martes, 28 de agosto de 2018

¿COMO HACER PARA GANAR MERITOS PARA GLORIA DE NSJ?



                                                  EL FRUTO DE SU PASIÓN

   Este es otro de los grandes intereses de Jesús. Todo pecado que evitemos, aunque sea solo venial, es una grande obra para los intereses de Jesús. Nos convenceremos de ello recordando que si con una leve mentira pudiésemos cerrar para siempre el infierno, salvando todas las almas que hay en él; acabar con el purgatorio y hacer que todo el humano linaje se igualase en santidad a San Pedro y San Pablo, no nos sería lícito cometer, bajo ningún concepto, esa ligera falta, pues más perdería la gloria de Dios con dicha culpa liviana que cuanto pudiese ganar en la justificación y salvación de todo el universo mundo.

   ¡Qué obra, pues, tan grande no será para los intereses de Jesús impedir un solo pecado mortal! ¡Y cuán fácil cosa es evitarle! Si cada noche, antes de acostarnos, suplicásemos a nuestra dulcísima Señora tuviese la dignación de ofrecer a Dios la Preciosísima Sangre de su Hijo para estorbar en cualquier parte del mundo, durante la noche, un solo pecado mortal, y renovásemos por la mañana la misma súplica por todas las horas del día, seguramente una ofrenda hecha por semejantes manos obtendría la gracia deseada. Cada uno podría probablemente evitar así todos los años setecientos treinta pecados mortales.

   Y si mil de nosotros hiciéramos este ofrecimiento y perseveráramos en esto veinte años impediríamos catorce millones de pecados.

   Aumentamos el fruto de la Pasión de Nuestro Redentor adorable cada vez que conseguimos que alguien vaya al tribunal de la Penitencia a confesar sus culpas aunque sean solo veniales. También la aumentamos con todo acto de contrición que hagan los hombres por mediación nuestra y con cada plegaria que dirijamos a Dios para alcanzarles la gracia de obtenerla. Toda ligera mortificación o penitencia que inspiremos a los demás y todo esfuerzo de nuestra parta para fomentar la comunión frecuente. Y cuando inducimos a que tengan devoción a la Pasión de Nuestro Señor, a leer o meditar sobre ella.  San Alberto Magno decía que una sola lágrima derramada sobre los sufrimientos de Nuestro Señor tenía más mérito delante de los divinos ojos que un año entero de ayunos a pan y agua.
   ¡Oh dulce Jesús mío! ¡Y cómo es que somos tan fríos y duros

     EL HONOR DE SU MADRE
   El amor a María fue lo que principalmente le movió a bajar del Cielo. Sólo es ofendida la Madre con las ofensas al Hijo. María es la herencia de los católicos humildes y obedientes, se aumenta su santidad a medida que crece su devoción.  El enemigo más temible del pecado es María. Pensar en Ella es ya un hechizo contra la culpa, y los demonios tiemblan a su nombre.

   Ninguno puede amar al Hijo sin  que crezca en el amor a la Madre; ninguno puede amar a la Madre sin que su corazón de deshaga de ternura hacia  el Hijo. Por eso la puso Jesús al frente de su Iglesia para que fuese señal para todos los buenos y piedra de escándalo para sus enemigos.

   Todo acto de amor en reparación de las blasfemias heréticas contra su dignidad augusta, todo acto de acción de gracias por su Inmaculada Concepción y perpetua virginidad, es una ocasión oportuna para promover los intereses de Jesús.  Toda acción encaminada a extender su devoción y todo esfuerzo para que la amen los católicos cada vez con más ternura, es una obra muy favorable a Jesús y que os premiará sobreabundantemente.
   Invitar a que se lleve una imagen suya y a que se rece el Rosario todos los días, son prácticas piadosas que promueven maravillosamente los caros intereses de Jesús.

   Se amaría más a María si hubiera más fe en María. Tengamos más confianza en nuestras oraciones a nuestra Madre bendita, más seguridad y fervor en las súplicas y una fe más viva en su protección.

   ¡Oh Jesús mío!, ¡animad nuestra confianza en María!