luci comparata invenitur purior.
…Y comparada con la luz, es mucho más pura que ella.

 Queridos amigos: Quiera Dios que quienes colocaron la horrible imagen  de la Santísima Virgen María en España la retiren, le hagan un millón de retoques, la pinten blanca y resplandeciente, dibujen sus hermosos ojos y la vuelvan preciosa para que chicos y grandes, creyentes y no creyentes se sientan atraídos por esa belleza sin igual que nos invita a imaginar la gran hermosura de la Madre de Dios a quien esperamos con su ayuda ver un día cara a cara… ¡nunca es tarde! Es de sabios corregir. Y Dios que todo lo ve se pondrá muy  contento. ¿No decía Santa Teresita del Niño Jesús que su contento era hacer sonreír a Dios?

   Nadie ha podido elegir madre, todos hemos tenido la que Dios nos dio. Sin embargo, todos coincidirán que no hay hijo que vea fea a su madre.

   Será el amor que Dios imprime en el alma del hijo, pero todo hijo siempre verá a su madre hermosa. Pasarán los años, y la blancura de su pelo y las huellas del tiempo en su rostro no harán que el hijo cambie de opinión.

¿Qué podremos entonces decir de la belleza sin igual de nuestra Madre Santísima y Madre de Dios?
 Nuestro Señor Jesucristo sí se eligió y formó a su Madre como quiso. La formó bellísima, pura y santísima. “Pudo y quiso”, decía el pueblo cristiano hace muchos siglos.

   En todos sus misterios y advocaciones es María la misma, la Reina de la belleza y de la hermosura.
San Ambrosio escribe en el año 377 a su hermana, religiosa en Roma, lo que se ha llamado el Retrato de la Virgen.  “… ¿Quién más noble que la Madre de Dios? ¿Quién más casta que la Madre que ha traído a su Hijo al mundo permaneciendo Virgen? Ella era Virgen pura no sólo en el cuerpo sino también en el espíritu… su actitud exterior era la imagen de la santidad de su alma. “El rostro descubre lo que se lleva en el alma”. El rostro de la Virgen era el retrato de su alma santísima.

   El 27 de noviembre de 1830 la Virgen Santísima se apareció a Santa Catalina Labouret, humilde religiosa vicentina. La Virgen estaba hermosísima y venía vestida de blanco. Junto a Ella había un globo luciente sobre el cual estaba la Cruz. Nuestra Señora abrió sus manos y de sus dedos fulgentes salieron rayos luminosos.

   El 19 de septiembre de 1846 se apareció la Santísima Virgen en  la montaña de la Salette, relata Melania:   “… ví una bella luz, más brillante que el sol, y en esta luz una bellísima Señora. La bella Señora me cautivaba… La Santísima Virgen era muy bella y toda hecha de amor. En su atavío, como en su persona, todo respiraba la majestad, el esplendor la magnificencia de una Reina incomparable. Era bella, blanca, inmaculada, cristalina, resplandeciente, celestial, fresca, nueva como una virgen; parecía que la palabra amor se escapaba de sus labios, plateados y purísimos. Me parecía como una buena Madre, llena de bondad, de amabilidad, de amor para nosotros, de compasión, de misericordia.  La corona de rosas que tenía sobre la cabeza era tan bella, tan brillante que no nos podemos hacer una idea… Los ojos de la Santísima Virgen, nuestra tierna Madre, no pueden describirse con lenguaje humano. Parecían mil y mil veces más  bellos que los diamantes y las piedras preciosas. Brillaban como dos soles, eran dulces, la dulzura misma. Claros como un espejo…

   El 11 de febrero de 1858 una niña muy pobre, muy humilde y muy devota de la Santísima Virgen vio  una luz sobre la roca, como un relámpago y vio una señora hermosísima, muy joven, vestida de blanco. Era Bernardita quien vio a Nuestra Señora de Lourdes. La Inmaculada Concepción.

    Recordemos el detalle tan hermoso que sucedió cuando Tomasso Lorenzone, pintor turinés, (1823-1902) estaba pintando el cuadro de María Auxiliadora que le había encargado San Juan Bosco. El pintor confesó que al llegar al rostro de María le parecía que una mano misteriosa guiaba sus pinceladas.

   El 13 de mayo de 1917, tres niños pobres, Jacinta Francisco y Lucía estando rezando vieron que sobre el árbol cercano aparecía una Señora muy bella, vestida de blanco.



