Traducir

jueves, 15 de noviembre de 2018

PROFECIAS DE SAN NILO (Siglo V)



“Hacia la mitad del siglo XX la gente será muy distinta y a medida que se aproxime la llegada del Anticristo la perversidad irá creciendo.

Los deseos y las pasiones carnales crecerán y el deshonor y la ilegalidad se fortalecerán. El mundo será irreconocible por la maldad. La apariencia de las personas cambiará hasta el punto de que será casi imposible reconocer a veces entre los hombres y las mujeres por la forma desvergonzada de vestir y los estilos provocativos del cabello. Esclavos de las costumbres imperantes serán despectivos, indiferentes y autosuficientes y no pocas veces se comportarán como bestias salvajes por las tentaciones del Anticristo. Se perderá el debido respeto a los ancianos, y a los progenitores. El verdadero amor desaparecerá de la mayoría; se exaltará la voluptuosidad y el sexo con un desenfreno nunca visto, haciendo gala de sus perversiones.

Pastores y obispos, así como sacerdotes y muchas almas consagradas se volverán presuntuosos y arrogantes, llenos de vanidad y soberbia con su humana sabiduría y serán inútiles o incapaces de discernir entre el camino recto y el camino del mal. Las normas morales, la veneración a las tradiciones de los mayores y de la propia iglesia católica, cambiarán de manera asombrosa. El pueblo, confuso y desorientado por las prédicas de pastores incrédulos o relativistas, abandonará la modestia y reinará por todas partes la disipación.

La falsedad, la mentira, el engaño y la avaricia alcanzarán grandes proporciones; desgraciados de los que sólo piensan en acumular tesoros materiales olvidándose de los tesoros espirituales. La codicia, el adulterio, la homosexualidad, las acciones secretas sembrarán el terror por casi todos los lugares, asesinatos, atracos, secuestros, intimidaciones, etc., reinarán sobre la sociedad de ese tiempo.

A causa de la indiferencia, la tibieza, la incredulidad y la perversidad de muchos, el pueblo en general se verá privado de la gracia del Espíritu Santo, recibida en el bautismo, y el remordimiento martirizará su conciencia.

Las Iglesias de Dios serán despojadas de toda veneración y escasearán los verdaderos sacerdotes piadosos, por la indiferencia con respecto a la debida veneración del Señor en sus Iglesias, ya que cambiarán el culto verdadero.

Desgraciados los cristianos fieles de ese tiempo porque serán víctimas de las burlas y vejaciones de los incrédulos; necesitarán mucha fe y fortaleza para soportar el ambiente reinante.

Los cristianos, viéndose acosados, se refugiarán en lugares apartados en busca de un poco de luz ante tanta oscuridad, pero encontrarán obstáculos y contrariedades a causa de su fidelidad a la Fe verdadera. Este es el resultado del reinado del Anticristo que quiere ser Dios de todas las cosas como Jefe del universo. Por eso habrá signos visibles extraordinarios que asombrarán a muchos inclusive a creyentes. El dará sabiduría a algunas inteligencias para que descubran muchas cosas, pues el hombre podrá comunicarse de una parte a otra de la tierra. En ese tiempo, el hombre podrá volar por los aires y también sumergirse en el mar como los peces... Y cuando hayan logrado descubrir otras cosas por el avance de la ciencia, el pueblo gastará toda su energía o propia vida, en lograr comodidades y disfrutar en olvido de Dios con todas sus ingeniosidades.

Las pobres almas con todos sus inventos y logros creerán no necesitar para nada de Dios, olvidando que todas esas cosas o logros no son más que ilusiones o engaños del Anticristo.

