martes, 25 de febrero de 2014

NO ES POSIBLE NINGUN ACUERDO CON LOS MODERNISTAS QUE OCUPAN LA IGLESIA (2a parte)

NO ES POSIBLE NINGÚN ACUERDO CON LOS MODERNISTAS QUE OCUPAN LA IGLESIA
 P. Franz Schmidberger

LA BÚSQUEDA DE LA SANTIDADSi se desea reconstruir el cristianismo, es absolutamente necesario encontrar de nuevo este fervor, esta santidad que fue el origen del cristianismo.  Es una verdadera necesidad para nuestros sacerdotes, si queremos ampliar  nuestra irradiación hacia los fieles, a fin de que se santifiquen. Así debe realizarse, para una nueva unión entre seglares y sacerdotes.
Si por su comportamiento los progresistas han infravalorado el sacerdocio, nosotros debemos abrir manantiales de santidad para nosotros mismos, pero también para los seglares, para la salud de  las almas.
No es de modo distinto que el paganismo fue vencido, que triunfó la fe. Fue así como países enteros se convirtieron, gracias  a la santidad de los Apóstoles, de los Obispos, sus sucesores, de los sacerdotes. Estos Obispos vivieron especialmente con su clero, como San Atanasio de Alejandría; San Basilio; en Cesárea y Capadocia; y en Occidente San Agustín; San Martín de  Tours; Carlomagno y Luis el Piadoso prescribieron la vida en comunidad para todo el clero del reino de los Francos. Y el Concilio de Aix-la-Chapelle hizo otro tanto. Desgraciadamente esto se perdió. Se vio a los sacerdotes dispersarse y vivir solos, en su rectoral. De donde vino un relajamiento de interés por los estudios y por la celebración del Santo Sacrificio de la Misa. Y se vio un clero burgués,  que se ha secularizado, que ha perdido todo su fervor, y esto ha tenido consecuencias desastrosas, para toda la cristiandad.


 30 NUEVOS SACERDOTES CADA AÑO Si la situación actual de los seminarios permite contar con una treintena de nuevos sacerdotes cada año, nuestra preocupación es primeramente reforzar los baluartes que existen ya, y esto en el espíritu de los estatutos de la Hermandad, para proteger la vida sacerdotal, la vida comunitaria de nuestros sacerdotes. Es necesario prever en los puntos importantes,  el establecimiento de comunidades de tres o cuatro sacerdotes.
 A continuación, y en la medida de lo posible, fundaremos otros prioratos en los lugares en que somos solicitados, como por ejemplo en Brasil, donde se puede hacer mucho, y donde existen grupos tradicionalistas. Los sacerdotes de Mons. De Castro Mayer están enteramente absorbidos (mejor diría: agobiados), por el trabajo de sólo la diócesis de Campos, realmente no pueden hacer más.
 Poco a  poco podremos extendernos, pero hay que pensar también en reforzar nuestras posiciones en los países europeos, como Francia, Suiza, Alemania, mediante el establecimiento de una escuela por aquí, una casa de Ejercicios por allá, sin olvidar el trabajo teológico necesario. Por todos los medios, incluyendo la publicación de boletines, folletos de propaganda, debemos sostener nuestro trabajo y desenvolvimiento para nuestra ofensiva contra el modernismo. Nuestro objetivo es, por tanto, doble: fortalecimiento y extensión, pero, con prioridad fortalecimiento.