   Se cuenta que un día un pequeño niño que vivía en París entró a la iglesia. El chico parecía desorientado, miraba a todas partes. El sacerdote se dirigió hacia él. Tenía su gorra en la mano y una mirada triste. ¿Vas a la escuela? ¿Has oído hablar del buen Dios? Silencio. Gesto vago e indiferente.  ¿Y de la Santísima Virgen? El pequeño alzó la frente y su rostro se animó.  ¡Sí! He oído decir que los niños del catecismo tienen una madre, la Santísima Virgen, y por eso he venido. Gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas y añadía: ¡Cuánta necesidad tengo de una madre!

   Ven, le dije, te llevo a donde tu Madre. En cuanto descubrió el pequeño la santa imagen exclamó juntando las manos: “¡Oh, ahí está! ¡Qué hermosa! ¿Cree usted que se dignará aceptarme como hijo suyo? Mire usted, tiene otro entre sus brazos, y quién sabe si no necesita de mí; yo en cambio, ¡no lo sabe usted bien!, tengo gran necesidad de una madre… sobre todo desde que estoy enfermo. 

Tocó el costado izquierdo, diciendo: Me duele aquí, aunque poquito; sólo que no puedo jugar o correr como los demás, y por eso prohíbe el médico que se me mande a la escuela.  Soy desgraciado, solito, en casa. Papá me quiere mucho, pero siempre está fuera. Me han dicho que los niños que viven aquí,  encuentran  una madre buenísima y todopoderosa. Por eso he venido aquí.

   ¿Cree usted que la Santísima Virgen me aceptará? No hay duda, pero hay que imitar a los niños que vienen aquí, y aprender el catecismo. ¡Lo he de aprender!

   Lo aprendió. Pero la enfermedad seguía avanzando. Poco tiempo después de su Primera Comunión, murió como un santo y se fue al cielo a reunirse con su madre.  (1911).

   ¡Qué maravillas obró en el corazón de este pequeño una hermosa imagen de Nuestra Madre Santísima!
   Y para aquellos que aún no creen que sea importante que una imagen de María sea lo más hermosa posible lean el siguiente milagro, que pueden consultar en la vida de San Jacinto el día 16 de Agosto.

   Habiendo fundado San Jacinto en Kiova un hermosísimo convento y una magnífica Iglesia, sitiaron los tártaros la ciudad. La tomaron por asalto, y todo lo entraron a sangre y fuego. Acababa San Jacinto de decir Misa, cuando tuvo esta triste noticia. Tomó el Santísimo Sacramento en las manos, y mandó a todos los religiosos que le siguiesen. Pasaba por delante de una estatua de la Santísima Virgen, delante de la cual solía hacer oración,  y oyó una milagrosa voz que le dijo: “¿Pues qué, hijo mío Jacinto, aquí me dejas a merced de los bárbaros? Deshaciéndose en lágrimas el Santo, respondió: Señora y Madre mía, ¿cómo podré yo llevar una imagen de tanto peso? La imagen respondió: Haz la prueba, y verás que no es superior a tus fuerzas. Tomó entonces el Santo la corpulenta imagen, la que se hizo tan ligera, que la llevó en una sola mano; y, saliendo por la puerta de que todavía no se habían apoderado los Tártaros, tomó el camino de Cracovia…

   Una imagen es… algo más que sólo una imagen.

Johan of Arc. Oblata OSB


     

sábado, 7 de noviembre de 2015

viernes, 6 de noviembre de 2015

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS (Domingo 1º de noviembre de 2015, Bogotá) R. P. Altamira



Queridos hijos: 

 Este domingo cede su lugar a la Fiesta de Todos los Santos, 1º de noviembre. Por ser el día de Todos los Santos, para que aprecien lo que han sido nuestros mártires y santos del Catolicismo, y para que se aprecie la Liturgia Católica (con sus textos, enseñanzas, etc), queríamos hoy hacer una prédica sobre “EL MARTIROLOGIO ROMANO”, ese hermosísimo libro litúrgico oficial del Catolicismo. En este libro, cada día debe haber mención de alrededor de veinte mártires y santos, y por supuesto que no son todos; allí han quedado los que -a través de los siglos- han sido un poco más conocidos y recordados (en realidad, entonces, cada día habría aun más de los que allí se mencionan). 

 Sobre el Martirologio, Dios mediante, siempre insistiremos para que ustedes lo tengan y lo lean cada día. Pensamos, con la ayuda de Dios, tal vez hacer una edición tipo de lujo para ofrecerles (tal vez con tapa dura y bordes o cantos dorados en las hojas). 