Entonces la Bondad Divina caerá sobre la faz de la tierra contra la raza humana y acortando sus días -a causa de los pocos elegidos- porque el Maligno buscará acabar también con los elegidos de Dios, haciéndolos caer en la tentación – si Dios lo permite- la espada de la justicia divina aparecerá de repente y acabará con el Pervertidor y sus Secuaces”.

martes, 6 de noviembre de 2018

LA NUEVA SSPX Y EL VATICANO II


De nueva cuenta escribimos unas notas respecto a un articulo que aparece en el sitio oficial de la SSPX Distrito de México: Magisterio, se puede leer aqui: http://fsspx.org/es/magisterio

En dicho articulo se intenta explicar la nueva orientación que el papa Juan XXIII le dá al CV II, se hace referencia a las explicaciones modernistas de Benedicto XVI a la nueva "orientación" de la fe.
Extractos del artículo:

"El discurso del Papa Juan XXIII durante la apertura del Concilio Vaticano II (el 11 de octubre de 1962),[1] la alocución del mismo dirigida al Sacro Colegio el 23 de diciembre de 1962,[2] y el discurso de Benedicto XVI del 22 de diciembre de 2005[3] indican la intención del Concilio, que debe corresponder a la de un “Magisterio pastoral.” El Vaticano II quiso expresar la fe de la Iglesia siguiendo los modos de búsqueda y de formulación literaria del pensamiento moderno, y redefinir la relación de la fe de la Iglesia con respecto a ciertos elementos esenciales de dicho pensamiento." [Juan XXIII]
¿Qué significado exacto conviene dar a este nuevo Magisterio pastoral, deseado por Juan XXIII? Benedicto XVI quiso dar la interpretación más auténtica del propósito de Juan XXIII, y lo hizo en lo que todo el mundo considera como el discurso clave de su pontificado. Al seguir “los modos de búsqueda y de formulación literaria del pensamiento moderno”, el Concilio Vaticano II, nos dice, quiso cambiar la definición de la relación que debe existir entre la fe de la Iglesia y ciertos elementos propios del pensamiento moderno. Así pues, no se trata de expresar la misma definición en términos diferentes. Sin lugar a dudas, se trata de cambiar la definición.
No es solamente que cambie la forma del discurso; es su fondo y su sustancia, sobre el punto preciso que compromete los principios de la fe católica con respecto al pensamiento moderno. Prueba de ello es que esto llevó al Concilio a “volver a interpretar” o a “corregir” ciertas decisiones históricas, al punto de dar la apariencia de una cierta discontinuidad.
 

El Concilio Vaticano II, con la nueva definición de la relación entre la fe de la Iglesia y ciertos elementos esenciales del pensamiento moderno, reinterpretó o incluso corrigió ciertas decisiones históricas, pero dentro de esta aparente discontinuidad, en cambio mantuvo y profundizó su naturaleza íntima [de la Iglesia] y su verdadera identidad”. [Benedicto XVI]

Pero mons. Lefebvre escribe lo siguiente en Le Destronaron:

Los católicos liberales introducen los errores liberales en el interior de la Iglesia y en las sociedades todavía algo católicas. Es muy instructivo volver a leer las enseñanzas de los Papas al respecto y comprobar el vigor de sus condenaciones. Es de gran valor recordar la aprobación de Pío IX a Luis Veuillot, autor del admirable libro L’Ilusion Libérale [La Ilusión Liberal], y la del Santo Oficio al del Padre Félix Sardá y Salvany El Liberalismo es Pecado. ¿Qué habrían pensado esos autores si hubieran comprobado, como nosotros hoy, que el liberalismo es rey y señor en el Vaticano y en los episcopados? De allí la urgente necesidad, para los futuros sacerdotes, de conocer este error. Pues el católico liberal tiene un falso concepto del acto de fe, como bien lo muestra el Padre Sardá (Cap. VII). La fe no es ya una dependencia objetiva de la autoridad de Dios, sino un sentimiento subjetivo, que, en consecuencia, respeta todos los errores y especialmente los errores religiosos. Luis Veuillot en su Cap. XXXIII muestra bien que el principio fundamental del 1789 es la independencia religiosa, la secularización de la sociedad y en definitiva, la libertad religiosa. 

