viernes, 31 de mayo de 2019

THE NEW SACRAMENTS: Important to read


The New Sacraments

The minister who confers a Sacrament must have the intention of doing that which the Church and Christ intends (and do not what the false Church of Vaticano II intends or what the masons intend). And to do so in a right manner, the minister must use a Catholic RITE which Indeed was given by Christ for that purpose and therefore is indeed capable of signifying CLEARLY the Grace that the visible sign produces.
Begining with, let us remember the comdenation of the council of Trent (Canon 11):
“If anyone says that in ministers, when they effect and confer the sacraments, there he does not requiere at least the intention of doing what the Church does, let him be Anathema.”
Moreover, in whatever “fórmula” or sacramental change of the true Sacraments, if it does not reflect the intention that Christ had when He created it, this very fact alone makes that modified Sacrament invalid.
The meaning of any sacramental form must be a determinated one, it must be unequivocal, that is, it must be exclusive and univocal. By its very essence it cannot be at all equivocal, unclear, or ambiguous.
By its very definition a Sacrament is a sensible sign producing the grace signified. If the words used for this signification are ambiguous, it would therefore be obvious that in such a case Grace would not be granted because it is NOT signified. Therefore the Sacrament would be invalid.
In the especific case of the
New Mass and of the New RITE of priesly ordenation the “grace” signified is ambiguous and therefore incapable of producing Grace. Those New rites moreover, preecisely because the ambiguity, they are incapable of being faithful at the necessity of having the intention of doing what the Church and Christ does. Based upon this solid principles, we can safely conclude that these “New” rites by themselves are invalid.
Therefore one cannot accept Sacraments from a “priest” that was ordained with the New RITE of ordenation, in the same way one cannot accept the New Mass from the hands of a valid priest.