Un católico debe leer y recordar esos mártires. La prédica de hoy será leerles el Martirologio, leerles algunos extractos –si quieren- “impactantes” de allí. De este libro, hemos escogido un muestreo brevísimo de lo que han sido los santos mártires, escogiendo algunos pocos, y sobre temas variadísimos. 

Escuchemos:

Expresando amor a Cristo: Todos lo expresan, pero queríamos comenzar por repetirles lo de San Ginés, humorista y cómico. Porque nos han conmovido por lo hermoso y hasta lo tierno –si quieren- de sus palabras de amor a Cristo: -(Día 25 de agosto…) 

EN ROMA también, SAN GINÉS mártir, el cual, siendo gentil (i.e. pagano) y cómico, mientras se burlaba en el teatro de nuestros sagrados misterios, delante del Emperador Diocleciano, de improviso se convirtió por divina inspiración a la Fe y fue bautizado. Al punto, por orden del Emperador, fue cruelísimamente apaleado, suspendido en el potro, desgarrado por mucho tiempo con uñas aceradas y quemado con hachas, y al cabo, como perseverase constante en la Fe de Cristo, diciendo: “No hay más rey que Cristo, y si por Él me quitáis mil veces la vida, no me le quitaréis de la boca ni del corazón”, mereció, cortada la cabeza, la palma del martirio. 

 Amor a Cristo y a la Cruz de Cristo: El primer Papa, San Pedro; su hermano San Andrés; y el apóstol de las Indias, San Bartolomé: -(Día 29 de junio…) EN ROMA, el triunfo de los Santos Apóstoles SAN PEDRO y San Pablo, los cuales, en un mismo año y día padecieron, de orden del Emperador Nerón. El primero fue crucificado cabeza abajo en la misma ciudad y enterrado en el Vaticano junto a la Vía Triunfal, donde es visitado con veneración de todo el Orbe… 

-(Día 30 de noviembre…) EN PATRÁS de Acaya, el triunfo de SAN ANDRÉS Apóstol, que predicó el Sagrado Evangelio de Cristo en Tracia y Escitia. Preso por el procónsul Egea fue primero encerrado en una cárcel; luego, azotado cruelísimamente y, por último, clavado en una cruz, sobrevivió en ella dos días, enseñando al pueblo; y habiendo rogado al Señor no permitiese que le quitaran de ella, le cercó un gran resplandor del cielo, y al desaparecer poco después, entregó su espíritu. 

-(Día 24 de agosto…) SAN BARTOLOMÉ apóstol, el cual predicó el Evangelio de Cristo en la India, y pasando de allí a la Armenia Mayor, habiendo convertido muchísimos a la Fe, fue desollado vivo por los bárbaros, y decapitado por orden del Rey Astiages, consumó el martirio 

 Ahora, hombre y mujeres, jovencitas delicadas, dando la vida por Cristo y luchando además por la virtud de la pureza y la virginidad: 

-(Día 28 de julio…) EN LA TEBAIDA de Egipto, la conmemoración de MUCHÍSIMOS SANTOS MÁRTIRES, que padecieron en la persecución de Decio y Valeriano, cuando, anhelando los Cristianos ser, por el nombre de Cristo, degollados, el astuto enemigo inventaba suplicios que retardasen la muerte, intentando más bien matar las almas que los cuerpos... [Uno de ellos] atado muellemente en un lecho de flores, acercándosele una desvergonzada ramera para excitarle a liviandad, cortándose con los dientes (su propia) la lengua, la escupió a la cara de quien le acariciaba. 

-(Día 13 de diciembre…) EN SIRACUSA de Sicilia, el triunfo de SANTA LUCÍA, virgen y mártir, en la persecución de Diocleciano. Esta noble doncella, entregada, de orden del Consular Pascasio, a hombres impúdicos que la llevasen donde el populacho ultrajase su pudor, no la pudieron en modo alguno mover, ni valiéndose de sogas, ni con muchos pares de bueyes; después, habiendo superado, sin recibir lesión, el tormento de la pez, resina y aceite hirviendo, por fin, atravesada con un cuchillo la garganta, consumó el martirio. 

-(Día 28 de junio…) EN ALEJANDRÍA y en la persecución de Severo… la virgen SANTA POTAMIENA, la cual padeció primero infinitos y peligrosísimos combates por la virginidad, después también exquisitos e inauditos tormentos por la Fe, y últimamente, junto con su madre, fue quemada en la hoguera.

