jueves, 26 de octubre de 2017

GENTE DOBLE CARA, PELIGROSA QUE PACTA CON LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA


NDB: Presentamos extracto del opúsculo Las pequeñas historias de mi larga historia de Mons. Lefebvre. Descrito por el mismo cuando tenía 82 años de edad. Queda demostrado con las propias palabras del Arzobispo Lefebvre que condenaba el acuerdismo con los liberales, catalogando a esas personas como dobles caras, que hacen amistad con los enemigos de la Iglesia; gente peligrosa que se llama católica que no soporta la Verdad. 
Esas palabras fuertes deberían resonar en las conciencias de todos aquellos que apoyan directa o indirectamente (acción u omisión) el acuerdismo y liberalismo de la Nueva FSSPX. 
La nueva FSSPX usa de bandera el prestigio y santidad de su fundador pero no sigue su ejemplo: LA CONSTANTE LUCHA CONTRA EL LIBERALISMO. VIVIR EN CONSTANTE CRUZADA.

Entre estos grupos que hacen o hicieron componendas con los enemigos de la Iglesia están la Fraternidad San Pedro que acepta el Vaticano II, Instituto del Buen Pastor de Aulagnier, los adeptos de mons Rifan en Brasil y los adeptos de mons Fellay y sus superiores mayores.

Pero mucho cuidado con aquellos que son la falsa resistencia de Mons Williamson, que bajo la apariencia de ultra-derecha, bajo apariencia simplista de falange franquista, propagan errores liberales de forma solapada. Sobre la FALSA RESISTENCIA SE PUEDE LEER AQUI


Las pequeñas historias de mi larga historias (Pag 7). Mons Lefebvre.

...Así pues a pesar de mis aprensiones fui conducido al Seminario Francés junto a mi hermano. Este seminario confiado a la Congregación de los Padres del Espíritu Santo, se encontraba bajo la dirección del Reverendo Padre Le Floch. Como ya les he dicho, para mí el seminario Francés fue una verdadera revelación y una luz para toda mi vida sacerdotal y episcopal: ver los acontecimientos en el espíritu de los Sumos Pontífices que se sucedieron durante casi un siglo y medio, más particularmente los acontecimientos desde la Revolución Francesa y todos los errores que nacieron con esas corrientes de ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia. Los papas los denunciaron, los papas los condenaron y por consiguiente también nosotros debíamos condenarlos.

Pero como suele suceder en esos, los defensores de la Iglesia, los defensores de la Verdad, los defensores de la Tradición de la Iglesia, atraen la ira contra sí. Atraen la ira de todos los que estiman que hay que hacer componendas con el mundo, que hay que adaptarse a su tiempo, que no hay que condenar los errores: pero no condenemos los errores> un tipo de gente de doble cara. Es gente peligrosa, que se llama católica, pero que al mismo tiempo pacta con los enemigos de la Iglesia. Esa gente no puede soportar la Verdad, la Verdad íntegra y firme. 

No puede soportar que se combatan los errores, que se combata el mundo y a Satán, y a los enemigos de la Iglesia, y que siempre se esté en estado de cruzada. Estamos en una cruzada en un combate contínuo. También Nuestro Señor proclamó laVerdad. ¡Pues bien! Le dieron muerte. Le dieron muerte porque proclamaba la Verdad, porque decía que El era Dios. !Sí lo era¡ No podía decir que no lo era. Y todos los mártires prefirieron dar su sangre y su vida antes que entrar en compromisos con los paganos.