martes, 1 de mayo de 2018

GRAVÍSIMOS ERRORES DEL CONCILIO VATICANO II


NDB: La Nueva FSSPX, y algunos miembros de la Falsa Resistencia de Mons Williamson minimizan los gravísimos errores del Concilio Vaticano II, para ellos es un problema de interpretación. Sin embargo la lista de errores es larga. Este Concilio es el mayor logro de la Revolución anticristiana, consigueron "legalizar" las nuevas falsas doctrinas liberales y modernistas. 

En este ensayo se demuestra la malicia de la secta modernista al cambiar los fundamentos de la Fe y de la religión verdadera. 

Los modernistas y conciliares no son aquellas almas inocentes engañadas por el error del liberalismo, como algunos católicos "tradicionales" enseñan por ahí. Los modernistas practicantes de la nueva religión tienen otra fe, muy distinta a la católica. Para poder ser católicos verdaderos hay que tener la fé íntegra verdadera, no sólo una parte sino completa, los modernistas conciliares no tienen esa fe verdadera íntegra. 

Los modernistas y conciliares pertenecen a una secta, como dijo San Pío X, y están para destruir la religión católica, fingen ser católicos pero por dentro son enemigos de Dios y de la Iglesia Católica. 

No hay nada mas valioso para el católico verdadero que conservar la Fe intacta, pues sin esta es imposible agradar a Dios. Es un deber grande de caridad sacar de esa falsa religión a los más posibles, en eso consiste el carácter misionero de la Iglesia Católica verdadera.

La nueva religión conciliar no agrada a Dios, la nueva misa no agrada a Dios, los pactos con los conciliares no agradan a Dios. La iglesia conciliar no agrada a Dios. 

Por sus frutos los conocereis, la Iglesia Católica asistida por el Espíritu Santo ha dado durante toda su existencia frutos de santidad, la iglesia conciliar ha dado frutos de perdición. Para permanecer católicos tenemos el deber estricto de mantenernos alejados de los conciliares y modernistas hasta que se conviertan.




                                               
   GRAVÍSIMOS ERRORES DEL CONCILIO VATICANO II

En el discurso de inauguración del Concilio pronunciado por Juan XIII, declaró que tal sería un concilio no dogmáticosino pastoral; es decir, “no definir dogmas, ni condenar errores”. (20 Octubre 1962).

 Una concepción mutilada del Magisterio:

   En la segunda sesión del concilio, el 29 de septiembre de 1963, Pablo VI dijo:

  “La Iglesia, frecuentemente condenó los errores –falsas opiniones de los hombres- En nuestro tiempo, sin embargo, ahora la Esposa de Cristo prefiere usar la misericordia más que la severidad. Piensa que hay que remediar a los necesitados mostrándoles la validez de su doctrina sagrada más que condenándolos”. 

   El hecho de sostener que esta condena no debe tener ya lugar significa propugnar, por un lado, una concepción mutilada del magisterio de la Iglesia; por el otro, sustituir el diálogo con el que yerra, que la Iglesia siempre ha procurado, por el diálogo con el error. Todo ello configura un error doctrinal.

   Aquí es donde radica propiamente el error que se esconde en la frase de Juan XXIII: una forma de pelagianismo, (herejía), característico de toda concepción racionalista de la fe, condenada multitud de veces por el magisterio de la Iglesia.

   Anteriormente, toda concepción del mundo que no fuese cristiana, era fulminada por la Iglesia porque Nuestro Señor dice: “quien no recoge conmigo, desparrama”.

   Hasta los enemigos de la Iglesia, admiraban su férrea armazón conceptual: “El sello intelectual de la Iglesia es, en esencia, el rigor inflexible con que se tratan los conceptos y los juicios de valor como consolidados, como eternos”. Nietzche

   Segundo error: La contaminación de la doctrina católicacon el “pensamiento moderno”, intrínsecamente anticatólico.

   El 13 de  Enero de 1963, Juan XXIII, en el discurso del día de su cumpleaños, (insiste en) la renuncia pregonada a herir el error;  (y reitera) el principio liberal y de los modernistas, de revestir la doctrina antigua con una forma sacada del “pensamiento moderno”, expresamente condenado por San Pío X y por Pío XII.

   Juan XXIII se reveló como discípulo de la “Nouvelle Theologie” neomodernista, condenada antaño por el magisterio.

   Tercer error: Afirmar que el fin de la Iglesia es la “unidad del género humano”.

   El error consiste aquí en mezclar la visión católica con una idea ajena a ella tomada del pensamiento laicista, que no aspira a extender el reino de Dios, sino que anhela suplantar a la propia Iglesia por la Humanidad (proclamando) la “dignidad del hombre” (sólo) por ser hombre y sus presuntos “derechos”.