(Día 29 de julio…) Asimismo, EN ROMA, SANTA SERAPIA virgen, la cual, en tiempo del Emperador Adriano, fue entregada a jóvenes lascivos, y no pudiendo ser de ellos burlada, ni después abrasada con teas encendidas, por orden del juez Derilo fue apaleada y después degollada. Su cuerpo fue depositado por Santa Sabina en el sepulcro que ésta tenía junto a un terreno de Vindiciano… 

-(Día 3 de mayo…) EN CONSTANTINOPLA, los santos mártires SAN ALEJANDRO soldado, y SANTA ANTONINA virgen. A ésta, en la persecución de Maximiano, condenada por el Presidente Festo a un lugar infame, la sacó secretamente Alejandro, cambiando los vestidos y quedándose allí por ella; por lo cual fue poco después atormentado con ella, y ambos juntos, cortadas las manos, fueron por la Fe de Cristo arrojados en la hoguera, y consumado el glorioso combate, fueron coronados. 

 Uno que convirtió ladrones y otro que fue muerto por ladrones: -(Día 28 de agosto…) Igualmente, SAN MOISÉS ETÍOPE, el cual, trocado de insigne ladrón en insigne Anacoreta, convirtió muchos ladrones y los llevó consigo al monasterio. 

-(Día 21 de enero…) En el Monasterio de Einsiedeln, EN SUIZA, SAN MEINRADO, presbítero y monje, el cual, consagrado a la vida eremítica en aquel paraje, donde más tarde surgió dicho monasterio, fue muerto por unos ladrones… 

 Tenemos santos que han destruido templos y estatuas de falsas religiones y de falsos dioses con un soplo o con la señal de la Cruz, o templos que se han caído mientras los atormentaban. Suponemos todos saben la etimología de la palabra “ídolo”: Viene del latín y del griego, y ella significa estatua o imagen de un falso dios, o simplemente “un falso dios”. Por eso en el Martirologio se lee muchas veces que “cayeron por tierra los ídolos”. Escuchemos: 

-(Día 27 de enero…) EN SORA, SAN JULIÁN mártir, el cual, en la persecución de Antonino y siendo Presidente Flaviano, fue preso, y habiéndose caído el templo de los ídolos mientras él era atormentado, cortada la cabeza, recibió la corona del martirio. 

-(Día 15 de septiembre…) EN MARCIANÓPOLIS de Tracia, SANTA MELITINA mártir, la cual, en tiempo del Emperador Antonino, de orden del Presidente Antíoco, conducida una y otra vez a los templos de los Gentiles, y cayendo siempre los ídolos por tierra, fue colgada y despedazada, y por último decapitada. 

-(Día 27 de junio…) EN CESAREA de Palestina, SAN ANECTO mártir, el cual, en la persecución de Diocleciano, y siendo presidente Urbano, por haber exhortado a otros al martirio y derribado con su oración los ídolos, fue mandado azotar por diez soldados, y por último, cortados los pies y las manos, y decapitado, recibió la corona del martirio. -(Día 12 de enero…) EN ACAYA, SAN SILVÁCOLA mártir, que al pasar por delante de un ídolo, de un soplo y signándose en la frente, al punto lo derribó en tierra, por lo cual fue degollado.

Unos han aguantado los tormentos en grado inaudito (otros bastante menos). Pero no hay que pensar que a los mártires no les “dolían” –entrecomillas- estos suplicios: Todos, o casi todos, sentían fuertemente los dolores, era sólo una excepción el recibir la gracia de no sentirlos. Y así, veamos estos nuevos ejemplos: 

-(Día 16 de setiembre…) EN CALCEDONIA, el triunfo de SANTA EUFEMIA, virgen y mártir, la cual, en tiempo del Emperador Diocleciano y del Procónsul Prisco, sufrió por Cristo la tortura, cárceles, azotes, máquinas de ruedas, el fuego y el peso de las piedras, las fieras, las heridas de las varas, las sierras afiladas y las sartenes hirvientes. Pero de nuevo expuesta a las fieras en el anfiteatro, rogó al Señor que se dignase ya recibir su espíritu, y entonces, mordiéndole una [de las fieras] el santo cuerpo, mientras las otras le lamían los pies, entregó su incontaminado espíritu a Dios. 

-(Día 19 de enero…) EN ESPOLETO, el triunfo de SAN PONCIANO mártir, a quien, imperando Antonino, mandó el juez Fabián, por odio a Cristo, azotar cruelísimamente con varas, y que después anduviese descalzo sobre brasas; pero, quedando ileso, le suspendieron en el potro y garfios de hierro, y, en tal estado lo arrojaron a la cárcel, donde mereció ser confortado de los Ángeles; le echaron luego a los leones, rociaron su cuerpo con plomo derretido, y, por último, le acabaron con la espada. 