La nueva SSPX ya no lucha por defender la doctrina católica de los errores modernistas, antes bien los justifica, cita textual del articulo:
La Fraternidad San Pío X no asegura que este cambio de definición afecte todas las enseñanzas del Vaticano II, de manera global. Simplemente tomamos nota de lo que dicen Juan XXIII y Benedicto XVI y constatamos que, en algunos puntos determinados, el Concilio Vaticano II adoptó el enfoque mismo del pensamiento moderno y que esto lo llevó a dar, de la relación de la Iglesia tanto con respecto a las sociedades civiles como con respecto a otras religiones, un nuevo concepto, incompatible con el del Magisterio anterior. El Magisterio es por definición constante. Las afirmaciones que parecen ser incompatibles con lo que éste ya ha propuesto no se podrían revestir de valor propiamente magisterial.
Por consiguiente, negamos que las enseñanzas del Vaticano II sobre la libertad religiosa y el ecumenismo (así como las que se refieren a la colegialidad y a la nueva eclesiología) se puedan imponer bajo el título de un Magisterio verdadero y exacto. Es cierto que estos cuatro puntos no son por sí solos el Concilio en su totalidad. Mons. Lefebvre dijo que él nunca había rechazado en bloque el Concilio Vaticano II.[14] Por consiguiente, si el Concilio puso en práctica formas de pensar sujetas a debate, el hecho de esta situación debe ser examinado en cada caso, por texto. Y eso es lo que hacemos, sobre los puntos señalados.

Entonces la nueva SSPX piensa que sólo son errores de interpretación, algunas partes bien y otras mal. Si la fe esta en riesgo se debe rechazar el conjunto para preservar la unidad de la fe.
No afirman que la doctrina católica ha sido cambiada, nunca mencionan que son herejías la innovaciones del CV II, no mencionan el peligro de cambiar la Fe [sin la fe intregra y verdadera es imposible salvarse].
Ademas involucra a mons Lefebvre respecto que no había rechazado en bloque el CV II, citando al libro Le Destronaron, en donde dedica, mons Lefebvre, al menos 10 capítulos de condena al Concilio Vaticano II.  Cita textual, Le Destronaron, pagina 2, prefacio:

A fin de guardar y proteger la fe católica de la peste del liberalismo, este libro me parece llegar muy oportunamente, haciéndose eco de las palabras de Nuestro Señor: “Aquel que crea será salvo, aquel que no crea se condenará”; es esta fe la que el Verbo de Dios encarnado ha exigido a todos si quieren ser salvados. Ella causó su muerte, y siguiendo su camino, la de todos los mártires y testigos que la han profesado. Con el liberalismo religioso, no hay más mártires ni misioneros, sino liquidadores de la religión, reunidos alrededor de la pipa de una paz puramente verbal. 

Cita textual, pagina 123, capitulo XXXIV:

Por mi parte, no me resignaré; no asistiré a la agonía de mi Madre, la Santa Iglesia, con los brazos caídos. Ciertamente no comparto el optimismo beato de algunos sermones: “Vivimos una época magnifica. El Concilio ha sido una renovación extra-ordinaria. ¡Viva esta época de transformación cultural! Nuestra sociedad se caracteriza por el pluralismo religioso y la libre competencia ideológica. Sin duda, este ‘avance’ de la historia va acompañado de algunas pérdidas: práctica religiosa nula, contestación de toda autoridad, los cristianos nuevamente en minoría. ¡Pero mirad cuántos beneficios! Los cristianos son la levadura escondida en la masa, el alma de la Ciudad pluralista, en gestación, vitalmente cristiana, son el motor de los ideales de un mundo nuevo que va surgiendo ¡más fraterno, más pacífico, más libre!” 

Tal ceguera solo se explica como el cumplimiento de la profecía de San Pablo que habla de los apostatas de los últimos tiempos. Dios mismo, dice San Pablo, “les enviará poderes de engaño a fin de que ellos crean la mentira” (II Tes. 2, 10-11). ¿Qué castigo más terrible puede haber que una jerarquía desorientada? Si damos crédito a Sor Lucia, eso es precisamente lo que Nuestra Señora ha anunciado en la tercera parte del Secreto de Fátima: la Iglesia y su jerarquía sufrirán una “desorientación diabólica” y, siempre según Sor Lucia, esta crisis corresponde a lo que el Apocalipsis nos dice sobre el combate de la Mujer contra el Dragón. Ahora bien, la Santísima Virgen nos asegura que al final de esta lucha “su Corazón Inmaculado triunfará”. 