   El mensaje al mundo transmitido en la inauguración del concilio (consiste en) “fomentar los bienes humanos, tales como los inventos de las ciencias, los adelantos de la técnica y una más dilatada difusión de la cultura”… en lugar de anhelar el aumento de bienes eternos, fundados en valores perennes, enseñados por la Iglesia a lo largo de los siglos. 

   El mensaje del concilio (insiste): invitamos a todos los hombres de buena voluntad a que colaboren con nosotros para “instaurar en el mundo una sociedad humana más recta y más fraterna”…
   -En lugar de instaurar el Reino de Cristo en todas las cosas-
 Segunda Parte errores del Concilio Vaticano II 

  La constitución dogmática Dei Verbum, contiene textos insuficientes, ambiguos, que se prestan a interpretaciones contradictorias entre sí. Ejemplo la vida religiosa con sus tres votos de pobreza, castidad y obediencia, ha estado siempre en antítesis perfecta con las cosas del mundo; y en cambio, el concilio promueve  “adaptación a las diversas condiciones de los tiempos”.

  Otro ejemplo: la (modernista) Gaudium et Spes, admite el derecho a la “legítima defensa” para “defenderse con justicia” (art. 79).  Pero, no obstante, este documento (art. 82) contiene una “prohibición absoluta de la guerra, sin hacer ninguna excepción, ni precisión.

  Entre las omisiones notables pueden citarse: no condenar los errores, no mencionar el infierno, ni el dogma de la transubstanciación y el carácter propiciatorio del Santo Sacrificio de la Misa. Tampoco se hace referencia a los “pobres de espíritu”. No se condena el comunismo. (Sólo genéricamente el “totalitarismo”). Falta de condena de la corrupción de las costumbres, del hedonismo –afán de los placeres-.

  El concilio Vaticano II quiso exponer su propia doctrina, sacar cosas nuevas “coherentes con las antiguas”; y toda la pastoral (del concilio) está corrompida, porque se funda en “poner al día” y en dialogar con el error en lugar de intentar convertir al que yerra.

  El concilio busca “colaboración ecuménica” con individuos de religiones acristianas (y) todos los hombres para “concurrir con ellos al progreso y unidad del género humano”. Es una simbiosis permanente con los herejes y cismáticos.

El documento (modernista) Unitatis Redintegratio,  establece: “Este sagrado concilio desea ardientemente que los proyectos de los fieles católicos progresen en unión con los proyectos de los hermanos separados”. Los hermanos separados no tiene la Fe verdadera que es necesaria para la salvación. Este documento modernista debe ser rechazado en su totalidad y combatido.

Errores sobre la noción de Tradición y de verdad católica
  Según la Nouvelle Théologie  … “Cristo llama a la Iglesia hacia una reforma perenne…” -¿de dónde sacan esto?


ERRORES SOBRE LA SANTA IGLESIA

  A la Iglesia no se la concibe ya como la Iglesia única y verdadera de Cristo. Ahora dicen que la “Iglesia de Cristo” “subsiste en la Iglesia católica”, igual que subsisten “fuera de ella muchos elementos de santificación y de verdad”, a título de “dones propios de la Iglesia de Cristo”.  (enredar a los católicos). Lo que equivale a sostener, contra el dogma de la fe, que las almas se salvan también fuera de la Iglesia católica (…); (afirman) que también las comunidades heréticas y cismáticas son “medios de salvación”.

  (Roma enseña que estas comunidades) forman parte de la “Iglesia de Cristo”. (Esto), es absurdo e incoherente, y constituye la negación de la verdad de fe divina y católica según la cual sólo la Iglesia católica es la única y verdadera Iglesia de Cristo, inmutable y fiel en los siglos, y tal, que fuera de ella no hay salvación.

  Se lee en la Lumen Gentium, que “el Hijo de Dios” transformó al hombre “en una nueva criatura”, no porque creyera en Cristo, o se convirtiera, o se hiciera cristiano con la ayuda del Espíritu Santo… sino por el hecho mismo de la Redención (y) que el “Cuerpo Místico (la Iglesia) lo constituyen estas “nuevas criaturas”, sin necesidad del libre albedrío, de la fe y de las buenas obras. Este concepto coincide con el de “género humano”. (Ya somos salvos).

  Otra idea errónea sobre el concepto de Iglesia, es concebirla como “el pueblo de Dios”, en vez de definirla como“cuerpo místico de Cristo”.