domingo, 26 de mayo de 2019

EL ANTICRISTO Y EL FIN DE LOS TIEMPOS: R.P. Emmanuel



   “No sabéis cuándo sucederán estas cosas: velad y orad para que no os tomen por sorpresa.
  Llegó la hora de la noche, la hora del poder de las tinieblas, velad para que vuestra lámpara no se apague. Más bien, levantad vuestras cabezas al cielo.
  Jamás se habrá visto al mal tan desencadenado; y al mismo tiempo más contenido en la mano de Dios. La prueba será abreviada por causa de los elegidos, y los elegidos se salvarán y serán todos los verdaderos humildes.
  La prueba concluirá por un triunfo inaudito de la Iglesia.
  Volviendo las espaldas a la Fe, el mundo va camino de las tinieblas. Al renegar de Nuestro Señor Jesucristo, es preciso que caiga en las garras de Satán.
  Este desprecio de la Verdad, este abuso de las gracias, tendrá como consecuencia la revelación del hombre de pecado.
  La humanidad habrá querido a este amo inmundo: lo tendrá.
  Nuestro Señor sólo hizo milagros por bondad, y se negó a hacer milagros por pura ostentación; el Anticristo se complacerá en ellos, y los pueblos, por un justo juicio de Dios, se dejarán engañar por sus malabarismos.
  Está claro que el Anticristo se presentará al mundo como el tipo más completo de estos falsos profetas que fanatizan a las masas, y que las conducen a todos los excesos bajo el pretexto de una reforma religiosa.
  El Anticristo tendrá diez reyes a su servicio, como si fueran diez cuernos en la frente.
  Todo el mundo tendrá pronto las miradas vueltas hacia el impostor, cuyas hazañas celebrarán las trompetas de una prensa complaciente.
  El Anticristo abatirá a tres de sus rivales. En ese momento todos los pueblos, fanatizados por sus prodigios y sus victorias, lo aclamarán como el salvador de la humanidad, y los otros reyes no tendrán más remedio que sometérsele.
  Comenzará entonces una crisis terrible para la Iglesia de Dios, pues el cuerno de impiedad después de llegar a la cumbre del poder, hará la guerra a los santos.
  Judío, se presentará a los judíos como el Mesías prometido, como el restaurador de la Ley de Moisés; tratará de aplicar a su favor las  misteriosas profecías de Isaías y de Ezequiel. Reconstruirá el templo de Jerusalén.  Los judíos deslumbrados por sus falsos milagros y su fasto insolente, lo recibirán a él, el falso Cristo; y pondrán a su disposición la alta finanza, toda la prensa y las logias masónicas del mundo entero.
  Es también muy verosímil que el Anticristo tratará con consideración, para encumbrarse, a los partidarios de las falsas religiones. Se presentará como plenamente respetuoso de la libertad de cultos, una de las máximas y una de las mentiras de la bestia revolucionaria.  Dirá a los budistas que él mismo es un Buda; a los musulmanes, que Mahoma es un gran profeta, incluso no es nada imposible que el mundo musulmán acepte al falso Mesías de los Judíos como un nuevo Mahoma.
  Tal vez llegará a decir, en su hipocresía que quiere adorar a Jesucristo como dijo Herodes. Pero será sólo una burla amarga. ¡Ay de los cristianos que soporten sin indignación que su adorable Salvador sea colocado en pie de igualdad con Buda y Mahoma, en no sé qué panteón de falsos dioses!
  Todos estos artificios, semejantes a las caricias del caballero que quiere subirse a su montura, ganarán el  mundo para el enemigo de Jesucristo, pero una vez asentado sobre los estribos, hará valer los frenos y las espuelas y pesará entonces sobre la humanidad la más espantosa de las tiranías.
  San Pablo nos da a conocer de un solo trazo de pluma el carácter extremo de esta tiranía, la más odiosa que existió y que existirá jamás.
  El hombre de pecado, dice, el hijo de la perdición, el impío, “hará frente y se levantará contra todo lo que se llama Dios o tiene carácter religioso, hasta llegar a invadir el santuario de Dios, y poner en él su trono, ostentándose a sí mismo como quien es Dios” (II Tes. 2 4).
  Así, pues, cuando el Anticristo haya sometido al mundo, cuando haya colocado en todas partes sus lugartenientes y sus criaturas, cuando pueda hacer valer en su propio provecho todos los recursos de una centralización llevada a su colmo: entonces se quitará la máscara, proclamará que todos los cultos quedan abolidos, se presentará como el único Dios, y bajo las más espantosas e infamantes penas intentará forzar a todos los habitantes de la tierra a que adoren su propia divinidad, con exclusión de toda otra.
  A eso llegará la famosa libertad de cultos, que tanto se predica ahora.
  Mientras estaba en la tierra, el adorable Jesús, dulce y humilde de corazón, siendo Dios, no se propuso nunca la adoración de los apóstoles; al contrario, llegó hasta ponerse de rodillas ante ellos, al lavarles los pies. Mas el Anticristo, monstruo de impiedad y de orgullo, se hará adorar por la humanidad enloquecida y seducida, ella habrá escogido este amo, prefiriéndolo al primero.
  ¡Y no se piense que la trampa será evidente! El monstruo dispondrá del poder del diablo para hacer prodigios, dice San Gregorio. Sólo los verdaderos humildes, afianzados en Dios, se darán cuenta de la impostura y escaparán a la tentación.
  Pero ¿dónde establecerá su culto el Anticristo? San Pablo dice: “en el templo de Dios”. San Ireneo, casi contemporáneo de los Apóstoles, precisa más, y dice que en el templo de Jerusalén, que hará reconstruir, ese será el centro de la horrible religión.  La imagen del monstruo será propuesta en todas partes a la adoración de los hombres. Entonces el budismo, mahometismo, protestantismo, etc. serán suprimidos y abolidos. El furor del mundo se dirigirá contra Nuestro Señor Jesucristo y su Iglesia. El Anticristo hará cesar el culto público. Suprimirá, dice Daniel, el sacrificio perpetuo. No se podrá ya celebrar la Santa Misa más que en las cavernas y lugares ocultos.
  Las iglesias profanadas presentarán a las miradas de todos, la abominación de la desolación, a saber, la imagen del monstruo colocada sobre los altares del verdadero Dios.
  Aquí se dejará sentir la mano de Dios, abreviará esos días de suma angustia, durará tres años y medio.
  El diablo será públicamente adorado, y también el Anticristo; y no será un doble culto, pues el primero será adorado en el segundo.
  Y lo adorarán todos los que habitan sobre la tierra, cuyo nombre NO ESTÁ ESCRITO EN EL LIBRO DE LA VIDA DEL CORDERO, que había sido degollado desde la creación del mundo.
  El Anticristo tendrá su colegio de predicadores y de apóstoles a la inversa. Y estos doctores de mentira serán algo así como nuestros sabios modernos, pero aumentados con poderes de magos o de espiritistas.
  Tendrán la apariencia del Cordero, simularán las máximas evangélicas de paz, de concordia, de libertad, de fraternidad humana, pero bajo estas apariencias propagarán el ateísmo más desvergonzado.
  Estos predicadores serán apoyados por falsos prodigios. Instruidos por el diablo y su satélite de secretos naturales todavía desconocidos, los misioneros del Anticristo espantarán y seducirán a las muchedumbres por toda clase de sortilegios; harán descender fuego del cielo, y hablar las imágenes del Anticristo que habrán levantado. Obligarán a todos los hombres, bajo pena de muerte, a adorar estas imágenes parlantes.  Los obligarán a llevar en la mano derecha o en la frente, el número del monstruo. Y todo el que no tenga este número,  no podrá ni comprar ni vender.
  Aquí se muestra el espantoso refinamiento de la persecución suprema. El que no lleve la marca de monstruo se encontrará, por este solo hecho, fuera de la ley, fuera de la sociedad, merecedor de muerte.
  Que los creyentes se consuelen. Todos estos extremos servirán, en los planes de Dios, para hacer brillar la paciencia y la fe de los santos.
  En ese estado  humillado de la Iglesia crecerá la recompensa de los buenos, que se aferrarán a ella únicamente con miras a los bienes celestiales.
  La Iglesia salvará a los pequeños de su rebaño por medio de la fuga. Ella les preparará refugios inaccesibles, donde los colmillos de la Bestia no los alcanzarán.
  Dios proveerá por sí mismo a la seguridad de los fugitivos. Durante ese tiempo, la Iglesia, en la persona de los débiles, huirá al desierto, a la soledad; y Dios mismo se cuidará en mantenerla escondida y alimentarla.
  Mientras los débiles orarán con seguridad en una soledad misteriosa, los fuertes y los valientes entablarán una lucha formidable, en presencia del mundo entero.
  Está fuera de duda, que habrá, en los últimos tiempos, santos de una virtud heroica.
  San Agustín se pregunta: ¿Habrá aún conversiones, en esos tiempos de perdición?  ¿Se bautizará aún a los niños, a pesar de las prohibiciones del monstruo? El gran Doctor contesta afirmativamente. Sin lugar a dudas, las conversiones serán más raras, pero por eso mismo resultarán más sorprendentes.  En esos días, Dios se complacerá en mostrar que su gracia es más fuerte que el fuerte mismo, en su desencadenamiento más furioso.
  El Anticristo será sobre todo un impostor, por consiguiente, encontrará como principales adversarios a los apóstoles armados del crucifijo.
  Henoc y Elías están vivos, eso es seguro. ¿Dónde los ha escondido Dios? Nadie lo sabe.
  Los siglos pasan debajo de sus pies, sin afectarlos. La aparición de los testigos de Dios coincidirá con la persecución del Anticristo. Anunciarán con energía la proximidad del juicio.
  El socorro dado a la Iglesia será proporcionado a la magnitud del peligro.
  Los Evangelios insinúan con bastante claridad que habrá un cierto lapso de tiempo, aunque bastante corto, entre el castigo del monstruo y la consumación de las cosas.
  ¿Qué dice Nuestro Señor? Comienza por describir una tribulación tal, cual no la hubo jamás desde el comienzo del mundo, es la persecución del Anticristo.
  Los hombres podrán burlarse de las advertencias de la Iglesia, pero cuando oigan crujir la  máquina del mundo, palidecerán.
  La muerte del Anticristo será seguida de un triunfo sin igual  de la Santa Iglesia de Jesucristo.
Del Padre Emmanuel

