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martes, 27 de octubre de 2020

¿Qué debemos pensar de la Hermandad San Pedro? ¿Y de la Nueva SSPX?

 


R. P. Bisig (suizo) y J. P II

Mons Fellay (suizo) y Benedicto XVI

NdB: Esta increíble similitud NO ES COINCIDENCIA. Aceptan los mismos principios erróneos  la Hermandad San Pedro y la nueva FSSPX. 
Mons. Fellay aceptó el magisterio conciliar, aceptó la licitud del novus ordo, aceptó el 95% del Vaticano II, aceptó las excomuniones a mons Lefebvre, De Castro Mayer y a los 4 obispos (y su consecuente "levantamiento" sólo para ellos); acepta que la iglesia conciliar es la católica [lo mismo acepta la falsa resistencia de Mons Williamson y cols.], aceptó el levantamiento de la "restricción" de la misa de San Pío V, aceptaron el regalito de la jurisdicción de la contra-iglesia (sacramento de la penitencia y del matrimonio). 
Han abandonado la lucha contra los modernistas enemigos irreconciliables de NSJ. Asistir a la misa de estas congregaciones supone aceptar el compromiso en que se basan, es aceptar la dirección comprendida de la iglesia conciliar y la consiguiente destrucción de la fe y de la moral.


¿Qué debemos pensar de la Hermandad San Pedro?

Tomado de: Cuestionario completo sobre los puntos más controvertidos pag 28-29.
La Hermandad Sacerdotal San Pío X
Seminario de la Santa Cruz
Editado por Los sacerdotes de la FSSPX en España (15 de junio 1999)


Desde la introducción de los nuevos ritos sacramentales, Roma no permitió a ninguna Hermandad o congregación el uso exclusivo de los  ritos antiguos. Luego ,el 30 de junio de 1988, Mons. Lefebvre consagró cuatro obispos para asegurar la supervivencia de la doctrina, católica, sacerdocio tradicional, de los sacramentos y especialmente de la misa tradicional. [sermón de las Consagraciones 1988].

De repente en dos días, Juan Pablo II reconoció [Ecclesia Dei Afflicta] las «legítimas aspiraciones» a estas cosas (de quienes no apoyasen la posición de Mons. Lefebvre) y permitió que se les diera lo que siempre había negado a Mons Lefebvre. Una docena de sacerdotes de la FSSPX aceptaron esta «buena voluntad» y se marcharon para fundar la Hermandad San Pedro.

Por tanto pueden deducirse los más que cuestionables principios (ni siquiera sus miembros aceptarían si se les explicasen) sobre los cuales está fundada la Hermandad San Pedro:

1)La Iglesia Católica es la iglesia conciliar
2)El papa puede excomulgar a un obispo que hace cuanto puede para perpetuar un episcopado ortodoxo, sabiendo que Roma no lo garantiza (FSSP no tiene obispo propio)
3)La iglesia conciliar tiene poder para prohibir la misa de siempre, autorizarla sólo a quienes acepten las mismas novedosas orientaciones de la iglesia conciliar (en vida, creencias y estructura)
4)una Iglesia (conciliar) que se confiesa en comunión con cualquiera que se llame a sí mismo «cristiano», puede declarar que católicos que desean permanecer como católicos estén fuera de comunión con ella.

Y así, en la práctica, al tener que recurrir los sacerdotes de la Hermandad San Pedro a la voluntad de un obispo delnovus ordopara oficiar con los ritos tradicionales, está forzados a abandonar la lucha contra la nueva religión que se está instalando en la iglesia conciliar. Rechazan el novus ordo sólo porque no es propio de su espiritualidad y piden la misa tradicional latina sólo en virtud de su carisma, reconocido por el papa, buscan congraciarse con los obispos locales, alabándoles por el más mínimo signo de espíritu católico y callando ante sus desviaciones modernistas, aunque haciendo una cosa y otra terminan por animarles en su camino equivocado, y nótese por ejemplo que la Hermandad San Pedro acepta el Catecismo de la iglesia conciliar del año 1992, acepta profesores del novus ordo en sus seminarios y acepta la «ortodoxia» del Concilio Vaticano II.

Así pues son católicos conciliares y no católicos tradicionalistas. Y siendo esto así, asistir a su misa  supone aceptar el compromiso en que se basan, aceptar la dirección comprendida por la iglesia conciliar y la consiguiente destrucción de la Fe y de la Moral católicas, y aceptar, en particular la legitimidad y ortodoxia doctrinal dela nueva misa  y del  ConcilioVaticano II. 

Y por esto un católico no puede asistir a sus misas (así como nunca es lícito asistir a la de los cismáticos, por muy santos que por otro lado sean.