domingo, 30 de diciembre de 2018

CUIDADO CON AMULETO PELIGROSO


SUPERSTICIÓN AL ALCANCE DE LA MANO
TRAMPA PARA EL INCAUTO
RADIOCRISTIANDAD
  
  Para comenzar este articulo voy a contar una pequeña anécdota, que sucedió hace aproximadamente unos dos años: mi hija llegó a casa con un pequeño dije en su mano que había encontrado; le pregunté de qué se trataba, y me contó que se lo había encontrado en la calle y que una amiga le había comentado que era una mano de Fátima. Con certeza les digo que no me pareció para nada algo que pudiese ser compatible ni con nuestra santa religión, ni mucho menos con Nuestra Madre bendita. Sólo por intuición le dije que no la usara la supuesta medallita y que la tirase a la basura.

   Empezó a transcurrir el tiempo y esta imagen comenzó a verse por todos lados donde vivo, en todas partes se podía observar; incluso la he visto en varias mujeres colgadas de su cuello o de sus muñecas como alhaja.

   Esta mano de Fátima, no está para nada relacionada con Nuestra Señora. Desarrollo ahora un poco sobre este amuleto con el fin de que muchos despejen sus ojos y vean realmente qué es lo que llevan consigo o han llevado a sus hogares.

La Mano de Fatima  o  Jamsa






   La Mano de Fatima o Jamsa es  un amuleto cuyas raíces se encuentran en la falsa religión musulmana;  Fátima fue el nombre de una de las hijas del pseudoprofeta Mahoma fundador del Islam.

   Esto es un amuleto; y, según los supersticiosos que lo portan, se usa para proteger a la persona que la lleva de toda maldad y del mal de ojo.

¿De dónde proviene la mano de Fátima?



La palabra Hamsa o Jamsa proviene del árabe y, literalmente, su significado más próximo sería ‘’cinco’’.  Se le conoce con el nombre alternativo de la mano de Miriam, o mano de Dios en algunas culturas. Se le representa con una mano delineada con un círculo en el centro (conocido como el ojo de Fátima) y se ubica debajo del dedo medio, el cual se le denomina en este símbolo como el dedo corazón.

   Existen otros nombres para el círculo en el centro de la palma, como el ojo de Horus, el cual le cambia el nombre al amuleto por la mano Turca.


   También se lo conoce como la Mano Hindú, Mano Judía, Mano Árabe, Jemisa, Khamsa o Tanit.
   Actualmente quieren darle un  carácter más decorativo y se utiliza más como un souvenir. Y, sin embargo, el uso de este amuleto involucra significados especiales.
   Ningún verdadero católico debe llevar consigo este amuleto, ni por moda, ni por nada; sabemos que la superstición es un pecado contra el primer mandamiento.

   Por tanto, nuestra confianza debe estar depositada en Nuestro Señor, no en objetos que hasta podrían, por qué no, abrir una puerta al demonio; esto no agrada a Nuestro Señor, lo ofende.

   Si sentimos la necesidad de protección contra el mal y contra poderes demoníacos, Dios tiene algo mucho mejor para ofrecer que amuletos, como encontramos en la Carta a los Efesios 6, 11, 14-17: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.”
   Confiar en los amuletos es dejar de confiar en la Providencia amorosa de Dios.
   Confiemos en Nuestro Señor Jesucristo, Él es Dios,  nuestro tesoro, nuestro protector, nuestro amado, nuestro descanso, nuestra tierra firme en las tempestades, nuestro faro, nuestra salvación…

   Y finalmente grabemos estas hermosas palabras de San Pablo de la Cruz: “… Cuando os encontréis turbados, afligidos, angustiados, es preciso tomar entre las manos el crucifijo, besar con amor sus llagas, sobre todo la de su costado”.