sábado, 24 de junio de 2023

NUESTRA SEÑORA Y EL SAGRADO CORAZÓN (SERMON R.P. RAFAEL)

 



 

   Estamos en la Octava del Sagrado Corazón de Jesús, es muy importante seguir  hablando sobre este tema.

    Dios nos sostiene en esta vida con Su amor, quiero  hacer una meditación de las últimas tres palabras del Evangelio de hoy: verán Aquél al que traspasaron. Contemplamos Su Corazón abierto para nosotros. Es importante recordar que el contexto  en el cual el Sagrado Corazón de Jesús se presenta a nosotros es cuando Su costado es traspasado por la lanza, está coronado de espinas y está sufriendo la muerte por culpa de nuestros pecados.

   Nuestros Señor todos los días dice la Misa y tiene que morir para abrir Su Corazón para nosotros, es el gran misterio que no podemos olvidar. Monseñor Lefebvre y otros Santos han dicho que nuestra vida debe ser como el Santo Sacrificio de la Misa.  Lo que hacemos en  la Misa, lo que hacemos en Misa debe ser el centro de toda nuestra vida. Donde estemos y en todo lo que hagamos,  debemos estar contemplando la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, mirar Su Sagrado Corazón atravesado por la lanza y abierto,  recordándonos que murió por nosotros, dijo, seré levantado y atraeré todo hacia Mí. Esto es la Misa.

   Él quiere nuestro corazón. Es lo único que quiere, pero, nuestro corazón en el contexto de la Misa. No lo olvidemos, precisamente porque la espiritualidad modernista es contemplar la misericordia de Nuestro Señor, sin referencia a la Cruz, sin referencia al precio que tuvo que pagar, sin referencia a la Pasión y Muerte, sólo disfrutar el amor de Nuestro Señor, sin pasar por su Cruz, Sus dolores. Por eso Nuestro Señor quiere que Su Corazón esté abierto, cuando se apareció a Santa Margarita, Su Corazón estaba abierto; es para recordarnos que tenemos que hacer lo mismo. Morir al mundo, a nosotros mismos, negarnos a nosotros mismos, que es una clase de  crucifixión, negar todo lo que se oponga a  los deseos de Nuestro Señor.

   El contexto en el que tenemos que vivir es al pie de la Cruz  contemplando el Corazón abierto de Nuestro Señor y a lado de la Santísima Virgen María. Porque la única que comprendió completamente los sentimientos de Nuestro Señor sobre la Cruz y su amor fue la Santísima Virgen María; por eso debemos acompañar a la Santísima Virgen en su Soledad, en sus dolores para poder entrar en el Sagrado Corazón de Jesús que nos ofrece Su amor, Sus tesoros, Su misericordia, Su salvación. Por eso agua y Sangre brotaron del Sagrado Corazón de Jesús, que es el agua del Bautismo y la Misa, Su Sangre Preciosa que se derrama todos los días por nosotros. Es por lo cual debemos entrar en el Doloroso e Inmaculado Corazón de María para comprender este Misterio, por lo tanto, necesariamente debemos amar  y abrazar la Cruz y ponerla en el centro de nuestras almas. Únicamente colocando la Cruz en el centro de nuestra vida y de nuestros corazones y a  lado de la Santísima Virgen María podremos entrar en el Sagrado Corazón de Jesús, del modo que Él quiere que entremos: limpios de pecados, con la dignidad de la Santísima Virgen María, con el amor a lado de la Santísima Virgen María, con el agradecimiento de la Santísima Virgen María. Nosotros todos los días somos ingratos con Nuestro Señor, y la única forma de suplir esa ingratitud es rezar junto a la Santísima Virgen María. Por eso estamos insistiendo en la devoción a Nuestra Señora de la Soledad, cuando Nuestro Señor murió en la Cruz, esa soledad es el dolor más grande de Nuestra Señora, tuvo que soportar por 24 años más. Ella asistía a Misa todos los días con San Juan y soportaba estos dolores en el Santo Sacrificio de la Misa e incrementaba en amor y en dolor conforme iba pasando en tiempo.

    Los dolores siempre son en proporción al amor por Dios. La Santísima Virgen María nunca dejó de crecer en amor por Dios. Entonces, necesariamente sus dolores durante las Misas con San Juan Evangelista fueron sus grandes dolores. Cuando Nuestra Señora de Fátima  que debemos reparar Su Corazón Inmaculado, nos está pidiendo estar al pie de la Cruz.

   El pecado le está pegando a Nuestro Señor, Su Corazón especialmente, lo está atravesando de nuevo con la lanza. Por lo tanto, reparar al Corazón Inmaculado de María perfectamente significa estar al pie de la Cruz (si no tenemos Misa, al menos espiritualmente), estar al lado de la Santísima Virgen contemplando a Nuestro Señor con y a través del Inmaculado Corazón de María. Es exactamente lo que tenemos que hacer, nuestro foco no es en la Misa físicamente hablando, porque en el mundo hay algún lugar en donde se esté diciendo la Santa Misa, y si no la tenemos físicamente, podemos unirnos espiritualmente a la Misa todos los días.