¿La nueva SSPX en dónde se sitúa? ¿Punto intermedio? Usan de modelo a mons Lefebvre pero no lo imitan, antes bien lo tergiversan. ¿Nada ha cambiado? ¿No quieren contrariar a los enemigos de la Cruz de Cristo? La defensa de la doctrina que hicieron los papas antiliberales ¿en dónde quedó? ¿Sólo importan los Sacramentos y vivir en falsa paz? ¿La Doctrina de Nuestro Señor Jesucristo Sacramentado no debe ser defendida?





miércoles, 31 de octubre de 2018

¿PUEDE UN SIMPLE FIEL ATACAR EL ERROR?


“Quienes conocen la verdad deben hacerse un deber definirla claramente cuando sus enemigos la deforman hábilmente. Deben tener el coraje de defenderla”. (Pío XII, 26 de agosto de 1947).

[Mater Inmaculata] Para definir la verdad o para defenderla “sin duda la tranquila exposición de la verdad es, en sí, preferible; nuestros ilustres predecesores lo han declarado a menudo. Sin embargo, la necesidad de los tiempos los precipita a ellos mismos, a menudo, a la controversia. Cuando se leen sus obras, se reconoce que la polémica figura en la mayor parte” (Cardenal Pie).
La polémica no es pues el único medio de proclamar y defender la verdad. Pero es un medio lícito, legítimo y eficaz. Numerosos Padres de la Iglesia, numerosos Santos se han servido de ella… Aún el docto y tranquilo santo Tomás de Aquino, y el dulce san Bernardo.
Sin duda, puede haber un abuso de la polémica. Pero el desprecio de toda polémica es una manifestación de liberalismo práctico inconsciente. Y el buen sentido está de acuerdo con san Francisco de Sales que escribía: “Los enemigos declarados de Dios y de la Iglesia deben ser atacados y censurados con toda la fuerza posible. La caridad obliga a gritar al lobo cuando un lobo se ha deslizado al medio del rebaño y aún en cualquier lugar que se lo encuentre”.
¿Para atacar al error es necesario haber recibido un mandato de la autoridad eclesiástica?
Absolutamente no. Para qué serviría la regla de la fe y de las costumbres, si en cada caso particular el simple fiel no pudiera hacer inmediatamente la aplicación?” (Don Sardá). Por el bautismo y la confirmación que ha recibido, el simple fiel tiene el deber de defender su fe y de esforzarse para hacerla conocer a los otros. “El simple fiel puede así desconfiar, a primera vista, de una doctrina nueva que le es presentada, en la medida en que la vea en desacuerdo con otra doctrina definida” (Sardá).
¿Para atacar el error es necesario que la Iglesia ya se haya pronunciado?