Los modernistas, hacen mal uso de la alabanza tributada por San Pedro a los conversos procedentes del paganismo “… ahora sois pueblo de Dios”, en un sentido “democrático” o “comunitario”. Es una noción bastarda. Así, cada individuo siendo integrante del pueblo, pasa a ser “sacerdote”, no menos importante que el sacerdote ministerial.

  La Lumen Gentium, dice que la “Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano”.

  Los modernistas, le atribuyen una misión nueva a la Iglesia: “contribuir al proceso de unificación del mundo”; pero no se trata de una unidad en función de la salvación de las almas, mediante la conversión al catolicismo…, sino una unidad iluminista, quimérico, masónico y anticristiano.

La perversidad de esta nueva teología y eclesiología es manifiesta. Todos aquellos que han hecho pactos de silencio con los romanos modernistas, traicionan a la Iglesia Verdadera; pactos de acuerdo, silencio acomodaticio, fingimiento de lucha estéril, sirvientes de dos señores (¿del mundo o de jefes de sectas y a la vez de Cristo?); de éstos vale la pena preguntarse: ¿Recojen con Cristo? o ¡Desparraman! 

NDB: Hablando de estos que traicionan a la Iglesia Verdadera nos viene a la mente un sueño de San Juan Bosco, aquél en el que vio cadáveres destrozados sin brazos ni cabeza ni piernas, preguntando Don Bosco el significado de aquellos cuerpos encontrados en el camino al paraíso: se le respondió, estos cuerpos mutilados son de aquellos que intentaron combatir a la Iglesia Católica en el transcurso de su historia. Queriendo combatir chocaron contra la gran roca de la Iglesia y quedaron destruídos y mutilados.

ERRORES SOBRE LA SANTA MISA Y LA SAGRADA LITURGIA 

El concilio identifica la santa misa con el “misterio pascual” como una noción flotante, indeterminada, irracional, que permite alterar el significado de la redención y de la misa, ocultando la naturaleza sacrificial y expiatoria de esta última, poniendo el acento en la resurrección  y en la ascensión, en el Cristo glorioso.

  La definición… incompleta de la santa misa como “banquete pascual en el cual se come a Cristo” y “memorial de la muerte y resurrección” sin mención alguna del dogma de la transubstanciación ni del carácter de sacrificio propiciatorio de la misa… según definición del Concilio de Trento.

  Dicen los modernistas:
  “La cena del Señor o misa es la santa asamblea o reunión del pueblo de Dios que se congrega bajo la presidencia del sacerdote para celebrar el memorial del Señor”.

  Contrariamente:
  El catecismo de San Pío X,  define:
  “¿Qué es la santa Misa? La santa Misa es el sacrificio del Cuerpo y de la Sangre de Jesucristo, que se ofrece sobre nuestros altares bajo las especies de pan y vino en memoria del sacrificio de la cruz. El sacrificio de la Misa es  sustancialmente el mismo que el de la Cruz”.

  Los modernistas  -conciliares- introducen la idea de la concelebración del sacerdote y del pueblo, “a consecuencia del bautismo, los fieles son todos ya sacerdotes”. Hablan de la “liturgia de la palabra”, dándole un alcance no limitado a la homilía o al sermón, sino capaz de realizar la presencia de Cristo en la santa misa: “está presente con su palabra”.

  Dicen a los fieles: “aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada… conjuntamente con el sacerdote”.

  Errores sobre el sacerdocio.-
  “… el señor Cura ya no es el sacerdote de Dios, en lugar de ello, es sacerdote del pueblo de Dios”.

  (“En razón de la función que desempeña”, “ es un mero cooperador subordinado del Obispo”) y su función principal el anunciar a todos el evangelio de Cristo. En cambio, conforme al catolicismo es: “el poder consagrar, ofrecer y administrar el Cuerpo y la Sangre del Señor”, y en segundo lugar, por el poder “de perdonar o retener los pecados”. La predicación no es fundamental… ejemplo Padre Pío –pocos sermones. Ministerio de Confesión.

  San Pablo exalta el celibato virtuoso, considerándolo el estado mejor para “cuidarse de las cosas del Señor” (I Cor 7,1).

  Un concepto erróneo de la encarnación.-
  Afirman los conciliares que el “Hijo con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre”; la Santa Iglesia, no es ya el “Cuerpo místico de Cristo”…; y el “pueblo de Dios” se identifica con la Iglesia y con la humanidad, (lo que cuenta realmente, dicen, es la Humanidad).

  Un concepto erróneo de la redención.-
  Dice los conciliares que el Hijo de Dios, encarnado en la naturaleza humana, redimió al hombre (automáticamente) y lo transformó en una nueva criatura”.