jueves, 23 de mayo de 2019

MARTIR CARDENAL ALOJZIJE STEPINAC

NdB: Presentamos breve resumen de la vida heroica, del gran defensor de la Fe, de la Iglesia Católica y de Cristo; nos referimos  al Cardenal Stepinac. Que su ejemplo nos sirva para enardecer el espíritu, defender la Fe y Doctrina Católica como este gran paladín de la Iglesia. 
Hoy mas que nunca nos viene a bien recordar su heroísmo, ya que en estos tiempos algunos "paladines" de la Tradición (SSPX) hacen amigos con el enemigo irreconciliable de Cristo (secta modernista). Hay otros falsos paladines, como los son la Falsa Resistencia, que cuenta con 4 obispos flamantes que se ocupan mas del control de fieles, que de atacar los errores de Francisco y sus huestes modernistas. Estos falsis fratribus no van a comprometer sus posturas cómodas defendiendo públicamente la Fe.



El beato y martir croata, Cardenal Alojzije Stepinac, nació el 8 de mayo de 1898  en un pequeño pueblo de Croacia llamado Krašić. Sus padres, campesinos humildes, lo educan en la verdad y en el amor a la vida. Cuando era aún joven, Alojzije, decide consagrar su vida al servicio de Dios. Los tiempos no eran fáciles. Europa había pasado la primera Guerra Mundial y todos conocían el hambre, la desolación y la pérdida de los valores fundamentales.

El 26 de octubre de 1930, a los 32 años de edad, Stepinac es ordenado sacerdote en Roma. Tan solo 4 años después, es consagrado Arzobispo, con derecho a la sucesión para la ciudad de Zagreb. Así se convirtió en el Arzobispo mas joven de toda la Iglesia en el mundo. Ese cargo lo asumió por mérito propio. Tenia 36 años pero se destacaba por defender los derechos de todos los que sufrían, sin importarle su religión, su bandera, o color de piel.

También se destacó como defensor de su patria, atacada por todos los frentes y todos los sectores. Durante la cruenta Segunda Guerra Mundial, protegió a los perseguidos y necesitados, levantando la voz cuando había una injusticia, sin preocuparle las consecuencias.