Sin duda sólo la Iglesia posee el supremo magisterio doctrinal de hecho y de derecho; su soberana autoridad se personifica en el Papa, y ella es la única que puede definitivamente y sin apelación, calificar abstractivamente las doctrinas y declarar que están concretamente contenidas en tal o cual libro, o profesadas por tal o cual persona. Pero al simple fiel le es perfectamente lícito tener a tal doctrina ante sí como perversa, señalarla como tal a los otros para su gobierno, dar el grito de alarma y tirar los primeros golpes. El fiel laico puede hacer todo esto, lo ha hecho siempre con los aplausos de la Iglesia” (Sardá).
¿Conviene, combatiendo el error, combatir y desacreditar a la persona que lo sostiene?
Sí, muy a menudo conviene y no solamente conviene, sino todavía es indispensable y meritorio ante Dios y ante la sociedad, que sea así” (Sardá). En efecto, las ideas no podrían, reducidas a ellas solas, producir todo el mal del cual sufre la sociedad. “Ellas son parecidas a las flechas y a las balas que no causarían heridas a nadie, si no se las lanzara con el arco o el fusil; es pues al arquero o al fusilero que se debe tomar sobre todo. (id.).
Los Padres suministran la prueba de esta tesis. Las obras de san Agustín, por ejemplo, llevan casi todas como título el nombre del autor de la herejía que combaten: Contra Fortunatum, Contra Felicem… etc…
¿Es pues lícito, en ciertos casos, revelar en público las infamias de aquél que sostiene o propaga el error?
¡Perfectamente! “¿Es permitido –se  le preguntaba un día a san Francisco de Sales- hablar mal de un hereje que difunde malas doctrinas?” “Sí –respondió él- tú puedes a condición de atenerte a la exacta verdad, con lo que tú sabes de su mala conducta, presentando lo que es dudoso como dudoso, y según el grado más o menos grande de duda que tengas al respecto”.
Es pues permitido revelar sus defectos, ridiculizar sus hábitos, y aún… ¡burlarse de él! “Los señores liberales querrían sobre todo ser siempre tomados muy en serio, estimados, reverenciados, adulados y tratados como personajes importantes. Se resignarían muy bien a que se los refute, mas a condición de que sea con el sombrero quitado… De allí vienen sus quejas, cuando a veces se los satiriza, es decir cuando se hacen burlas de ellos… Cualquiera comprenderá que hacer reír honestamente a expensas del vicio y del hombre vicioso es una cosa muy buena en sí” (Artículo de la Civilta Cattolica)
Los grandes doctores recomiendan sin duda la mesura, la indulgencia, la moderación. Lo que no impide que, sin contradecir sus propios principios, ellos mismos emplean, en todo instante, el arma de la indignación, algunas veces la del ridículo, con una vivacidad y una libertad de lenguaje que asustaría nuestra delicadeza moderna” (Cardenal Pie).
Combatir así a un hereje, vaya y pase… ¿Pero combatir a un católico… aún un amigo?
¡Pero un católico liberal es un hereje! La Iglesia ha condenado numerosas veces el liberalismo, y aún el liberalismo católico. ¡Pío IX lo declara más terrible que la Revolución, más terrible que la Comuna! “Cuando tantas veces hemos censurado a los sectarios de estas opiniones liberales, no teníamos en vista a los enemigos declarados de la Iglesia… sino a aquéllos de los que acabamos de hablar: católicos que son por otra parte honestos y piadosos, y que, por la influencia que les dan su religiosidad y su piedad, pueden muy fácilmente captar los espíritus e inducirlos a profesar máximas muy perniciosas” (Pío IX).
¡Además no olvidéis que no es necesario que la autoridad eclesiástica se haya pronunciado para que el simple fiel sirva de perro guardián y ladre!
¿Puede ser, en efecto, que se trate de un amigo? Pero si mi amigo farmacéutico vende droga, ¿debo callarme, en nombre de la amistad? Para el buen sentido, la respuesta no es dudosa.
Hablar mal del prójimo… ¿no es contrario a la caridad?
Se puede amar al prójimo, bien y mucho, desagradándole, contrariándolo, causándole un perjuicio material, y aún en ciertas ocasiones privándolo de la vida” (Sardá).¡Cuando son atacados, los liberales no cesan de reclamar la caridad! “La caridad que ellos querrían de nosotros, sería la de alabarlos, admirarlos, apoyarlos, o por lo menos dejarlos actuar a su gusto. Nosotros, por el contrario no queremos más que hacer la caridad de interpelarlos, reprenderlos, excitarlos por mil medios a salir de su mal camino. Cuando dicen una mentira… querrían vernos ocultar sus pequeños pecados veniales— Cuando se les escapa alguna distracción gramatical… nos ruegan que cerremos los ojos… ¡Que dejen de quejarse de nuestra falta de caridad!” (La Civilta Cattolica).