  (No toman en cuenta) hacerse uno cristiano de verdad; … con la ayuda del Espíritu Santo; (pretenden que ya hemos sido redimidos), sin necesidad de conversión, sin necesidad de la fe, ni del bautismo, ni de las (buenas) obras. ¡Ni siquiera Lutero había llegado a tanto!
  Niegan (los modernistas conciliares) el pecado original. Afirman que Cristo, al encarnarse elevó la “naturaleza humana” a una “dignidad sin igual”.

  Encontramos error teológico contenido en el artículo 24 de la Gaudium et Spes: (el hombre es) “única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma”. (Alarde antropocéntrico) ¡como si el hombre poseyera un valor tal como para haber inducido a Dios a crearlo!

  Sabemos que: Dios creó todas las cosas, incluido el hombre, “para Sí mismo”; es decir, para su propia gloria.

  (El hombre) fue creado a imagen y semejanza de Dios. Pero perdió dignidad originaria, a causa del pecado original que lo despojó de la gracia santificante que lo hace capaz de conocer y amar sobrenaturalmente a Dios y, por ende, de gozar de la visión beatífica. La dignidad depende de la voluntad recta orientada hacia el Bien.     

Errores sobre el reino de Dios.-  (dicen “… la Iglesia, este reino, no arrebata a ningún pueblo bien temporal alguno, sino al contrario, favorece y asume, en lo que tienen de bueno, todas las riquezas, recursos y costumbres de los pueblos; pero al recibirlas las purifica, las fortalece y las eleva”. (Lumen Gentium).

   Se introduce aquí un elemento bastardo, representado por el “bien temporal de los pueblos” (elevada y purificada) y, por ende, el reino de Dios que se realiza en la tierra… (Para minimizar la gloria eterna).

   (Adviértese que) se trata de una noción ambigua e inaceptable “los bienes materiales (de un pueblo) elevados y purificados, entran a formar parte del reino de Dios”: concepto absurdo, que evidencia una visión naturalista del reino, contraria al depósito de la fe.

   El “bien temporal”, entra a formar parte del reino de Dios (de la Iglesia … en el reino que se realiza en este mundo. Y los fieles seglares deben contribuir al progreso material, bajo la bandera de la cultura laica… conduciendo a los hombres, al progreso universal en “la libertad cristiana y humana” y al “igualitarismo”. (Una mezcla promiscua con ideas masónicas).

   (Otra) afirmación incomprensible: “el misterio pascual perfecciona la actividad humana”.

   … en la misa del Novus Ordo, se reitera la falsa idea de que “la actividad humana” participa de algún modo en la “transubstanciación”, cuando dice:

   “Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será para nosotros pan de vida”.

   Errores sobre el matrimonio y la condición de la mujer.- (La)… nueva doctrina sobre el matrimonio: dicen que es una “comunidad íntima de vida y amor” de los cónyuges…; y por tanto la procreación y educación de la prole, son el coronamiento del amor conyugal. Lo principal es el “perfeccionamiento mutuo”; y la procreación, se ve relegada al segundo lugar.- Afirman que el amor conyugal, “por ser eminentemente humano, abarca el bien de toda la persona y, por tanto, enriquece y valora con una dignidad especial las manifestaciones del cuerpo y del espíritu y las ennoblece (significado equívoco ”eminentemente humano”; y la expresión “manifestaciones del cuerpo” “sensuales del amor conyugal”, se justifican por su valor erótico.

   En cambio la Iglesia, ha enseñado siempre que los actos (conyugales) son admisibles, y sólo en sus justos límites, únicamente como actos que favorecen el abrazo conyugal, cuyo objeto es la procreación, y no para la satisfacción en sí del amor conyugal, que se incluye a título deremedium concupiscentiae, en el fin secundario del matrimonio. Además, atribuir “dignidad especial” y “nobleza” a los actos de las relaciones íntimas entre los cónyuges parece ridículo, acaso también inconveniente, pero, en cualquier caso, no es conforme con el sentido católico del pudor.

   El Vaticano II nunca cita a San Pablo, cuando explica: “Pues bien: quiero que sepáis que la cabeza de todo varón es Cristo, y la cabeza de la mujer, el varón, y la cabeza de Cristo, Dios (…) El varón no debe cubrir la cabeza (cuando ora o profetiza), porque es imagen y gloria de Dios; más la mujer es gloria del varón, pues no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón (…) y todo viene de Dios”.

   Toda la pastoral del Vaticano II sobre el matrimonio se abstrae de hablar de las diferencias naturales que median entre los sexos, establecidas por Dios, y se rige por la idea acatólica de una igualdad natural y total entre los cónyuges, considerados en abstracto como “personas”, como seres que se expresan libremente a sí mismos en la “comunidad del amor” matrimonial, ignorando por entero la enseñanza de San Pablo y de la Iglesia a lo largo de los siglos, e ignorando también el principio de que la vocación fundamental de la mujer es la de ser, in primis, esposa y madre, parir hijos y educarlos cristianamente.