Dar de comer a las familias de su tierra castigada por el hambre, por defender su territorio, fue una preocupación de este hombre de Dios, pero que también conocía las necesidades de los hombres.
En mayo de 1945, ya terminada la Guerra Mundial, su nación fue incorporada por la fuerza a Yugoslavia, aboliendo todos los derechos humanos y obligándolos a renunciar a sus creencias.

Para dominar a este pueblo Croata fiel a su religión, el Mariscal Tito le propone a Stepinac, que gozaba de gran prestigio, que se separe de Roma y forme una nueva iglesia.. Le pide que forme la “Iglesia Nacional”, dependiente de la autoridad comunista, dándole poderes y riquezas. Pero no pudo tentar a un hombre íntegro desde la cuna y que había jurado fidelidad al Papa.

No pudieron doblegarlo y tampoco pudieron callarlo ya que seguía denunciándolos públicamente.
Pronto comienza la persecución religiosa y el Arzobispo Stepinac carga sobre sus hombros la defensa del rebaño católico a él confiado, permaneciendo firme en la defensa de “los derechos divinos de la Iglesia” y denunciando públicamente el asesinato de sacerdotes por militantes comunistas.
El 22 de septiembre de 1945, siendo presidente de la Conferencia Episcopal yugoslava, inspira la carta pastoral colectiva de los Obispos en la que se declara que la Iglesia no puede y no debe renunciar a “la plena libertad de la prensa católica, la plena libertad de las escuelas católicas, la plena libertad para enseñar el catecismo en los cursos básicos y medios, la plena libertad para las asociaciones católicas y para su acción caritativa, la plena libertad de la persona humana y el respeto de sus derechos inalienables, el pleno reconocimiento del matrimonio católico y la restitución de todas las instituciones y propiedades de la Iglesia expropiadas”.

El régimen comunista teme a la gigantesca figura moral de Mons. Stepinac y evita en un primer momento un choque frontal, optando por lanzar una larga campaña de difamación a través de los medios de comunicación y de hostilidad policial de su persona.
Consigue escapar ileso a un intento de asesinato. Un año después, en 1946, es arrestado. El 30 de septiembre de ese año se inicia un fraudulento proceso judicial en su contra. Formaron un absurdo tribunal e iniciaron un juicio que reprochó el mundo entero. A los defensores, nombrados por el gobierno se les otorgó seis días para examinar el caso. Los fiscales se tomaron mas de un año. A la defensa se le autorizó presentar 20 testigos de los cuales a 14 no se les permitió presentarse. Los fiscales tenían un numero ilimitado de testigos. La defensa no podía interrogarlos, pero sí los acusadores. A los abogados defensores se les permitió exponer sólo en 20 minutos, los acusadores tenían 2 días.

El 3 de octubre Mons. Stepinac pronuncia ante el tribunal un valiente discurso en el que acusa al régimen comunista por sus injusticias, por sus crímenes y por el cercenamiento de los derechos de Dios, de la Iglesia y de los hombres. El prelado afirma con admirable entereza: “Estoy preparado para dar mi vida en cualquier momento”, “no pido clemencia pues mi conciencia está en paz”. El tribunal, en vergonzosa resolución, lo sentencia a 16 años de trabajos forzados.

La respuesta de Stepinac fue: “Yo se cual es mi deber. Con la Gracia Divina lo cumpliré hasta el final, sin odio contra nadie, pero también sin miedo a nadie”.
Toda la prensa mundial condenó a los jueces y al gobierno. ¿Cómo demostrar que es culpable aquel que merece el elogio universal? Después se supo de varios testigos que fueron encontrados torturados y otros muertos. Entonces presionaron a su madre para hacerlo callar. Esta se dirigió al jefe de policia exclamando:
“¡Cómo el Arzobispo fue siempre toda bondad! ¿ Por qué presiona a mi hijo para que mienta?” Cuando terminaron torturándola dijo entre llantos:”Precisamente yo, tu madre te prohíbo decir lo que te piden. Piensa en tu alma y cállate, no digas una sola palabra”. Luego ella murió en un campo de concentración como mártir, silenciosa al igual que su otro hijo, hermano de Stepinac, que al dia de hoy permanece desaparecido.
El 19 de octubre de 1946 es internado en la terrible prisión de Lepoglava. “Me lo han quitado todo”, exclama, “menos una sola cosa: la posibilidad de alzar mis brazos al cielo como Moisés”.
El 29 de noviembre de 1951, el Papa Pio XII lo ordenó Cardenal estando preso en la cárcel. “La púrpura cardenalicia significa la disposición de ofrecer inclusive la sangre”, es el comentario del nuevo Purpurado, manifestando así su decisión de perseverar en la fe hasta el martirio.
Como seguía defendiendo a su patria y a los derechos de los pobres, y como no se lo podía matar porque toda la iglesia seguía su martirio, decidieron torturarlo silenciosamente. En la celda contigua instalaron unos aparatos de rayos x para radiarlo todas las noches y de esta forma debilitarlo poco a poco hasta provocarle una muerte dolorosa.
Siguiendo el modelo de Cristo, soportó sin odio todo su martirio, ofreciendo su dolor por su pueblo.
Transcurrieron los años. La injusticia cometida contra el Arzobispo de Zagreb va quedando patente de tal manera, a los ojos de sus compatriotas y del mundo entero, que el 5 de diciembre de 1951 sus carceleros deciden trasladarlo a su parroquia natal, Krasic, donde vivirá en régimen de prisión domiciliaria hasta su muerte. Desde Krasic, ejercerá una acción apostólica de dimensiones colosales, a través de más de 5.000 cartas y mensajes clandestinos, confirmando en la fe al rebaño católico en toda la ex Yugoslavia, denunciando las tácticas del comunismo para volver atea la sociedad civil y alertando firmemente contra aquellos sacerdotes que tristemente deciden colaborar con el régimen.

