martes, 17 de marzo de 2015

MEDITACIONES: Lunes cuarto de Cuaresma




Meditación
Por el P. Alonso de Andrade
De la doctrina del Evangelio

   Entró Cristo en el templo, y viéndole profanado de los que vendían y compraban los animales para los sacrificios, los lanzó de él, haciendo azote de su cíngulo, diciéndoles que no hiciesen casa de contratación la que era de oración; y aunque se le opusieron algunos, otros muchos creyeron en él, viendo las maravillas que obraba en confirmación de su doctrina.

   Punto I.- Considera el respeto que se debe a los templos de Dios que son casas de oración y pídele gracia para reverenciarlos y respetarlos como debes.

   Punto II.- Considera el celo santo de Cristo, que no dudó de castigar por su propia persona a los que profanaban el templo de Dios, echándolos por fuerza de él porque no salían de grado y con ellos a sus ganados; porque no permite en su casa los que no se le sacrifican, como dice Santo Tomás. Aprende de su celo el que debes tener en mirar por la casa de Dios, y pues te ha traído a ella, mira que no viniste a comprar, ni a vender, ni a atesorar riquezas temporales, sino a sacrificarte a su Divina Majestad con todos sus deseos y apetitos. Ofrécete en holocausto en olor de suavidad, y el Señor te recibirá y te conservará en su casa, y si no teme no te castigue como a éstos, lanzándote de ella rigurosamente.

   Punto III.- Considera que todos somos templos vivos de Dios en quien puso su imagen, y quiere ser adorado y servido. Pon la mano en tu pecho, y mira si viniera Dios al templo de tu alma, hallaría a quien echar de él, como halló en el templo material de Jerusalén, y no esperes a que tome el azote y te castigue como a aquellos, sino anticípate tú, purificando tu alma de todo lo que puede desagradar a Dios. Despide los cuidados superfluos de las cosas terrenas, y no trates más que de las celestiales.

   Punto IV.- Considera que viendo esta acción del Salvador, unos le contradijeron, y otros creyeron en Él, para que no te acobardes si hallares contradicciones en las obras que emprendieres del servicio de Dios; persevera con paciencia, que al cabo experimentarás su gracia y serán más los que te sigan y ayuden, que los que te hacían contradicción. Pídele al Señor que te de celo santo de su honra, y gracia para perseverar en su servicio, y no rendirte a las contradicciones de los hombres.