sábado, 9 de marzo de 2019

MEDITACIÓN SOBRE LAS MORTIFICACIONES


   

MORTIFICACIONES

Petición: Dios mío, dadme gracia para ser mortificado.
  ¿Me abstengo de lo que es pecado?
  ¿Me aparto de lo que fácilmente me lleva al pecado?
  ¿Sufro las incomodidades que Dios me manda: el frío, el calor?
  ¿Sufro las molestias de los que me tratan, las incomprensiones, las críticas?
  ¿Me sufro a mí mismo, mi mal humor, mi tedio, mis preocupaciones?
  ¿Me privo de gustos lícitos, conversaciones, vistas, manjares?
  ¿Hago penitencia voluntaria, ayunos, cilicio, etc.?
  ¿Creo que sin mortificación no hay vida cristiana?
  ¿Creo que sin mortificación no se puede vivir en gracia?
  ¿Estoy persuadido de que debo mortificarme, porque he pecado?
  ¿Porque puedo pecar?
  ¿Porque he de llevar mi Cruz como quiere Cristo?
  ¿Porque he de procurar merecimientos para la otra vida?
  ¿Porque, quiera que no, he de sufrir y debo hacer de la necesidad virtud?
  ¿Por qué, aunque no mereciera nada, debo imitar a Cristo, que padeció por mí sin interés?
  ¿Porque la mortificación forma el carácter?
  ¿Porque Cristo ama al que por Él se  mortifica?
  ¿Cómo conseguiré mortificarme?
  ¿Amo a Jesucristo?
  ¿Medito en la Pasión de Cristo?
  ¿Leo las vidas de los santos?
  ¿Soy devoto de la Santísima Virgen María y le ofrezco sacrificios?
  ¿Pienso en la bondad de Dios para conmigo?
  ¿Observo cómo Dios premia en el acto el sacrificio de la mortificación?
  Ignacianas
  Angel Anaya, S.J.