El 10 de noviembre de 1955 escribe proféticamente, al referirse a las persecuciones comunistas y al triunfo final de la Iglesia y de la civilización cristiana: “Presenciamos la mayor persecución contra la Iglesia que jamás haya habido. Tenemos el derecho de concluir, por tanto, que sobrevendrá el mayor triunfo de la Iglesia en toda su historia”. El 3 de octubre de 1956 añade en el mismo sentido:
Estoy vivamente confortado por el hecho de que la devoción a la Santísima Virgen María, que posee hondas raíces en nuestro pueblo, crece en la medida en que se acentúa la persecución del comunismo satánico”.
En mayo de 1959, pocos meses antes de su muerte, el Cardenal Stepinac corona en su prisión domiciliaria una imagen de la Virgen de Fátima que le es enviada por S.S. Pio XII. La escena resulta altamente simbólica, pues el santo Cardenal tiene la certeza del aplastamiento final del “comunismo satánico” y de que sobrevendrá una esplendorosa “era marial”: “Aquello que rezamos y proclamamos sobre la Madre de Dios –‘Tú sola aplastaste todas las herejías en el universo entero’– será nuevamente una realidad, en su pleno esplendor” (carta del 27 de septiembre de 1958).

Pudieron matarlo un 10 de febrero de 1960, pero no pudieron doblegarlo ni callarlo. Antes de morir declaró:
“Al pueblo Croata en cuyo seno nací, he tratado de serle útil hasta donde me fue posible y ahora, en la hora de mi muerte, cuando las cosas se ven de un modo diferente que en otros momentos, le encomiendo encarecidamente que permanezca siempre firme a su Santa fe católica y fiel a la Sede Apostólica de Pedro”.
Sus restos descansan, ahora en su patria, Croacia, en la Catedral de Zagreb a la que nunca pudo ingresar como cardenal, con un epitafio que reproduce sus propias palabras:


“ODIAR LA INJUSTICIA Y AMAR LA JUSTICA, ESTO HA SIDO MI REGLA”.

Fuente

lunes, 20 de mayo de 2019

SOBRE LAS TENTACIONES



 TENTACIONES

  1.- No debo temer demasiado las tentaciones:
  Cuanto más se temen, más hostiga el demonio.
  Cuanto más se temen, más se debilita la voluntad.
  Cuanto más monstruosas, menos peligrosas son.
  Cuanto más encubiertas, peores.
  Dios no permite mayor tentación de la que puede resistirse.
  El demonio puede tan poco, que huye con agua bendita.
  Mi primer tentador soy yo mismo.
  Si NO QUIERO, no hay demonio que me dañe; si quiero,
  no necesito el demonio para perderme.

  2.- ¿Cómo han de vencerse las tentaciones?
  Descubriéndolas al confesor.
  Haciendo lo contrario de lo que dicen.
  Combatiéndolas al principio.
  Despreciando al demonio con valor.
  Invocando en nombre de Jesús.
  Invocando el nombre de María.
  Evitando las ocasiones.
  Siguiendo el consejo del confesor cuando la
  ocasión es necesaria.
  Comulgando.
  Obedeciendo a ciegas al confesor cuando la tentación
  es de escrúpulos.
  Fortaleciendo el cerebro con el descanso, el sueño,
  la alimentación cuando se trata de escrúpulos permanentes.
  Ocupándose mucho con obras exteriores, que no dejen al
  espíritu demasiado espacio para cavilar.

  3.- ¿Cuáles son las tentaciones más peligrosas?
  Las que se callan.
  Las que lo son y no lo parecen.
  Las tentaciones del corazón.
  Las tentaciones de ocasión necesaria.
  En los jóvenes, las de impureza.
  En las jóvenes, las de vanidad.
  En los religiosos, las de vocación.
  En los sacerdotes, las de la servidumbre.
  En los padres, las de debilidad.
  En los esposos, las de incomprensión.

