martes, 16 de julio de 2019

Santísima Virgen del Carmen (16 de Julio)





El Escapulario
“El Escapulario es una señal de salvación, salvaguardia en los peligros, alianza de paz y de protección”.
Es una seguridad moral de que hay un lugar en el Cielo para quien lo usa con respeto. La Santísima Virgen lo prometió. Ella considera a quien lo usa como su hijo(a) predilecto. Les da gracia en abundancia, en la vida, en la enfermedad, en la muerte.
Quien tiene el Escapulario de la Virgen del Carmen y lo lleva con piedad, con amor, es un predestinado. ¿Quién es el que no querrá llevarlo sobre su pecho?
¡Es un escudo contra el infierno!
¡Llevemos esa tela bendita cerca del corazón! Es parte del hábito de nuestra Madre Santísima.
Promesa a quienes usan el Santo Escapulario
La eterna salvación a aquellas personas que mueran vistiendo el Santo Escapulario; además, la Sma. Virgen prometió que libraría del Purgatorio a las almas el siguiente sábado después de su muerte.
Se debe llevar con respeto, como hábito, guardando la castidad propia del estado, honrando a la Sma. Virgen y a Dios. No es un amuleto y no es de juego.
Para aquellos que aman el Escapulario de la Santísima Virgen del Carmen, además, el Papa Benedicto XV concedió 500 días de indulgencia cada vez que se besara el escapulario.
El escapulario debe llevarse sobre los hombros, de modo que una parte cuelgue por la parte frontal del cuerpo y la otra por la espalda. Llevarlo de otro modo impide beneficiarse de la indulgencia y de la promesa.
“Que mi escapulario me acompañe siempre. Que en él vea siempre a mi Madre Celestial. Que al besarlo lo haga con amor de hijo. Besarlo como una promesa de amarla más y servirle mejor. Que su recuerdo y su presencia en mi pecho me anime a serle más fiel, a su Hijo y a Ella. Que en él tenga grabadas todas las virtudes de mi Celestial Madre y trate de vivirlas. Que su constante presencia sobre mi corazón me ayude a evitar el pecado y a practicar la virtud. Que nunca permita que me olvide de Ella, y así puedo estar seguro que ¡Ella no me abandonará jamás!”