domingo, 17 de marzo de 2019

SAN JOSE EJEMPLO DE PACIENCIA Y RESIGNACIÓN



   AMOR DE SAN JOSÉ A LAS ALMAS ATRIBULADAS

  La vida de San José fue una vida la más trabajosa y angustiada, y podemos decir que fue dado a los hombres como ejemplar de paciencia y resignación, y para alcanzarles además con su amor la cesación de sus penas o un aumento de gracia que les asegure la victoria.


  La vida de San José fue una vida de padecimientos, un tejido de penas  y un torrente de angustias que rodeándolo por todas partes le hizo merecer la gracia de ser especial protector de las almas atribuladas. Cuántas contradicciones las suyas, cuántos desprecios por parte de los hombres, cuántos trabajos conduciendo a María, cuántas marchas y contramarchas para conservar la vida de Jesús, cuántas inquietudes para proporcionar a la Sagrada Familia el necesario sustento.

  San José sufrió sin quejarse, sin murmurar y, poniendo la mano en su corazón, hacia los actos más heroicos de paciencia, manifestaba su alma completamente resignada, continuaba su vida de sacrificio, bendecía a la Providencia. Él emplea en favor de cuantos le invocan las gracias que están a su disposición, de he hecho les alcanza la gracia de que cesen los trabajos, o les da el valor de sobrellevarlos con el debido  mérito.