  4.- ¿Qué bienes causan las tentaciones?
  Dios las permite:
  Para que nos humillemos.
  Para que le invoquemos.
  Para que nos conozcamos.
  Para que nos compadezcamos de otros.
  Para que satisfagamos por  nuestras culpas.
  Para mayor corona en el cielo.
  Para que pidamos consejo.
  Para que nos instruyamos por experiencia.
  De modo que en el plan de Dios, cuanto hace el
  demonio para perdernos lo aprovecha Él para
  salvarnos.

  IGNACIANAS
Angel Anaya S.J.            

martes, 14 de mayo de 2019

CARTA DE MONSEÑOR FELLAY AL PAPA BENEDICTO XVI EL 17 DE JUNIO DE 2012.

NdB: Recordando verdades para aquellos de corta memoria o indiferencia. Clara traición pues quien no esta Con Cristo esta contra Cristo, negociando la doctrina Católica para poder ser admitido en la secta conciliar.

"Los modernistas.. Ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia”. (San Pio X. Pascendi, 2).




FRATERNIDAD SACERDOTAL
SAN PIO X

A Su Santidad el Papa Benedicto XVI.

Santísimo Padre,

           Usted me ve confundido, en el momento en que le tocan rudas pruebas y respecto de las cuales le aseguro mis pobres oraciones, de presentarle un problema suplementario más que consolaciones.

En efecto, el miércoles 13 de junio por la tarde, el Cardenal Levada me entregó, durante un encuentro que fue cordial, una declaración doctrinal que yo no podré firmar. No tomando en cuenta la súplica de no retocar la proposición que yo había entregado, a casa de las consecuencias que esto acarrearía, el nuevo texto retoma casi todos los puntos del Preámbulo de septiembre de 2011 que planteaba dificultades y que me vi forzado a descartar.

       Desgraciadamente, en el contexto actual de la Fraternidad, la nueva declaración no pasará.

      Reconozco no saber qué pensar. Creí comprender que usted estaba dispuesto a dar largas la resolución de los desacuerdos todavía en curso sobre cierto puntos del Concilio y de la reforma litúrgica, un poco como en el Concilio de Florencia se pasó por alto la cuestión del divorcio por causa de adulterio con los griegos para llegar a pesar de todo a la unión, y yo me comprometí en esta perspectiva a pesar de la oposición bastante fuerte en los rangos de la Fraternidad y al precio de trastornos importantes. Y tengo toda la intención de continuar haciendo todos mis esfuerzos para proseguir por este camino con el fin de llegar a las clarificaciones necesarias.

     Ahora parece que me equivoqué y que verdaderamente se pide la aceptación total de los puntos litigiosos antes de ir más adelante… Si alguna de mis recientes declaraciones añaden una nueva dificultad, lo lamento, pero fue también por razón de claridad.

        Además, vista la oposición masiva que se prepara en ciertos medios de la Iglesia que piensan volver imposible la actividad de la nueva prelatura, vista la presión incluso de ciertos Estados, me pregunto cómo el proyecto podrá ser realizado en estas circunstancias.

      Me parece que solamente usted puede todavía cambiar el curso de los acontecimientos que se perfilan. Evidentemente no se trata por mi parte de ejercer cualquier presión, sino simplemente de exponerle los hechos y de saber si me equivoco en cuanto a sus intenciones sobre nuestra situación. Si usted lo considera oportuno, en este momento tan delicado, me atrevo a pedir de vuestra bondad una audiencia (lo más discreta posible) a fin de escuchar de vuestra boca vuestra apreciación respecto de nosotros. 

       Dígnese Vuestra Santidad en creer en mi devoción filial y en mi deseo más caro de servir a la santa Iglesia.

Menzingen, domingo 17 de junio de 2012

+Bernard Fellay


sábado, 11 de mayo de 2019

CARTA DEL P HEWKO: A los católicos que luchan



A los católicos que luchan por la tradición:
Es una alegría añadida a este Sagrado tiempo de Pascua traer a los fieles de Australia, Inglaterra, Gales e Irlanda, el Santo Sacrificio de la Misa y la verdadera doctrina de la Iglesia Católica, como siempre se enseñó, antes de que el modernismo se infiltrara en sus santuarios y seminarios.

Sin embargo, parece que son necesarias algunas aclaraciones simples. Que quede claro, vengo como un "nieto" sacerdote del arzobispo Marcel Lefebvre, con la clara posición doctrinal de su Sociedad Sacerdotal de San Pío X ANTES de todo el escándalo de GREC y los compromisos de 2012 (encarnados en: "La Declaración del Capítulo General"con 6 condiciones para un acuerdo con la Roma modernista, y la "Declaración doctrinal del 12 de abril de 2012").  La continua caída doctrinal en curso, la aceptación de la Nueva Misa y Nuevos Sacramentos como "legítimamente promulgados", el "reconocimiento" otorgado recientemente a confesiones, matrimonios y órdenes sagradas de la Roma modernista, todos refuerzan que la FSSPX-conciliar, ahora es solo otro apéndice de Indulto, que coexiste como una de las muchas opciones en el pluralismo de Iglesia conciliar.