La caridad, en efecto, implica ante todo, el amor de Dios y de la verdadella no teme pues extraer la espada de su vaina por el interés de la causa divina, sabiendo que más de un enemigo no puede ser reencauzado o curado mas que por golpes audaces e incisiones salutíferas” (Cardenal Pie).
Edulcorar la verdad para evitar provocar pena a tal o cual no es practicar la caridad: es traicionarla” (Mons. Rupp).
Si los liberales reclaman tanto la caridad, ¡es que no aman la verdad! “Nuestro tiempo no ama la verdad… y en el pequeño número de quienes aman la verdad, muchos, por no decir demasiados, no aman para nada a los que van en vanguardia para defenderla. Se los encuentra indiscretos, molestos, inoportunos” (Louis Veuillot) Esto es lo que decía también el papa Gregorio VII: “Si es que algunos, por amor a la ley cristiana, osan resistir en cara a los impíos, no solamente no encuentran apoyo en sus hermanos, sino que se los tacha de imprudentes, de indiscretos, se los trata de locos”.
La intolerancia al respecto de los defensores de los principios, es, con la tolerancia hacia los patrones del error, uno de los síntomas más característicos del contagio liberal” (R. P. Ramière).
¿No existe sin embargo el deber de respetar a las personas?
El principio moderno y revolucionario de la respetabilidad de las personas en toda hipótesis, de la tolerancia a ultranza respecto a las personas es una gran herejía social que ha hecho mucho mal y lo hará todavía más a medida que esta idea se vaya vulgarizando en el futuro, a saber que la persona humana es siempre amable, siempre sagrada, siempre digna de respeto, cualesquiera que sean los errores teóricos o prácticos que lleva con ella a través del mundo.” (Amí du clergé)
Si soportar las injurias que nos alcanzan personalmente (y respetar a las personas que las profieren) es un acto virtuoso, soportar las que atañen a Dios es el colmo de la impiedad” (Santo Tomás de Aquino)
¿Ninguna colaboración es pues posible con los liberales?
Las Asociaciones Católicas deberán tener principalmente cuidado de excluir de su seno, no solamente a todos los que profesan abiertamente las máximas del liberalismo, sino todavía a los que se forjan la ilusión de creer posible la conciliación del liberalismo con el catolicismo, y son conocidos bajo el nombre de católicos liberales” (La Civilta Cattolica).
¿Mas por qué ejercer la polémica sobre todo contra el liberalismo?
Sin duda el liberalismo no es el único error que amenaza llevar la ruina a la fe, aún cuando se debe incluir bajo este vocablo el naturalismo, el racionalismo y el laicismo.
Pero el liberalismo es particularmente peligroso porque un cierto liberalismo se pretende católico. Un cristiano de buena fe comprenderá bastante fácilmente que no puede ser masón o comunista: las condenas de la Iglesia son muy claras. Pero muy fácilmente, por el contrario, podrá dejarse contaminar más o menos por las ideas liberales. “El liberalismo es menos una doctrina coherente, un sistema formulado, que una enfermedad del espíritu, una perversión del sentimiento…”  (Padre Rosussel). ¡Y esto es lo que lo hace particularmente peligroso!
Combatir jamás es agradable… sobre todo combatir a los amigos. Y sin embargo, “es necesario combatir el error aún en los cristianos, pues ellos tienen menos derechos que otros, si es posible, a profesarlo. ¡Amad a vuestros adversarios, rogad por ellos, pero no les hagáis cumplimientos1! ¡Puáh! No busquéis agradar a algunos. Buscad agradar a Dios” (Santo Cura de Ars).
Sí, cuidémonos –como decía Louis Veuillot de que “el temor de dejar de ser amables termine por quitarnos todo coraje de ser verdaderos”.
Seguramente muchos os acusarán de imprudencia y dirán que vuestra empresa es inoportuna… Una lucha de este género no podrá más que atraeros censuras, desprecio, querellas odiosas; pero Aquél que da la verdad a la tierra no ha predicho otra cosa a Sus discípulos, sino que serían odiosos a todos a causa de Su Nombre” (Pío IX, dic. De 1876).
Combatamos pues sin descanso, aún sin esperanza de ganar la batalla. ¡Qué importa el éxito!” (Santa Teresita del Niño Jesús).

CUAL ES LA POSTURA DE LA NUEVA SSPX RESPECTO AL CONCILIO VATICANO II?


La postura de la nueva SSPX respecto al Concilio Vaticano II, según lo escrito en un articulo oficial en su sitio: https://fsspx.mx/es/el-concilio-vaticano-ii parece tan ambigua y falto de precisión como el mismo CV II. 
Comenzando mal con lo siguiente en el  inicio del artículo:

"Todos están de acuerdo en reconocer en este Concilio un gran momento de la vida de la Iglesia Católica. Sin embargo, si bien los unos lo han considerado como una "nueva Pentecostés", una "primavera para la Iglesia", los otros han visto en él, regocijándose o inquietándose, según el caso, una "revolución en capa y tiara", "1789 en la Iglesia1", o aún "la tercera guerra mundial2" del siglo XX. Es la razón por la cual les presentamos una serie de textos al respecto:..."