   La apertura a los dogmas preliminares del feminismo, es forma de subcultura contemporánea particularmente perversa, consagrada, en nombre de la igualdad, a la destrucción del matrimonio y de la familia, a la exaltación del libertinaje y de la homosexualidad. (Igualdad libertinaje y fraternidad, ideales masónicos).

   Pío IX condenó la encíclica Quadragésimo anno como “desorden gravísimo que ha de eliminarse a toda costa” (la “legítima promoción social de la mujer” y una “mayor participación” de las mujeres  “en los campos del apostolado de la Iglesia”, porque substrae a las madres de familia su cometido y deberes propios.

 Los documentos Lumen Gentium y Nostrae Aetate hacen un exagerado reconocimiento a los musulmanes, diciendo que: “adoran al Dios único, viviente… a cuyos decretos procuran someterse con toda el alma, como se sometió Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia” (…) el Corán contradice  expresamente todas las verdades fundamentales de la fe cristiana.

  El elogio del Vaticano II a la “fe” de Abraham profesada por los musulmanes, como si constituyese una característica que los acerca a nosotros, oculta la verdad, ya que  el Abraham del Corán, no coincide con el Abraham verdadero, el de la Biblia (…). Los musulmanes pretenden que Mahoma (descendiente de Abraham por la línea de Ismael, fue llamado por Dios a restaurar, liberándolo de las presuntas falsificaciones de hebreos y cristianos.

  Se sabe que la “cristología” del Corán se basa en el Jesús torcido y desfigurado de los evangelios apócrifos y de las herejías gnósticas de distintos tipos que pululaban en Arabia en tiempos de Mahoma (…) cuando los sarracenos veneran a Jesús como profeta, lo entienden como “profeta del Islam”, mentira que no puede aceptar ningún católico que siga conservando la fe.

  Nostrae Aetate… alaba a los musulmanes y dice que con razón el concilio “exhorta a todos a que, olvidando lo pasado” “procuren con sinceridad comprenderse mutuamente, defender y promover unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad…”

  La verdad es que: el islam es una religión que, además de admitir instituciones moralmente inaceptables como la poligamia, con todos sus corolarios, pretende garantizar la salvación nada más que con solas las prácticas legales del culto… (peor que el ) fariseísmo, (…) La comunidad islámica siempre en guerra con el resto del mundo, “hasta la infalible victoria final”: la instauración de un estado islámico mundial.

  San Gregorio VII, Papa desde 1073 a 1085, le escribió en 1076 a Anazir, emir de Mauritania, quien se había mostrado generoso respecto de algunos prisioneros cristianos, el Papa le decía al emir que tal “acto de bondad” le había sido “inspirado por Dios”; que creemos en el mismo Dios al cual confesamos, aunque de modo distinto; que alabamos y veneramos a diario al Creador de los siglos y rector de este mundo”. ¿Cómo explicar tamañas afirmaciones? Ignorancia de entonces tocante a la religión fundada por Mahoma. En efecto, el Corán no se había traducido aún al latín en tiempos de San Gregorio VII. Blasfemias contra cristianos.

  La primera traducción del Corán al latín, apareció en 1143 y Pedro el Venerable le agregó una refutación decidida del credo islámico.

  El Concilio Vaticano II en vez de exhortar a los creyentes a tomar más aliento para convertir al mayor número posible de infieles, arrancándolos de las tinieblas en que están sumidos, el concilio exhorta a los católicos a afanarse para que los budistas, hindúes, moros, judíos, etc., sigan siendo tales, y “progresen” en los “valores” de sus religiones, hostiles todas ellas a la verdad revelada.

  Esta exhortación pastoral y otras semejantes traicionan la orden impartida a los Apóstoles por Jesús resucitado: “Id, pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar cuanto yo os he mandado”. 

ERRORES SOBRE LA POLÍTICA Y LAS RELACIONES IGLESIA ESTADO:

  El “perfeccionamiento” propugnado por el Concilio concierne a los valores únicamente humanos, pero no a los cristianos, (…) basándose en la “libertad y en la responsabilidad de cada uno”, en favor de la democracia; y afirma que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios (Es decir, invierten el argumento: se pone al hombre por delante de Dios). En cambio, San Pablo enseña que toda autoridad viene de Dios, (en orden a la salvación de los hombres). El Concilio no precisa, qué significa “procurar el bien común, concebido dinámicamente”.