   Tenemos que repetir en nuestra vida el Sacrificio de la Misa que se celebra en alguna parte el mundo. Es por esto que el objetivo principal no es tener sacerdotes sino tener esa santidad, ese amor por la Cruz, ese amor por la Santísima Virgen María junto con la Cruz, asís estaremos reparando y participando en el Sacrificio de la Misa, hasta que Nuestro Señor envíe un sacerdote que diga la Santa Misa. Es la manera de reparar al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón Inmaculado de María. Y, puesto que no podemos estar al pie de la cruz si no estamos limpios, y si queremos ser apóstoles del Corazón Inmaculado de María y del Sagrado Corazón de Jesús en la Cruz, debemos estar  necesariamente peleando a muerte contra el pecado. Podemos caer, pero al menos en intención, y seguir luchando y pelear contra el pecado.

   Es lo que tenemos que mostrar a los otros grupos que se  han entibiado como FSSPX y el resto, que si estamos resistiendo, estamos resistiendo al pie de la Cruz. Para ser llamados realmente resistentes, debemos mostrar al mundo, a los tradicionalistas, que estamos al pie de la Cruz, peleando contra el demonio, contra el mundo y contra el pecado que está traspasando los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Esta es la forma de demostrar que estamos resistiendo. Nuestro Señor dice que la fe sin obras está muerta y no nos salva. Estamos guardando los principios de la Fe, luchando contra los errores, ecumenismo, modernismo, liberalismo, pero al mismo tiempo proteger el amor del Sagrado Corazón de Jesús, fomentando nuestro amor por Él junto a María. Nuestro Señor dijo: Si me amas seguirás mis Mandamientos.  Por eso, el verdadero amor está siempre al pie de la Cruz, por eso los Santos contemplaban todos los días la Pasión y Muerte de Nuestro Señor sin excepciones.

   Estamos  obligados a tener devoción a Nuestra Señora en su Soledad, aunque no sean sacerdotes ni religiosos. Es la devoción  más perfecta  al Corazón Inmaculado de María para reparar al Sagrado Corazón de Jesús. Los invito a esta devoción a Nuestra Señora de la Soledad, sin cesar, todos los días, hasta el triunfo de Nuestra Señora. Es que estamos perdiendo el enfoque, especialmente los tradicionalistas. Queremos más sacerdotes, queremos más misas, pero no queremos el espíritu de la Misa que es amar la Cruz, alejarnos del pecado y reparar constantemente a Jesús y a María. Por eso he insistido con Padre Hewko que necesitamos bastantes Monasterios y Conventos  para poder tener un seminario. Monseñor  Lefebvre decía que es imposible el trabajo misionero sin religiosos, porque precisamente los religiosos son María, San Juan al pie de la Cruz, crucificándose por los 3 votos, contemplando el Sagrado Corazón de Jesús abierto reparando por los laicos. Necesitamos de estas almas las 24 horas del día haciendo ese trabajo, para que Nuestro Señor derrame torrentes de gracias sobre nosotros. Así que tenemos que enfocarnos en la santidad ahora. Los invito a rezar la novena a Nuestra Señora de la Soledad, son 9 pasos para acompañarla en su soledad, en el Calvario, al pie de la Cruz, mientras está siendo crucificada como Reina de los Mártires. Llegaremos a ser mártires junto a María.

   Los más grandes mártires estarán al final de los tiempos. Con ese espíritu de sacrificio, con esa humildad, con esa mansedumbre de Nuestro Señor y Nuestra Señora. Ella es el ejemplo de los Apóstoles y de todos los primeros discípulos de Nuestro Señor,  es la Medianera de todas las gracias. No hay tiempo que perder, si hacemos esto, llegaremos a un grado muy alto de santidad. Esto es el mensaje de Fátima. Dedicarnos a reparar y consolar al Corazón Inmaculado de María, haciendo esto tendremos el resto.

   Nuestro Señor dijo, buscad el Reino de Dios y Su Justicia, María,   buscad a María y repararla y todo lo demás se os dará por añadidura. Esto es básicamente el mensaje de Fátima. Así es como podemos acelerar el triunfo del Corazón Inmaculado de María. La gente está esperando el triunfo, es bueno esperar el triunfo, pero ¡no cooperamos al mismo! Eso no cuadra. No cuadra rezar el Rosario por el triunfo de María mientras no hago nada para acelerarlo, sin entrar en el contexto de los Dolores de María y participar de sus Dolores para después participar de su triunfo. Este es el problema, que no hacemos esto y tenemos que hacerlo. Por eso estamos resistiendo a todos los demonios al pie de la Cruz. De otro modo, no merecemos el título de Resistencia. Consolemos ambos Corazones y ganemos las gracias que la humanidad y nuestras familias necesitan. Pidamos estas gracias en la Santa Misa.