Para la nueva SSPX ¿fue un gran momento de la vida de la Iglesia Católica? O son de los "unos u otros" que se alegran o inquietan, o bien están en una postura neutra para que la iglesia de Francisco no los censure.  Sin duda para la nueva SSPX no fue la tercera guerra mundial; a pesar de haber cambiado, el CV II, la religión católica por la nueva religión modernista de principios masónicos. Tómese el lector el tiempo de investigar la postura  de la nueva SSPX y encontrará mas preguntas que respuestas, sin tomar en cuenta el énfasis en la hermenéutica del papa Benedicto XVI y la falacia de tomar lo "bueno" del concilio y rechazar lo malo.
Quiere usted lector saber más sobre el Concilio Vaticano II, lea los artículos en este mismo sitio: LOS ERRORES DEL CONCILIO VATICANO II, escritos por la verdadera SSPX, en los tiempos en que defendían los intereses de la Iglesia Católica, en ellos se leen claramente las herejias contenidas en el concilio  vaticano II y se alerta a los católicos sobre el peligro de esas nuevas ideas.

Para aquellos que sufren por ser corregidos y dicen que es falta a la caridad dejamos las siguientes citas:
“Quienes conocen la verdad deben hacerse un deber definirla claramente cuando sus enemigos la deforman hábilmente. Deben tener el coraje de defenderla”. (Pío XII, 26 de agosto de 1947).
La caridad, en efecto, implica ante todo, el amor de Dios y de la verdadella no teme pues extraer la espada de su vaina por el interés de la causa divina, sabiendo que más de un enemigo no puede ser reencauzado o curado mas que por golpes audaces e incisiones salutíferas” (Cardenal Pie).
Edulcorar la verdad para evitar provocar pena a tal o cual no es practicar la caridad: es traicionarla” (Mons. Rupp).
https://elarietecatolico.blogspot.com/2015/10/puede-un-simple-fiel-atacar-el-error.html

¡NO AL HALLOWEEN!


¿SE HA PREGUNTADO CUÁL ES EL ORIGEN DEL HALLOWEEN? - ¿CUÁL ES SU FONDO? - ¿POR QUÉ SE HACE EL 31 DE OCTUBRE? 

El 31 de Octubre es el día más importante para los brujos y satanistas. Si usted cree que no existen personas así, está en un error. De hecho hay países donde la “Iglesia Satánica” está registrada; tal es el caso de Estados Unidos, donde en la década de los 60’ se hizo el primer registro de una iglesia satánica. Además, existen asociaciones nacionales e internacionales de brujas y brujos, y congresos de ellos. Los seguidores del demonio tienen dos grandes eventos que se festejan el último día de Octubre y que actualmente se han fusionado en una sola celebración: “HALLOWEEN”. Estos festejos son el “Sabbath” y el “Festival de Samhain”. 

ORÍGENES DEL HALLOWEEN: 

EL FESTIVAL DE SAMHAIN era celebrado cada 31 de Octubre por los celtas, antiguos habitantes del ahora Reino Unido (Inglaterra). Samhain era “el dios y señor de la muerte”, y lo honraban ese día ofreciéndole sacrificios de sus cosechas, animales, y también seres humanos. Los druidas -sacerdotes de los celtas- solicitaban a algunos pobladores que ofrecieran a un bebé o a una virgen para sacrificarla esa noche del 31 de octubre, en la cual el “señor de la muerte” los visitaría junto con sus demonios. A quienes se negaran a entregar la víctima, se les marcaba la puerta de su casa para que esa noche los demonios los destruyeran; y quienes cooperaban (entregando la víctima) eran protegidos de los espíritus mediante una verdura o legumbre (generalmente un nabo) dentro de la cual se ponía una vela (¿no le suena parecido a lo de la calabaza y su luz dentro?). Durante la ceremonia, los druidas se disfrazaban paseando por el pueblo a los demonios que los visitaban, regresaban a la normalidad al día siguiente. Con las cenizas y restos de los sacrificios, los druidas hacían un rito para conocer el futuro de los siguientes doce meses. Por su parte, EL SABBATH es lo que conocemos como “fiesta de brujas”. En ella, las brujas y brujos se reunían para ofrecer sacrificios a “Satanás, señor de la muerte” mediante ritos, actos de impureza (podían ser orgías) y muerte (algunos relatan sacrificios humanos de bebés, niños, adultos). Existen varias fechas especiales para celebrar “el Sabbath” a lo largo del año, pero la principal es el 31 de Octubre. 