  Un tipo ideal de individuo (según el Concilio) es: “Un tipo de hombre culto, pacífico y benévolo respecto de los demás, para provecho de toda la familia humana”.

  (En otras palabras) corresponde al retrato del “masón perfecto”. La Gran Logia de las Siete Provincias Unidas de los Países Bajos: “El masón es un súbdito pacífico de los poderes civiles donde quiera que reside o trabaja, y no debe nunca inmiscuirse en complots o conspiraciones contrarias a la paz pública o al bien de la nación, ni desobedecer a sus superiores”.

  La Gandium et Spes, en su artículo 43, invita a los cristianos a actuar como “ciudadanos del mundo”. Los modernistas conciliares establecen que la “misión de la Iglesia “es fomentar y elevar todo cuanto de verdadero, de bueno y de bello hay en la comunidad humana”. (NO ES YA LA SALVACIÓN ETERNA).  

La independencia y separación de la “comunidad política” respecto de la Iglesia es una falsa doctrina que fue condenada por Pío IX y Pío X. Los textos de Pío XII, Pío XI y León XIII que se citan por la Dignitatis Humanae, están indebidamente aplicados. La Gaudium et Spes, habla de “buscar la verdad y resolver con acierto los numerosos problemas morales  que se presentan al individuo y a la sociedad”. No se precisa ¿de qué verdad se trata? También hablan de investigar la verdad en “unión con los otros hombres”, incluyendo a los no católicos y no cristianos, de “buena voluntad”, fieles a la conciencia moral. (¿Hemos de “resolver los problemas morales” con protestantes y ortodoxos, relativos a la poligamia, concubinato, el repudio de cónyuges, matrimonio temporal, etc.?)  ¡Ya no en la verdad revelada, ni en la ayuda de la gracia! Tampoco cuenta el magisterio infalible de XIX siglos.

  Los conceptos conciliares (modernistas) de: “libre ejercicio de la religión”; “siempre que quede a salvo el justo orden público” (terminología vaga) para no hacer  “injuria a la persona humana y al orden que Dios ha establecido para los hombres”;  y “que no se prohíba a las comunidades religiosas manifestar libremente el valor peculiar de su doctrina para la ordenación de la sociedad y para la vitalización de toda actividad humana” (se refiere a las comunidades católicas al igual que las demás religiones. Sostienen la tesis de que todas las religiones gozan del mismo derecho, contrariando así la proposición 78 del Sillabus). Una cosa sería tolerar el error de las falsas religiones; y otra muy distinta reconocerles idéntica libertad de manifestarse.

  Al proceder así, el Vaticano II incurre en un grave error doctrinal, condenado siempre por los Papas, puesto que niega la naturaleza superior de la Iglesia, que es la de ser una societas perfecta, y su necesario primado sobre las demás sociedades.

ERRORES SOBRE LA INTERPRETACIÓN DEL SIHGNIFICADO DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO:

El comunismo y sus aliados de la izquierda (de todos los matices) han desatado una ofensiva en todos los frentes, haciendo estragos en las universidades, en las escuelas, en toda la cultura, inoculando, junto al hedonismo (afán de placeres) propugnado por la sociedad de consumo y las subculturas emergentes (ejemplo la droga y la hippy) el espíritu revolucionario, los vastos movimientos estudiantiles del 1966-1968 y otros, menos de tres años después de la clausura del concilio; para “crear un hombre nuevo”, “liberado” de todos sus defectos, de todas las contradicciones, recurriendo al existencialismo y al psicoanálisis para llega al marxismo y “solucionar” el problema del Hombre ¡Este era su humanismo!

  También comenzó la llamada emancipación de la mujer, la “liberación sexual”; la “impugnación” organizada y sistemática del principio de autoridad en todas sus formas. La tempestad estaba madurando cuando empezó el Vaticano II; pero el concilio no tuvo la menor intuición de ella. Para proteger a la juventud de las seducciones del siglo, el concilio habría debido condenar ante todo las doctrinas falsas dominantes. El concilio contribuyó a las turbaciones revolucionarias que se manifestaron en breve… ya había contribuido antes a ellas al derribar el bastión representado por la doctrina perenne de la Iglesia y la pastoral sana (….)

  El concilio se deshizo en elogios al desarrollo, al progreso, a las “conquistas de la humanidad” y al respeto de los “derechos humanos” (que para los conciliares de Roma) son los valores y leyes de la vida social concebidos de algún modo en antítesis a la realeza de Cristo.

  Los conciliares propugnan por la “dignidad humana, la unión fraterna y la libertad” … que integran el famoso trilema de la Revolución Francesa, y constituyen, por ende, los “derechos humanos”, de la filosofía masónico-iluminista.