-(Día 28 de octubre…) EN ROMA, los santos mártires SANTA ANASTASIA la mayor, virgen, y SAN CIRILO. Anastasia, en la persecución de Valeriano, siendo Prefecto Probo, fue aprisionada, abofeteada, atormentada con el fuego y con azotes; mas, permaneciendo inmoble en la confesión de Cristo, le cercenaron los pechos, le arrancaron las uñas, le rompieron los dientes, le cortaron los pies y las manos, y últimamente la cabeza, y engalanada con tantas joyas de suplicios, voló al Esposo. San Cirilo, por ofrecerle un vaso de agua que le había pedido, recibió en recompensa el martirio. 

-(Día 9 de febrero…) EN ALEJANDRÍA, el triunfo de SANTA APOLONIA, virgen y mártir, a quien, imperando Decio, primeramente arrancaron los verdugos todos los dientes, y después, preparada y encendida una hoguera, amenazaron con quemarla viva si no profería con ellos palabras impías; mas ella, deliberando un momento consigo misma, se desasió repentinamente de las manos de aquellos impíos, y encendida el alma en el fuego del Espíritu Santo, [fuego] mayor que el que le tenían preparado, espontáneamente saltó a la hoguera, dejando consternados aun a los mismos autores de la crueldad, al ver una mujer más pronta a morir que el verdugo a quitarle la vida. 

 (Día 19 de enero…) EN ESMIRNA, el triunfo de SAN GERMÁNICO mártir, que en tiempo de Marco Antonino y Lucio Aurelio, hallándose en la hermosa flor de la primera edad, condenado por el juez, y venciendo, por virtud de la gracia divina, el miedo natural de la muerte, él, de suyo, provocó a la fiera que le aguardaba, y, triturado entre sus dientes, mereció, muriendo por Jesucristo, ser incorporado al mismo Señor, pan verdadero. 

 Son muy hermosas estas vidas.  Los católicos debemos que tener una gran devoción hacia los Mártires: ¡Los ejemplos que nos han dejado! Y no sólo devoción, sino cariño y respeto, por supuesto. Y para tener devoción a los Mártires, nada mejor –creemos- que leer cada el día el Martirologio Romano. 

 Hay una epístola que bien puede ser aplicada para expresar los sentimientos de estos mártires, sentimientos que nosotros querríamos tener (Filipenses 3,7-12): Fratres: Quae mihi fuerunt lucra, haec arbitratus sum propter Christum detrimenta: Hermanos: Lo que [antes] fue ganancia para mí, estas cosas he considerado pérdida a causa de Cristo. Verumtamen exístimo omnia detrimentum esse propter eminentem scientiam Iesu Christi Dómini mei: En verdad que todas las cosas considero pérdida en comparación con el eminente conocimiento [y amor] de Jesucristo, mi Señor. Propter quem omnia detrimentum feci, et árbitror ut stércora, ut Christum lucrifaciam, et invéniar in illo…: Por quien lo he perdido todo, y por quien considero todas las cosas como basura, para ganarme a Cristo y ser encontrado en Él… […] quae ex Deo est iustitia in Fide, ad cognoscendum illum… la cual justicia (santidad) que viene de Dios es por la Fe… et [ad] societatem passionum illíus: y para unirme a los padecimientos de Él; configuratus morti eius: (y ser yo) configurado en su muerte: si quo modo occurram ad resurrectionem, quae est ex mortuis: por si de esta manera puedo yo llegar a su Resurrección de entre los muertos [llegar al premio]. Non quod iam accéperim, aut iam perfectus sim: 

No que ya haya conseguido yo (el premio), o que yo ya sea perfecto: sequor autem, si quo modo comprehendam: pero sigo por si logro apresarlo, in quo et comprehensus sum a Christo Iesu: ya que a mi vez, YO FUI APRESADO POR CRISTO. Qué hermosa esta última expresión: “Ya que a mi vez, yo fui apresado por Cristo”. ¿Qué movía a estos seres humanos “de carne y hueso” –igual que nosotros-? ¿Qué les movía para padecer todo eso por Cristo? Un gran amor, un gran amor a Dios Nuestro Señor Jesucristo, “sus vidas estaban capturadas por Cristo”, “yo fui apresado por Cristo”. ¡Y así querríamos ser nosotros: ser apresados por Cristo! ¡Y así le pedimos a María Santísima! 

AVE MARÍA PURÍSIMA.