PERO ALGUNOS OPINAN QUE EL HALLOWEEN NO TIENE NADA QUE VER CON ESO:

 Estas personas nombradas -ocultistas, brujos, satanistas- sí lo celebran, y la fecha es el 31 de octubre. Sabemos que los niños participan inocentemente, pero: ¿Le parece correcto que una familia Católica celebre una costumbre satánica? ¿Aceptaría usted que alguno de su familia visitara un lugar donde se blasfema contra Dios? Entonces no meta a su casa fiestas que no del enemigo de Dios, fiestas de Lucifer. Y ahora que conoce usted lo que hacen las brujas, ¿le parece bueno que los niños se disfracen como una de ellas y crean que es algo bueno y bonito? ¿Mandaría usted a su hijo a una celebración de una religión de druidas, de brujería o satanismo? Entonces no los deje festejar una costumbre de una religión ocultista y contraria al Catolicismo, contraria al único y verdadero Dios:

LA SANTÍSIMA TRINIDAD. Si sus niños quieren coger disfraces, pues escoja otras fechas o momentos y disfrácelos varias veces al año, pero para festejar cosas hermosas y no el Halloween.

“PERO ES QUE TODOS LO CELEBRAN”: El hecho de que algo sea practicado por la mayoría, o que sea costumbre, no significa que Dios está de acuerdo con ello o que lo pasará por alto el día de nuestro juicio porque todos lo hacían. Recordemos las palabras de Nuestro Señor: (San Mateo, cap. 15) “¿Por qué ustedes desobedecen el mandato de Dios para seguir sus propias tradiciones? Hipócritas, bien habló el profeta Isaías de ustedes, cuando dijo: Este pueblo me honra con la boca; pero su corazón está lejos de mí”. No permita que la presión social y “el qué dirán” le ganen a la Fe Católica. No se contradiga entre lo que cree y lo que hace. Sólo hay dos bandos y no tres: el de DIOS y el de Satanás. ¿Y qué pasa si alguien participa por ignorancia? Esta pregunta es una triste prueba de que el Halloween ha ganado en gran parte nuestra sociedad, pues ¿cómo es posible que creamos que una fiesta donde todo gira alrededor de diablos, brujas, monstruos y demonios, pueda agradar a Dios? Además, usted ya no es ignorante al respecto, por lo tanto le quedan dos alternativas: O permanecer del lado de DIOS y soportar las críticas o comentarios de amigos y familiares. O dejarse llevar por “el qué dirán” y participar conscientemente en una costumbre de la iglesia satánica cometiendo pecado contra Dios Nuestro Señor Jesucristo. Depende de usted. 

RECOMENDACIONES PARA ESTE HALLOWEEN: Explique a sus hijos el motivo por el cual NO van a celebrar Halloween ya nunca más, y no les permita salir a pedir dulces. No deje que sus hijos vayan a la fiesta de Halloween de su escuela, kinder, barrio o conjunto cerrado. Explíque al maestro o profesor por qué sus hijos no festejarán Halloween, déjele una copia de este folleto, o simplemente no mande a sus hijos ese día a la escuela; más vale una falta más al año, que participar en Halloween. NO regale dulces a los niños que le piden dulces en su casa; esto también es participar. Realice varias copias de este folleto y repártalo entre sus familiares, vecinos, amigos y conocidos. Si eres un adolescente o un joven, tú también necesitas mantenerte fiel a Dios, NO participes entonces en las fiestas de Halloween. Si usted tiene una tienda, supermercado, o es propietario de un establecimiento comercial, no promueva esta fiesta, no “adorne” su local en base al Halloween, obsequie a sus clientes este folleto o déjelo en una parte visible.

AYUDE A TENER UN PAIS FIRME EN SU FE CATÓLICA POR AMOR Y RESPETO A DIOS NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, POR AMOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA DIGA NO AL HALLOWEEN PARA SIEMPRE