  La libertad, la igualdad y la fraternidad laicistas son una distorsión de sus homónimas cristianas, porque provienen de una visión del mundo basada sólo en el hombre, concebido como hombre ensalzado y soberbio.


La libertad del cristiano es interior y viene de la fe en Cristo, nada tiene que ver con la libertad como autodeterminación absoluta del individuo en todas sus elecciones, en ausencia de toda ley, de toda constricción. Este es el fundamento de los “derechos humanos”. Esta libertad es a la que se refiere el concilio de continuo.Que todos seamos hermanos (la fraternidad universal) Es cierto que todos procedemos de nuestro Creador, Dios Padre; por lo que dicha fraternidad presupone la fe en la Santísima Trinidad y se alimenta de amor al prójimo (por amor a Dios) no por su presunta “dignidad humana”; pues todos nacemos manchados por el pecado y somos pecadores. De ahí que la fraternidad cristiana nada tenga que ver con la fraternidad de tipo político basada en la ideología igualitaria.La igualdad entendida por los cristianos, es que todos somos pecadores frente a Dios… y somos “coherederos” en potencia al reino.



Por tanto, el concilio, habría debido condenar los “valores” mundanos; y contraponerles la concepción auténticamente cristiana.

  Los llamados “derechos humanos” no son lo mismo que los “derechos naturales” admitidos por la Santa Iglesia. El género humano se gobierna por dos leyes: el derecho natural y la costumbre.

  Derecho natural es el que se contiene en las Escrituras Sagradas y en el Evangelio “Haz el bien y evita el mal”; cada uno de los derechos deben tener siempre por objeto “lo que es justo”.

  En cambio, los denominados “derechos humanos”, son todo aquello que el sujeto desea: el derecho a su felicidad, su voluntad de poder y el instinto de engaño, para su propio beneficio (según eso, porque) la dignidad humana es “altísima y sublime” porque “deriva de Cristo en virtud de la Encarnación en beneficio de todos”.

  … el Concilio asegura que se debe aspirar a construir “el hombre universal”; que los fieles seglares deben cooperar “al progreso universal en la libertad humana y cristiana”…; y que la misión es “la colaboración en l diálogo con el mundo y que los valores cristianos “deben adaptarse a los valores humanos”: para unirse a los hombres por encima de las religiones, tal y como lo quiere la religión de la Humanidad (¡!) excluyendo todo lo sobrenatural, la vida de la gracia. El Concilio propugna por el “hombre universal”, o “persona humana integral” (Preguntamos:) ¿Dónde queda la caridad? ¿Dónde la humildad? ¿La obediencia? ¿el espíritu de sacrificio? ¿El deseo de complacer a Dios en todo?

  La mala pastoral en la reforma de la Liturgia sagrada.- Los conciliares pretenden que se de preferencia a  la celebración comunitaria de los ritos… con asistencia y participación activa de fieles (y no) celebración individual y “casi privada” (según deseaba Lutero, quien fue hostil contra las “misas privadas”).

  El Concilio Vaticano II invita a realizar experimentos rituales; empleo de lenguas vulgares; adaptar a la mentalidad moderna; incrementar los casos en que se conceda la comunión bajo dos especies; aumentar las “concelebraciones”; procurar celebrar la santa pascua el mismo domingo en que celebran los “ortodoxos” cismáticos, “para fomentar la unidad” con ellos.

  La mala pastoral en el estudio y enseñanza de la doctrina.- El Concilio ordena que “los cristianos tengan amplio acceso a la Sagrada Escritura”; se exhorta a traducir los textos “con la colaboración de los hermanos separados”; promover “reuniones mixtas destinadas a estudiar sobre todo cuestiones teológicas… de igual a igual”. “… exhortación a servirse de las ciencias profanas en la pastoral, de la historia, filosofía, psicología y sociología… y aprovechar sus “nuevos hallazgos” (¿Cuáles?) Dicen, que para “alcanzar una fe más pura y más madura” (¿de verás?)

  La mala pastoral en la formación de los religiosos, seminaristas, sacerdotes, y en el ministerio episcopal.- “ (…) hay que revisar adecuadamente las constituciones, directorios, libros de costumbres, de preces, de ceremonias y adaptarlos a los documentos de este sagrado concilio suprimiendo todo lo anticuado” (¡!¿?)