Este es un rechazo implícito del reinado de nuestro Señor Jesucristo. Todo Católico está obligado a rechazar esta "Operación Suicidio" de la nueva dirección de Menzingen y quedarse con la "Operación Supervivencia" del arzobispo Lefebvre, más pertinente ahora, que nunca antes!

"... Obviamente, estamos en contra de la Iglesia Conciliar que es virtualmente cismática, incluso si ellos lo niegan. En la práctica, es una iglesia prácticamente excomulgada porque es una Iglesia Modernista".(Arzobispo Lefebvre, "Un año después de las consagraciones", julio-agosto, 1989).

Dejémoslo también claro, no estoy defendiendo ninguna de las estrategias del sedevacantismo, sino que simplemente tengo la postura que el arzobispo Lefebvre siempre tuvo. El reinado del Papa Francisco, como los anteriores Papas conciliares, es un escándalo y se limita a aplicar la lógica del Concilio Vaticano II, el cual nunca terminará con la evolución del dogma y su consiguiente destrucción. Nosotros resistimos a su modernismo y tenemos el deber de desobedecer sus órdenes de aceptar los errores conciliares y las reformas; al igual que el arzobispo Lefebvre hizo; así como San Pablo tuvo que resistir de frente a San Pedro, el primer papa.

Vengo sin una agenda política, ni promocionando "mi propio apostolado", sino que simplemente vengo como sacerdote católico, como el arzobispo Lefebvre quería que lo hicieran sus sacerdotes, respondiendo al llamado de los fieles, viniendo como embajadores de Nuestro Señor Jesucristo y de Su Santa Iglesia Católica, sabiendo que Ella provee la Jurisdicción para los sacramentos debido a la crisis de emergencia en la Iglesia.

Estar en la posición de un sacerdote "independiente" no es mi elección, es muy desagradable y deseo someterse a un obispo. Pero, por favor, ayúdame a encontrar uno que no se haya deslizado de la sólida posición del arzobispo Lefebvre, es decir, uno que no se haya comprometido con la Roma modernista, o con la Nueva Misa o que no promueva los «milagros" de la Nueva Misa, sino que simplemente sostenga la clara línea doctrinal de arzobispo Lefebvre en todos sus niveles respecto al sobre sedevacantismo, concilio Vaticano II, misas Novus Ordo-Indulto-Motu Proprio. ¡Si encuentras uno, con gusto me arrojaré a sus pies!

En el mismo sentido, debe decirse, el movimiento creciente de los comités laicos y los sitios web de laicos, sin guía ni supervisión de un sacerdote u obispo es más detestable para la mente de la Iglesia. Recientemente ha llevado a la promoción de errores y herejías, diatribas de burla, Vulgaridades y comportamiento escandaloso, periodismo no profesional al calumniar a cualquiera, en cualquier momento. Mientras publicas cartas anónimas que muestran el sensacionalismo más básico y más crudo y provocan detracciones. Esta es precisamente la razón por la que San Pío X exigió la censura de publicaciones y ordenó supervisión por Obispos Católicos de confianza! (cf. Pascendi).

Es necesario que los laicos en su apostolado publiquen buena doctrina y promuevan la fe católica y ahora, más que nunca, esto también fue una clara postura del arzobispo Lefebvre! Desafortunadamente, sin embargo, la escasez de la sana doctrina en los prelados en esta pesadilla post-conciliar, se encuentra a los laicos algo sin líder, pero hay que dejarlos sin embargo, dejarlos guiar, al menos por la claridad doctrinal y la caridad fraterna que brilló en publicaciones católicas anteriores, cuando estaban bajo la guía de buenos clérigos tradicionales.

Por un lado, "es necesario que surjan escándalos en lugar de que la verdad sea silenciosa", como  dijo San Gregorio. Pero otra cosa muy distinta es ser un tabloide de difamaciones y obtener un beneficio de ello. (ej. Cathinfo!).

Mis razones para dejar OLMC en Kentucky se hicieron públicas, claras y siguen siendo las mismas. Yo me rehúso a poner en peligro la validez de los sacramentos y promover a un obispo dudoso. Sostengo exactamente la misma posición del arzobispo Lefebvre, la cual se refiere a la duda objetiva del nuevo rito de ordenaciones y Consagraciones episcopales. (Ver: thecatacombs.org para explicaciones extensivas sobre este tema).

Monseñor Lefebvre fue un teólogo mucho mejor que cualquier otro de este siglo, con experiencia en el campo del apostolado. ¡Su posición en todos los niveles supera con creces cualquier «teólogo» de nuestro tiempo!

Debido a lo absurdo de nuestros tiempos apocalípticos y la aceleración de todos los males, es necesario establecer posiciones y aclarar cualquier confusión. Entonces, juntémonos como miembros de la Iglesia Militante, recemos y luchemos por su antigua gloria, que solo volverá cuando el Papa obedientemente, obedezca a la Virgen de Fátima y Roma vuelva a la tradición católica!