 NO HAY ACUERDO POSIBLE CON ROMA EN MANOS DE LIBERALES Y HUMANISTAS


 Quisiera decir ahora a los que dirigen su mirada hacia Roma, con la esperanza de un acuerdo para la Hermandad de San Pío X, que nada permite esperarlo.
Recientemente tuvo lugar en Austria el nombramiento de Obispos, considerados como conservadores. Esto desató tales protestas, que el Cardenal Arzobispo de Viena dijo: “Tranquilizaos; Roma no cambia, la línea actual permanece, la línea liberal y humanista”. Y añadió que Roma está interesada en tener una iglesia liberal austriaca. He aquí una declaración interesante de parte de un Prelado que no desarrolla gran acción, que expresa simplemente el pensamiento del Vaticano. Puede decirse que es, en cierto modo, el portavoz del Cardenal Ratzinger.
Por tanto,  mientras domine este espíritu liberal, no hay que esperar ningún cambio, ningún arreglo, porque nuestras diferencias no son ni humanas ni políticas, sino doctrinales.
Hace poco se publicó un libro que trata de la teología de Hans Urs von Balthasar, el jesuita que fue nombrado Cardenal por Juan Pablo II, y que murió dos o tres días antes de su investidura.
Si se dedica un examen profundo a su teología, puede constatarse que este hombre era herético en sus formulaciones concernientes a la Santísima Trinidad, las dos naturalezas de Nuestro Señor, el magisterio de la Iglesia, el primado del Papa, y referente también al cielo y al infierno, donde piensa que no hay nadie. ¡Es increíble!
Pues bien; este hombre recibió el premio Pablo VI, para recompensar sus méritos como teólogo…, lo que le valió, además, su cardenalato. Y, por si fuera poco, estaba considerado entre los teólogos ¡como un hombre de los más conservadores! El procuraba aparecer como tal. En un artículo declaró: “Hans Küng no tiene razón; tampoco la tiene Mons. Lefebvre. Es Ratzinger el que la tiene.” Por tanto, ni a derecha ni a izquierda: escogió la línea media.
 Así, cuando se examinan las cosas de cerca, se percibe que hay ahí una pandilla de liberales, de modernistas, que se conocen entre sí, y que se han hecho con el poder.
 Si se lee el libro del Cardenal Ratzinger “Foi chrétienne hier et aujourd´hui, ( Mame, 1969) (“Fe cristiana ayer y hoy”), se descubre una noción de la fe completamente a-Católica, hasta herética.  No duda, siquiera, en calificar a Teilhard de Chardin de gran pensador de nuestro tiempo. Es ciertamente asombroso.
En sus escritos, el Cardenal Wojtyla menciona al joven teólogo alemán José Ratzinger como alguien en quien se pueda fundar grandes esperanzas. Cita también a Teilhard de Chardin.
A propósito de Teilhard de Chardin, Urs von Balthasar escribió también de manera elogiosa, citando los informes que él proporcionaba a los jesuitas tras sus viajes, especialmente a China. El caso de Karl Rahner es idéntico.


   LA IGLESIA ESTA OCUPADA POR LOS MODERNISTAS       Se constata así que un grupo de intelectuales liberales y modernistas, que han roto con la Tradición de la Iglesia, para establecer su filosofía personal, su teología personal, se han apoderado del gobierno de la Iglesia y ocupan puestos importantes.
No se trata de una fantasía ni de un exceso de imaginación de parte de los tradicionalistas, sino que es algo real y exacto: la Iglesia está ocupada por estas gentes.
Una vez arribado al Papado, el Cardenal Wojtyla llamó a Roma al joven teólogo en quien tenía depositadas tantas esperanzas, el Cardenal Joseph Ratzinger, para hacerle guardián de la Fe. Si se quiere responder a los que dicen: “Pero Juan Pablo II es un buen Papa; dice cosas excelentes en el terreno de la moral, aunque no hace lo que quiere, porque es prisionero de los que lo rodean. “ Podrán darse cuenta de los actos que ha realizado, de las palabras que ha dicho, de los discursos que ha pronunciado, así como de todo su programa.
 Es verdad, sin embargo, que este Papa es relativamente conservador en el plano de la disciplina y de la moral.  Pero  la  destrucción  del  dogma y de la noción de la Iglesia es mucho  más  grave, porque es la moral la que fluye de la fe y no a la inversa.
 Con un ecumenismo insensato, con la libertad religiosa y la orientación de sus relaciones con socialistas y comunistas; la liturgia que celebra en esas grandes concentraciones, sin ninguna dignidad, sin el menor sentido de lo sagrado, fuerza es reconocer que el comportamiento de este Papa, es nocivo para la Iglesia y pernicioso para las almas.
No es posible que estos hombres tengan aún la fe en el Kyrios,  Nuestro Señor Jesucristo, Verbo encarnado.Es por esto que no podemos disminuir el celo de nuestra acción ni de nuestras oraciones. Con la ayuda del Señor debemos preparar las bases del restablecimiento de la Iglesia.

                                                                                                              P. Franz Schmidberger
                                                                            Superior General de la Hermandad de San Pío X


Declaraciones recopiladas en el Seminario del Santo Cura de Ars, en Flavigny  (Francia). Para conservar su carácter, se ha respetado el estilo coloquial. Los títulos y subtítulos son de la redacción.