  … establézcanse unas normas peculiares de formación sacerdotal, que han de ser promulgadas por las conferencias episcopales, y revisadas en tiempos determinados, y aprobados por la Sede Apostólica; en virtud de dichas normas se acomodarán las leyes universales a las circunstancias especiales de lugar y tiempo...” (Es decir): la Santa Sede se ve forzada a respetar cuanto aprueben los Obispos, según los lugares y el tiempo…

  (Para) las vocaciones religiosas y sacerdotales deben servirse de las ciencias psicológicas y sociológicas; no obstante que la Psicología moderna no cree en la existencia del alma, ni de la conciencia. En cuanto a la Sociología, ésta no profundiza nada.
  Respecto de las disciplinas filosóficas, el Concilio exige que se enseñen, teniendo en cuenta las investigaciones filosóficas de los “tiempos modernos”,  a fin de que los alumnos se preparen para “dialogar” con los hombres de su tiempo. (No dice “para convertirlos”, sólo dialogar). El Concilio enfatiza que “los sacerdotes deben conocer bien, además de los documentos del Magisterio, las obras de los “escritores de la teología mejores y probados”, y también la “cultura humana” y “las ciencias sagradas” puesto que “en nuestros tiempos” ambas “avanzan con un ritmo nuevo”, (¿la neoteología?).

  La mala pastoral en la formación de los misioneros y en las directrices que les imparten.- “Los misioneros susciten comunidades de fieles tales, que ejerciten las funciones que Dios les ha confiado: sacerdotal, profética y real (…) Cultívese el espíritu ecuménico entre los neófitos…, al clero indígena…

  La mala pastoral en las directrices para seglares.- (Empleando un lenguaje ambigüo) Exponen los conciliares: a “las asociaciones apostólicas seglares” ha de impartirse “una formación y una experiencia acomodadas y apropiadas” para el “uso recto” de los instrumentos de comunicación social (…) Debe  contribuir “al progreso universal en la libertad cristiana y humana”… “uno de los principales deberes del hombre contemporáneo”, ser “creadores de una nueva humanidad” “superar la ética individualista”, alcanzar “las victorias de la humanidad”. Hablan de la “actividad humana”; pero no mencionan a Dios. “Los laicos” deben actuar como “ciudadanos del mundo”… “vivan  fieles en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo”. (En resumen: es una pastoral contraria a la de San Pablo (non altera sapientes: Rom 12, 16)

  La colaboración de los fieles católicos con los llamados “hermanos separados” la exige “el común patrimonio evangélico” y el deber común del testimonio cristiano” (con herejes y cismáticos); “acrecentar los valores verdaderamente humanos, el arte de la convivencia fraterna, de la cooperación y del diálogo”.

La puesta al día pastoral en punto a educación.- “Todos los hombres, … en cuanto partícipes de la dignidad de la persona, tienen derecho inalienable a una educación que responda al propio fin, … relaciones fraternas con otros pueblos a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz”.

  … ideal educativo… utópico y contradictorio; … positiva y prudente educación sexual…; se aplaude el pluralismo y la libertad religiosa (tipo conciliar) (Que equivale a difundir el indiferentismo religioso y moral).


CONCLUSIÓN
El Vaticano II no condenó ningún error, ni definió ninguna “verdad” de fe “divina y católica”, ningún dogma de fe. No quiso hacerlo y se declaró concilio pastoral tan solo, con lo que degradó su magisterio extraordinario a un magisterio indefinible … (enseñando errores).

  Por tanto, la negación de las doctrinas ambiguas propaladas por el Vaticano II, es lícita y legítima; y una exigencia del deber de defender el depósito de la fe según la capacidad de cada cual. Todos somos en efecto, milites Christi, y hemos de combatir por la fe.

  La “puesta al día”, querida por Juan XXIII e impuesta por el Concilio, introdujo novedades incompatibles con lo que enseñó siempre la Iglesia y, por ende, inconciliables con el depósito de la fe.

  “Se fiel hasta la muerte y te daré la corona de vida”, dijo el Señor resucitado (Apoc 2,10)
  Nosotros no nos avergonzamos de afirmar la verdad, esto es, que la aceptación del Vaticano II nos alejaría de la Tradición y, por ende, de la doctrina recta, con grave peligro para la salvación de nuestra alma.

  A la jerarquía actual no le corre otro deber que el de restablecer la auténtica doctrina católica. Para hacerlo deberá invalidar el concilio un día, o bien corregirlo.

  Nos permitimos recordar a la jerarquía y a sus jefes actuales que, en las visiones comunicadas a los videntes de Fátima, Dios todopoderoso, se dignó mostrarnos, en su infinita misericordia, el castigo terrenal que su justicia infligirá un día a toda la Iglesia militante, a todos nosotros, causa de las graves, horrendas y repetidas ofensas e infidelidades perpetradas, en primer lugar, por aquellos a quienes incumbe la obligación de “conservar la doctrina de la fe, (…) Dios renovará a la Iglesia con el testimonio de la sangre”. (Heb 12,4)