"Entonces, cuando planteamos la pregunta de cuándo habrá un Acuerdo con Roma, mi respuesta es Sencilla: cuando Roma vuelva a coronar a nuestro Señor Jesucristo. No podemos estar de acuerdo con quienes destronar a nuestro señor! El día que reconozcan a Nuestro Señor como Rey de todos los pueblos y naciones, no somos nosotros quienes se unirán a ellos, pero aquellos que regresarán a la Iglesia Católica en la que nos quedamos"Abp. Lefebvre, "Fideliter", No. 68, 1 de marzo de 989).

¡Sinceramente en Cristo, resucitado de la tumba!
P. David Hewko
Mayo 2019

NUESTRO CORAZÓN ES UN ALTAR



   Nuestro corazón es un altar. La víctima colocada sobre este altar son nuestras malas inclinaciones. La espada para matar esta víctima es el espíritu de sacrificio y de inmolación; el fuego sagrado que día y noche debe arder sobre él, es el amor a Jesucristo; el soplo vivificante y fecundo que inspira y mantiene este fuego sagrado del amor es la Eucaristía.

   Regocijémonos en nuestras tribulaciones y midamos nuestra grandeza venidera por nuestras amarguras presentes y por la dificultad de nuestra prueba.

   Unos instantes todavía y todo lo que debe terminar habrá terminado; todavía algunos esfuerzos y habremos llegado al fin; todavía algunos combates y tocaremos la corona; todavía algunos sacrificios y nos encontraremos en Jerusalén, donde el amor es siempre nuevo y donde no habrá otro sacrificio que la alabanza y el gozo. 

   Se acerca el tiempo en que sonará la hora suprema de la partida y en la que el celestial Esposo, a quien hemos amado y servido, nos dirá: Pasa, ven a mí, entra en la felicidad y en el reposo eterno.  
   ¡Que así sea!

El Fin del Mundo y los Misterios de la Vida Futura
Charles Arminjon
(1824-1885)

domingo, 5 de mayo de 2019

REGLAS PARA PERMANECER CATÓLICO EN ESTOS TIEMPOS DE APOSTASIA


Regla # 1: Nunca, jamás confíes en nada que salga de la Roma modernista.

El cardenal Ciappi, teólogo papal de cinco papas consecutivos, dijo que, en el Tercer Secreto, la Gran Apostasía en la Iglesia comienza en la parte superior.

Ejemplo: en el Motu Proprio del 2007.  La misa tridentina y el Novus Ordo se pusieron al mismo nivel para corromper la misa tridentina al mezclar los dos. Creo que es muy posible que algún día los tradicionalistas tengan que recorrer una buena distancia para encontrar una misa tridentina sin mezcla. Si el papa tomara en serio el uso de la misa tridentina, ¿no podría él mismo comenzar a decirla?

Nuestra Señora predijo esta corrupción en Roma como la Abominación Desoladora y la desorientación diabólica. Ella ofreció la solución: la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado. Hasta que el Papa y los obispos del mundo renuncien al modernismo y  consagren Rusia a su Corazón Inmaculado, no deben confiar en nada que salga de la Roma modernista. Roma ha estado bajo ataque durante muchos siglos, pero durante el Concilio [Vaticano II] se rindió por completo.


Regla # 2: estar en guardia contra el compromiso y el gradualismo, dos de las armas favoritas del diablo, además del orgullo.

Esto es especialmente cierto para el padre, que es el jefe de la familia y tiene la mayor responsabilidad. Es importante estar atento a cualquier signo de compromiso, generalmente seguido de un gradualismo (independientemente de la fuerte presión social). Al igual que las películas, la televisión, la música, el vestido de las mujeres, asistir a la misa de sacerdotes comprometiendo la fe, y seguir grupos liberales como la FSSPX etc. Ceder una "pulgada" en estas áreas hará que los niños se tomen una "milla" y se sentirán justificados.

Una vez que se establece el compromiso, es muy difícil volver al lugar donde comenzó y debería estar. La próxima generación tomará nota y llevará el asunto más al “sur”. Sí, tenemos cierta responsabilidad con respecto a la salvación de los nietos de nuestros nietos y seremos juzgados en consecuencia. Nunca se debe ir a la pendiente resbaladiza que contenga liberalismo o modernismo que puede encontrarse en organizaciones o personas, evitar asociarse con ellos.

Regla # 3: orar, orar y orar un poco más, especialmente el rosario familiar mañana y noche.


Regla # 4: No caer en la trampa del "camino facil", no puedes permitirte obediencia ciega hacia los sacerdotes y obispos de la iglesia conciliar, de la nueva SSPX ni de la falsa resistencia. Recuerde: el que no está con Cristo está contra El.