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sábado, 3 de marzo de 2018

¿EN QUE CONSISTE SER OBLATO BENEDICTINO?


     
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                           ¿Quién es un Oblato Benedictino?

La Orden de San Benito es una de las pocas, en la Iglesia Católica, que tiene Oblatos, la mayoría de las órdenes religiosas tienen la llamada Tercera Orden.

La diferencia está en que San Benito no tiene rangos o niveles, un sacerdote benedictino, un monje y un Oblato poseerán los mismos privilegios que serán: pertenecer a una Familia de  innumerables Santos, quienes nos ayudarán en nuestro peregrinar por la tierra y nos compartirán de sus méritos.
   
El Oblato es un laico que quiere ligarse espiritualmente  a la Familia Benedictina.
Todas sus relaciones y trabajos se inspirarán en el lema de San Benito:“Que en todas las cosas sea Dios glorificado”.
  
Recibirá un pequeño hábito religioso llamado escapulario.
  
Asumirá pocas pero santas obligaciones a cambio de compartir muchos privilegios espirituales de la multitud de sus hermanos benedictinos.
  
Las obligaciones como Oblato  no atan bajo ninguna pena de pecado, pero entrañan  una obligación moral.

Después de un año como Oblato Novicio se puede ser un miembro permanente de la familia monástica.

 Las obligaciones de los Oblatos no son difíciles, son las siguientes:
  1.- Leer todos los días algo de la Regla de San Benito y tratar de adaptarla a su propia vida de acuerdo a su generosidad y a sus posibilidades.

  2.- Amar, conocer y propagar a San Benito y su medalla.

  3.- Tener amor al Santísimo Sacramento y meditar en Él al menos una hora en un mes.

  4.- Ser católico practicante y tener buena reputación.

  El Oblato reza por los demás miembros de su Familia Benedictina y se asocia  espiritualmente a todos ellos, especialmente cuando los monjes recen el Oficio Divino.  (El Oficio Divino es el canto eterno de amor de Dios Hijo a Dios Padre en el Espíritu Santo y que es rezado por los monjes 8 veces al día. Los monjes rezan aquí en la tierra ese canto de amor de Jesucristo a su Padre.Esto es lo que rezaba Jesucristo en la tierra cuando rezaba los Salmos, y es lo que continúa haciendo Él mismo a través de sus monjes).

El Oblato, al ser parte de la comunidad Benedictina, mejorará en su vida espiritual pues no estará solo jamás y sabrá que sus oraciones contribuyen al bien de muchos.

Los  monjes rezan por los oblatos como por sus hermanos ausentes.
  
Por su parte, la oración es la más preciosa ayuda que los oblatos prestan a su monasterio. Participan de sus alegrías y penas y ofrecen su ayuda según las circunstancias.
  
El Oblato tomará conciencia de que sus tareas cotidianas en la familia, en el trabajo,  en la Iglesia y en todo servicio a favor del prójimo son un culto rendido a Dios. Tratará no tanto de hacer cosas extraordinarias sino de hacer bien y con amor las cosas ordinarias.

QUE EN TODAS LAS COSAS SEA DIOS GLORIFICADO             

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